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viernes, 19 de diciembre de 2014

Viernes de recomendación

Para esta ocasión, queremos compartir con ustedes un interesante artículo del pensador italiano Bruno Leoni, titulado "El proceso electoral y el proceso de mercado", donde compara el rol del individuo y las circunstancias en que se ve envuelto cuando actúa como agente político y cuando lo hace como agente económico.

viernes, 9 de agosto de 2013

Viernes de recomendación

Para esta ocasión, queremos compartir con ustedes el ensayo de Max Weber "El científico y el político", donde se explican las diferencias entre el científico político, como estudioso de las relaciones de poder y su ejercicio, y el político, como persona que sin tener una formación relacionada con el campo ejerce el poder a su entender y de acuerdo con sus intereses.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Virernes de recomendación


Para el día de hoy les ofrecemos el artículo titulado: "Karl Popper: sus disputas acerca del conocimiento y sus consecuencias políticas." En el el autor Nicolás Martínez explora las principales diferencias del filósofo vienes, entre dos escuelas de pensamiento que fueron sumamente populares durante el SIglo XX: el positivismo y la escuela de frankfurt.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Viernes de Recomendación


Para el día de hoy les presentamos el ensayo: ¿Ciudadanía o síndrome de Estocolmo? del Profesor Julio Cesar de León Barbero. En dicho trabajao, se muestra como se ha levantado una falsa visión de la ciudadanía, en donde la misma se obtiene y se practica a la luz de estar al servicio del Estado y en función de sus caprichos.

viernes, 19 de febrero de 2010

Viernes de recomendación


Para este Viernes de recomendación, en ASOJOD queremos ofrecerles un interesante escrito de Adrián Guissarri, titulado "Mancur Olson: sus principales contribuciones", donde el autor explica los fundamentos de la Teoría de la Acción Colectiva y sintetiza el aporte de esta corriente tanto para la Economía como para la Ciencia Política, en particular respecto a la discusión de los Bienes Públicos y los grupos buscadores de rentas.

martes, 17 de marzo de 2009

La paradoja de Condorcet.


Un poco antes de la Revolución Francesa, Antoine Caritat Condorcet, descubrió un problema matemático en el proceso de votación cuando intentaba encontrar el tamaño óptimo de los jurados de la Revolución francesa. La paradoja advierte que la transitividad de las preferencias individuales no tiene por qué dar lugar a transitividad en las preferencias colectivas. Para explicar como se produce planteamos el siguiente ejemplo.

Supongamos que existen 7 individuos {1, 2, 3,4, 5, 6, 7} que se disponen a elegir 1 entre 3 opciones {a, b, c}, (que puede ser: asignación del presupuesto, elección de un representante del grupo, un nombre para la llamar a la asociación… etc.), y que eligen por regla de mayoría simple, es decir, la opción que se elija entre a, b, c se debe votar por al menos 4 individuos. Además supongamos que se establece una relación transitiva de preferencias para cada individuo como se observa en el siguiente cuadro.


La votación por mayoría simple en este caso demuestra que ninguna opción es socialmente preferible para el grupo de individuos, como se ve a continuación.

La opción a>b por 4 votos contra 3.
La opción b>c por 4 votos contra 3.
La opción c>a por 4 votos contra 3.

Por tanto se produce un ciclo de votación entre las opciones a elegir donde no hay una sola opción que pueda ganar si consideramos todas las opciones: a vence a b, b vence a c y c vence a a.

Se podría pensar que este es un caso fortuito y que en el mundo real esto no ocurre, sin embargo, según los resultados de simulaciones de cuerpos de votantes realizadas por computadora referentes a la frecuencia de ocurrencia de estos ciclos se demuestra que la probabilidad de ocurrencia de la paradoja siempre es mayor que 0 por lo que muchas configuraciones de preferencias de individuos generan ciclos sociales de preferencia, tales como el demostrado en el ejemplo. Además la probabilidad de ocurrencia de la paradoja tiende a 1 conforme aumenta el número de alternativas a elegir o la cantidad de votantes.


Fuentes: Game Theory and political theory. An introduction. Peter C. Ordeshook. Cambridge University Press. 1999.
Votación y sistemas electorales. Gordon Tullock. En http:// www.hacer.org/pdf/Tullock02.pdf

viernes, 6 de febrero de 2009

Viernes de recomendación

En 1951 el economista Kenneth Arrow presento su tesis doctoral titulada "Social Choice and Individual Values" en la cual demostraba la imposibilidad que existe de construir un orden social de preferencias a partir de las preferencias individuales acerca del orden social tomando en cuenta varias reglas razonables sin que algún individuo se convierta en dictador, es decir, que imponga sus preferencias a los demás. El documento recomendado es una sencilla explicación del conocido Teorema de Arrow.

martes, 11 de marzo de 2008

El voto y el comportamiento electoral: tres perspectivas de análisis


De acuerdo con Bobbio, el comportamiento electoral es el proceso de formación y de manifestación de las preferencias individuales respecto de la oferta electoral. En el análisis del comportamiento electoral intervienen factores que definen las preferencias de los individuos a la hora de manifestarse electoralmente, es decir, desde el preciso momento de pensar cuál será su candidato y hasta el momento en que llega a las urnas y lo expresa en una papeleta válida. Entre esos factores pueden destacarse la clase económica, la tradición histórica, la ideología, la religión, las diferencias étnicas o raciales, el lugar de residencia y los intereses particulares que tengan con respecto al triunfo o derrota de un partido político específico, entre otros.

