El artículo 176 de la Constitución Política de Costa Rica hace que, por lo menos en el papel, esta Constitución se diferencie de muchas en Latinoamérica pues propicia la responsabilidad fiscal en el país cuando indica lo siguiente:
“El presupuesto ordinario de la República comprende todos los ingresos probables y todos los gastos autorizados de la administración pública, durante todo el año económico. En ningún caso el monto de los gastos presupuestos podrá exceder el de los ingresos probables.”
Luego, por medio de la ley 8131: “Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos” se crea la regla en el artículo 6 que obliga el cumplimiento de la responsabilidad fiscal propiciado en la Constitución. Esta regla obliga al Gobierno a financiar sus gastos corrientes únicamente por medio de ingresos corrientes propiciando, de esta manera, que el gobierno siempre gaste dentro de sus posibilidades e, indirectamente, se limita el tamaño del Estado a aquel que estén dispuestos a pagar los costarricenses.
En ASOJOD nos parece muy bien la existencia de reglas que limiten la capacidad de acción de los gobernantes de turno a una dentro de ciertos límites de responsabilidad fiscal y monetaria que garanticen una estabilidad duradera en el tiempo. Esto es importante pues los gobernantes de turno siempre tienden a pensar en forma cortoplacista sin tomar en cuenta las consecuencias de sus actos en el futuro. Los gobernantes tienen siempre todo el estímulo para gastar pero ninguno para ahorrar.
Lastimosamente, el problema con las reglas es que si el mismo gobierno las irrespeta no existe ninguna entidad superior que se encargue de poner al gobierno en cintura. Entonces, de que sirve una regla, si esta no se respeta y lastimosamente nuestros gobernantes vienen irrespetando esta ley desde hace varias décadas. La política fiscal de nuestro país dejo de ser una política con reglas a una simple política discrecional. Por ejemplo; Oscar Arias, tomando en cuenta únicamente objetivos cortoplacistas, decidió aumentar el tamaño del Estado a uno que los costarricenses no podíamos pagar. Por supuesto, ahora todos estamos viendo las consecuencias de sus actos con el déficit fiscal más elevado de Latinoamérica y tasas de interés cada vez más elevadas que están poniendo en riesgo el crecimiento de la producción.
Este mal no es único de Costa Rica y parece que está de moda en el mundo. Grecia, España, Italia y Portugal están en bancarrota con una gran crisis ya no solo financiera sino social gracias a políticas discrecionales similares a las nuestras pero que se tomaron mucho tiempo antes. El mismo Estados Unidos, la economía más grande del mundo, esta cometiendo los mismos errores pero con la diferencia de que los bonos del tesoro de Estados Unidos aun son muy bien cotizados en el exterior y es por eso que no tienen una crisis inflacionaria galopante.
Lo bueno es que si existen representantes del gobierno que entienden la necesidad de contar con responsabilidad fiscal para propiciar un mejor futuro del país. En ASOJOD apoyamos las iniciativas presentadas por algunos diputados en esta legislatura como son los expedientes N° 17.867 y 17.868, para reformar el artículo 176 constitucional y para instaurar la responsabilidad fiscal, así como el expediente N° 18.087 para castigar con la improbación del Presupuesto. Es necesario, si no queremos terminar como Grecia o Portugal que se tomen medidas prontas para resolver el problema del déficit fiscal y un necesario inicio es empezar a respetar las reglas fiscales y poner la “casa” en orden cuanto antes.
