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lunes, 29 de octubre de 2012

Tema Polémico: El peso de los recursos naturales sobre el desarrollo


El constante incremento del precio de la gasolina, aunque no siempre ha tenido que ver con el costo internacional del petróleo, sin duda alguna preocupa mucho al país pues es clara la dependencia que tenemos todos por el petróleo de una forma u otra. A raíz de esto, muchos desearían que Costa Rica tuviera y extrajera petróleo de modo que no se tenga que depender de los precios internacionales. De hecho en Costa Rica existen reservas de petróleo aunque aun no se conoce bien sobre la cantidad y calidad del mismo así que cierto grado de independencia energética es viable, sin embargo, poco probable.

En ASOJOD no tenemos ningún inconveniente con que se extraiga petróleo en el país pues ciertamente ayudaría a disminuir costos de producción y transacción y beneficiaría el empleo, sin embargo el objetivo del tema polémico del día de hoy es comentar sobre las consecuencias que podría provocar en la sociedad  la actividad de explotación de recursos naturales como el petróleo cuando el mismo es la base más importante y relevante de la actividad económica.

Existe la creencia de muchas personas de que la riqueza de los países depende de la cantidad de recursos naturales que tengan. Sin bien es cierto, los países que cuentan con grandes cantidades de un recurso muy demandado generan mucho dinero esto no necesariamente implica un bienestar económico en la sociedad. Ejemplos que contradicen esa creencia hay muchísimos como por ejemplo Arabia Saudita, Venezuela y Nigeria. Por el contrario, otros países que no cuentan casi con ningún recurso natural como Singapur y Hong Kong son sumamente desarrollados.  Fuera de ser una ventaja, en algunos países la presencia de recursos naturales de mucha demanda más bien tiene un efecto perjudicial aumentando la corrupción y propiciando la presencia de gobiernos autoritarios. Se podría decir que el petróleo es el opio de muchas naciones. 

En ASOJOD estamos seguros que la riqueza de una nación no depende de la cantidad de petróleo, gas o cobre (por mencionar algunos) que se tenga, sino, de la calidad de su capital humano. Son los países con altos niveles de educación, de innovación y de emprendedurismo los que realmente triunfan en esta época. Los recursos naturales están al puro inicio de la cadena de valor del mercado y son, por lo tanto, los que menor valor agregado generan sobre la sociedad. Pareciera, más bien, que al no contar con recursos naturales y no verse tentados por el “dinero fácil” muchos países tienen un incentivo mayor para desarrollarse por medio de actividades de mayor valor. De los países más desarrollados del mundo muchos tienen reservas de recursos naturales, sin embargo, la diferencia radica en que en ninguno de estos países estos recursos representan una parte esencial de la economía y más bien son países con economías sumamente diversificadas. 

Muchos Latinoamericanos tienden a creer que porque en esta región de mundo hay muchos recursos naturales tenemos el futuro asegurado. Esta creencia está muy equivocada y la historia lo comprueba. Para que esta región crezca es importante que se dejen esas creencias tan simplistas y se enfoque en crear capital humano de calidad.

lunes, 4 de julio de 2011

Tema polémico: Costa Rica necesita explorar su subsuelo


En los últimos tiempos, nuestro país ha avanzado en el insensato rumbo de prohibir la explotación de las riquezas naturales que tiene. Luego del escándalo con Crucitas, donde un grupo de ambientalistas retrógrados hizo huelga frente a Casa Presidencial y que un
Tribunal contencioso-administrativo fallara contra esa empresa y su actividad, la Asamblea Legislativa aprobó una ley que impide la minería a cielo abierto, impulsada tanto por el Frente Amplio como por el endeble, cobarde y poco sesudo Poder Ejecutivo.

Recientemente, la posibilidad de que una empresa exigiera, en virtud de acuerdos comerciales previamente incorporados al ordenamiento jurídico, la oportunidad de conseguir una concesión para desarrollar la exploración y explotación petrolera en Costa Rica, asustó a más de un ambientalista. No faltaron las voces de odio, pasión y con tufo colectivista, que se levantaron contra tal propuesta. "Costa Rica es un país verde", "No a la ambición capitalista", "Sí a la vida" fueron algunas de las consignas que se escucharon. Y por supuesto, la torpe Administración Chinchilla Miranda, ha comenzado a reaccionar. Doña Laura salió a los medios diciendo que Costa Rica era un país que quería avanzar hacia el conservacionismo, la carbono neutralidad y un sinnúmero de paparruchadas, por lo que se posicionaba contra el petróleo. Los idiotas, por supuesto, aplaudieron felices.

Estas personas, incluyendo una gran cantidad de políticos, no se dan cuenta de que sus propuestas conservacionistas causan un gran daño. Creen que la tierra hay que mantenerla cual vergel inmaculado, que no se puede tocar ni la pata de una hormiga, ni el musgo de las piedras. Piensan que así, el mundo será un mejor lugar para vivir. Piensan -si el término les es aplicable- que impidiendo que un país explote sus propios recursos, se puede lograr el desarrollo.

Estas personas son, en su mayoría, no solo proteccionistas del ambiente, sino también en el campo ambiental. Sus consignas son las del "comercio justo" y otras barbaridades sustentadas en la errónea creencia de que hay que evitar que la producción local compita con la externa, de forma que justifican los aranceles altos como mecanismo de fortalecimiento de la industria interna. Claman por obligar a los costarricenses a pagar considerables sobreprecios en el arroz, el azúcar y otros productos, con la tonta excusa de que así se garantiza la seguridad alimentaria. Ven a la importación como algo negativo, como si adquirir bienes y servicios de diferentes características y a precios más accesibles fuera un pecado que hay que erradicar a punta de trabas y aranceles.

Lo curioso es que, entratándose del petróleo, sus premisas cambian. Ya no piensan en el desarrollo de una "industria interna" sino que están a favor de la importación. Desean que los costarricenses tengamos que adquirir un petróleo caro y nos niegan la posibilidad de explorar si en nuestro subsuelo, existe esa sustancia, condenándonos a seguir manteniendo a una institución tan ineficiente e injustificable como RECOPE.

Un país que se niegue, a sí mismo, la posibilidad de investigar si posee recursos naturales y explotarlos para su beneficio, no puede tener un buen futuro. Un Gobierno que cree que hay que impedir que los individuos inviertan, desarrollen proyectos productivos, busquen hacer más eficientes los procesos, generen empleo y riqueza, no puede ser un buen Gobierno.

Costa Rica necesita abandonar las premisas pasionales, las ideas de que la naturaleza no se puede tocar y avanzar hacia esquemas donde las personas puedan utilizar los recursos naturales, de acuerdo con reglas claras y que, sobre todo, contemplen los derechos de propiedad. Porque sólo así se podrá lograr que los eventuales riesgos de una actividad económica sean interiorizados por sus propietarios, sin trasladárselos al resto de los ciudadanos.

Quizá si fuera posible la exploración y explotación tanto de petróleo como de cualquier otro recurso natural abundante, nos quitaríamos de encima estupideces como la restricción vehícular.