Un ejemplo para ilustrar lo anterior puede ser el siguiente: un elector que toda su vida a votado por el partido A, ya sea porque cree fielmente en la ideología de ese partido (afiliación ideológica) o porque su familia a votado siempre por esa agrupación política (tradición) de repente se encuentra en una encrucijada porque el partido B, el oponente por histórico de A, le ofrece muchísimas ventajas económicas, por ejemplo, un alto puesto con un buen salario y con bonificaciones extra. Si a lo anterior le sumamos que el elector pasa en ese momento por una crisis económica producto de la falta de trabajo, entonces se encontrará en una encrucijada aún mayor. Puede ser que siga fiel al partido A porque siempre ha votado por este, puede ser que vote por el B para obtener el trabajo, puede ser que se abstenga de votar el día de las elecciones, o lo haga por el partido C, D o E, etc. Lo anterior revela que la causalidad del voto no es unilineal, sino que muchos factores intervienen en la decisión y que es posible que ninguno de ellos esté por encima de los demás.

Este suceso puede verse desde tres ópticas. En primer lugar, si lo vemos desde la perspectiva del elector racional, el votante haría un cálculo racional de sus intereses, en el sentido de maximizar utilidades, por lo que votaría por B pues ese partido le va a dar el trabajo y si su interés es salir de la crisis económica o escalar posiciones socioeconómicas, lo puede lograr con ese sueldo. La preferencia del individuo, en este caso, está determinada por su interés individual y la búsqueda de su beneficio personal.

Segundo, si cambiamos la lente racional y utilizamos la institucionalista, el mismo elector podría inclinarse por continuar votando por el partido A, pues toda su familia ha votado por él siempre, razón por la cual se puede decir que la tradición está institucionalizada. Es una institución porque, de acuerdo con Peters, es una estructura informal, en este caso, un conjunto de normas compartidas que trasciende al individuo y hace de su interacción algo predecible, que tiene cierta estabilidad a través del tiempo, que afecta su comportamiento individual y que lo restringe (no vota por el partido B, C o D) e involucra ciertos valores compartidos.

En tercer lugar tenemos la opción de la teoría del discurso: en este caso, el ejemplo de nuestro votante sería inteligible sólo dentro del contexto político, socioeconómico, cultural e histórico específico. Así, nuestro votante podría estar motivado a elegir en virtud de condiciones específicas que sólo él conoce, como por ejemplo, las razones que ha tenido su familia para votar siempre por el mismo partido. Si este hecho se da en el país T, un observador que provenga del país X posiblemente no comprendería cómo el votante, sin trabajo y en plena crisis económica, desaprovecha una oportunidad como la que le ofrece el partido B y se inclina por el que tradicionalmente ha sido de su predilección. No lo comprendería porque quizá tal caso sea inoperante en su país, puesto que tal vez venga de uno donde la cultura política de sus ciudadanos hace que estos elijan a sus gobernantes en función de las propuestas o de las ideologías o sistemas de ideas que tenga.

Para concluir, los tres enfoques analíticos brindan una explicación distinta pero igualmente válida, haciendo que el mismo fenómeno pueda ser explicado, comprendido y estudiado a partir de cualquiera de las anteriores corrientes académicas, pues metodológicamente hablando son válidas para la ciencia política, para el estudio del poder. Ahora bien, de igual manera son válidas para aplicar al tema del abstencionismo. Para el votante que utilice el método racional, no votar resulta un mecanismo idóneo para maximizar sus intereses y ello implica un proceso de decisión a partir de un valor subjetivo: es más valioso para él quedarse en casa, ir a trabajar o hacer cualquier otra cosa que dedicar tiempo para votar. Para el enfoque institucionalista, sin embargo, es un poco más complicado dar cuenta del fenómeno abstencionista, toda vez que la elección libre y democrática se ha consolidado como institución de todo régimen democrático, por lo que la irrupción del elemento abstencionista viene más bien a resquebrajarla. Ahora bien, en tanto el abstencionismo se convierta en una constante de los procesos electorales, es posible considerarlo como una institución, pero ello llevaría muchos años hasta que sea un elemento consolidado y trascienda al votante del ejemplo en términos temporales. Respecto a la teoría del discurso, no habría ningún cambio epistemológico, puesto que si la acción es inteligible sólo dentro del contexto político, socioeconómico, cultural e histórico determinado, da igual entonces que el elector vote o no, pues sus motivaciones serían muy específicas y sólo él podría conocerlas.


Alejandro Barrantes Requeno