
En esta ocasión, queremos presentar nuestra posición sobre un tema que despierta bastante debate como lo es el aborto. Al respecto, estamos completamente a favor, por varias razones. En primer lugar, como hemos venido diciendo anteriormente, el individuo ejerce los derechos de propiedad sobre su cuerpo y su vida, por lo cual, decide si quiere tatuarse, drogarse, amputarse, etc. El caso de un hijo es similar, pues es la madre la que tiene derecho sobre su cuerpo para determinar si se practica o no un aborto. Una vez más, la decisión es meramente personal y nada ni nadie, mucho menos el Estado, deben regular tal derecho. Ahora, si la madre no desea abortar, tiene total libertad, pues el hecho de que se legisle permitiendo el aborto no significa que, en efecto, todo el mundo tiene que practicarlo. Es algo muy simple: la legalización no significa obligatoriedad.
En segundo lugar, no hay consenso en la comunidad científica ni médica respecto al momento en que las dos células (espermatozoide y óvulo) juntos dan lugar al ser humano. Para algunos, muy apegados a la concepción religiosa, el ser humano es tal desde el momento mismo de la concepción; para otros, el ser humano es tal hasta aproximadamente los 3 meses de gestación, que es cuando el feto desarrolla su sistema nervioso central. Como pueden ver, las posiciones son encontradas a la hora de definir el caracter humano. Ahora, en lo que sí hay consenso es que la madre es un ser humano y a la hora de legislar, esta obvia afirmación debería tener consecuencias obvias: es decir, en ASOJOD preferimos que se legisle a favor de un ser humano concreto del cual no hay dudas de su carácter (la madre) para garantizarle el derecho de propiedad sobre su cuerpo y no que se legisle en favor de un supuesto, toda vez que, como mencionamos, ni siquiera hay consenso de que se pueda hablar de ser humano desde el momento de la unión de células sexuales.
Tercero, en el tema de legalización de drogas de la semana pasada, algunos de nuestros lectores argumentaban que antes de los 18 años no se debía responsabilizar al individuo de sus actos. Si, entonces, no se le responsabiliza de sus actos, el individuo no puede ser libre ni tiene derechos sobre sí. En ese caso, sosteniendo el argumento de nuestros detractores, si los padres tienen derechos absolutos sobre los hijos durante algunos años de su vida como para decidir sobre su estilo de vida, educación, salud y código de valores, entonces también tienen los padres derecho para decidir si el feto nace o no. Ahora, cuando afirmamos estar de acuerdo con el aborto lo hacemos pero en un periodo específico: ya después de los 5 o 6 meses no hay duda que se trata de un ser humano, tan es así que a esas alturas del embarazo el parto se puede dar, razón por la cual ya el aborto no es válido, pues en ese caso sí es claro que se trataría de un asesinato de un ser humano en concreto.
Finalmente, hay todo un elemento de responsabilidad que rodea el tema: si bien una pareja que mantiene relaciones sexuales debería hacerse responsable de un embarazo, planeado o no, en ASOJOD preferimos que, en caso de no querer o no tener la capacidad para responsabilizarse del niño (a) que nacerá, lo aborte, pues no es válido ni que el niño (a) venga al mundo a pasar carencias ni que se traslade la responsabilidad sobre él o ella al resto de los individuos, quienes tendrían que pagar su manutención, educación, salud, etc. Particularmente, en ASOJOD no queremos tener que destinar nuestros recursos para mantener a un niño (a) que no conocemos y que no tiene nada que ver con nosotros.
En segundo lugar, no hay consenso en la comunidad científica ni médica respecto al momento en que las dos células (espermatozoide y óvulo) juntos dan lugar al ser humano. Para algunos, muy apegados a la concepción religiosa, el ser humano es tal desde el momento mismo de la concepción; para otros, el ser humano es tal hasta aproximadamente los 3 meses de gestación, que es cuando el feto desarrolla su sistema nervioso central. Como pueden ver, las posiciones son encontradas a la hora de definir el caracter humano. Ahora, en lo que sí hay consenso es que la madre es un ser humano y a la hora de legislar, esta obvia afirmación debería tener consecuencias obvias: es decir, en ASOJOD preferimos que se legisle a favor de un ser humano concreto del cual no hay dudas de su carácter (la madre) para garantizarle el derecho de propiedad sobre su cuerpo y no que se legisle en favor de un supuesto, toda vez que, como mencionamos, ni siquiera hay consenso de que se pueda hablar de ser humano desde el momento de la unión de células sexuales.
Tercero, en el tema de legalización de drogas de la semana pasada, algunos de nuestros lectores argumentaban que antes de los 18 años no se debía responsabilizar al individuo de sus actos. Si, entonces, no se le responsabiliza de sus actos, el individuo no puede ser libre ni tiene derechos sobre sí. En ese caso, sosteniendo el argumento de nuestros detractores, si los padres tienen derechos absolutos sobre los hijos durante algunos años de su vida como para decidir sobre su estilo de vida, educación, salud y código de valores, entonces también tienen los padres derecho para decidir si el feto nace o no. Ahora, cuando afirmamos estar de acuerdo con el aborto lo hacemos pero en un periodo específico: ya después de los 5 o 6 meses no hay duda que se trata de un ser humano, tan es así que a esas alturas del embarazo el parto se puede dar, razón por la cual ya el aborto no es válido, pues en ese caso sí es claro que se trataría de un asesinato de un ser humano en concreto.
Finalmente, hay todo un elemento de responsabilidad que rodea el tema: si bien una pareja que mantiene relaciones sexuales debería hacerse responsable de un embarazo, planeado o no, en ASOJOD preferimos que, en caso de no querer o no tener la capacidad para responsabilizarse del niño (a) que nacerá, lo aborte, pues no es válido ni que el niño (a) venga al mundo a pasar carencias ni que se traslade la responsabilidad sobre él o ella al resto de los individuos, quienes tendrían que pagar su manutención, educación, salud, etc. Particularmente, en ASOJOD no queremos tener que destinar nuestros recursos para mantener a un niño (a) que no conocemos y que no tiene nada que ver con nosotros.