La semana anterior
La Nación informaba que la edad promedio de la flota vehicular del país es la
avejentada cifra de 16 años.
No es un secreto para nadie, que vehículos tan viejos generan mayores problemas
a nivel social en cuanto a contaminación y seguridad, pero también por lo
general también presentan dificultades para sus dueños respecto a su
mantenimiento.
Esta noticia nos
interesa particularmente no por su contenido en si, sino por su labor
pedagógica. En este sentido, en ASOJDO creemos que a todo problema existen al
menos dos posibles “metodologías” para la búsqueda de su solución. Por un lado,
se puede pretender establecer mayores controles, restricciones y regulaciones, o
en cambio encontrar respuestas que tengan por objetivo incrementar el ámbito de
libertad y decisión de los ciudadanos.
Precisamente, en
este tema se evidencia claramente las diferencias de ambos enfoques. En el
primer supuesto el político y burócrata tradicional pensará que la solución es
prohibir la importación de carros usados a partir de un determinado año de
fabricación. Mientras que en el segundo abordaje la finalidad sería reducir la
dificultad que tienen los costarricenses para adquirir un vehículo nuevo, ello
a través de la eliminación de los impuestos a la importación, así como de la
reducción de los costos de transacción (gastos, honorarios, timbres, etc para
su registro).
Así, como en este
caso, existen muchas otras más disyuntivas de políticas públicas, en donde este
“método” puede ser empleado, debemos siempre en la medida de lo posible hacer
nuestro mejor esfuerzo para encontrar soluciones que propicien la libertad y
autonomía de los individuos, y nunca su mutilación.
