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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Desde la tribuna: el BCIE y sus "donaciones" a la Presidencia

Desde hace varios años viene encendiéndose la polémica alrededor de los dineros que el BCIE “dona” a algunos órganos del gobierno. Un Ministro de la Presidencia (Rodrigo Arias) fue denunciado por el manejo que se dio a una partida de estos fondos, pero es asunto viejo.

El sitio del BCIE dice que “El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), creado en 1960, es una persona jurídica, de carácter internacional, que tiene por objeto promover la integración y el desarrollo de los países fundadores: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Tiene su sede en Tegucigalpa, Honduras, y cuenta con oficinas regionales en cada país centroamericano.”

Es cincuentón ha estado haciendo donaciones a los algunos órganos gubernamentales de Costa Rica (antaño parece haber dado algunas partidas para las primeras damas y luego el asunto se ha intensificado) para gastos especiales. Así pues, se han pagado asesorías y consultorías, guitarrista y mensajero y ahora, al parecer, la Presidencia de la República de Costa Rica afirma que destinará la partida para “rendir cuentas” de los proyectos que ejecuta el Gobierno de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo. Obviamente, todo el mundo ha entendido que se trata de un gasto de propaganda. Ahora, sin embargo, el dinero va a ser  “presupuestado” (para evitar algunas de las suspicacias y objeciones de otros tiempos).

Estoy seguro de que esta “especialidad” del BCIE no es exclusivamente con Costa Rica, sino que es una costumbre para quedar bien con el Poder Ejecutivo de todos los países centroamericanos. Son “cariñitos” para agradecer designaciones y estar en buenos términos. Por ello surge la pregunta de ¿para qué es que tenemos este Banco? Algunos dicen que el mejor puesto de la Administración Pública de Costa Rica es quedar en la Junta Directiva del BCIE, prácticamente status de MI y sin los amarres del resto de los mortales. Tan agradecidos quedan que reciprocan con donaciones a las Presidencias. Asunto redondo.

Todos los diputados centroamericanos deberían poner atención al asunto. ¿Para qué tenemos ese BCIE y cuál es su exacto propósito y razón de su administración? Asimismo, ¿cómo andan sus cuentas y cuáles son sus ganancias? Finalmente, en relación con la donación de dineros, ¿por qué no se enteran directamente al Fisco como utilidad del BCIE sino a través de la caprichosa vía de la donación y como tan directamente al Ejecutivo?

Aún así, objeto lo que pasa, no me gusta y me parece no es así como debe ser la relación con una persona jurídica internacional. Si los países centroamericanos somos sus socios (y no sé en qué proporción), convendría que todos estemos enterados de qué tenemos y en qué nos aprovecha. Que no sean dineros facilitados a ciertas actividades sino dineros públicos de caja única y para el bien común.

Alguna vez se justificaron los desmanes legislativos y los caprichos desaforados en la famosa y descarada frase de “pa’eso tenemos mayoría”. ¿Estará pasando lo mismo con este Banco cincuentón?  Pido investigación, exijo cuentas, solicito datos, requiero orden y buenas vías. ¿Alguien toma el reto y me acompaña?

Federico Malavassi Calvo

miércoles, 30 de enero de 2008

La generosidad de Chávez


Al tiempo que Venezuela pierde posiciones entre las economías del orbe, ocupando el puesto 28 entre 29 países de América y su inflación acumulada de 13,6 por ciento es la mayor del continente --lo que la ha llevado a fijar precios a los artículos básicos de la canasta familiar como la leche, el pollo, la carne y el azúcar--, el teniente coronel sigue despilfarrando en el exterior, alimentando a extremistas afines a su ideología y sustentando a sus aliados con préstamos multimillonarios. Chávez está regalando en América Latina más dinero que los Estados Unidos. The Associated Press indicó que para 2007 prometió más de 8.800 millones de dólares en donaciones y financiamientos, pero no se sabe con certeza cuánto realmente dio ni a dónde fue a parar el dinero.

La ayuda norteamericana se maneja con controles fiscales y objetivos específicos, que hacen que su cooperación no sea grotescamente visible como la del venezolano, que es usada de cartel publicitario para el régimen bolivariano. Estados Unidos es quien más aporta al BID y al Banco Mundial, que entregan los fondos a las naciones necesitadas, condonando habitualmente la deuda de los países más pobres como Bolivia, Nicaragua, Honduras, Guayana y Haití a los que les perdonaron el pago de 7.500 millones de dólares en los últimos tres años.

Mientras el militar neocomunista sigue ganando terreno afianzándose como jefe máximo de los incautos latinoamericanos, 25 por ciento de los 26 millones de venezolanos subsiste con menos de tres dólares diarios. Gran parte del capital distribuido en Latinoamérica es utilizado para sobornar a individuos con cierto liderazgo que no se vendieron inicialmente al chavismo. En Bolivia, el alcalde del pequeño pueblo de San Lorenzo, entre otros intendentes, recibió un cheque del embajador venezolano por 427.000 dólares para construir un nuevo mercado agrícola. La entrega se hizo sin condiciones, como si fuese un obsequio personal, pero en la política y en los negocios no hay almuerzos gratis, la factura, más temprano que tarde, les va a llegar a todos, y Chávez recurrirá al chantaje u otros métodos coercitivos, legales o ilegales para recuperar sus inversiones con apariencia de donativos. A quien más ha entregado hasta el momento es a la monarquía Kirchner, 5.100 millones de dólares a cuenta de bonos del estado, ante lo que el periódico Scotts News citó mordazmente: “Argentina es la mejor democracia que el dinero puede comprar”.

La nueva propuesta continental de Chávez es la creación del “Banco del Sur”. Como capital inicial para su formación piensa utilizar las reservas internacionales de Venezuela. Simultáneamente, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social venezolano (Bandes) se está expandiendo a Bolivia, Uruguay, Honduras, Guatemala, Haití y Nicaragua, brindando préstamos blandos. A los agricultores nicaragüenses les cobra sólo cinco por ciento de interés, en comparación con el 35 por ciento que exige la banca privada.

Por si sus marionetas se desploman, y sus intereses políticos y económicos llegasen a tambalear, el Stalin bananero está importando asesinos del Medio Oriente y sosteniendo financieramente a delincuentes, mercenarios, líderes barriales, piqueteros, políticos, militares de baja ralea y tropas enteras de individuos de peligroso pedigrí, con quienes está conformando células que le obedecen directamente, y serán usadas para cometer atentados terroristas, asesinatos, robos y secuestros, que desestabilizarán cualquier opción de gobierno ajeno al chavismo.

Al desbocado paso que anda el locuaz demagogo, Venezuela pronto estará en la bancarrota. Los primeros en asumir las consecuencias serán los venezolanos, a quienes les elevará sus impuestos y el 1 de enero le borró tres ceros al bolívar para disimular su desplome. Con sus hermanos árabes subirá el valor del petróleo. Exigirá mayor participación y control en las compañías en las que está de socio. Nacionalizará lo que tenga a su alcance, comenzando por los bancos españoles, continuará con las empresas rentables, y por último, para consolidar su poderío sobre sus colonias, es probable que emplee la fuerza militar, como amenazó reiteradamente, intentando defender al cada día más débil Morales, que es su adquisición más importante. 2008 se perfila como un año de peligrosos conflictos.


José Brechner