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lunes, 1 de septiembre de 2014

Tema polémico: Petrocaribe, RECOPE y demás sandeces

Dentro de la lógica del actual gobierno, en la que no hay claridad sobre nada, una noticia reciente confirma lo que ya sabíamos: el ingreso a Petrocaribe no generará ningún beneficio a Costa Rica en cuanto al precio del combustible, según un reciente informe de RECOPE.

El problema con Petrocaribe -una iniciativa del gobierno venezolano para ofrecer petróleo a aquellos países que se unan y alinien para darle apoyo al proyecto del Socialismo del Siglo XXI- es que no sólo no generaría ningún beneficio en cuanto al precio internacional del crudo y más bien provocaría un endeudamiento público mayor que, a la postre, terminarán pagando los ciudadanos, sino que comprometería al país en cuanto a su orientación de política exterior, de forma tal que habría que apoyar al gobierno bolivariano o cuando menos, guardar silencio ante sus actos y propuestas, tirando por la borda los principios que Costa Rica ha defendido a lo largo de los años: democracia, libertad, derechos humanoz, paz y neutralidad.

No obstante y ante el evidente riesgo, el Poder Ejecutivo aún no ha tomado la decisión de desechar esa ocurrencia, lo que genera preocupación. ¿Cómo una ocurrencia tan perjudicial no es rápidamente descartada? ¿Es que realmente están valorando el ingreso del país a pesar de los problemas que esto podría generar? Mientras algo tan positivo como la unión a la Alianza del Pacífico está casi descartado en esta Administración, las tonterías por el contrario parecen tener espacio. 

Lo más triste es que esa no es la única insensatez que sigue en pie. RECOPE y el CNP, dos elefantes blancos que hace mucho tiempo debieron desaparecer, continuarán siendo protegidos y "fortalecidos", con más dinero, funciones, personal y demás. Y en un contexto de déficit fiscal, cuando la lógica dicta que hay que recortar gastos, mantener estos lastres es un insulto a la inteligencia y a la dignidad. 

Es urgente que, si se quiere reducir el precio de los combustibles, se abra el monopolio de RECOPE, que ha demostrado ser nefasto para todos, excepto para sus empleados, que disfrutan de privilegios no vistos prácticamente en ninguna latitud. Es vital que el Estado costarricense deje esa doble moral de vender guaro al tiempo que gasta dinero público en campañas de prevención y en atención a los problemas generados por el alcohol. 

Pero si algo nos ha demostrado la política costarricense es que la lógica no tiene lugar en este ambiente. El sentido común, la consistencia y la razón son enemigos públicos para nuestro Estado y por lo tanto, se les rechaza y persigue cual bruja en la época de la Inquisición. Por eso, lo que fácilmente se resolvería, toma años y cuesta millones de colones, para dar espacio a propuestas "alternativas", "solidarias", comisiones, comités, informes y expertos que luego proponen lo de siempre: el nadadito de perro.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Confusión entre expoliación y generosidad

Carta abierta al Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, premio Nobel de la Paz.

Caracas, 2008.09. Señor Presidente Arias:

Quienes en Venezuela nos confesamos demócratas, estamos alarmados por sus declaraciones en la conferencia de prensa que ofreciera usted en Bruselas alabando la “solidaridad y generosidad” del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, para con otros países.

Sin duda, su deplorable expresión de admiración representa por una parte una confusión entre solidaridad e interés, entre generosidad y expoliación, y por la otra contribuye a la consolidación de un régimen militarista, ladrón y antidemocrático, que no dialoga ni reconoce opiniones distintas a las de Chávez, que fomenta el odio y la discordia entre los venezolanos y entre los latinoamericanos.

Costo político. Es importante que usted, al igual que todos aquellos que se benefician de la supuesta generosidad del Comandante Chávez, entienda que la misma no es gratuita, que tiene propósitos políticos y que sus réditos les serán exigidos en ese ámbito. Ya en una ocasión se la cobró a República Dominicana suspendiéndole el suministro de petróleo, y a Costa Rica amenazando cerrar una planta de aluminio cuando usted dijo que los poderes especiales otorgados al mandatario venezolano eran “la negación de la democracia”, en lo cual, por supuesto, tenía y sigue usted teniendo toda la razón.

Permítanos también destacarle que la supuesta generosidad del Comandante Chávez está basada en la disposición de activos que pertenecen a la nación venezolana y no al Gobierno que él preside, y que sobre estos activos su condición presidencial no le da propiedad ni derecho de libre disposición. Igualmente deben estar todos conscientes de que esos donativos son ilegítimos e ilegales, y que no han sido aprobados por los poderes públicos competentes, y que, por lo tanto, están sujetos a revisión y devolución.

En este contexto el propio Comandante Chávez se ha encargado de pregonar que cuenta con los votos incondicionales de los Gobiernos que subsidia, mediante el tratado del ALBA y Petrocaribe, para cuando los necesite, como ocurriría en el caso de considerarse la moción que adelantamos grupos de ciudadanos para llevar ante la OEA, como organización custodia de la Carta Democrática Interamericana, respecto a la violación que a sus preceptos representan un conjunto de leyes impuestas al país mediante decreto del pasado 31 de julio, con las que se modifica de facto la Constitución de Venezuela para convertirlo en un país colectivista, y se encomienda a la fuerza armada la represión de la disidencia.

Libertades amenazadas. Señor Presidente Arias: “Una vez en la historia de América Latina, las armas y los ejércitos estuvieron asociados con la libertad y la independencia. Una vez en la historia, las armas y los ejércitos estuvieron asociados con estabilidad y con respeto a las instituciones públicas. Han cambiado los tiempos. Ahora es la historia de opresión de los pueblos, la de sus tiranías y su dependencia; ahora es la historia de irrespeto a los derechos humanos, de corrupción y de miseria, la que está escrita por las botas de los militares.”

Estas fueron algunas de sus palabras ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en junio de 1988 que describen cabalmente lo que hoy sufrimos los venezolanos, lo cual hace aún más inexplicable que un hombre de Estado de su prestigio, que lo ha hecho merecedor del premio Nobel de la Paz, alabe a un régimen militarista como el nuestro.

A diferencia de su querido y admirado país, donde “sus libertades nunca fueron amenazadas ni conocieron la humillación de un destino regido por la fuerza”, en el nuestro sí lo están, por lo que es deplorable que los países latinoamericanos y caribeños, por los que la democracia venezolana tanto dio, subordinen sus principios y valores a un interés circunstancial, omitiendo además los compromisos que deberían exigir en base en la Carta Democrática Interamericana.

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