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viernes, 29 de agosto de 2014

Viernes de recomendación

Para esta ocasión, queremos compartir con ustedes un breve pero interesante artículo de Eneas Biglione  sobre la realidad de Venezuela a partir del maniático proyecto del Socialismo del Siglo XXI, titulado "La Venezuela de Hugo Chávez: petrodólares, narcóticos y populismo".

lunes, 3 de marzo de 2014

Tema polémico: Venezuela, un caso más...

Una vez más, la realidad habló y, al igual que hace décadas, el experimento socialista venezolano sufre su inexorable destino: la caída. Ha sido una caída lenta, tortuosa, que ha costado sangre, que ha despedazado familias, ideas, negocios y ciudades. Ha sido una caída difícil porque miles de venezolanos se creyeron el cuento de un guerrillero bufón que, por el populismo o por la fuerza, implementó una aventura espoleada por los regalos, el facilismo y el revanchismo que prometía llevarlos al paraíso.

Lamentablemente, el venezolano como buen latinoamericano es terco en eso de hacerle caso a la historia, en eso de aprender del pasado. Le cuesta entender que ciertas cosas ya se han hecho y fracasado, por lo que se deja conquistar por la aventura y la esperanza, bastante loca, de que esta vez las cosas serán diferentes.  Al fin y al cabo, nuestras sociedades están infestadas de especímenes del "perfecto idiota latinoamericano" del que hablaba Carlos Alberto Montaner, pues uno tras otro, los países de la región cada cierto tiempo viran hacia el socialismo revolucionario como moda política para implementar en sus tierras y convertirlas en verdaderos infiernos. Ya lo están viviendo Nicaragua, Argentina, Ecuador y Bolivia, mientras que otros como México, Guatemala, Honduras y hasta Costa Rica le han coqueteado de una u otra forma.

Aunque nos entristece profundamente las muertes de cuidadanos venezolanos -ocho según diversos medios internacionales-, nos llena de esperanza que ese pueblo hermano despertara del marasmo en el que lo había sumido la ebriedad revolucionaria, el odio y la manipulación populista. Se ha tirado valientemente a la calle, enfrentando represión -la que no ven los progres cuando es ejecutada por sus regímenes amigos- y sin una solidaridad institucional organizada -diversos gobiernos, entre ellos el costarricense, e instituciones regionales como la Organización de Estados Americanos han guardado silencio cómplice frente a la violación de derechos en Venezuela- que presione por un cambio de sistema que respete la libertad de las personas.

Finalmente, el régimen bolivariano comienza a tambalearse y la protesta popular le dará su estocada. Pronto, las anécdotas absurdas de los Chávez y los Maduro pasarán a la historia como un capítulo triste de la historia venezolana y latinoamericana. Esperamos que esta vez nuestros pueblos al fin comprendan que el socialismo no trae más que muerte, miseria, destrucción, violencia y tiranía.   

lunes, 11 de marzo de 2013

Tema polémico: muere Chávez pero no el chavismo

Aunque el título de este artículo pudiera sonar como las líneas de un cántico en memoria del dictador pseudopresidente democrático Hugo Chávez, nada más alejado de la realidad, pues en ASOJOD hemos atacado vehementemente a este payaso y muchos otros que se hacen del poder con el discurso populista, socialista, revanchista y nacionalista para luego conculcar libertades y hacer de su proyecto megalómano una dictadura camuflada con procedimientos democráticos para legitimarse en el concierto de naciones. 

La muerte de Chavez, acontecida formalmente el pasado 5 de marzo, aunque se habla de que ocurrió antes, es positiva, al igual que la caída de cualquier tirano, aunque no suficiente. De ahí la lógica del título: muerto el perro, no ha acabado la rabia; muerto Chávez, no ha muerto el chavismo. 

Ha muerto el caudillo, el líder y, al mejor estilo de Alejandro Magno, no dejó a su heredero claramente definido. Dejó su imperio a sus generales, para que se lo repartieran entre los más fuertes. Maduro y Cabello ya han salido al paso y han exigido que se les reconozca como sucesores. Uno de los dos, el vicepresidente, va ganando la pugna y pareciera que se mantendrá al frente, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Las rencillas y el hambre de poder imperarán y, tarde o temprano, las pugnas serán pan de cada día, sumiendo a ese país es una inestabilidad política peor que la que ya vive. 

Pero además de ellos, están otros. El mismo Capriles, quien se erige como opositor, no lo es. Sus propuestas no parecieran tender hacia un sistema político diferente, respetuoso de la propiedad privada y las libertades individuales, sino a "moderar" el modelo chavista, hacerlo financieramente sostenible y maquillarlo con el respeto de algunos derechos, pero quizá no de todos. Y es que ese es precisamente el problema de fondo, que queremos abordar hoy: Capriles, al igual que muchos otros venezolanos -con notables excepciones, algunos que quedan en esa tierra y otros que han migrado- llevan el gen estatista. Seguirán pensando que le corresponde al Estado resolver los flagelos sociales, proteger a los que tienen menos, regular los recursos naturales y su explotación, definir los términos de intercambio entre los actores económicos y muchas otras cosas más. Es el mismo gen que pulula entre los latinoamericanos, ávidos del discurso proteccionista, amigos de la repartición de la riqueza, amantes de las redes de seguridad que les impidan asumir los riesgos sobre su propia vida. El perfecto idiota latinoamericano, del que hablaba Montaner, no es el líder simbólico sino, como bien lo demostró ese escritor, el ciudadano común y corriente, de a pie, que aplaude y se regocija por tener un hombre fuerte que le resuelva sus dificultades y le haga la vida más fácil. 

Nuestra propia Costa Rica hace mucho tiempo que está infectada de ese virus. El número de personas que espera que el Estado, sea por medio de un mesías o de un entramado institucional, le evite el sufrimiento de levantarse todas las mañanas para ir a trabajar y producir riqueza, de asumir la tarea de tomar decisiones y cosechar las consecuencias positivas o negativas de sus acciones, es cada vez mayor. 

Muchos siguen esperando que alguien o algo les evite la fatiga. Y más tarde o más temprano, para sobrellevar tan ilusoria empresa, tendrán que conculcarse libertades, desarrollarse políticas arbitrarias basadas en el antojo de un grupo de burócratas que, para tal tarea, deberán asumir la fatal arrogancia de creerse conocedores de lo que los individuos desean y necesitan. Y, de una forma o de otra, el modelo basado en esos principios siempre termina en un totalitarismo bañado en esclavitud, sangre y fracaso.

Decía Rand que "una dictadura tiene que ser caprichosa; tiene que gobernar por medio de lo inesperado, lo incomprensible, lo absurdamente irracional; tiene que tratar no con la muerte, sino con la muerte súbita; un estado de inseguridad crónica es lo que los hombres son psicológicamente incapaces de soportar."

Mientras ese virus, esos valores, esas ideas, mientras ese norte ideológico persista, la muerte de los Chávez no devolverá las libertades. Antes bien, son el alimento de los regímenes totalitarios.

domingo, 14 de noviembre de 2010

¡Exprópiese!


El presidente venezolano ha recrudecido el ejercicio del "despotismo electoral" a raíz de los resultados de las elecciones pasadas, donde la oposición logró ganar una presencia importante, que si bien no alcanza para limitar el poder concentrado por el déspota, sí al menos, no le permitiría contar con la "Ley habilitante" una especie de carta blanca para legislar a su antojo.

Antes que en Enero se instale el nuevo legislativo, semana a semana con la boca llena, en las calles, en sus discursos televisados y en cuanto lugar se encuentre, su palabra preferida es: Exprópiese. Centro históricos, industrias, tierras, viviendas, etc., Exprópiense!

No hay garantías legales, no hay Estado de Derecho, no hay indemnizaciones, no hay proceso previos, ni dictamen u orden judicial. Sólo la voluntad del déspota. Algo que ya desde hace tiempo había desaparecido en Venezuela, la estabilidad jurídica, es algo que definitivamente no existe ni volverá, en tanto los venezolanos toleren a este dinosurio en el poder.

