miércoles, 30 de julio de 2014

Desde la tribuna: estatolatría, el caso de la energía

Desde hace muchos años he venido denunciando a los adoradores del Estado, a quienes han puesto su fe en el Estado y poco a poco han ido ahogando la libertad, asfixiando las posibilidades de los ciudadanos, estrujando a los sectores privados y limitando las posibilidades de desarrollo en casi todos los países.

Es obvio que se trata de fascismo en su más indisputable versión (todo con el Estado, nada fuera del Estado).  Pero todavía es más evidente que los que viven en esta estatolatría no tienen conciencia de que son fascistas.  

En su dogmatismo y prejuicio creen que hacen el bien, consideran que cualquier actividad importante debe estar en manos del Estado, controlada por el Estado, fomentada por el Estado, supervisada por el Estado y regulada por el Estado. Han acuñado el término “neoliberal” cual ofensa-insulto y no tienen la menor idea de lo que dicen ni defienden. Odian el lucro ajeno (sobre todo el que se obtiene en actividades abiertas y en competencia) pero se hacen los que no ven cuando hay mercantilismo, corporativismo, clientelismo electoral, privilegios y gollerías de los empleados públicos o sobresueldos y estorbo en la actividad pública.

A fuerza de repetir sin entender los versos de sor Juana Inés de la Cruz, han perdido la perspectiva de la corrupción, señalando a los corruptores como parte del sector privado y sin entender que cuando las normas establecen cuellos de botella, embudos y demás controles, peajes y posibilidad de grandes contrataciones, más bien se fomenta el caldo de cultivo de la corrupción.

El caso en Costa Rica es que entre el estatismo y el espíritu de limitación de la libertad y de las actividades de los sectores privados, el Estado costarricense ha concentrado su control y posesión de las fuentes de energía.  Generar la electricidad es privilegio suyo y de sus entidades (incluso las de sello mixto) y el campo para los particulares es mínimo e hipercontrolado, en el caso de derivados del petróleo se ha establecido un monopolio del comercio a granel y se ha prohibido la exploración y algunas otras actividades conexas, en otros campos hay limitaciones irracionales y caprichos insostenibles.

El hecho puro y simple es que no abunda la energía, es cara y ello afecta profundamente el desempeño de la sociedad y las posibilidades de exportación y desarrollo económico.

Ha trascendido un informe de la propia Contraloría General de la República al respecto de los planes nacionales de energía y no es necesario leer entre líneas para determinar el grave daño hecho al país poniendo la energía en manos de los sectores públicos y relaciones.  La propia prensa habla de inconsistencias, debilidades y carencias significativas.

El reportaje del digital CRHoy destaca interesantes textos del Informe de la Controlaría, como que 

“El Informe de Avance del VI Plan Nacional de Energía (PNE) 2013 no permite derivar el grado de éxito en la ejecución de las políticas públicas en eficiencia energética, ni mide el  avance en sus líneas de acción; que permitiera detectar oportunamente errores de diseño, fallas de implementación y factores externos no considerados inicialmente. Por lo tanto, este informe no determinó si el avance es satisfactorio  y suficiente para lograr finalmente las metas a largo plazo, ni permite identificar si  las acciones han permitido que el país sea más eficiente en materia de energía.” 

Asimismo, que 

“Debilidades como las anteriores, hacen que las políticas públicas en esta materia, que se basan en el documento Hacia un nuevo modelo energético para nuestro país elaborado por el MINAE en el año 2010, pierdan la capacidad de incluir y  fomentar credibilidad, en cuanto a si representan las alternativas de mayor impacto en el ahorro y consumo energético eficiente”.

O sea, años y años de acción pública, informes y políticas, documentos y papeles y nada.  Toda la fe puesta en el Estado y los entes y oficinas públicas no han hecho algo apropiado. Incluso, hay señalamientos concretos a algunas dependencias y entidades como la JASEC y la ESPH  (servicios públicos de Cartago y Heredia) que utilizan como argumentos para concluir en que el plan público no es creíble ni apropiado.

Es muy claro que hay un gran fracaso estatal en los planes de energía.

El episodio de un Presidente entrante enredado entre los ofrecimientos de campaña (abaratar la electricidad y la gasolina) y las fórmulas de Aresep y los estudios del propio ICE es una triste anécdota.  Hay que salirse del prejuicio para dejar de producir perjuicio.   La solución no está en más de lo mismo.  El Estado ha fracasado en el asunto y sus funcionarios no tienen idea de cómo salir de lo mismo. 

Hay que dar oportunidad al sector privado.  Fomentar legislación oportuna que nos libere de los monopolios públicos, sus privilegios y gollerías y sus necesidades.

La estatolatría nos tiene al borde de la postración general, pues cada vez la energía resulta más cara, las vías públicas son más absurdas (¡petrocaribe y la refinería china!) y la competitividad es menor. 

Federico Malavassi Calvo

martes, 29 de julio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: mi encuentro con el libro "Capitalismo y libertad"

Hay libros que, como dicen, a uno “lo marcan”. Claro que esa marca puede ser para bien o para mal, pero estoy seguro de que, en este caso, fue de gran provecho; de enorme beneficio para mi inteligencia, mi entendimiento. Esa es la situación con el libro de Milton Friedman, Capitalismo y Libertad (Capitalism and Freedom, Chicago: The University of Chicago Press, 1967), publicado originalmente en 1962; o sea, hace poco más de 50 años. Lo estoy releyendo a estas alturas de mi partido, pero al hacerlo siento una revitalización de mi ideario. Pero en esta ocasión no expondré los principales planteamientos que se expresan en ese libro –espero hacerlo después, si Dios me mantiene con vida y en capacidad de hacerlo. Hoy deseo describir el impacto emocional personal, que derivé de la lectura de esa obra, que leí a inicios de 1968, cuando estudiaba Economía, como becario de la Escuela de Economía de la Universidad de Nuevo León, en Monterrey, México.

