Mostrando las entradas con la etiqueta legalización de drogas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta legalización de drogas. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de marzo de 2012

Tema polémico: la gran oportunidad


Hasta el día de hoy, el Gobierno inédito de la Presidente Laura Chinchilla ha pasado con más pena que gloria. Nos encontramos ante una administración monotemático que ha puesto todas sus fichas en la aprobación de un paquete de impuestos que empobrecerá a la ciudanía costarricense (¡vaya empeño en perjudicarnos!). En el apartado de obra pública, nada más encontramos una carretera en la frontera norte que su utilidad y beneficio resulta, como mínimo dudosa, y que parece más un intento electorero para capitalizar el conflicto de Nicaragua. De igual manera tampoco se ha observado ningún avance en el tema de reformas políticas o en el apartado de derechos civiles.

A pesar de este transitar sin destino alguno que ha emprendido el Gobierno, en el medio del camino ha topado con la suerte de encontrar una salida al laberinto en el que solito se metió. Precisamente, la mano amiga ha venido por parte del Gobierno de Guatemala, que ha puesto en la palestra internacional el eterno tema de las drogas. Pero esta vez por fin pareciera que los gobernantes están entendiendo que la verdadera solución del problema consiste en la legalización de las mismas, legalización que acabará con las mafias, el mercado negro, la violencia y todos los problemas generados a partir de la prohibición.

La guerra de las drogas ha resultado sumamente gravosa para los países de nuestra región, nos ha costado recursos, seguridad, violencia, muertes, corrupción, etc. El Gobierno de la Presidente Chinchilla se encuentra ante una oportunidad única para dejar una imagen positiva, aunque sea en un campo. La pregunta es: ¿tendrá este Gobierno la inteligencia y el liderazgo político para asumir el presente reto y pasar a la historia como una Administración? O, por el contrario, ¿hará su mirada a un lada para continuar siendo el gobierno hueco que es hasta ahora?. Esperaremos la respuesta como el siguiente capítulo de una novela.

martes, 14 de julio de 2009

Liberalismo Aplicado: Diez razones para legalizar las drogas

La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:


1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo.

2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.

3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.

4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica año con año. Los grandes narcotraficantes son los que más se benefician con la actual prohibición, y los operativos anti-drogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.

5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización se descongestionaría las cárceles, las cuales hoy en día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de substancias que están prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.

7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.

8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.

9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. La actual política afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las "externalidades" de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.

10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.

Luego de muchos años de malas experiencias con la política actual, y tras un análisis detallado de las consecuencias no deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente quiere, es necesario que lleguemos a la conclusión de que las drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo al que nos está conduciendo la prohibición moderna.

Juan Carlos Hidalgo

lunes, 18 de mayo de 2009

Tema polémico: el verdadero costo de la seguridad


Hoy quisiéramos dedicar este Tema Polémico a uno de los temas que más preocupa a los costarricenses y que, a veces, se analiza únicamente en forma parcial: hablamos del verdadero costo de la seguridad ciudadana. Con esto nos referimos costo real en el que incurriría el Estado para garantizar seguridad a los ciudadanos de no perseguir como actos delictivos a algunas actividades económicas y sociales en las que incurren estos.

Por ejemplo, México representa un caso interesante por analizar debido a la lucha tan intensa que tiene contra el narcotráfico. Así, solo en el año del 2007 el Estado Mexicano gastó cerca de $2.500 millones en la lucha contra el narcotráfico aunado a muchas pérdidas de vidas humanas durante ese año, alrededor de 7 personas por día. Durante el 2008, México alcanzó su mayor número de muertes producto de esa lucha contra el narcotráfico, cerca de 5630 muertos, lo cual representó un aumento del 110,6% de muertes con respecto a las del 2007. A su vez, por lo que ha sucedido este año en México, es de esperar que las cifras no sean nada alentadoras en términos de las personas que vayan a perder su vida.

Además cabría recordar que México enfrenta una guerra prácticamente perdida, ya que el narcotráfico ganó cerca de $10.000 millones en el 2007, un cuádruple de lo invertido por el Estado Mexicano para combatirlos. Ahora bien, cabe preguntarse si vale la pena este lucha que enfrenta México y el resto de los países latinoamericanos (incluyendo al nuestro) en la lucha contra las drogas.