A las agresiones verbales, a ese espíritu camorrero y de confrontación permanente, a las amenazas e insultos, al proceso de concetración del poder y el armamentismo de las milicias, turbas de enceguecidos y fanáticos seguidores, del rearme militar y ahora la construcción de una planta nuclear, de sus amistades con otros déspotas y tiranos del mundo, entra en la carrera final de expropiar todos los bienes, servicios, industrias y propiedades a diestra y siniestra.

Los venezolanos deben exporpiarle el poder a este tirano cuanto antes, pues de la concentración del poder y la usurpación de las funciones de las distintas ramas del poder público y de la sociedad, pasa a la confrontación verbal interna y externa, a la expropiación y, su paso ineludible, será la crueldad y el terror. Todo ello, además, en nombre de los pobres!

Javier Loaiza

sábado, 5 de diciembre de 2009

Conferencia: Socialismo siglo XXI


Los invitamos a que visiten la conferencia del Socialismo del Siglo XXI, impartida por el economista Roberto Casanova y cometaba por el profesor Alberto Mansueti y Carlos Sabino.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Chávez: mesías del siglo XXI


Estas fueron algunas palabras que el delirante comandante se dejo decir en un reciente discurso:

“Debemos tener valores socialistas y guerrear contra el capitalismo donde quiera que esté y sea cual sea la máscara que se ponga”.
“Yo cada día soy más revolucionario, sépanlo, cada día soy más socialista, sépanlo, y si es que la salud me acompaña y si es que Dios me da salud y vida, en el 2012 candidato presidencial seré otra vez y el pueblo dirá si yo seguiré o no seguiré, pero aquí todos tienen que saberlo: yo voy a llevar a Venezuela hacia el Socialismo con el pueblo y los trabajadores no hacia el capitalismo. ¡Ni se negocia la Revolución, ni se negocia el Socialismo! Para nada, porque cada día estoy sencillamente más convencido que el Socialismo es el reino de Dios aquí en la tierra”.

¿Cuándo acabará todo este circo?

martes, 6 de octubre de 2009

En Vela


Mientras Brasil, de la mano de Lula, se yergue como líder en América Latina, en alas de la paz, la democracia, el deporte y el desarrollo económico y social, como quedó plasmado en Copenhague, el viernes anterior, Hugo Chávez, que pretendió serlo con la fementida Alba, se hunde en el descrédito y el miedo. El tragicómico usurpador de Bolívar y saqueador de la riqueza petrolera de Venezuela, es hoy el delirante líder de un régimen intervencionista y narcoterrorista. La amenaza real e inmediata para América Latina.

Sus tentáculos ya están en Costa Rica mediante su patético embajador, Néstor Pineda, conocido en autos, instrumento ideal de Chávez para mofarse de nuestro pueblo, cuyo único logro ha sido rodearse de un grupo de acólitos: “educadores”, comejenes de sacristía, políticos, entrevistadores universitarios y otras yerbas, prontos a firmar documentos para justificar la violación de la libertad de expresión y de los derechos humanos en Venezuela. Este comisario diplomático estableció aquí, el martes pasado, la llamada “Base de paz”, como en Cuba y Nicaragua, extensión de las “casas bolivarianas”, para atacar al Gobierno de EE. UU. y, por supuesto, al gobierno de Uribe por el pecado enorme de combatir en su suelo el narco y el terrorismo.

He aquí la reedición a todo vuelo del lenguaje orwelliano; esto es, de la corrupción de las palabras y de los conceptos, propio del marxismo-leninismo, en la era del imperio soviético y sus colonias. Así “Base de paz” en Costa Rica significa, ni más ni menos, que “base de violencia e intervencionismo”, financiada por Chávez y endosada por un grupo de “siervos menguados” ticos, quienes, según Pineda, lo visitaron para comunicarle que querían “un Chávez en Costa Rica”. Los esponsales de unos ticos serviles y baratos, y de un agente de Chávez, que usa su investidura diplomática para intervenir en los asuntos internos de Costa Rica.

Esta intervención llegará a su clímax en nuestra actual campaña política. No habrá terceras cajas, transportadas, como en Honduras, en aviones venezolanos, sino “bases de chequeras”, ya instaladas. Para el candoroso Vinicio Cerezo, expresidente de Guatemala, estas presunciones o temores son paranoia chavista, como dijo en Radio Universitaria. Quienes han visto y leído, y saben lo que Costa Rica es y significa, este anuncio del embajador de Venezuela y las proclamas desenfadadas de su coro de ticos representan un llamado oportuno al pensamiento y a la acción en nuestro Estado de Derecho. Para algunos ticos, reconocidos por su campaña, desde el 2005, contra la institucionalidad democrática y el proceso electoral, esta es la última oportunidad. “Costa Rica necesita un Hugo Chávez”. El embajador de Venezuela ha sido transparente.

Julio Rodríguez

martes, 22 de septiembre de 2009

Excesos


La Sociedad Interamericana de Prensa denunció la creciente represión de la libertad de expresión en Venezuela. Con la pretensión de refutar estas acusaciones, organismos de prensa allegados al chavismo arguyen que la situación no puede ser mejor para los medios pues hay “un exceso de libertad de expresión”.

Propio del lenguaje totalitario, la jerga chavista altera el sentido de las palabras, trastornando su valor. Así como, bajo el nazismo, el vocablo “fanatismo” cobró una connotación meliorativa (V. Klemperer, LTI, La lengua del Tercer Reich ), ahora, bajo el régimen chavista, habría que considerar el llamado “exceso” de libertad como un hecho positivo.

En su intento por enloquecer el pensamiento, el lenguaje totalitario usa la falsificación de la realidad para anonadar la capacidad de reacción del ser humano, arraigada en su facultad de raciocinio. Al presentar como aceptable una primera falsedad, la artimaña allana el camino para imponer la falacia inaceptable: “Hay un exceso de libertad; por consiguiente, no hay represión”. “Hay un exceso de libertad; por consiguiente, es necesaria la represión”.

La violencia totalitaria se origina en la violación del lenguaje. Contra los embates del chavismo, la primera y última defensa está en el respeto y la vigilancia al sentido de las palabras.

Laurencia Saénz

lunes, 3 de agosto de 2009

Tema polémico: Chávez y la libertad


En ASOJOD hemos escrito, en reiteradas ocasiones, fuertes críticas contra Hugo Chávez, puesto que repudiamos su absurdo proyecto del "Socialismo del Siglo XXI", en tanto, como toda forma de colectivismo, representa un atropello a los valores de la libertad, la propiedad privada y el individualismo.

Una vez más, mediante este Tema polémico, nos vemos en la necesidad de denunciar lo que muchos "demócratas" costarricenses y latinoamericanos son incapaces de ver: que el teniente-coronel está formando un gobierno totalitario que a punta de petrodólares y populismo, terminará por eliminar a todo aquel que se le ponga en el camino. Pruebas de la dictadura chavista abundan: los reiterados intentos por diseñar una Constitución a la medida, la permanencia casi de por vida que pretende en el poder, los constantes atropellos a la propiedad privada mediante nacionalizaciones y las nada positivas restricciones a la libertad de expresión, como lo demuestra la no renovación de la concesión a Radio Caracacas TV en 2007.

Por si fuera poco, recientemente se anunció que el gobierno bolivariano de Venezuela implementó una serie de medidas para sacar del aire a 34 emisoras de radio y televisión, al tiempo que anunció que 200 más están en peligro, pues se estudia la posibilidad de emitir una nueva ley que castiga como "delito mediático" el "abuso de la libertad de expresión".

Para ASOJOD, esta actitud no sólo merece todo el repudio posible, sino que además, es una manifestación clara del despotismo y la intolerancia, del totalitarismo y la irracionalidad que estos verdaderos payasos bolivarianos están pretendiendo implementar a lo largo del continente. Hoy es Hugo Chávez, pero mañana pueden ser los Correa, los Ortega, los Humala, los Morales y, aunque en Costa Rica aún no ha despuntado una figura de tal calibre, nada impide que aparezca uno de ellos. Ya hay varios candidatos a ocupar tan nefasto pueblo: podemos mencionar a José Merino, Eugenio Trejos, Mariano Figueres, Rolando Araya, Fabio Chávez y algunos otros.

