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lunes, 21 de julio de 2014

Tema polémico: libertad de expresión y redes sociales

La libertad de expresión es ese derecho humano fundamental que nos garantiza poder manifestar nuestras ideas y creencias. En él se fundan los valores que sustentan nuestra forma de vida, nuestra cultura y en gran medida los conceptos de democracia y convivencia.

La libertad de expresión es el camino ancho de las libertades, el puente que necesitamos para transitar de la libertad del pensamiento hacia la libre difusión de las ideas. Sin ese camino nos privaríamos de la información, de la prensa libre, de las creaciones artísticas y literarias, de las ideas y de la producción de conocimiento, es decir, sin ella no hay progreso humano posible.

Así, la libertad de expresión es para la sociedad el mejor barómetro de la sana democracia. Basta observar, por ejemplo, el funcionamiento de los medios de comunicación y valorar la independencia de los periodistas para saber si estamos en presencia de una sociedad libre y democrática, o si lo que existe es el eco del statu quo gubernamental, de las voces oficiales y las limitaciones a la expresión libre de la ciudadanía.

El auge de las plataformas de comunicación digital a través de las redes sociales ha planteado nuevos escenarios para la libertad de expresión. Hoy cada ciudadano con acceso a Internet tiene un camino tan ancho como nunca antes en la historia de la humanidad para pasar, casi sin filtros ni limitaciones, del mundo de las ideas al mundo de la difusión de las ideas. Con las nuevas herramientas digitales de comunicación quedó atrás la época en que ese salto era exclusivo para aquellos con recursos y acceso a los medios tradicionales de difusión de ideas.

La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no puede estar más lejos cuando de libre expresión se trata, pero tampoco podemos ignorar que este nuevo mundo de las comunicaciones digitales y las redes sociales nos obliga a repensar aquella frontera, ahora tensa, entre la libre expresión y la responsabilidad ante lo manifestado.

El tema adquiere relevancia en Costa Rica cuando en los Tribunales de Justicia se desarrolla un juicio entre la ex presidenta de la República, Laura Chinchilla contra el empresario Alberto Rodríguez Baldí, teniendo como tema de fondo precisamente la supuesta difamación del Baldí contra Chinchilla, a través de redes sociales.

El resultado de este caso sin duda sentará un precedente en el país, pero la sentencia que dicten los jueces no nos debe confundir. El juicio de la expresidenta Chinchilla contra el señor Baldí no trata de reescribir los términos de la libertad de expresión, ni de interpretar su fundamento, garantizados ya en el artículo 29 de nuestra Constitución Política, así como en Convenios Internacionales aprobados por Costa Rica y sentencias de nuestra Sala Constitucional.

La libertad de expresión de la que gozamos sigue siendo la misma, y la responsabilidad que implica también, con o sin redes sociales. De lo que se trata es de madurar y comprender el uso de las nuevas herramientas de comunicación y sus implicaciones.

El precedente que siente el juicio entre Chinchilla y Rodríguez Baldí debe orientarnos hacia la correcta utilización de las herramientas de comunicación digital. La evaluación de las políticas públicas, así como la fiscalización de la actuación de nuestros representantes deben ser rigurosas, pero deben estar amparadas en la búsqueda legítima de la verdad.

Sin importar el resultado de la querella el tema debe estar sobre la palestra pública. El contenido del señalado artículo constitucional debe verterse e interpretarse a la luz del nuevo paradigma comunicacional que plantean las redes sociales. Ese es el reto que enfrentamos todos los usuarios de las redes sociales: entender hasta dónde podemos llegar, cuál es el límite, casi siempre difuso, entre la crítica legítima, sana, racional e informada, y el abuso en el ejercicio de este derecho.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Desde la tribuna: ¿Fachos? ¡Por favor, seriedad y decencia!

Curioso neolenguaje el de algunos que cunden en las redes sociales, ofendiendo a diestra y siniestra y descalificando a quien ose pensar, ser diferente, apreciar la libertad o simplemente no concordar con ellos.

De fijo, le llamaran “troll”, aunque ellos (terroristas del teclado) son los verdaderos trolles. También se intentarán victimizar, llamando “campaña de miedo” a cuanta persona advierta acerca de peligros totalitarios, estatistas o liberticidas.

Finalmente, porque tienen la palabra a flor de labios, llamarán “fascista o facho” a cuanta persona no concuerde con el ideario estatista, socialista, chavista o marxista.  

¿Pone usted en su perfil que está de acuerdo con la apertura eléctrica?  ¡Le dirán “facho”.  ¿Le pone un “me gusta” a la apertura comercial o a la Alianza Pacífico?  ¡Le cargarán de insultos y le dirán “facho” y cómplice del “miedo”! ¿Pone usted que está en contra de las gollerías de Recope? ¡Le ofenderán y le pondrán que está usted a favor de los monopolios privados, que es un explotador, que es un “facho”!

Y así sucesivamente. ¡Cuidado se atreve a poner alguna imagen de solidaridad con el pueblo de Venezuela,  algo a favor de la democracia y la libertad en ese país! ¡Rapidito le dirán “pinochetista” y “fascista”!

Con el miedo tuvieron pivote en la torpeza de un exministro y un exdiputado, más inútiles que vivos, pues el famoso “memorial”, protestado también por muchos partidarios del TLC, les puso en la picota.  Pero no hay que olvidar que los contrarios al TLC fueron los verdaderos promotores del miedo:  ¿acaso no salieron a decir que Costa Rica se quedaría sin agua? ¿Acaso no mintieron afirmando que el país sería invadido por miles de profesionales extranjeros? ¿Acaso no se alejaron descaradamente de la verdad sosteniendo que la CCSS se quedaría sin presupuesto para pagar medicamentos? ¿Acaso no fueron unos curitas de Guanacaste que mintieron diciendo que habría comercio de embriones humanos? ¿Acaso no intentaron meter miedo diciendo que perderíamos hasta la Isla del Coco? En realidad son los enemigos de la libertad quienes andan con el cuento del miedo pero … con la mentira y la repetición de que ellos son las víctimas.