Resulta que en 1968 se exhibió en los cines de Monterrey, una película dirigida por François Truffaut, titulada Fahrenheit 451, basada en la novela del mismo nombre del famoso escritor de ciencia ficción, Ray Bradbury, quien la publicó en 1953. Se conoce a dicho género como una “distopía” o una “anti-utopía”, pues trata de una ficticia utopía indeseable, enemiga de la libertad del ser humano. En resumen, el tema de la película es acerca de una sociedad en la cual los bomberos ejercen el poder totalitario, al ser su objetivo primordial la quema de libros, dado que el gobierno (supuestamente allá por el año 1990) consideraba que la lectura de libros impedía que los hombres (y mujeres) fueran felices. 451 grados Fahrenheit equivalen a 233 grados centígrados, la temperatura a la cual los libros arden. De acuerdo con el estado, la lectura provocaba en los individuos angustia e insatisfacción, derivadas, al tener que pensar, de la crítica a la realidad y, por tanto, a la crítica que se le hacía a ese mismo estado. Éste, en buen socialismo fascista, es el que les brinda la felicidad a los ciudadanos y, por lo tanto, debe privarles de la lectura, pues les mortificaba y les hacía infelices.

Guy Montag es un bombero quien, al observar lo que sucedía al quemar los libros, termina por huir hacia los bosques, en donde encuentra a un personaje Granger, quien dirige a un grupo de personas, las cuales, para no cometer un delito por la posesión de un libro, escogen aprenderse de memoria dicha obra y asumen como su nombre, en vez del anterior, el del libro que escogieron leer y ser. Son los hombres-libro. Ellos transmitirán oralmente el contenido del libro hasta que, en algún día futuro, se le pueda volver a imprimir.  

Montag huye con un libro en sus manos y llega adonde está Granger, quien lo guía por diferentes personajes-libros. Así, alguien le dice a Montag “Yo soy La República de Platón”. Otro se le ofrece por si quiere leer a Marco Aurelio. Un tal ex-señor Simmons es Marco Antonio. Jonathan Swift, Mr. Darwin, Schopenhauer, Einstein, Albert Schweitzer, Aristófanes, Ghandi, Sófocles, Milton, Buda, Confucio, Thomas Love Peacock, Jefferson, Lincoln, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, entre otros, desfilan ante los ojos de Montag, así como lo hacen la Constitución de los Estados Unidos y la Carta Magna.  Montag escoge memorizar y ser la Biblia.

Aquella Escuela de Economía que mencioné en el primer párrafo de este comentario, hoy sería calificada de antro de nerdos, ratones de biblioteca. Bueno, entonces podrán imaginar que, ante la moda cinematográfica de aquel momento, a Jorge Corrales le empezaron a llamarlo “Capitalismo y Libertad”, porque, sin duda, si fuera Montag, “ese es el nombre que Corrales escogería ser”.  Me encantó la imaginación de mis compañeros, pero tal vez hoy sería algún otro libro, a pesar del inmenso aprecio que tengo por aquella memorable publicación de Milton Friedman. Y no hay duda de que mi apego por esa obra se acrecentó aún más, que el que le tenía por una simple lectura, al llamárseme afectuosamente con su nombre, al menos por un corto tiempo.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 28 de julio de 2014

Tema polémico: La política del selfie

Durante la campaña política se nos presentó una imagen un tanto distorsionada del “Presi”. Se nos decía que era un gran académico, un tipo serio, que conocía los problemas del país, y que tenía las soluciones adecuadas para resolverlos.

Al día de hoy sabemos que nada de esto era cierto. Con tan sólo tres meses de (des)Gobierno, nos hemos percatado que el “Presi” es sólo imagen, y poca sustancia. Sus acciones más importantes no han pasado de ser un simbolismo absolutamente hueco: a) la corta de árboles de Casa Presidencial, b) izar la bandera de la diversidad, c) salir a saludar a los vecinos de zapote , d) celebrar en el Puente de la Hispanidad los triunfos de la Sele, y e) su último gran gazapo: hacerse pasar por el Profesor Jirafales en el programade 7 Días.

A contrario sensu, lo que verdaderamente importa: las políticas públicas, no aparecen por ningún lado. Su Ministro estrella –Melvin Jiménez- llegó incluso a indicar que desconocían que el Gobierno de la República no eraquien fijaba las tarifas de los servicios públicos. Igualmente, después de perjurar en campaña que tenía las soluciones para atacar nuestros problemas energéticos, ahora resulta que requiere conformar unacomisión que estudie este tema por los próximos 18 meses, ¿no era que el Presi se las sabía todas? Así, los problemas medulares de nuestro país se encuentran totalmente abandonados, ya que pareciera que el verdadero oficio del “Presi” son los selfies, los tweets, y el autobombo de las redes sociales.

La figura de Luis Guillermo Solís presenta muchas analogías con la de Barack Obama. Ambos candidatos accedieron a la presidencia a través de una plataforma de cambio (¿qué cambio?), y sobre todo gracias a un manejo intensivo de las redes sociales. Ya han pasado seis años con la Presidencia de Obama, y lo único cierto es que sus grandes promesas resultaron ser absolutamente falsas (cierre de Guantánamo, respeto a los derechos y libertades civiles, control del déficit, crecimiento de la economía, etc). Sospechamos que algo muy similar ocurrirá con el gobierno del “Presi”.