Hay que tener mucho cuidado con este tipo de gente que pretende planificar la vida de los individuos mediante el uso de unos para cumplir los fines de otros. Hemos de recordar que, en la historia de la humanidad, el único parangón de esta situación es el esclavo, es decir, alguien que trabaja para que otros disfruten de los réditos, pero que no recibe nada a cambio de sus servicios. Lo más preocupante de todo es que los diferentes pueblos latinoamericanos van en esa dirección, aunque los "intelectuales" criollos se nieguen a verlo y más bien defiendan que bajo ese tipo de gobiernos se alcanzará el paraíso de la prosperidad y la libertad.

Ya Orwell nos avisó, en su novela 1984, lo que podría pasar en un régimen tiránico cuando el "caudillo" llega a acabar, incluso, con la libertad de expresión y pensamiento. Así las cosas, el cierre de emisoras y canales que se atreven a criticar a Chávez, muestra su verdadera cara: la de un dictador que no está dispuesto a escuchar ni a pensar, que ocupa la fuerza como su herramienta de gobierno, que procura, a toda costa, acabar con aquel que ose a interponerse en su camino. Y esta es una advertencia que aplica no sólo a los venezolanos (que quizá ya poco puedan hacer), sino a todos los latinoamericanos y, en especial, a los costarricenses, principalmente a aquellos que creen que nuestro país está inmune a este tipo de enfermedades políticas y que, todavía, se pasan vanagloriando de aquel desafortunado epíteto de "Suiza centroamericana".

La libertad entra por rendijas, pero también se escapa por ellas. Conforme los políticos de turno sigan implementando programas de solidaridad forzada, limitaciones a la libertad, imposiciones del "bienestar general" sobre el individual, se abren espacios para que, un día (quizá no tan lejano) los colectivistas triunfen definitivamente.

lunes, 20 de julio de 2009

Tema polémico: la disputa por el Río San Juan


En este Tema polémico, queremos abordar la noticia del fallo de la Corte Internacional de Justicia en el conflicto entre Costa Rica y Nicaragua por el Río San Juan. Primero que todo, es importante realizar un recorrido histórico de esta disputa, para comprender sus alcances e implicaciones.

Antecedentes:

Las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua siempre han sido conflictivas. Sea por cuestiones limítrofes, políticas, migratorias y hasta humanas, ambos países se han visto el uno al otro con cierto recelo desde que iniciaron sus relaciones diplomáticas como Estados independientes, en 1838, especialmente por el Río San Juan. Apenas ocho años después, se presentó el primer conflicto por la soberanía sobre dicho río, cuando el gobierno de Nicaragua, interesado en controlar la ruta interoceánica, externó pretensiones territoriales no sólo sobre la totalidad del río, sino sobre gran parte del territorio costarricense, hasta la región atlántica de Matina. Este asunto no pasó a más luego de que Costa Rica expusiera su rechazo a tales pretensiones y que se decidiera someter el diferendo limítrofe a un arbitraje, el cual finalmente Nicaragua no aceptó.

Las complicaciones continuaron hasta que el 15 de abril de 1858, con la mediación del Gobierno de El Salvador, se firmó el Tratado limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua ―Tratado Cañas-Jeréz― en el cual se establecieron tanto las líneas divisorias entre ambas repúblicas, como la soberanía sobre las aguas del San Juan, de forma tal que

La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan, desde su salida del Lago hasta su desembocadura en el Atlántico, pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura, hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo Viejo con objetos de comercio ya sea con Nicaragua ó al interior de Costa Rica, por los Ríos de San Carlos o Sarapiquí, o cualquiera otra vía procedente de la parte que en la ribera del San Juan se establece corresponderá a esta República.- Las embarcaciones de uno u otro país podrán indistintamente atracar en las riberas del río, en la parte en que la navegación es común, sin cobrarse ninguna clase de impuestos, a no ser que se establezcan de acuerdo entre ambos Gobiernos.

Los primeros años que siguieron a la firma del Tratado Cañas-Jerez transcurrieron sin grandes contratiempos, pero en la década de 1870, el Gobierno de Nicaragua planteó algunas objeciones a la validez del mismo. Para buscar una respuesta satisactoria, se dieron varios acercamientos entre ambos Estados, entre los que se destacan las negociaciones Herrera-Zavala en 1872 y Víquez-Pasos en 1886. Asimismo, se firmaron dos tratados: Zambrana-Álvarez, en 1883 y Castro-Navas, un año después. Sin embargo, todos estos esfuerzos fueron insuficientes, por lo cual, gracias a la mediación del Gobierno de Guatemala, se suscribió una convención arbitral entre Costa Rica y Nicaragua, donde se acordaba someter la validez del Tratado a un arbitraje del Presidente de los Estados Unidos, Groover Cleveland. El 28 de marzo de 1888, en el Laudo Cleveland, se reconoció la validez del Tratado Cañas-Jerez y se declaró que

Conforme a dicho Tratado y a las estipulaciones contenidas en su artículo sexto, no tiene derecho la República de Costa Rica de navegar en el Río San Juan con buques de guerra; pero puede navegar en dicho Río con buques de servicio fiscal relacionados con el goce de los objetos de comercio que le está acordado en dicho artículo, o que sean necesarios para la protección de dicho goce.


Queda claro, en virtud tanto del Tratado Cañas-Jerez como del Laudo Cleveland, que Nicaragua tiene soberanía sobre el Río San Juan, pero Costa Rica tiene derecho de libre navegación para actividades comerciales y fiscales, y también para embarcaciones que protegan ese derecho. No obstante, el gobierno de Nicaragua planteó, en su objeción a la decisión estipulada en el Laudo Cleveland, que

Las naves de servicio fiscal son del mismo género que las naves de guerra. Aunque no tienen todos los medios ofensivos de las últimas, aún así son naves de guerra capaces de respaldar demandas por la fuerza y deben ser clasificadas en la categoría de naves de guerra.


El 24 de marzo de 1916, luego de la firma del Tratado Bryan-Chamorro suscrito entre los Estados Unidos y Nicaragua para la construcción de un canal en el Río San Juan, Costa Rica demandó a Nicaragua ante la Corte de Justicia Centroamericana, alegando que el gobierno nicaragüense no consultó su opinión a la hora de suscribir el Tratado Bryan-Chamorro, que dicho sea de paso, coartaba los derechos de libre navegación de Costa Rica en el Río San Juan. El 30 de setiembre de 1916, la Corte de Justicia Centroamericana falló a favor de Costa Rica, argumentando que el dominio de Nicaragua bajo el Río San Juan no es absoluto ni ilimitado, sino que tiene que estar restringido por los derechos de libre navegación y anexos, otorgados a Costa Rica, pero Nicaragua desconoció la sentencia, aunque el asunto no pasó a más.

Luego de dicha sentencia no se presentaron conflictos relevantes entre ambos Estados por el Río San Juan sino hasta la década de 1970, en el contexto de la revolución sandinista. En ese momento, el Río San Juan resultó de capital importancia para el régimen sandinista, toda vez que servía como vía de transporte de armas y hombres, por lo que se presentaron constantes enfrentamientos diplomáticos por los controles que las autoridades nicaragüenses impusieron a las embarcaciones costarricenses que navegaban regularmente por el Río San Juan, llegando incluso al cierre temporal del paso en 1982. Esta problemática se agudizó cuando se presentaron capturas de embarcaciones costarricenses que se le imputaron a los sandinistas.

La situación volvió a la calma con los procesos de paz iniciados en Centroamérica y con la transición democrática en Nicaragua, pero en 1998 se reactivó la polémica por el Río San Juan, cuando, una vez más, el gobierno nicaragüense prohibió el tránsito de embarcaciones costarricenses que trasnportaran efectivos de la Fuerza Pública por el Río San Juan. En esa ocasión, el entonces Presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, expresó que “solamente el ejército nicaragüense podía portar armas y el Jefe del ejército de Nicaragua, Joaquín Cuadra, manifestó que tal decisión se mantendría y que los policías costarricenses podrían volver a circular por el Río San Juan sólo con previa autorización y sin armas. Pero tras una serie de reuniones entre los Cancilleres de ambos Estados, el gobierno de Nicaragua cambió de criterio y se comprometió a reestablecer la libre navegación de embarcaciones costarricenses, incluso las policiales, por el Río San Juan, lo cual no sucedió. Esto motivó al gobierno de Costa Rica a considerar acudir a la Corte Internacional de Justicia para la resolución del conflicto.