En realidad aquí pueden existir dos razones por las cuales se continúa dando una lucha contra el narcotráfico: en primer lugar, la idea en la mente de muchas personas de que el Estado está legitimado para utilizar la coerción sobre los individuos y forzarlos a consumir cierto tipo de substancias y prohibir otras(quienes estén interesados pueden ver nuestra justificación axiológica para la legalización de las drogas) . En segundo lugar, es muy posible que el narcotráfico se haya vuelto tan rentable que esté en el interés de muchos de los líderes de los carteles de droga que esta se mantenga ilegal para poder seguir obteniendo grandes dividendos, por lo que seguramente muchas instancias de distintos gobiernos deben estar influenciadas por los carteles de droga, con la intención de que no se legalice. Así, si el Estado evitara prohibirle a los individuos que consuman substancias que, en un última instancia, sólo les puede afectar a ellos mismos, sería posible reducir el costo de la en millones de dólares junto con la posibilidad de vivir en un país más seguro, eliminar parte de la corrupción de las esferas gubernamentales y lo más importante, salvar miles de vidas humanas, tanto de los civiles como los policías. Este constituye un ejemplo del verdadero costo de la seguridad ciudadana, esto es, por lo menos un estado como el mexicano disminuiría el costo en cerca de $2.500 millones al año, salvaría miles de vida y posiblemente disminuiría los niveles de drogadicción dentro de su población si tan sólo no decidiera intervenir en las vidas privadas de los individuos.

Otro ejemplo de esto es la lucha contra la inmigración ilegal. Aquí el caso del muro fronterizo entre México y Estados Unidos es un caso ilustrativo ya que la construcción de este podría rondar cerca de $7.000 millones, el cual representa por cierto un gasto significativamente mayor al que pretende otorgar los Estados Unidos a México y Centroamérica mediante la Iniciativa Mérida para la lucha contra el narcotráfico. Nuevamente, el resultado de estas injerencias gubernamentales es únicamente la de prevenir que ingresen a un país miles de personas (millones en el caso de Estados Unidos) que están dispuestas a aportar su capacidad productiva y técnica para colaborar con el desarrollo del país, mientras ellos a su vez aumentan su nivel de vida y el de sus familias. Una vez más, el verdadero costo de la seguridad ciudadana, al menos en Estados Unidos, sería de por lo menos de $7.000 millones menos e incluso mucho más si se dejara de gastar dinero en retener a gente inocente (los indocumentados) en las cárceles junto con un aumento en la productividad del país (tanto económica como culturalmente) si tan sólo el Estado se abstuviera de intervenir en la libre comunicación y movilización de individuos.

Estos dos ejemplos ilustran cual sería el verdadero costo de la seguridad ciudadana si el Estado no decidiera eliminar estas y otras más libertades individuales

viernes, 3 de abril de 2009

La Nación y la despenalización del consumo de drogas


El día de hoy, el Editorial de La Nación toca un tema que nos parece de gran importancia: abre la puerta al debate de la legalización de drogas en Costa Rica. Ya en ASOJOD lo habíamos planteado desde hace tiempo, toda vez que consideramos que las personas tienen derecho a decidir qué se inyectan, qué fuman, qué inhalan o qué consumen, pues tienen derecho de propiedad sobre su cuerpo, sobre su salud y sobre su vida y el Estado no tiene por qué impedirles que ejerzan su libertad.

La lucha contra las drogas, además de atropellar los derechos individuales y, muchas veces, los procesales, genera gran desperdicio de recursos públicos, que se dedican a perseguir y castigar, pero los resultados no son efectivos. Cada vez hay más narcotraficantes, distribuidores, compradores y consumidores. Y ni qué decir de la violencia asociada con las narcomafias, las cuales trasiegan gran cantidad de armas para sus luchas, tanto internas como contra los ejércitos y policías nacionales.