Ahora bien, toda este circo en el que se encuentra inmerso nuestro país, no se lo podemos achacar únicamente a los payasos que montan el espectáculo, sino que principalmente es culpa de los espectadores que fielmente pagan la entrada de cada función, es decir, del electorado incauto que pareciera que nunca es capaz de darse cuenta cuando el “rey está desnudo”.

Este fenómeno político, nos parece que puede ser explicado culturalmente. El presente año un columnista y comentarista norteamericano llamado Greg Gutffeld, publicó su libro “Not Cool”. En el mismo intenta explicar como hoy en día los juicios de valor de “bueno” o “malo” han sido sustituidos por determinar si algo es “cool” o no, lo que importa es la superficie, la apariencia, no la sustancia. Tropicalizando esta afirmación, podríamos decir que a nuestros electores lo que les interesa es si el candidato de turno es “pura vida” o no,  ¡que importan sus políticas públicas! Nos encontramos como bien dice Vargas Llosa en la civilización del espectáculo, por ello nuestra política cada vez se parece más a un reality show.


Sin duda alguna el panorama en estos primeros tres meses de Gobierno no resulta nada alentador. Es necesario que se haga un viraje de ciento ochenta grados en el rumbo que lleva esta administración. Al día de hoy no se conoce ningún pueblo que alcanzara el desarrollo a través de “posts, selfies y tweets”.

viernes, 25 de julio de 2014

Viernes de Recomendación

Para los latinoamericanos Carlos Alberto Montaner y Silvio Rodríguez son referentes cuando del tema cubano se trata. Ambos defienden posturas opuestas sobre el régimen de los hermanos Castro; diferencias que se derivan, en el fondo, de visiones opuestas sobre valores fundamentales como la Libertad y la Solidaridad.

En 2010 Rodríguez se refirió a Montaner en uno de sus escritos, derivando el comentario en un intercambio de notas que revelan las profundas diferencias entre el trovador y el opositor del régimen castrista. El siguiente enlace reúne las cartas del Debate entre Alberto Montaner y Silvio Rodríguez.

miércoles, 23 de julio de 2014

Desde la tribuna: ¿quién paga?

La información es muy clara y no admite falsas interpretaciones.  La deuda pública creció un millón de millones (un billón) de colones, el primer cuatrimestre de este año.
 
¡Qué fácil gastar el dinero ajeno!  ¡Qué fácil ha resultado endeudar a los demás, echarle la carga a las futuras generaciones y ser tan irresponsable con el gasto público!

De lo que se trata, simplemente, es de una violación flagrante, descarada y directa de todo el pacto social costarricense.

El Estado se ha convertido en un instrumento de expoliación para que unos cuantos se queden con todo, despojen a los demás y, cuando no ha habido de dónde tomar, entonces hipotequen el futuro de todos.

El resultado de pensiones excesivas con cargo al presupuesto, una alta planilla llena de gollerías y privilegios, un desviado sentido del asistencialismo y el clientelismo político es un Estado lleno de gastos, inútil, que evade sus fines primarios y se dedica a ordeñar a los sectores productivos y trabajadores de la sociedad.

Las autoridades concernidas (Sala Constitucional, sector de Hacienda, Contraloría, diputados) han olvidado los controles constitucionales (límites presupuestarios, equilibrios presupuestarios) y se han dedicado irresponsable e indolentemente a inflar los gastos y promover la repartidera.

Las instituciones públicas han ido cayendo en la misma cosa:  exceso de planilla, falta de racionalidad en el gasto, privilegios y abuso de sus ingresos.  La CCSS es un caso por antonomasia, las universidades públicas ni qué decir, el ICE reúne una serie de perversiones inaceptables y el cuento sigue.

Los monopolios públicos han sido excusa para inflar gollerías y ventajas y ahora asfixian a la sociedad costarricense (ICE, RECOPE).  No abunda la energía por su modo de hacer las cosas, no es barata y más bien afecta negativamente el desempeño y economía de la sociedad costarricense.

Lo peor es que quienes están señalados para detener el abuso y el exceso más bien parecen promoverlo e incentivarlo.  La Sala Cuarta está compuesta por magistrados que disfrutan de un régimen privilegiado de pensiones y hace rato que perdió la vocación de frenar los abusos (más bien declina los controles presupuestarios y fomenta los abusos contra la CCSS).  La Asamblea Legislativa parece ignorar la esencial función de control político, presupuestarios y administrativo y más bien se solaza en aumentar el gasto público, hacer cundir la repartidera y fomentar el clientelismo.

El IMAS no tiene idea de qué pasa con el 75% de la gente que recibe ayuda social, el FONABE reparte becas entre hijos de funcionarios del MEP, el ICE bloquea cualquier intento para que haya apertura en electricidad y los sectores productivos puedan hacer su aporte, RECOPE gasta a manos llenas en un proyecto de refinería china que hasta la Contraloría ha calificado mal, el asfalto no cumple con los requerimientos mínimos (y eso que fueron dolosamente rebajados por una Administración de cuyo nombre no quiero acordarme).  

Se suponía que el Estado era para dar seguridad al Derecho y a los derechos fundamentales, no para que un grupo se montara en él y exprimiera a los demás.  Sin necesidad de sangre azul ni tradiciones similares, se ha creado una especia de pluto-aristocracia que se sirve del Estado para pasarla mejor  (privilegios, gollerías, pensiones, huelgas sin reponer el servicio, mejores horarios y paga) y, para lograrlo, no ha reparado en gastar lo  que ni siquiera existe (el futuro de nuestros hijos y nietos).

Las normas constitucionales han sido reiteradamente violadas, torcidas, malinterpretadas, ignoradas, vaciadas de contenido y puestas a un lado.  ¿No había jurado cumplirlas y defenderlas?