Ante tal posibilidad, Alemán avisó que Nicaragua no aceptaría la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia en relación con ningún asunto o reclamo basado en la interpretación de los tratados o de laudos arbitrales que fueron firmados y ratificados o hechos, respectivamente antes del 31 de diciembre de 1901, lo cual enturbió la negociación en torno a este tema. Para apaciguar los ánimos, el 26 de setiembre de 2002, se suscribió el acuerdo Tovar-Caldera, el cual pretendía otorgar una tregua por tres años, dejando por fuera de la agenda de discusión bilateral al menos por un tiempo, ese tema.

Vencido el plazo de prórroga y ante la falta de una solución al conflicto, Costa Rica presentó una demanda contra Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia el 29 de setiembre de 2005 por los derechos de navegación y demás derechos conexos en el Río San Juan, argumentando que la Asamblea Nacional de Nicaragua, mediante la resolución Nº 17-2005, amenazó con imponer sanciones económicas contra Costa Rica en el caso de que se presentara la demanda contra la Corte» por la discusión de un proyecto de ley para imponer un impuesto de importación del 35% a todos los bienes y servicios costarricenses.

En el proceso contradictorio, el Estado nicaragüense alegó que Costa Rica ha pretendido tergiversar la interpretación del tratado para tratar de obtener abusivamente nuevos “derechos” que ni remotamente le han sido concedidos, como por ejemplo, navegar en el río con buques de guerra, cuando su derecho se limitaba únicamente a la navegación con objetos de comercio, en un trecho determinado.

Desde esa fecha se ha generado una gran actividad diplomática, que involucró a los Cancilleres y Ministros responsables de las carteras de seguridad y defensa de Nicaragua y Costa Rica, a los Presidentes de ambas Naciones, al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos y al Secretario General de dicha organización, aunque la disputa se iba a dirimir, definitivamente, en la sede jurisdiccional de La Haya, hasta que el día de ayer se emitió una resolución al conflicto.

En tal sentencia, se determinó que Costa Rica tiene plena derecho a la libre navegación con propósitos comerciales, lo que implica el traslado de pasajeros y turistas que no requieren visas ni autorizaciones nicaragüenses. Del mismo modo, se reconoce el derecho de los habitantes de Costa Rica de navegar en el río cuando se trate de satisfacer sus necesidades elementales y cotidianas, así como el de los oficiales de los buques en situaciones específicas, para proporcionar los servicios esenciales para los habitantes de la ribera del río, donde el transporte expedito es una condición para la satisfacción de las necesidades de los habitantes.

Sin embargo, también declara que ningún barco costarricense tiene derecho a navegar con funciones de policía; lo cual incluye que está prohibido el traslado de armas o municiones para suplir a su personal de seguridad en la zona o el cambio de funcionarios en tales labores, al tiempo que le reconoce a Nicaragua su derecho a detener para inspección navíos costarricenses y a sus pasajeros en sus puntos de control fijos cuando ingresen o salgan las embarcaciones y a solicitar a los tripulantes identificación tales como pasaporte u otro documento de identidad.

¿Qué está detrás de este conflicto?

En ASOJOD creemos varias cosas respecto a esta discusión. En primer lugar, nos preocupa que, siendo el conflicto del Río San Juan una historia reiterativa, se le utilice para limitar el libre comercio entre los individuos de ambos países o de estos con los de otras naciones, en tanto dichas aguas son una vía muy importante de comunicación y transporte, que a la postre, termine en un intercambio de medidas de castigo que sólo van a afectar a los individuos.

Pero quizá el inconveniente que más resultados negativos podría acarrear es la aparición de gobernantes como Daniel Ortega, quienes serían capaces de utilizar un tema como este para buscar "unidad nacional" y presentar al otro bando como el “enemigo del pueblo y la soberanía”. Lo peor de todo, es que Costa Rica no está exenta de caer en ese juego, y de hacerlo, se entraría en una dinámica de repulsión del “enemigo común” y glorificación de la “patria” que, aunque muy dificilmente derive en conflicto militar (dada la carencia de ejército de Costa Rica), un resultado posible sería una serie de bloqueos comerciales, ruptura de relaciones diplomáticas, búsqueda de solidaridad internacional y algunas manifestaciones xenofóbicas.

Conceptos como "Patria", "enemigo común", "raza", "religión", entre otros, más que retóricos, expresan todo un programa epistemológico–metodológico que ha tenido nefastas consecuencias a lo largo de la humanidad. Se trata de el holismo o colectivismo como proyecto sociopolítico, el cual está basado, de acuerdo con Minor Salas, en la falacia del Todo. Dicha falacia es

en una tendencia dominante en el análisis social (y en el pensamiento ordinario de las personas) a agrupar bajo unidades conceptuales o bajo categorías generales, fenómenos de muy diversa y heterogénea índole. Tal proceso de unificación semántica lleva implícito un desconocimiento de que los elementos agrupados lingüísticamente son, con muchísima frecuencia, parcial o enteramente contradictorios entre sí.


Otro autor que advirtió sobre esta idea en el pensamiento político fue Mises, quien señaló:

Según las tesis del universalismo, del holismo, del colectivismo y de algunos representantes de la Psicología de la Forma (Gestalppsychologie), la sociedad es una entidad que tiene existencia autónoma, independiente y separada de la vida de los diversos individuos que la integran, actuando por cuenta propia hacia la consecución de precisos fines distintos de los que persiguen los individuos que la componen. De ahí que pueda surgir un grave antagonismo entre los objetivos sociales y los individuales, lo que conduce a la necesidad de domeñar el egoísmo de los particulares para proteger la existencia y desenvolvimiento de la sociedad, obligando a aquellos a que, en beneficio de esta, renuncien a sus designios puramente personales. Una vez llegadas a tal conclusión, todas esas doctrinas se ven forzadas a dejar de utilizar el análisis científico y el razonamiento lógico, desviándose hacia puras profesiones de fe, de índole teológica o metafísica. Han de suponer que la Providencia, por medio de profetas, apóstoles y carismáticos jerarcas, constriñe a los hombres, de por sí perversos, a perseguir fines que estos no desean, haciéndoles caminar por las buenas sendas que Dios, el Weltgeist o la Historia desean que sigan.

(…) En cuanto se admite la existencia de una entidad que opera por encima y con independencia de la actuación individual, persiguiendo fines propios distintos de aquellos a los que los mortales aspiran, se ha formulado ya el concepto de una personalidad sobrenatural. Ahora bien, planteadas así las cosas, es preciso enfrentarse resueltamente con el problema de qué fines u objetivos, en caso de conflicto, deban prevalecer: si los del estado y la sociedad o los del individuo. (…) Admitida la existencia de una entidad que ex definitione es superior, más noble y mejor que el individuo, no cabe duda alguna de que sus aspiraciones deben prevalecer sobre las de los míseros mortales


Se trata entonces de creer que existe algo superior a los individuos, un Todo homogenizante que los agrupa y protege. Para ello, las ideas holistas apelan a conceptos antes mencionados, ratando de generar una especie de comunión mística entre los sujetos para luego cumplir determinados fines señalados por una entidad metafísica.

Lamentablemente, los pueblos latinoamericanos son muy dados a este tipo de cosas, máxime por la creencia de que los líderes políticos son seres iluminados, infalibles y omniscientes que tienen la tarea divina de guiar a los demás hacia la gloria. Y si bien uno podría pensar que los tiempos de Perón, Fidel, Pancho Villa y otros personajes ya está superado, con tristeza se puede observar que en la actualidad, una banda de populistas encabezados por Hugo Chávez se ha dado a la tarea de revivir este tipo de movimientos políticos.

