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lunes, 3 de octubre de 2011

Tema polémico: ¿Doble moral?

El día de hoy queremos presentarles dos noticias recientes, pero sobre todo queremos analizarlas sociológicamente, investigar la razón de por qué no son los hechos, sino los sujetos, los que le varían el significado a los eventos. En este sentido, el artículo del día de hoy pretende explicar por qué, ante los mismos hechos, ciertos costarricenses reaccionan de forma diametralmente según quien esté detrás de los mismos.

El primer evento, son los recientes y reiterativos derrumbes sobre la Ruta 32 . Llama poderosamente la atención cómo, en este caso, a nadie parece importarle que dichos eventos ocurran. Contrario sensu, cuando un derrumbe acontece en la carretera a Caldera, no falta quien pegue el grito al cielo. El punto aquí no es que la gente no debe reclamar por los derrumbes, sobre todo si son producto de un mal diseño vial, sino, que deben ser consistentes y expresar el mismo malestar independientemente de la ruta en que el hecho ocurra.

El segundo evento se refiere al famoso Proyecto Diquis del ICE. Esta semana, la Sala IV obligó al ICE a consultar a los indígenas como requisito para la viabilidad del mismo. No queremos ni imaginarnos que hubiera pasado si hubiera sido una empresa privada la que hubiera pretendido obviar la consulta como lo quería hacer el ICE. En este supuesto, hubieran aparecido todos los encapuchados y abanderados de la justicia y conciencia social, defensores del indigenismo criollo, de la soberanía y el ambiente, a manifestarse en las calles con todas sus pancartas y folklore. Pero como el responsable fue el ICE, prevaleció el silencio.

Precisamente, el punto es que en nuestro país, si una acción proviene de una institución pública o del Estado, la misma es juzgada de forma totalmente distinta a que si esta proviniera de un particular. Esto ocurre porque Costa Rica se encuentra inmersa en un marxismo cultural light. Con esto, a lo que nos referimos no es que el ciudadano de a pie sabe cuál es la diferencia de la dialéctica hegeliana con la marxista o qué es materialismo-histórico, plusvalía o teoría de la alienación, etc. Lo que significa es que el zeitgeist, el “sense of life” randiano, es decir los paradigmas culturales, los horizontes, los mundos de vida, los espejuelos desde donde analizamos la realidad están profundamente arraigados en un marxismo light, el cual se refiere a distintas creencias: la necesaria concentración de la riqueza del sistema capitalista, la desconfianza intrínseca a la riqueza y al rico, la creencia de que la riqueza se obtiene de la extracción de recursos del otro, la explotación del obrero dentro del sistema capitalista, una teoría del valor objetiva, etc. En este sentido, mientras este sea el clima intelectual imperante, nuestro país seguirá con las mismas respuestas, es decir, sin respuestas; seguirá estancado. De ahí, la importancia de retar constantemente dichos presupuestos, para lograr ampliar el abanico de análisis y desde ahí presentar nuevas soluciones a viejos problemas.