En el caso del fascismo la mentira es suprema y evidencia gran ignorancia o la falacia absoluta de la falsedad.  ¿Por qué?  Porque el fascismo es un socialismo, porque el fascismo es estatismo, porque el fascismo es enemigo de la libertad, porque el fascismo cree que todo debe estar en manos del Estado, porque el fascismo termina en estatolatría y diluyendo las libertades y las responsabilidades personales y ciudadanas. El fascismo está más cerca del nacionalismo, del cierre de fronteras, de las limitaciones al libre comercio, de los monopolios públicos, de la hiperregulación y tramitopatía, de la represión y el culto a la personalidad de algunos líderes políticos, del racismo y el colonialismo. ¡Basta estudiar un poco de historia para saberlo!  El fascismo, al igual que su hermano el nazismo, terminó en despotismo, autoritarismo y tiranía, se conculcaron las libertades públicas y se violaron los derechos fundamentales.

De manera que resulta absolutamente mentiroso, indecente y poco serio tildar y calificar a los amantes y propulsores de la libertad, el republicanismo, el respeto a los derechos ciudadanos y la apertura de “fachos” y similares.

Es típico de los fascistas hacer campañas descalificadoras.  Hasta en eso se parecen todos los enemigos de la libertad.

Bien se les puede enrostrar aquello de que “dime de qué presumes … ". Quienes están por monopolios, contra la libertad, contra la apertura, contra el libre comercio, por el cierre de fronteras y demás barreras al comercio, a favor de la represión del pueblo venezolano, contra los tratados de libre comercio y hacen este tipo de campaña, en realidad están encarnando el fascismo.  Ellos son los verdaderos “fachos” y actúan de conformidad.  ¡Qué paradoja!

Federico Malavassi Calvo

lunes, 10 de enero de 2011

Tema polémico: redes sociales


La revista TIME nombró a Mark Zuckerberg -el creador de Facebook- como la persona del año 2010, reconociendo el efecto de su proyecto, el cual logró conectar a medio billón de personas en la red social más grande en la historia.

Sin lugar a dudas, las redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube, Blogger han transformado la forma en que la sociedad se comunica e interactúa. Ellas son, simplemente, una nueva herramienta de comunicación y pueden favorecer o no la lucha por la libertad, dependiendo de las ideas que se comuniquen. Por esto, sería absurdo decir que las redes sociales son más afines a alguna ideología; sin embargo, creemos que estas nuevas formas de comunicación si han favorecido un poco a la libertad, por lo menos desde el punto de vista de libertad de expresión, pues han permitido que el individuo pueda expresar sus ideas a un grupo grande de personas con mayor facilidad que antes y un riesgo mucho menor de que existan posibles reprimendas por parte del gobierno o cualquier otro grupo de poder.

La comunicación de ideas ha generado una indudable descentralización, pues ha pasado de estar controlada por una minoría en medios de comunicación como televisión, radio y prensa escrita a estar al alcance de cualquier persona que tenga acceso al internet. Por ejemplo, difícilmente ASOJOD hubiera tenido cabida en alguno de los canales costarricenses de televisión o en algún periódico. Es gracias al Blogger, Facebook y Twitter que tanto ASOJOD como millones de grupos o individuos pueden exponer sus ideas a otros tantos millones de personas y, mejor aún, sin grandes costos o una junta directiva que censure. También, otra ventaja del internet es que no tiene fronteras físicas, así que puede ser visto por cualquier persona alrededor del mundo que tenga acceso a la red. De ahí el mérito de estas redes: han potenciado la comunicación, han expandido los alcances de las ideas y han democratizado la posibilidad de convertirse en formadores de opinión.

Las personas que critican las redes sociales aducen que las mismas invaden la privacidad de la gente. Esto es relativo pues las redes sociales les permiten a los usuarios exponer su vida personal en el nivel que ellos quieran y a las personas que ellos deseen. Con el adecuado uso de niveles de privacidad no debería existir una invasión indeseada de la vida de alguien y, en última instancia, si alguna persona tiene desconfianza de estos medios de comunicación pues está en toda la libertad de no utilizarlos.

Creemos que la interacción de las personas por medios virtuales apenas está empezando a desarrollarse y definitivamente ha llegado para quedarse. Países como China, Cuba e Irán, que repudian la idea de que las personas se expresen libremente encuentran cada vez más difícil censurar estos comportamientos y es una batalla que difícilmente podrán ganar pues las maquinarias gubernamentales de Estados represivos casi siempre son demasiado lentas y les cuesta mucho alcanzarles el paso a estas innovaciones que ponen a interactuar a las personas libremente.

Celebramos que existan herramientas como estas, pues no sólo representan un buen ejemplo del orden espontáneo que en ASOJOD defendemos, toda vez que no hay una autoridad central planificando las comunicaciones, ideas, efectos y demás cosas relativas a su impacto, sino que también funcionan como puertas de entrada para la libertad. Cada día queda más claro que su impacto en la generación de debate, en la comunicación de ideas y, particularmente, en la dotación de información es fundamental para que los individuos tengan acceso a noticias y datos que probablemente no conseguirían de otra forma. Y al expandir el conocimiento, se reduce el poder de grupos organizados y se disemina hacia individuos, dándoles más herramientas para tomar sus propias decisiones.