Federico Malavassi Calvo

martes, 22 de julio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: cómo fue que conocí personalmente a Milton Friedman

Tal vez sorprenda a algunos que se hable de Milton Friedman a los 102 años de su nacimiento, y no a los 100, como es lo usual. Friedman nació el 31 de julio de 1912. Lo más posible es que ese detalle centenario haya pasado desapercibido, pero lo que sin duda no será dejado del lado es el hecho innegable de que sus ideas, expresadas a lo largo de una generosa vida intelectual, siguen teniendo una enorme vigencia en el mundo político, además del ambiente académico. Por ello, espero en los próximos días referirme al contenido de su libro Capitalismo y Libertad (en su nombre original, Capitalism and Freedom, escrito en 1962), pues casualmente tuve el placer de leerlo en 1967; esto es, hace 47 años, cerca de un cincuentenario, otra fecha dogmática de celebración. Por eso, irreverente que soy, aprovecho para celebrar el 47 aniversario de haber leído el libro de Friedman, Capitalismo y Libertad, hablando del profesor Friedman y de su obra Capitalismo y Libertad.

En todo caso, no será en esta ocasión cuando me refiera a dicho libro, aunque deseo hacerlo ahora acerca de algo que no creo haber narrado anteriormente, cual es cómo fue que personalmente conocí al profesor Friedman. Ello lo hice gracias a una invitación que me consiguió de la Sociedad Mont Pelerin, ese luchador liberal del siglo pasado y gran amigo, don Alberto Di Mare, para que asistiera a una reunión de aquella organización en la Universidad Hillsdale, en Michigan, Estados Unidos, allá en 1975.

Básicamente dicha reunión fue para homenajear a Friedrich Hayek, en la cual participaron Milton Friedman, Fritz Machlup, Arthur Kemp, Ralph Harris, Arthur Shenfield. William Hutt, William Buckley, Manuel Ayau, Israel Kirzner, entre muchos otros destacados liberales provenientes de diversos países.

Por su parte, de lo que me puedo acordar, la delegación tica estuvo integrada, además de don Alberto Di Mare y de su apreciada esposa, doña Ana, por este servidor, en aquel entonces un novato liberal. No hay forma de que, al momento de escribir estas palabras, haya podido averiguar si algún otro connacional también asistió al evento.

Una de las cosas que más me impactó en dicha actividad, fue cuando, en un almuerzo, en un intermedio entre mesas redondas, a lo lejos, un señor, a quien en ese instante no reconocí, tropicalmente vestido para el caluroso estío del norte, con pantalones verdes con rayas, una chaqueta a cuadros amarillas que le llegaba a las rodillas (casi como la bandera brasileña) y sobre todo con una enorme sonrisa, se acercó a la mesa en que estábamos los ticos. Verlo de lejos me hizo recordar mi niñez costarricense de principios de los años cincuenta, cuando algún vendedor “polaco” pasaba por las calles de mi barrio, de casa en casa, ofreciéndonos algo en venta. Pero aquel señor se acercaba para darle un caluroso abrazo a mi apreciado amigo Alberto Di Mare. Ya de cerca, porque había visto con anterioridad fotos de él, reconocí al profesor Friedman, a quien don Alberto de inmediato me lo presentó, para mi profunda satisfacción.

La relación de don Alberto con el profesor Friedman tiene que haber sido muy intensa y larga, porque Friedman se sentó durante todo el almuerzo a la par de él, conversando acerca de diversos temas de interés para los liberales, en especial, preguntándole a don Alberto acerca de los avances del liberalismo en latinoamérica. El profesor Friedman era tal vez el más notorio de los participantes en la actividad, pues el homenajeado, Friedrich A. Hayek –también buen amigo de don Alberto, como lo pude comprobar con anterioridad en una reunión de la Sociedad Mont Pelerin en Guatemala en 1973- no pudo asistir y, de hecho posteriormente, el profesor Friedman fue el encargado de escribir la Introducción del libro editado por Fritz Machlup, Essays on Hayek (Hillsdale, Michigan: Hillsdale College Press, 1978), el cual comprende las exposiciones y discusiones que se dieron en aquel seminario.

Así fue como llegué a conocer personalmente al profesor Milton Friedman. Algo que no podré olvidar jamás.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 21 de julio de 2014

Tema polémico: libertad de expresión y redes sociales

La libertad de expresión es ese derecho humano fundamental que nos garantiza poder manifestar nuestras ideas y creencias. En él se fundan los valores que sustentan nuestra forma de vida, nuestra cultura y en gran medida los conceptos de democracia y convivencia.

La libertad de expresión es el camino ancho de las libertades, el puente que necesitamos para transitar de la libertad del pensamiento hacia la libre difusión de las ideas. Sin ese camino nos privaríamos de la información, de la prensa libre, de las creaciones artísticas y literarias, de las ideas y de la producción de conocimiento, es decir, sin ella no hay progreso humano posible.

Así, la libertad de expresión es para la sociedad el mejor barómetro de la sana democracia. Basta observar, por ejemplo, el funcionamiento de los medios de comunicación y valorar la independencia de los periodistas para saber si estamos en presencia de una sociedad libre y democrática, o si lo que existe es el eco del statu quo gubernamental, de las voces oficiales y las limitaciones a la expresión libre de la ciudadanía.

El auge de las plataformas de comunicación digital a través de las redes sociales ha planteado nuevos escenarios para la libertad de expresión. Hoy cada ciudadano con acceso a Internet tiene un camino tan ancho como nunca antes en la historia de la humanidad para pasar, casi sin filtros ni limitaciones, del mundo de las ideas al mundo de la difusión de las ideas. Con las nuevas herramientas digitales de comunicación quedó atrás la época en que ese salto era exclusivo para aquellos con recursos y acceso a los medios tradicionales de difusión de ideas.