En ASOJOD celebramos que un medio de comunicación de tanta influencia como La Nación empiece a abordar este tema, pues aumentan las posibilidades de debatir sobre él y que, en un futuro cercano, los distintos actores del sistema político costarricense entiendan de una buena vez que es necesario despenalizar las drogas que, en realidad, no son más dañinas que las ya permitidas (alcohol y tabaco).

lunes, 24 de marzo de 2008

Tema polémico: legalización de las drogas


En los últimos días hemos presenciado extraordinarios operativos anti droga en nuestro país, con novela incluida en cuanto a la continuidad de Fernando Berrocal a la cabeza del Ministerio de Seguridad Pública. Hemos sido testigos de enormes esfuerzos y gastos de las autoridades públicas para librarnos de este "flagelo tan temido para la sociedad". Todo esto involucra un transfondo interesante respecto al tema que está en el tapete: las drogas. En ASOJOD hemos venido sosteniendo la legalización de las mismas y a continuación vamos a exponer nuestras razones:

1. La decisión sobre inyectarse, inhalar y/o consumir drogas es exclusivamente individual. Las personas tienen el derecho de propiedad sobre sus cuerpos y vidas, razón por la cual pueden hacer con ellas lo que tengan a bien, siempre y cuando no afecten los derechos de propiedad de los demás. Cuando el Estado propone legislación para impedir el consumo de drogas, no sólo está coartando la libertad individual sino que le está diciendo a los ciudadanos que es el Estado y no cada uno de ellos, el que tomará la decisión sobre qué puede o no hacer el individuo. Evidentemente, se trata de anteponer un código moral (el del Estado) al de cada persona de modo que sea el primero el que define lo bueno y lo malo, protegiéndo al individuo inclusive de si mismo. Esto significa que no le permitirá a cada quién asumir las consecuencias de sus actos y por tanto, los está tratando como eternos menores de edad que deben permanece bajo su tutela, porque "no saben lo que hacen".

2. Con la legalización, el narcotráfico como tal desaparecería pues una vez que la actividad deja de ser subrepticia, no habría necesidad de esconderse para producir. Si se dejan de esconder, los productores ya no necesitarían mantener ejércitos particulares para su protección y sin estos ejércitos ya no se estarían las fuerzas armadas o las fuerzas policiales del Estado dedicadas exclusivamente a combatirlos. Recordemos que la violencia sólo genera más violencia: cuando el ejército colombiano se enfrenta a las FARC mueren decenas de personas, entre ellas ciudadanos inocentes que estaban en el momento y lugar equivocados; luego, las FARC responderán al ataque matándo a más inocentes, convirtiendolo en un círculo vicioso. Así pues, con la legalización se podría reducir el clima de violencia que caracteriza actualmente a esta actividad, tanto entre los grupos como entre los grupos y el Estado. Y si el Estado deja de dedicar dinero a la lucha contra las drogas, puede utilizar esos recursos para combatir otro tipo de problemas como los robos, las estafas, las violaciones, etc., en general, la violación de los derechos de propiedad de los ciudadanos que es lo que más afecta a los ciudadanos.

3. Mientras la droga sea ilegal, se fomenta la corrupción, tanto de políticos que brindan protección como de empleados públicos (oficiales de aduana, jueces, policías, etc.) que se hacen de la vista gorda ante la actividad a cambio de dinero. Si la droga se legaliza podría disminuir esa corrupción, pues si el político o empleado no tiene favores que vender, el narcotraficante no tendría por qué pagarles.