Por eso, un escenario como el actual genera preocupación en aquellos que defendemos la libertad y la racionalidad, pues no es de extrañar que Chávez y sus secuaces comiencen a buscar oportunidades como la del conflicto por el Río San Juan para tratar de influir en los regímenes de otros países, con el fin de expandir sus ideas místicas y totalitarias.

martes, 14 de julio de 2009

La puerta giratoria de ministros de Economía

Esta semana, cuando Argentina nombró a su sexto ministro de economía en los últimos seis años, resultó difícil no concluir que debería haber un nuevo indicador económico destinado a medir la confiabilidad de los países: la duración de los ministros de Economía en sus cargos.
Se lo podría llamar el ''índice de rotación de ministros'', o ''la puerta giratoria'', y debería figurar en las tablas de datos económicos junto a los índices de crecimiento, inflación, exportaciones e importaciones que publican el Banco Mundial y otras instituciones internacionales. El índice que estamos proponiendo dejaría a varios países latinoamericanos bastante mal parados.

Consideremos:
• En Argentina, los seis ministros de Economía que han ocupado ese cargo desde que el ex presidente Néstor Kirchner --quien, según todo el mundo, sigue siendo el verdadero poder detrás del trono-- asumió su cargo en mayo del 2003 son: Roberto Lavagana, Felisa Miceli, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Carlos Fernández y --desde el martes-- Amado Boudou. Tiempo promedio en el cargo: 12 meses.
• En Ecuador, desde la asunción del presidente Rafael Correa en enero del 2007, hubo cuatro ministros de Economía: Fausto Ortiz, Magdalena Barreiro, Vilma Salgado y Elsa Viteri. Tiempo promedio en el cargo: siete meses.
• En Venezuela se han producido nueve cambios en el Ministerio de Finanzas --el cargo clave para la política económica del país-- desde que el presidente Hugo Chávez asumió la presidencia en 1998. La primera ministra de Finanzas de Chávez fue Margarita Izaguirre, quien fue sucedida por José A. Rojas, el general Francisco Uson, Nelson Merentes, Tobías Nobrega, nuevamente Nelson Merentes, Rodrigo Cabezas, Rafael Isea Romero y Alí Rodríguez. Tiempo promedio en el cargo: 14 meses.
Claudio Loser un analista del instituto Diálogo Interamericano, con sede en Washington, D.C. y ex director del departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, me dijo que le gusta la idea de crear un índice de rotación de ministros de Economía. Con demasiada frecuencia, cuando las cosas andan mal, los presidentes destituyen a sus ministros de Economía en vez de corregir las malas políticas económicas, afirmó.
''Es un reflejo de la poca importancia que tienen los ministros de Economía en muchos de estos países'', dice Loser. ``Los presidentes eligen ministros débiles en muchos casos porque no quieren un ministro que les diga que no pueden aumentar el gasto público. Y cuando les dicen eso, los despiden, como si fueran fusibles''.
El analista económico argentino Roberto Cachanosky dijo en un artículo publicado en el diario La Nación que ``el tema de fondo es que no hay economista que pueda resolver una crisis como la que atraviesa Argentina, embretada en inflación con recesión, si detrás de ese economista no hay un gobierno que genere confianza .... En la era Kirchner, no sólo no hay reformas estructurales sino que, además, la imprevisibilidad en las reglas de juego ha destrozado el sistema productivo''.
Quizás no sea coincidencia que un informe reciente de la Comision Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas pronosticó para este año una caída del 40 por ciento de las inversiones extranjeras en Latinoamérica. Esa disminución se debe, en gran parte, a la crisis económica global, pero podría ser mitigada en varios países si se les ofreciera a los inversores un mayor nivel de estabilidad, según afirman los economistas.
La buena noticia es que otros países latinoamericanos han tenido relativamente pocos de ministros de Economía en los últimos años.
En Chile, donde el ministro de Finanzas tiene a su cargo la principal responsabilidad en política económica, la presidenta Michelle Bachelet ha tenido sólo un funcionario en el cargo --Andrés Velasco-- desde que asumió el poder en marzo del 2006.
En Brasil, donde el Ministerio de Finanzas también está a cargo de las principales políticas económicas, sólo ha habido dos ministros de Finanzas --Antonio Palocci y Guido Mantega-- desde la asunción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en enero del 2003. Colombia ha tenido tres ministros de Finanzas --Roberto Junguito, Alberto Carrasquilla y Oscar I. Zuloaga-- desde agosto del 2002, cuando asumió el presidente Alvaro Uribe.
Mi opinión: No resulta sorprendente que el 80 por ciento de toda la inversión extranjera en Sudamérica el año pasado se concentró en apenas tres países: Chile, Brasil y Colombia, según la CEPAL.
Es cierto, posiblemente incidan otros factores, pero es muy significativo que la gran mayoría de las inversiones extranjeras en la región se concentren en los tres países en que los ministros de Economía o Finanzas no cambian constantemente. El ``índice de rotación de ministros'' está muy presente en la mente de los inversores, aunque no lo llamen por ese nombre.

Andrés Oppenheimer

miércoles, 17 de junio de 2009

La nueva ofensiva contra la prensa


He aquí la amenaza más inmediata contra la democracia en las Américas: un movimiento sincronizado de varios presidentes autoritarios para silenciar a los medios de comunicación independientes en toda la región.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa, un discípulo del presidente venezolano Hugo Chávez, dijo en días recientes que cuando asuma en julio la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) propondrá la creación de un mecanismo regional para defender a los gobiernos contra las críticas de los medios de comunicación.

No estoy bromeando. En lo que se consideraría un disparate en cualquier democracia moderna del mundo, Correa dijo el 28 de mayo que propondrá ''la creación de instancias que defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos de los abusos de la prensa''. La propuesta fue inmediatamente respaldada por Venezuela y Bolivia, cuyos presidentes constantemente se refieren a cualquier crítica que les hace la prensa como ``terrorismo mediático''.

Lo que es peor, todo esto ocurre en el momento en el que Correa está usando artimañas administrativas para cerrar la estación televisiva Teleamazonas, y justo cuando Chávez ha ordenado públicamente a los ministros de su gabinete que cierren Globovisión, la emisora de televisión más independiente de Venezuela. Chávez ya cerró, en el 2007,RCTV, la emisora más antigua del país.

Durante su discurso radial semanal del 30 de mayo, Correa dijo que emprenderá acciones legales para ''acabar con la prensa corrupta'', o sea, la que no es de su agrado. Horas más tarde, el Consejo Nacional de Telecomunicaciones de Ecuador, CONARTEL, impuso una sanción de $20 a Teleamazonas por emitir imágenes de una corrida de toros en el horario de las 6 de la mañana a las 21 horas de la noche, en el que se prohíbe emitir corridas de toros.

Una segunda violación --por inocente que sea-- podría provocar la suspensión del canal durante 90 días, y una tercera, su cierre definitivo, según las leyes ecuatorianas.

En Venezuela, el 28 de mayo, Chávez le pidió a la fiscal general del país y al ministro de obras públicas que ''inicien acciones'' contra Globovisión, o renuncien a sus cargos. El gobierno de Chávez ha iniciado una investigación contra Globovisión por supuestamente ''incitar al pánico'', por haber informado antes que los medios oficiales el 4 de mayo sobre un terremoto que estaba sacudiendo a Caracas. Globovisión fue el primer medio en informar --correctamente-- que el terremoto era de una magnitud de 5.4.

Carlos Lauria, director para Latinoamérica del Comité Para la Protección de los Periodistas, de cuyo directorio soy miembro, me comentó que: ``Es insólito que en la reunión anual de la OEA el 2 de junio, se hayan pasado todo el tiempo hablando de la readmisión de Cuba, y nadie mencionó los ataques gubernamentales contra los medios que se están produciendo hoy en día en Venezuela, Ecuador y otros países''.

En una declaración conjunta de fines de mayo, los relatores especiales para la libertad de expresión de la OEA y las Naciones Unidas --que operan con cierta autonomía-- emitieron un comunicado expresando su ''preocupación'' por las declaraciones del gobierno venezolano que, según decían, ``generan una atmósfera de intimidación en la cual el derecho a la libertad de expresión se ve seriamente limitado''.

Cuando le pregunté su opinión sobre la reciente propuesta de Correa de crear un mecanismo regional para defender a los gobiernos de los medios independientes, la Relatora Especial de la OEA Catalina Botero me dijo: ``No conozco los detalles de la propuesta. Pero creo que lo más necesario sería fortalecer las instituciones que defienden la libertad de expresión contra los ataques de los gobiernos, y no al revés''.