La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no puede estar más lejos cuando de libre expresión se trata, pero tampoco podemos ignorar que este nuevo mundo de las comunicaciones digitales y las redes sociales nos obliga a repensar aquella frontera, ahora tensa, entre la libre expresión y la responsabilidad ante lo manifestado.

El tema adquiere relevancia en Costa Rica cuando en los Tribunales de Justicia se desarrolla un juicio entre la ex presidenta de la República, Laura Chinchilla contra el empresario Alberto Rodríguez Baldí, teniendo como tema de fondo precisamente la supuesta difamación del Baldí contra Chinchilla, a través de redes sociales.

El resultado de este caso sin duda sentará un precedente en el país, pero la sentencia que dicten los jueces no nos debe confundir. El juicio de la expresidenta Chinchilla contra el señor Baldí no trata de reescribir los términos de la libertad de expresión, ni de interpretar su fundamento, garantizados ya en el artículo 29 de nuestra Constitución Política, así como en Convenios Internacionales aprobados por Costa Rica y sentencias de nuestra Sala Constitucional.

La libertad de expresión de la que gozamos sigue siendo la misma, y la responsabilidad que implica también, con o sin redes sociales. De lo que se trata es de madurar y comprender el uso de las nuevas herramientas de comunicación y sus implicaciones.

El precedente que siente el juicio entre Chinchilla y Rodríguez Baldí debe orientarnos hacia la correcta utilización de las herramientas de comunicación digital. La evaluación de las políticas públicas, así como la fiscalización de la actuación de nuestros representantes deben ser rigurosas, pero deben estar amparadas en la búsqueda legítima de la verdad.

Sin importar el resultado de la querella el tema debe estar sobre la palestra pública. El contenido del señalado artículo constitucional debe verterse e interpretarse a la luz del nuevo paradigma comunicacional que plantean las redes sociales. Ese es el reto que enfrentamos todos los usuarios de las redes sociales: entender hasta dónde podemos llegar, cuál es el límite, casi siempre difuso, entre la crítica legítima, sana, racional e informada, y el abuso en el ejercicio de este derecho.

miércoles, 16 de julio de 2014

Desde la tribuna: CCSS ¿quo vadis?

La noticia es inefable:  La Caja Costarricense de Seguro Social atrasa estudio clave acerca de la salud financiera del IVM (pensiones). ¿Quién es el responsable de tal desatino?

¿Quién asumirá la responsabilidad de los daños ocasionados con tal atraso? 

Desde que en 1978 se aprobó la Ley General de la Administración Pública, se instituyó la figura de la responsabilidad de la Administración Pública y, en lo específico, la responsabilidad personal del funcionario público  (en los ámbitos civil, administrativo y penal).  ¿Será menester demandar para que en la vía contencioso-administrativa se determine quién debe asumir la responsabilidad?

La sociedad costarricense sufre el drama de regímenes de pensiones con cargo al presupuesto que ahogan la economía pública y promueven la desigualdad y el abuso (privilegios inaceptables).

Ahora, además, de conformidad con la Supervisión de Pensiones, se otea un horizonte nada halagüeño para el régimen común, a cargo de la CCSS.  Desde hace rato se vienen apuntando las falencias del conocido IVM (régimen de invalidez, vejez y muerte de la CCSS).    Los administradores de la seguridad social se deshacen en afirmaciones de que todo está bien y no hay porqué alarmarse pero … llegada la hora alguien toma la decisión de no hacer el necesario estudio económico.

No se debe olvidar que el IVM ha ido deteriorándose por causas diversas:  administración e inflación, sumadas a otras cuestiones (que el estudio podría determinar), ponen en peligro el futuro de las pensiones. No hay que olvidar, además, que el IVM también recibe una significativa contribución estatal (además de su contribución como patrono, el Estado debe aportar una tercera parte de los dineros).   Es innegable que es de interés público determinar situación exacta del IVM y ahora resulta que la Administración de la CCSS retrasa tal estudio.  ¡No hay excusa ni justificación válida!  Tal retraso es doloso y pone en riesgo el régimen y las pensiones de la mayoría de los costarricenses.

¿Qué se quiere esconder?  ¿Habrá que ir a los tribunales contencioso-administrativos a dilucidar la situación y las responsabilidades?  ¿Estarán los tribunales en actitud de reconocer la responsabilidad de la administración y la personal de los administradores responsables?

Debemos recordar que el IVM fue concebido como un régimen de capitalización (los aportes se invertirían para generar ingresos) y que los trucos de algunos, la inflación y la administración han terminado convirtiéndole en un régimen de puro reparto.  ¿Hay futuro para las pensiones de la CCSS?  ¿Cuánto nos va a costar sanear el régimen?  ¿Cuáles son las soluciones más racionales y justas?

¡Qué vaina no poder determinar acciones eficaces si la propia Administración de la CCSS retrasa los estudios requeridos!

Federico Malavassi Calvo

martes, 15 de julio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: ante el fallecimiento de Gary Becker

A menos que Usted sea un economista profesional, y con cierto grado de preparación, posiblemente la pregunta lógica es, ¿quién fue Gary Becker?  Dado que hoy en día, tanta gente tiene acceso a Internet, será fácil encontrar la biografía de este economista, recién fallecido el pasado 3 de mayo, en la ciudad en donde fue profesor de economía por mucho tiempo, la prestigiosa Escuela de Economía de la Universidad de Chicago.