4. Si la droga se legaliza, su producción podría convertirse en una actividad formal como lo es la producción de licor y tabaco, empleando a miles de personas en dicha industria y mejorando significativamente su nivel de ingreso. Veamos un ejemplo: en nuestro país se discute el "problema" de que los indígenas de Talamanca cultiven marihuana. Pero si se legaliza, entonces los indígenas podrían dedicarse a su producción, pues en tantos siglos practicando la agricultura, algún conocimiento de técnicas de sembrado y de la calidad del suelo habrán adquirido. Si esto es así, podrían tener una ventaja comparativa respecto a productores de otros sectores y con ello ser más competitivos. Otra posibilidad es producir marihuana orgánica, aprovechando la tendencia del mercado mundial a privilegiar métodos de producción amigables con el ambiente. En este sentido, se podría conseguir un producto de buena calidad con un amplio mercado, ya grande de por sí. Un precedente: la marihuana hidropónica es hoy no sólo un método de producción novedoso y alternativo, sino también de excelente calidad según los conocedores. Tan es así que es mejor pagada que la "normal". Con la legalización, se evitaría otro problema en este ejemplo: la extorsión por parte de narcotraficantes en perjuicio de los indígenas para que se dediquen a la producción de marihuana. La ilegalidad de la marihuana fomenta precisamente que, en su afán de no ser encontrados, los narcotraficantes se internen en zonas de difícil acceso como las montañas de Talamanca y que, ante la ausencia de policía, obliguen a los indígenas a trabajar para ellos. Una vez legal, los narcotraficantes perderían el incentivo de adentrarse en la montaña, pues podrían producir en otras zonas donde los costos de producción sean menores. Los indígenas conservaría el know how, es decir, el conocimiento para producir la marihuana y podrían dedicarse a ello y luego comerciarla, tal como lo hacen con otros productos agrícolas, adquiriendo fuentes de ingreso que les permitan mejorar su nivel de vida sin depender de subsidios o ayuda estatal.

5. Las prohibiciones nunca funcionan realmente, pues no acaban con el problema que pretender solucionar. Veamos varios ejemplos: además de los casos del político quepuede ser financiado con dinero del narcotráfico para llegar al poder y desde allí defender a ese sector con prerrogativas totalmente clientelistas y del funcionario que recibe dinero a cambio de guardar silencio, está el problema del mercado negro. La prohibición de licor en la década de los 20 en Estados Unidos demostró que los involucrados no respetan reglas, precisamente porque operan fuera de ellas, razón por la cual incrementaron sus ventas. ¿Por qué? Porque existe una extraña propensión de grandes sectores de los consumidores de preferir lo prohibido. Se da mucho en el caso de personas que lo que desean es rebelarse contra el sistema consumiendo sustancias prohibidas. Si son legales, existe posibilidad de desincentivar el consumo en ese tipo de personas.
En ASOJOD siempre hemos defendido que es responsabilidad única y exclusiva del individuo preocuparse por su vida, su salud e integridad. Sólo el individuo sabe lo que es bueno y malo para él y sólo a él se le deben cargar las consecuencias de sus actos. Por tanto, no tiene justificación argumentar que se le debe quitar dinero a "A" para financiar la lucha antidrogas para beneficiar a "B", "C" o "D"; tampoco se vale decir que se debe destinar dinero de "A" para rehabilitar, atender, cuidar o curar a "B" luego de que este consumiera drogas. En este caso, sólo "B" debe cargar con las consecuencias de haber consumido drogas y no tiene el derecho de que otros carguen con ellas.

martes, 12 de febrero de 2008

La lucha contra las drogas

En este video Penn and Teller dan razones jurídicas, económicas así como éticas por las cuales la mejor solución para el problema de las drogas es su legalización, postura que es compartida por ASOJOD. Si bien estamos al tanto de los efectos dañinos que pueden tener ciertas drogas para el individuo, pensamos que este es un asunto meramente personal y que mas bien la intervención del estado fomenta una cultura del eterno infante que es fundamental erradicar si deseamos una sociedad de individuos responsables. Por supuesto que también estamos en contra de que los adictos obtengan salud gratis, creemos que cada quien debe asumir las consecuencias de sus actos incluso las económicas, en pocas palabras si quiere consumir hágalo pero no nos venga a pasar al resto su factura.


miércoles, 10 de octubre de 2007

Diez razones para legalizar las drogas


La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:


1. La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo.

2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas substancias.

3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.

4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica año con año. Los grandes narcotraficantes son los que más se benefician con la actual prohibición, y los operativos anti-drogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.

5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización se descongestionaría las cárceles, las cuales hoy en día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de substancias que están prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.

7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.

8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.

9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. La actual política afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las "externalidades" de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.

10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.

Luego de muchos años de malas experiencias con la política actual, y tras un análisis detallado de las consecuencias no deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente quiere, es necesario que lleguemos a la conclusión de que las drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo al que nos está conduciendo la prohibición moderna.

Juan Carlos Hidalgo, tomado del Cato Institute