Mi opinión: No podría estar más de acuerdo. Lo más desalentador de los recientes ataques contra la prensa no es que los presidentes narcisistas-leninistas de Ecuador y Venezuela intenten silenciar a los medios independientes --después de todo, necesitan acallar a sus críticos para poder perpetuarse en el poder-- sino que las principales democracias de la región no se hayan pronunciado al respecto.

Según la Carta Democrática de la OEA, los 34 países miembros de la organización tienen la ''obligación de promover y defender'' la democracia, incluyendo la libertad de prensa.

Sin embargo, ¿donde están las protestas oficiales por los recientes ataques a los medios a la región? No se escucha ni una palabra al respecto de los presidentes de los principales países democráticos, mientras avanzan estas propuestas de crear mecanismos legales para silenciar a los medios independientes, ni ante las amenazas contra Teleamazonas y Globovisión, para que no sigan la misma suerte de la venezolana RCTV hace dos años.

Si las democracias de la región siguen haciéndose las distraídas, estarán contribuyendo a la creencia de que los tratados interamericanos sobre la democracia y las libertades fundamentales son un chiste, y estarán cavando su propia fosa.

Andrés Oppenheimer

martes, 2 de junio de 2009

Venezuela: de mal en peor...

En esta entrevista Gabriela Calderón explica la persecusión que lanzó el gobierno de Chávez en contra del evento Universidad El CATO- CEDICE.


martes, 26 de mayo de 2009

Big brother is watching you


Ayer sucedió algo muy lamentable pero que era esperable en un régimen autocrático como el de Hugo Chávez: el escritor liberal Álvaro Vargas Llosa fue retenido al arribar al aeropuerto de Caracas, Venezuela. Las autoridades de ese país le advirtieron que tiene prohibido hablar de política, basados, según declaraciones de un dirigente del Partido Socialista Unido, en la idea de que tanto Vargas Llosa y otros pensadores "vienen a provocar y les estamos advirtiendo de que no vamos a tolerar que hagan eso en nuestro país" (sic). Ese mismo dirigente añadió que se trata de "intelectuales tarifados que van a venir al país para prestarse a campañas mediáticas" y, de acuerdo con el Partido Socialista, esos intelectuales tienen previsto anunciar la creación en Venezuela de una universidad "con doctrina neoliberal".

Para aquellos que todavía creen que Chávez es un líder respetuoso de la democracia, esta noticia debería hacerles abrir los ojos. Democracia no es sólo ser elegido por el pueblo, sino respetar el pluralismo, la libertad y el ejercicio de la oposición. Cuando este tipo de prácticas se presentan, no cabe más que mostrar un repudio y advertir que el primer paso de todo totalitarismo es la proscripción de la posibilidad de pensar diferente al oficialismo.

Todo parece indicar que el teniente coronel desea implantar el 1984 orwelliano versión tropical, con la complacencia tanto de millones de venezolanos como de ciudadanos de otros países. Quedamos advertidos

domingo, 26 de abril de 2009

No más venas abiertas


En la reciente cumbre de las Américas, el presidente venezolano, Hugo Chávez, en un acto en el que quizás pretendió “pasarse de listo”, entregó al mandatario norteamericano, Barack Obama, un ejemplar del libro Las venas abiertas de América Latina , obra escrita por el uruguayo Eduardo Galeano en el siglo pasado.

Obama, como es su costumbre, lo recibió con una amplia sonrisa, que más bien habla de su educación, cordialidad y espíritu de recomponer las relaciones con el subcontinente, pero también de su desconocimiento por lo que estaba recibiendo. Porque de saberlo, más bien debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido entregado al presidente de Estados Unidos. Un verdadero atentado a la seguridad nacional. Nos hizo recordar otro arranque literario de Chávez cuando descubrió a un “tal Noam Chomsky”, que parecía ser quien le abrió (cerró) su espectro cultural.

Efectivamente, el libro de Galeano es uno de los que más daño le ha hecho a nuestro continente. Su argumentación elemental sostiene que somos pobres porque ellos son ricos. El clásico discurso del imperio que succiona la sangre de las venas hasta acabar con su víctima. Un decálogo revolucionario anti imperialista que culpa nuestro atraso primero a los españoles, luego a los ingleses y en el siglo pasado a Estados Unidos. De haberse escrito en el siglo XXI seguro culparía a Coca Cola, Google, Amazon, Internet, Starbucks, McDonalds y alguna otra transnacional que “nos roba”, y claro que los argumentos tendrían la misma seriedad que culpar a las rosquillas.

Odio visceral. Un libro que resume los agravios sufridos por los latinoamericanos y que los victimiza exculpándolos de toda responsabilidad en su fracasada historia. Transmite un odio visceral a cualquier cosa que huela a democracia y mercado, en definitiva a la libertad, para retorcerse en el igualitarismo estrecho de mente que impide alcanzar el desarrollo.

En una próxima cita, Obama tendrá que cuidarse de recibir otros pasquines que invadan la Casa Blanca. Los hay muchos, desde La historia me absolverá , de Fidel Castro, La guerra de guerrillas , de Ernesto Che Guevara, ¿Revolución dentro de la revolución? , de Regis Debray, pasando por Dependencia y desarrollo en América Latina , de Fernando Cardoso y Enzo Faletto, hasta Hacia una teología de la liberación, de Gustavo Gutiérrez, para concluir en el que quizás por el título sorprenderá al mandatario norteamericano: Para leer al pato Donald , de Ariel Dorfman y Armand Mattelard, incubado en las propias universidades norteamericanas.

Por el bien de nuestro continente y del efectivo espíritu de relanzamiento de las relaciones entre nuestros países, es de esperar que el librito de Galeano se le haya quedado a Obama en el hotel. Ojalá que el presidente norteamericano en una próxima oportunidad le devuelva la mano regalándole a Chávez Camino de servidumbre , de Friedrich Hayek, o La acción humana , de Ludwig von Mises.

Mientras tanto, si alguien me dice cómo puedo enviarle un libro al presidente norteamericano, feliz le mando Del buen salvaje al buen revolucionario , de Carlos Rangel, que, como escribió el célebre Jean François Revel, es el primer ensayo sobre la civilización latinoamericana que disipa las interpretaciones falsas, las descripciones mentirosas y las excusas complacientes. Mientras tanto, digamos: ¡No más venas abiertas para América Latina!

Ángel Soto

lunes, 16 de febrero de 2009

Domingo negro para la libertad


Este domingo 15 de febrero será recordado como un día negro para la libertad en Venezuela y en América Latina, pues lamentablemente Hugo Chávez ganó, con el 54,4% de los votos, el referendo que le permitirá postularse indefinidamente para la Presidencia de ese país. Con ello, el teniente coronel podrá continuar con su terco experimento de hacer de Venezuela una nueva Cuba, sin notar que el mismo recorrido le está llevando al mismo resultado: desastre, hambre, pobreza, muerte, y destrucción.

En ASOJOD nos unimos a los individuos venezolanos que dieron una fuerte lucha contra la instauración de esta nueva forma de totalitarismo y nos comprometemos a no ceder en nuestro empeño de denunciar a estos populistas, estatistas y absolutistas que quieren concentrar todo el poder posible para hacer cumplir sus más vulgares fantasías y así limitar los derechos y la libertad de las personas.

sábado, 27 de diciembre de 2008

¡Que pena!



No se sabe si reír o llorar.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El poder y el delirio: todos a las balsas


Enrique Krauze es un especialista en caudillos. Krauze es un gran historiador mexicano que ha puesto bajo la lupa a estas peculiares criaturas. ''Hay gente pa'tó'', decía el torero. Pudo darle por las arañas o los escorpiones, pero le dio por los caudillos. Y es bueno que así sea. El caudillismo es una patología endémica en América Latina y entenderla es una manera de tratar de evitarla o, al menos, de aprender a sobrevivirla, aunque hasta ahora no se conoce otra cura que salir corriendo hacia las balsas al primer síntoma de que ha llegado un tipo a salvarnos.