Antes de desarrollar mi comentario, debo agradecer al colega Gilberto Arce, quien, al publicar en La Nación del 11 de julio su artículo “Adiós al nobel de la microeconomía”, no sólo me permitió saber del fallecimiento del profesor Becker, sino que hizo un excelente resumen de la obra que en el campo económico llevó a cabo el Premio Nobel en Economía. Aconsejo, tanto a conocedores como a interesados en conocer la obra de Gary Becker, que lean el artículo de Gilberto Arce en La Nación del 11 de julio en este link. Estoy seguro de que se beneficiarán con el conocimiento de la importante actividad intelectual del profesor Becker, el cual cubrió una enorme gama de temas de interés, no sólo para economistas, sino también para especialistas del derecho, criminología, derechos humanos, impuestos, filosofía, religión, demografía, sistemas económicos, educación, sociología, drogas, ciencias políticas, entre otras y diversas áreas. 

Si algún día se afirma que la disciplina de la economía es “imperialista”, por el aporte que esa especialidad del conocimiento humano le ha dado a otras ramas similarmente relacionadas con el saber, no tengo dudas de que Gary Becker fue uno de los capitanes de ese enorme aporte intelectual. Su trabajo cubre una perspectiva que va mucho más allá de la estrictamente restringida a lo que se conoce como Economía, área que también se enriqueció enormemente con sus aportes, principalmente en el campo microeconómico, sino que también lo hizo notablemente en otras disciplinas, las que tal vez con anterioridad habían recibido pocos insumos provenientes de la primera.

De mi vida profesional, como estudiante de Economía, recuerdo con enorme aprecio un artículo que el profesor Becker escribió allá por el año 1968, acerca del tema del crimen y el castigo (“Crime and Punishment: An Economic Approach.” Journal of Political Economy 76, no. 2). Dicha obra impulsó ideas que he expresado con frecuencia en el país, a fin de que el problema de la criminalidad sea entendido, no sólo como una simple relación ante una legislación debidamente establecida y la violación de la esa ley, sino por la importancia que tienen los costos del delito en todo el proceso criminal, costos que surgen a partir de las probabilidades de que un delito sea reportado ante la autoridad correspondiente, de que se logre la captura del delincuente, de que sea llevado a juicio y que se le condene, si es el caso. Porque todo esto se deriva de una relación bien definida entre el crimen o delito y el castigo (o la probabilidad de que se llegue a castigar). Para Becker, la decisión de cometer un crimen es función de sus costos y beneficios, de manera que la forma de reducir la criminalidad es aumentando los costos de su comisión, mediante un aumento de la probabilidad de que la pena se llegue a aplicar y de que su severidad sea incrementada.

Asimismo, recuerdo con aprecio otro excelente trabajo del doctor Becker, The Economics of Discrimination, que escribió en 1971 y que muestra, entre otras cosas, que la discriminación implica un costo tanto para quien la sufre como para quien la ejercita y que la competencia es la que mejor puede atacar la indeseable conducta discriminatoria que se ejerce en los mercados. Al constituir la discriminación un costo para quien la practique –digamos que una empresa cualquiera- al ponerla en práctica la firma tenderá a ser menos eficiente y, por ende, a tener peores resultados en los mercados competitivos e incluso hasta llegar a desaparecer. Por contraste, si no hay competencia, como bajo un monopolio, la protección que tiene éste ante otros competidores potenciales, le permite discriminar sin tener que sujetarse al riesgo de una quiebra. La competencia es así la gran aliada en la lucha en contra de la discriminación de las personas. 

Yo suelo aplicar esta idea de Becker a la discriminación que puede aplicar un estado socialista (por definición, monopsonista; esto es, el estado como único comprador o contratista de mano de obra), en contraste con lo que sucede bajo un orden de mercado competitivo, en el cual, si una empresa discrimina, tiene costos por ello y eso afecta su rentabilidad competitiva.  En cambio, el estado monopsonista no tiene nada que temer (posiblemente con excepción del desprecio de los ciudadanos). En tanto que en un mercado libre los afectados por ella son protegidos de la discriminación, esa conducta de parte del estado, por contraste, no es económicamente castigada. No hay, en esta segunda situación, razón, excepto tal vez moral o política, que refrene las posibilidades de un estado para ejercitar la discriminación.

Hay muchas otras obras de Gary Becker en el riguroso campo académico de la Economía; por ejemplo, su trabajo sobre el Capital Humano (1964) o acerca de la economía de la familia (Un Tratado acerca de la Familia, 1981 y 1991), así como sobre la asignación del tiempo como un recurso escaso (“Una Teoría acerca de la Asignación del Tiempo”, escrito en 1965), pero mi favorito es una obra muy sencillamente escrita, la cual recoge una serie de pequeños comentarios, en lo que él denominó como ese camino “de la torre de marfil a columnista”. Dicho libro se titula The Economics of Life, uno de sus últimos, escrito en 1997, con la colaboración de su esposa Guity Nashat Becker. Me encanta lo que describe el subtítulo de esa obra: “Desde el Beisbol pasando por la Acción Afirmativa (del gobierno de los Estados Unidos) hasta la Inmigración, Cómo es que los Asuntos del Mundo Real Afectan Nuestras Vidas Cotidianas.”

Gary Becker fue honrado en 1992 con el Premio Nobel en Economía “por haber extendido el dominio del análisis microeconómico a una amplia gama de comportamiento e interacción humanas, incluyendo el comportamiento fuera de los mercados,” como reza el pronunciamiento del Comité Nobel, cuando le otorgó dicho premio. También por muchos años fue miembro destacado en la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, en California, y recibió la Medalla Presidencial de los Estados Unidos a la Libertad en el 2007. Como un gran y activo liberal que fue, formó parte por muchos años de la Sociedad Mont Pelerin y fue su presidente durante los años 1990 y 1992. Que descanse en paz el profesor Gary S. Becker (1930-2014).

