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sábado, 18 de julio de 2009

¡Trabajo!


Se estima que la apertura del sector de telecomunicaciones logre duplicar la cantidad de empleos que existen hoy en día en este sector. Así las cosas, se pasaría de 15mil puestos de trabajo que existen en la actualidad a unos 30mil puestos en el plazo de 5 años.

¿Qué dirán nuestros amigos del NO? ¿Cómo explican esto? ¿Cómo explican que ninguna de sus promesas apocalípticas se haya cumplido? ¿Por qué los gringos no se han llevado el agua aún, por qué la Isla del Coco sigue siendo nuestra, por qué no se modificaron nuestros límites territoriales, dónde está el tan cacareado comercio de órganos o el desecho nuclear que se iba a instaurar en CR?

Aquí en ASOJOD no hemos olvidado todas estas mentiras y cinismo

martes, 9 de octubre de 2007

Una nueva página


En el referendo del domingo, nuestro pueblo tomó una decisión sabia e inapelable: ratificar el TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Lo hicimos tras una amplia discusión, probablemente la más extensa e intensa que se haya producido, pacíficamente, en nuestra historia republicana. Sopesamos nuestra decisión con seriedad, en ejercicio de las capacidades para razonar y sentir que nos asisten como seres humanos. Votamos en paz, con respeto hacia los adversarios y conscientes de lo que estaba en juego. Y lo hicimos, también, con la abrumadora intención de dar vuelta a esta página de crispación, para, a partir del ejercicio directo de nuestra soberanía, unir fuerzas en pro de una visión claramente definida.

Ha llegado, entonces, la hora de reconocer en buena lid la fuerza y legitimidad del resultado, y de construir puentes entre los sectores adversarios. Celebramos, por ello, la serenidad, humildad y realismo del discurso pronunciado la noche del domingo por el presidente Óscar Arias. Lejos de dejarse envolver por un júbilo al que tenía derecho por el triunfo del SÍ, articuló un mensaje equilibrado, basado en dos premisas esenciales: desde el punto de vista conceptual, que “nadie es dueño exclusivo de la verdad”; desde el político y social, que el TLC es un “complemento de la agenda de desarrollo” del país, cuya finalidad es generar bienestar y distribuirlo con equidad entre todos los costarricenses. Por esto, Arias propuso la necesidad de “identificar coincidencias y construir sobre ellas”. Es algo que todos debemos atender.

Sin embargo, desde la variopinta coalición de dirigentes del NO, la actitud ha sido muy distinta; también, inquietante. Porque, lejos de prestar atención a los votos, su mensaje inicial ha sido de un virtual desconocimiento del resultado, y su acción parece encaminada a usar cualquier artilugio o maniobra para mantener, por el tiempo que les sea posible, un ambiente de incertidumbre en el país. Es decir, todo lo contrario de lo que deseamos como pueblo y necesitamos como democracia.

También la noche del domingo, en un lamentable intento de arenga a una multitud exacerbada, en las instalaciones josefinas del Instituto Tecnológico, su rector y cabeza más visible del NO, Eugenio Trejos, habló del “voto usurpado”, pidió mantener “nuestra resistencia activa y pacífica” (¿ante qué o quién?), instó a los llamados “comités patrióticos” a mantenerse activos y exigió que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se pronuncie sobre las supuestas “anomalías” del proceso. Ayer, en la reunión, su actitud fue más serena, pero sin claridad suficiente, y la de otros miembros de esa alianza permanece en el misterio.

Más preocupante resultó que Ottón Solís, el más alto dirigente del Partido Acción Ciudadana (PAC), y declarado defensor de las instituciones, todavía en la mañana de ayer no reconociera el resultado e insistiera en la confrontación como herramienta permanente de acción legislativa. Sin embargo, tras una reunión con su fracción legislativa, pareció entrar en razones y el PAC aceptó, durante la tarde, una invitación del ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, para reunirse mañana, junto con la fracción del PAC, en aras de buscar puntos de encuentro en pro del bienestar nacional. Este es el camino apropiado para el país y para un partido que debe modificar su estrategia.

En estas coyunturas, corresponde al Ejecutivo tomar iniciativas claras y bien estructuradas para estimular un diálogo político inclusivo, con la Asamblea Legislativa como centro y los partidos políticos como eje; es importante, además, que en ellas el propio presidente de la República tenga un papel relevante. Pero los demás partidos, afines o no al TLC y su llamada “agenda complementaria”, también tienen deberes que cumplir con el país. Esperamos que todos, pero especialmente el PAC, así lo entiendan. Frente a esto, los ciudadanos debemos estar pendientes.

Editorial de la Nación
9-10-07

miércoles, 15 de agosto de 2007

En Vela


Hoy se firmará, según dicen, un pacto entre Alfredo Volio, gerente del SÍ, y Eugenio Trejos, “líder” del N0, el mismo personaje que dijo que sobre su cadáver pasaría el TLC. Se proponen fumar la pipa de la paz para alejar la violencia verbal y física, y reforzar el baluarte de la institucionalidad democrática.

Ningún acuerdo, por bien intencionado que sea, logrará, sin embargo, a estas horas del partido, poner fin a la mentira, al disparate, al insulto personal y, mucho menos, a los ataques contra la institucionalidad democrática. Dos años de bazucazos contra nuestra democracia y contra el Estado de derecho (legitimidad de las elecciones, Sala Constitucional y TSE) no pasan en vano ni se contienen con una firma. La mentira seguirá su curso fatal.

No hay polarización alguna en el pueblo de Costa Rica frente al TLC. Las diferencias de criterio, escasas o multitudinarias, son expresión democrática. Lo explicó con precisión recientemente el sitio de Democracia Digital en Internet. Un sector síndico-político-profesional ha pretendido sembrar la cizaña y dividir el país, pero los valores democráticos siguen nutriendo al pueblo costarricense. La recepción del referendo lo demuestra.

La mentira proseguirá su marcha. Dos muestras. Se entona y machaca en la radio, en charlas y en Internet que el TLC engendrará el comercio de órganos humanos. Lo han dicho políticos, profesionales y un obispo emérito. La semana pasada se “denunció” que dos clínicas privadas ya se habían preparado para este gran negocio y que los mendigos desaparecerían de las calles para comerciar sus órganos, con el mismo desparpajo con que “un sociólogo” y un expresidente de la República se intercambiaron mensajes sobre el peligro de un Chernobyl en Costa Rica.

Se ventila una “denuncia” sobre la preparación de un gran “fraude electrónico”. Los empresarios ofrecerán “unos traguitos” y cada trabajador “al votar tomará una foto a la papeleta, con un celular con cámara, para asegurarse de que el voto no sea tan secreto como debe ser”. Asimismo, el TSE podría usar un programa de cómputo que distorsione la información con resultados favorables al SÍ pues “a golpe dado, no hay quite”. “Las garantías electorales –dicen– son mínimas”. La vía ideal para la violencia.

Todo esto es demencial, pero se sigue haciendo sin rubor ni decoro. En el exterior, produce risa; entre nosotros, angustia. Un pacto firmado por otros con tinta no sustituye un pacto personal con la conciencia, con el respeto a los demás, con la propia dignidad, con la solución leal de los problemas del país.

Por Julio Rodríguez
Tomado de la Nación