Prácticamente todos los países de este pobre mundillo nuestro latinoamericano han padecido a los caudillos. Son esos tipos palabreros y carismáticos, tuteadores de Dios, que cuando estamos en crisis se encaraman en una tribuna, seducen a las masas, se apoderan de la casa de gobierno, hacen trizas las instituciones, agotan el tesoro, nos endeudan hasta las orejas, se declaran indispensables, se eternizan en el poder y, como no se están quietos, y están llenos de iniciativas extravagantes, agravan hasta la locura todos los problemas que existían antes de la aparición de ellos en un carro de fuego.

En el siglo XX los dos caudillos más emblemáticos y pintorescos de América Latina han sido el argentino Perón y el cubano Fidel Castro. Perón murió en 1973, pero como el peronismo tiene algo de tablero de Ouija, Perón sigue dando guerra por medio de una variopinta descendencia ideológica que incluye gente de rompe y rasga a la derecha de Gengis Khan y a la izquierda de Lenin. Fidel Castro no ha conseguido morirse todavía, pero lo ensaya tesoneramente desde el verano de 2006, cuando se le amotinaron en los intestinos unos divertículos al servicio de la CIA que lo han dejado flaquito y turulato, como esos viejitos locos que uno ve riéndose y hablando solos en todos los pueblos españoles.

Hugo Chávez, en fin, es hijo de Fidel Castro y nieto de Juan Domingo Perón. Enrique Krauze acaba de filiarlo con total precisión en un brillante libro que, desde ya, se convierte en lectura indispensable para todo aquel que se empeñe en la ingrata tarea de tratar de comprender a la América Latina de nuestro tiempo. La obra se llama El poder y el delirio, la publicó Tusquets en España, y es un estudio a fondo de Venezuela y de Hugo Chávez, lo que inevitablemente precipitó a su autor a mezclar la historiografía con el ensayo, el periodismo, la entrevista y el psicoanálisis, porque sólo así, con una mirada poliédrica, como de mosca, se puede abordar de manera inteligible un drama tan complejo e irracional como el venezolano.

El asunto es muy importante. Aunque Hugo Chávez es un personajillo de cuarta categoría, una especie de Idi Amin Dada de Sabaneta, conecta muy bien con una amplia zona de América Latina que pertenece a esa misma liga --la del populismo mágico que compra y vende conciencias con dinero público, hasta que las conciencias y el dinero se acaban--, y a base de petrodólares está creando su imperio ideológico a una sorprendente velocidad. A diferencia de su padre Fidel, que en enero cumplirá cincuenta años al frente del negocio de mandar, en su larga vida de tirano intervencionista sólo pudo colonizar a Nicaragua, y apenas durante una década, Chávez ya cuenta con Bolivia, Ecuador y Nicaragua bis, mientras se afila los dientes ante el probable triunfo del chavismo en El Salvador dentro de pocos meses.

¿A dónde irá a parar este fenómeno? Descartarlo porque es una cosa disparatada no parece sensato. Mussolini y Hitler, bien mirados, eran también un par de payasos intoxicados con las más absurdas teorías y eso no les impidió seducir a las muchedumbres y organizar el peor matadero de la historia. Hay países, hasta ahora, que parecen inmunes al chavismo (Chile, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Colombia, tal vez México, en general los que el embajador norteamericano Manuel Rocha llama ``América Uno''), pero el resto del continente puede sucumbir a esta enfermedad y arruinar con ello a un par de generaciones tontilocas. Francamente, no es mucho lo que puede hacerse. Por lo pronto, sentarse a leer cuidadosamente El poder y el delirio, cruzar los dedos de que no nos toque, e ir fabricando una balsa, que fue lo que se le ocurrió al avispado Noé cuando se olió que iba a comenzar a llover.

Carlos Alberto Montaner

jueves, 11 de diciembre de 2008

Tragedia venezolana y latinoamericana


Un artículo del diputado José Merino (“¿Por qué Chávez?”, La Nación , 3/12/2008) sobre el régimen de Hugo Chávez en Venezuela debe ser desvirtuado ante la opinión pública costarricense por deformar groseramente la realidad de mi país.

Argumenta el diputado Merino que Hugo Chávez ha llevado a cabo once elecciones y ha ganado “limpiamente” diez de ellas. Debo decirle que lo de “limpiamente” no es verdad. Hugo Chávez ha poseído todos estos años el control político del Consejo Nacional Electoral. Las campañas para cada elección han sido modelo de abusos de poder por parte de Chávez, el cual encadena a su capricho los medios de comunicación para hacer su propaganda y utiliza sin ningún reparo fondos estatales para promover sus campañas y desvirtuar a sus oponentes.

Condiciones para la democracia. Pero más allá de esto, el diputado Merino debería saber que las elecciones transparentes son condición indispensable pero no suficiente para que un gobierno pueda ser definido como democrático. Se requiere, además, una separación efectiva de poderes, una rendición sistemática de cuentas al pueblo, una alta transparencia en el manejo de las finanzas públicas, respeto a la disidencia política y un tratamiento equitativo ante la justicia para todos los ciudadanos. Ninguno de estos requisitos ha estado presente en los diez años de régimen autocrático de Hugo Chávez, y ello es fácilmente comprobable.

Se refiere Merino a los “logros” sociales del régimen chavista. Es necesario comenzar por decir que Chávez ha recibido ingresos del orden de los $600.000-700.000 millones –nadie sabe exactamente cuánto– durante sus diez años en el poder. El gasto público se ha incrementado de un 18% del PIB en 1999 a un 30% en el 2006. Sin embargo, afirma el brillante economista venezolano Francisco Rodríguez, profesor en Wesleyan University y exasesor de Economía del Congreso Nacional en Venezuela, la desigualdad social, medida por el coeficiente de Gini, ha aumentado bajo Chávez, al pasar de 0,44 en el 2000 a 0,48 en el 2005. En esta evaluación negativa concuerdan dos otros excolaboradores chavistas de mucho prestigio en Venezuela: Felipe Pérez Martí (exministro de Planificación de Chávez) y Domingo Maza Zavala (director del Banco Central de Venezuela). La política de Chávez ha sido la de repartir peces, pero no enseñar a pescar.

Estrepitosa caída. Sin embargo, no solo en la desigualdad social estamos peor. En 1999, un 8,4% de los niños recién nacidos en Venezuela estaban bajo peso. En el 2006 es el 9,1%. Los hogares sin agua corriente han aumentado del 7,2% en 1999 al 9,2% en el 2006 y las casas con pisos de barro han pasado a representar el 6,8% en comparación con el 2,5% de 1999. El presupuesto combinado del régimen de Chávez para educación, salud y vivienda representa el 24% del PIB, en comparación con el 26% durante los 8 años anteriores a Chávez. Al contrario de lo afirmado por Merino, el puesto de Venezuela en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por las Naciones Unidas ha sufrido una estrepitosa caída, al pasar del número 43 en 1999 al 76 hoy en día.

Los índices de corrupción de Transparencia Internacional colocan a Venezuela en el último lugar del hemisferio, junto a Haití, mientras que los índices de competitividad y gobernabilidad generados por el Banco Mundial también colocan a Venezuela en uno de los últimos lugares, junto a algunos países de África. La llamada revolución social de Hugo Chávez ha sido más propaganda vacía que otra cosa.

Una mentira escandalosa del régimen chavista ha sido decir que el analfabetismo ha desaparecido en Venezuela, gracias a la revolución. El último informe de la Unesco establece la verdad: la tasa de analfabetismo en Venezuela en el 2007 es idéntica a la de 1999, el 7%. Más tristemente aún, el 15% de estos analfabetos tienen entre 15 y 24 años, es decir, crecieron durante estos diez años chavistas sin ser educados en lo más básico.

La tasa de mortalidad infantil durante el régimen de Chávez ha declinado en un 3,3% anual, lo mismo que declinaba antes de la llegada de Chávez al poder. Mientras tanto, en Chile declina al 5,3%, y en México, al 5,2%, excepto que en ninguno de estos países ha sido necesario tener una “revolución”.