Jorge Corrales Quesada

lunes, 14 de julio de 2014

Tema polémico: de vuelta a la realidad

Una vez finalizado el Mundial, con el fresco recuerdo del gran papel de la Selección Nacional, volvemos a la realidad. ¡Y de qué forma! En estos días de embriaguez futbolística, el precio del combustible llegó a niveles históricos, la Defensora de los Habitantes renunció por un escándalo de supuesta evasión fiscal y corrupción, el Presidente de la República se dio cuenta de que no podía decretar una variación en el precio de los servicios públicos, el Gobierno insistió en buscar más recursos para mantener a flote el respirador artificial para el Consejo Nacional de Producción (CNP), la tarifa eléctrica sigue incrementándose para restarle competitividad al sector productivo y saquear los bolsillos de los consumidores, las perspectivas de generación de empleo no crecen, el Poder Ejecutivo no ha sido capaz de comunicarse eficientemente con las fracciones legislativas para aclaraar sus prioridades y el país valora la posibilidad de incorporarse a Petrocaribe, con lo que no solo comprometería su independencia de criterio en política exterior sino que profundizaría los problemas de RECOPE al darle un premio por ineficiente, entre otras tantas situaciones que ocurrieron en las últimas semanas.

A partir de hoy, nos toca enfrentar de nuevo la dura realidad. Nuestros inconvenientes estructurales persisten y no hay visos de mejoría. Por el contrario, si por la víspera se saca el día, todo hacer prever que, ante la ausencia de acciones, podrían aumentar. Poco a poco los costarricenses comienzan a decepcionarse de un partido que prometió cambios y soluciones de la noche a la mañana, y entre selfies y excusas, demuestra que no sólo no puede hacerlo -como cualquier persona sensata entendería en el corto plazo- sino que ni siquiera tiene claro el rumbo que debe tomar.  Pero tampoco lo tienen claro la mayoría de costarricenses. Al igual que con el fútbol, todos creen saber qué hay que hacer pero nadie lo intenta y, si le toca la oportunidad de dirigir, no lo hace.

Las perspectivas son poco halagüeñas. En este país, pensar en el cambio, cuesta demasiado. No solo por la resistencia de la clase política, amante del statu quo aunque se rasgue las vestiduras por lo que hay que hacer y no se hace, sino también por la retiscencia de la propia ciudadanía, que tiene miedo a dar el paso, especialmente cuando este implica más libertad.Sin duda, parafraseando a Erich Fromm, cuando señalaba que el miedo a la libertad es el miedo a asumir la responsabilidad por nuestras propias vidas, los costarricenses deberiamos ser objeto de todo un análisis psicológico para entendernos.

El tico promedio se queja todos los días sobre miles de cosas que están mal pero no hace nada por cambiarlas. Sigue votando por los mismos, legitimando el mismo tipo de decisiones, privilegiando el nadadito de perro y la tropicalización de las experiencias de otros países. Sigue planteándose excusas para no hacer las cosas como debería sino como cueste menos; continúa justificándose en el "no se puede" a priori sin intentarlo, evade escalar la montaña porque está muy alta. Quizá por eso nos deslumbró tanto la actuación sin precedentes de nuestra Selección Nacional, pues esos gladiadores se comportaron de una forma totalmente diferente a nuestras prácticas culturales comunes: sin miedo, sin mediocridad, arriesgando, creyendo que sí era posible lograr las metas y luchando por conseguirlas. 

Por supuesto que hay excepciones. Siempre hay individuos que rompen esos patrones culturales y destacan, siempre hay personas dispuestas a dar lo mejor de sí y pensar y actuar de forma diferente a la masa. Siempre hay, como decía Ortega y Gasset, hombres y mujeres excelentes, que buscan lo mejor y trabajan por conseguirlo. Pero, lamentablemente, son pocos en nuestro país. El hombre masa, como denominó el filósofo español en su magna obra "La revolución de las masas" a ese hombre mediocre, incapaz de separarse del montón, de actuar y pensar por su cuenta, de exigir y dar excelencia, es desgraciadamente, el común denominador en nuestra tierra. 

¿Servirá el ejemplo de la Selección para inspirarnos? No sabemos, aún es pronto para sacar conclusiones. Pero depende de cada uno de nosotros, ahora que volvimos a la realidad, despertar de ese marasmo. Hay que hacer un análisis a conciencia, aceptar lo que está mal y superar el miedo que nos impide actuar. Sabemos que debemos cambiar; entonces, empecemos por nosotros mismos. Comencemos a exigirnos el máximo esfuerzo, a dar lo mejor de nosotros mismos, a trabajar con disciplina y ahínco, con determinación y creativad. Perdamos el miedo a cambiar, quitémonos el velo que nos impide ver la realidad y dejemos de dar excusas. Menos críticas y más acción para mejorar. 

Al mismo tiempo, exijamos esa excelencia a quienes nos rodean, especialmente a nuestros gobernantes, a quienes les hemos dado el mandato de administrar el país en nuestro nombre. Dejemos de tolerar las excusas, las justificaciones y hagámonos escuchar. No esperemos a que otros cambien las cosas, vayamos a cambiarlas nosotros, reclamando a los gobernantes o participando activamente en la política para impulsar las transformaciones. 

Esa dura realidad que nos encontramos después del Mundial debería hacernos reflexionar. ¿Queremos seguir recibiendo, día tras día, esas noticias? ¿Volveremos el rostro ante lo que sucede en nuestras vidas y nos desconectaremos con cada evento deportivo, cultural, artístico, etc. que encontremos o vamos a hacer algo?

viernes, 11 de julio de 2014

Viernes de Recomendación

El día de hoy les presentamos el ensayo de Robert Nozick (1938-2002) titulado ¿Por qué se oponen los intelectuales al capitalismo? En este ensayo el filósofo norteamericano analiza las razones por las cuales muchos intelectuales sienten desagrado por el Capitalista a pesar de las contundentes evidencias de que el sistema más efectivo para generar riqueza y bienestar en todos los niveles de la sociedad.

miércoles, 9 de julio de 2014

Desde la tribuna: desvestir santos para vestir al CNP

Informa el Poder Ejecutivo (desde el ministro de agricultura) que buscan dineros para poner a flotar el Consejo Nacional de Producción. El CNP adeuda más de 3 mil millones de colones y para su gestión del año entrante se requieren más de 4 mil millones de colones.

