En las últimas semanas han
ocurrido importantes eventos en nuestro país en materia de derechos humanos. El
primero de ellos se refiere a la añeja discusión de la fecundación in vitro.
Finalmente, con el último pronunciamiento de la Corte, todo parece indicar que
el camino se ha allanado para que la técnica se aplique en suelo costarricense.
Ahora bien, a pesar de que en
ASOJOD estamos totalmente de acuerdo con el procedimiento, hay una cosa que nos
preocupa: su implementación. Como ya es
sabido por todos, la seguridad social también suministrará este procedimiento médico,
lo cual evidentemente no ayuda a atenuar el colapso financiero e institucional
en que se encuentra la entidad. Los defensores de esta política argumentan que
si la CCSS no participa se generará una odiosa discriminación de facto, toda
vez que solo las personas con recursos económicos podrían acceder a la FIV. Si
bien entendemos la preocupación, otra interrogante nos surge: ¿si las personas
no tienen recursos para pagar el procedimiento, tienen entonces la capacidad
económica suficiente para mantener a su futuro hijo? Este no es un tema menor,
ya que estamos hablando aquí de traer a un tercero al mundo, por lo que el mero
deseo del progenitor no puede ser suficiente. Todos los derechos deben
ejercerse con responsabilidad, y si la responsabilidad ha de significar algo es
precisamente el acto de auto-contención de la persona para evitar exponerse a
situaciones por las que no puede asumir cabalmente sus consecuencias.
El otro caso que deseábamos
comentar se refiere al del comediante nicaragüense a quien se le prohibió la
entrada al país, aduciendo razones de seguridad pública. Vamos a partir del
hecho de que efectivamente existía algún peligro para efectos de comentario, ya
que si las autoridades se inventaron el mismo únicamente para prefabricar una
excusa para impedirle la entrada al país dicho acto sería más que reprochable.
En este sentido, si efectivamente existía dicha amenaza, ello nos retrata de
muy mala manera como sociedad. No es posible que una persona se vea amenaza en
su integridad física por lo que piensa decir. A todos se les debe tutelar su
derecho a la libertad de expresión, por más grotescas que nos parezcan sus
manifestaciones.
Como podemos ver, todavía en
materia de derechos humanos tenemos mucho que avanzar, siendo en este campo uno
de los temas pendientes que más urgen, el matrimonio de personas del mismo
sexo. Ojalá podamos como sociedad enrumbarnos por los caminos de la inclusión y
tolerancia.