La inflación venezolana este año será del 40%, la más alta en América Latina. Cerca de 14.000 venezolanos morirán violentamente en las calles del país. Mientras tanto, los venezolanos hacen colas de tres horas o más para comprar los alimentos más esenciales. Venezuela está gastando más de $40.000 millones al año en importar hasta lo más elemental, porque la insensata política agrícola de Chávez (invasiones de fincas productivas) e industrial (estatificación de empresas productivas sin pago de indemnización) y su control de cambios instalado hace seis años ha causado el cierre de la mitad de la capacidad productora del país. Según el Banco Central de Venezuela (manejado por Chávez) el índice de escasez de algunos alimentos básicos durante el 2007 en Venezuela fue del 86% (sardinas), 85% (cereales) y 65% (leche).

Manejo criminal. El manejo que Hugo Chávez ha hecho de nuestros recursos financieros ha sido criminal. Durante los últimos seis años ha dado a líderes amigos de otros países unos $30.000 millones. Solo a Fidel Castro le ha dado unos $14.000 millones en petróleo, casas y dinero en efectivo. Miles de millones han ido a los gobiernos de Evo Morales, Rafael Correa, los Kirchner, Daniel Ortega, entre otros. Esto no es “generosa ayuda exterior”, como lo define algún desprevenido presidente Nobel latinoamericano con reputación de demócrata, sino vulgar soborno y malversación del dinero que pertenecía a los venezolanos y que nunca más veremos.

Las instituciones de Venezuela, desde la empresa estatal Petróleos de Venezuela hasta el Ejército, pasando por el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional, se encuentran en el bolsillo del autócrata, hasta el punto de que los contrapesos institucionales, que son esenciales para la democracia, han desaparecido.

El diputado Merino dirá si ese es el tipo de país donde a él le gustaría vivir. Sería bueno que los costarricenses lo supieran.


Gustavo Coronel

lunes, 22 de septiembre de 2008

Tema polémico: ¿cansados de la democracia?


El pasado 15 de setiembre, Oscar Arias dijo en su discurso del Día de la Independencia las siguientes palabras:

"Voy a ser sincero con todos ustedes: estoy cansado. Estoy cansado de intentar hacer cosas que urgen y encontrar obstáculos por doquier. Estoy cansado de proponer medidad que son adversadas simplemente por venir del Gobierno. Estoy cansado de dar explicaciones a personas que lo que quieren no es una explicación, sino un acto de construcción de parte mía. Estoy cansado de intentar gobernar en un país que cree que la crítica a toda costa nos hace más libres, cuando en realidad nos hace más ingobernables".

Cansancio. Esa idea ha generado las más diversas opiniones: algunas en son de burla y otras en son de crítica. En ASOJOD, queremos adherirnos a esta última corriente, la de la crítica a tan inoportunas palabras, por parecernos que ellas encierran un enorme problema.

¿Está cansado Oscar Arias de la democracia? Parece que sí, por lo que se deriva de ese discurso. Cansarse de los obstáculos es cansarse de la negociación, del pluralismo político, del derecho de los demás a defender sus ideas y proyectos. Lo opuesto a procesos decisionales con obstáculos son las más expeditas dictaduras, donde la opinión de uno solo es tomada como la opinión de todos. Ese es el sistema más eficiente en términos de costos de toma de decisiones, pero el más nocivo en términos de libertad, democracia y paz. Cansarse de la crítica es cansarse del control político, de la diversidad de opiniones y criterios, del señalamiento de errores. Es pretender infalibilidad en todas las materias y cerrar la puerta a recomendaciones y alternativas. Es el imperio de la soberbia y la terquedad.

Los recientes escándalos de las consultorías del BCIE y de la venta de los bonos chinos levantan suspicacias. El problema no es si se hicieron conforme a derecho o al margen de este, sino el secretismo, el manejo de la información. En una democracia, como decía Tierno Galván, los bolsillos de los gobernantes deben ser siempre de cristal, pero en Costa Rica la máxima es la confidencialidad. Paradójicamente, don Oscar reconoce en su discurso del Día de la Independencia la importancia de rendir cuentas, pero su gobierno actúa de forma totalmente opuesta. No le gusta que investiguen, que pregunten, que controlen o que critiquen. Todo intento es un "show mediático".

No comprende el Presidente que en los más elementales textos de Ciencia Política, la gobernabilidad no es la capacidad de la autoridad para ejecutar sus planes sin obstáculo alguno, sino la actuación de las autoridades en espacios reconocidos como legítimos por la ciudadanía. Y si hay críticas y malestar es precisamente porque buena parte de la ciudadanía no está legitimando la actuación del Gobierno de Arias. La gobernabilidad no es imposición, es integración; no es facilismo, es gestión. Eso es lo que hace democrático a un régimen político: la capacidad para generar consensos, no para imponer voluntades, incluso cuando esa voluntad sea la de la mayoría. Y lo que hace realmente libre a un pueblo es la posibilidad de reducir la coacción ejercida por sus gobernantes, cosa que sólo tiene lugar en un sistema donde no hay una inversión del mandato, es decir, donde el ciudadano es el principal y el gobernante su agente; donde hay espacio para la crítica y el control político.

También demuestra Arias su desconocimiento en materia sino jurídica. ¿Cómo es posible que un presidente pida a sus ciudadanos que no hagan legítimo ejercicio de sus derechos fundamentales? La libertad de expresión, como una de principales manifestaciones del derecho de libertad es una de las facultades que han tradicionalmente protegido al individuo del poder estatal. En nuestro país los tax payers han podido saber qué tan bien (o qué tan mal) se usa su dinero gracias a este derecho. El que un Presidente de la República pida a sus ciudadanos que no hagan uso de este derecho es como exigirle a una persona bajo ataque que no actúe en legítima defensa. Nos parece que don Oscar debería recordar la naturaleza de su cargo: Presidente. Quien preside, no ordena; quien guía, no impone; quien concierta, no discrimina. Tal vez sería sano que comencemos a llamar a nuestro Presidente, Ciudadano Presidente (como se hace en México). De esta manera probablemente ayudaremos a que quienes ocupen este cargo recuerden en realidad lo que son: ciudadanos y no soberanos."

La actitud de Arias nos preocupa, fundamentalmente en el marco de sus nuevos "giros geopolíticos". Mientras critica al sistema político costarricense e, indirectamente pide que lo dejen gobernar sin controles, aplaude al sistema venezolano y lo pone como ejemplo en la región. Paradójicamente, el último informe de Human Rights Watch revela que Venezuela es la antítesis por excelencia de la democracia: discriminación política, negación de espacios de oposición, ausencia de separación de poderes, falta de libertad de expresión y de asociación, diseño de políticas públicas clientelistas, entre otras tantas ocurrencias del teniente coronel Hugo Chávez.

¿Puede Costa Rica dirigirse hacia el mismo despeñadero por el que cayó Venezuela? Sí, definitivamente. El primer paso para saltar al vacío es la negación del papel fundamental que realiza la oposición en un sistema político, su estigmatización, su satanización, tal y como lo demuestra Chávez catalogando a Human Right Watch como "la agencia que hace el trabajo sucio del imperio". El paso siguiente es la paranoia: la consideración de que todo lo diferente es malo y que atenta contra los más altos valores de un país. Justo después de eso viene la proscripción de la oposición y el intento por presentar los intereses y estrategias del oficialismo como intereses y estrategias nacionales, recurriendo a la idea de un vocero para toda la sociedad como materialización del mito de la monoliticidad de pensamiento.

El último paso es la imposición. Eliminada la disidencia y satanizado cualquier intento por pensar diferente, los altos niveles de paranoia hacen que se pierda el control y la tolerancia. Cualquiera que se atreva a disentir, aunque sea en la más mínima forma, merece una tunda ejemplar. Poco a poco todos son enemigos y hay que acabarlos. El dogma se impone por convencimiento o por fuerza. Así, se termina apaleando tanto al enemigo, por estar opuesto, como al amigo, por precaución.

¿Eso quiere don Oscar? ¿Que nadie lo critique, sino que le aplaudan cada vez que camina? ¿No quiere que alguien le haga ver que está en un error, sino que prefiere equivocarse y ser él quien lo descubra, a precio de desastre? ¿Está cansado de la democracia? Los ciudadanos y políticos de muchos países latinoamericanos ya han contestado que sí a esa pregunta. Esperemos que don Oscar no termine por la misma senda.