El Estado hace aguas por todo lado, pero hay que entender que algunos jerarcas se esmeran en hacerle más goteras y fugas.  EL CNP debió haberse cerrado desde hace años. Su función ha sido inútil y su creación obedece a conceptos estatistas que solo han hecho daño, han  perjudicado la economía nacional, han producido pérdidas y han fomentado la irresponsabilidad.

La idea de los jerarcas es tomar dinero de otras administraciones para “fondear” el CNP, aprovecharse el PAI  (un programa impuesto de compras públicas) para “posicionar “ el CNP y, finalmente, tomar de los insuficientes fondos públicos para terminar de poner a flotar una mala idea.

En la embriaguez que en algunos ha producido el brillante desempeño de la selección de fútbol en el Mundial, han pretendido ignorar el daño que hace el nocivo monopolio de Recope, el punto muerto a que se ha llegado en la intentona por bajar los precios de la electricidad y el complicado estado de las finanzas públicas. Solo así se puede entender que, además, pretender poner a flote uno de las administraciones más complicadas del aparato estatal:  el CNP.

No puede haber racionalidad en este anuncio y es indispensable empezar con la labor crítica para detener esta intentona.  Resucitar la gestión del CNP afectará gravemente la economía nacional y el desempeño de la agricultura.

Es obvio que tal intentona deviene del complejo de autarquía alimentaria que persigue algún sector del estatismo que ha asumido la dirección del Estado.  Es el momento de discutir, analizar y combatir tan nefasta idea, pues el resultado será el desperdicio de más fondos públicos, más endeudamiento estatal y amenaza de más impuestos.  Ello conviene a los buscadores de rentas públicas, también a los ineficientes, un tanto más a los estatistas y en alguna parte a la corrupción.  El resultado será más burocracia y pobreza, menos eficiencia y libertad. 

No podemos quedarnos callados. 

Federico Malavassi Calvo

martes, 8 de julio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: cuatro consejos que tal vez alguien agradecerá

Acerca de los comentarios usuales que hago en torno a decisiones que ha ido tomando el gobierno de don Luis Guillermo Solís, puedo decir, con enorme satisfacción, que han sido efectuados con las mejores intenciones, antes de que alguien se apresure a considerar que los hago de mala fe. Realmente no tengo en lo personal nada en contra de don Luis Guillermo y siempre trato de que, si de algo sirven mis opiniones, sea para que, en mi criterio, él logre hacer el mejor gobierno posible que nos permita un mayor bienestar para la ciudadanía. Menor simpatía tengo por el partido de gobierno, pero tal vez ello se origina más en conductas pasadas, que por hechos de la actualidad.

Soy consciente de que es muy pretencioso decir que, lo que mueve mi actuación como crítico del gobierno, es lo que Tucídides transcribió de la Oración Fúnebre del gobernante Pericles, pronunciada en el año 431 antes de Cristo, en el Cementerio del Cerámico, Atenas, en ocasión de las exequias de las víctimas atenienses durante el primer año de la guerra en contra de Esparta. Pero si alguien considera que mi justificación es inmodesta, pues no me queda más que aceptar dicha crítica.

Pericles, en una parte de su Oración Fúnebre, dijo lo siguiente:
“Los individuos pueden ellos mismos ocuparse simultáneamente de sus asuntos privados y de los públicos; no por el hecho de que cada uno esté entregado a lo suyo, su conocimiento de las materias políticas es insuficiente. Somos los únicos que tenemos más por inútil que por tranquila a la persona que no participa en las tareas de la comunidad. Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer.”

Creo que nuestras recientes elecciones se definieron con base en base dos elementos. Uno de ellos radicalmente más importante que el otro. El primero es el malestar de los ciudadanos ante lo que percibe como actos corruptos del gobierno y, el otro, el temor a que un grupo político, a lo que luego me referiré, incline a nuestro país hacia medidas inconvenientes, como las llevadas a cabo en Venezuela bajo los gobernantes Chávez y Maduro. Obviamente muchos otros factores pueden haber jugado en la definición de dichas elecciones, pero considero a aquellos como los más significativos.

El PAC, del cual don Luis Guillermo fue su candidato, nunca durante la campaña fue objeto de cuestionamientos por razones morales. Ni siquiera ante el claro escándalo moral derivado de las elecciones previas a esta última, debido al exceso de gastos indebidos, presentados a cobro ante el Tribunal Supremo de Elecciones. Por el contrario, en lo referente a otros partidos –al menos en cuanto a los más significativos- la ciudadanía pudo observar cómo se les señalaron problemas morales en cuanto a su actuar político.

En lo que tiene que ver con el PUSC, a pesar de que su candidato era y es un persona íntegra –don Rodolfo Piza- el lastre de las acusaciones, que aún se debaten en los tribunales de justicia de varios de sus más importantes dirigentes, fue una clara molestia para muchos votantes, a tal grado que hubo una diáspora de anteriores seguidores del PUSC hacia otros partidos.

En lo que respecta al PLN, creo que es innecesario que me refiera al evidente desprecio del electorado, ante una serie de actos considerados por la ciudadanía como incompatibles con la corrección que exige el manejo del poder, en lo que trata de los fondos públicos. El resultado electoral me parece que es más que prueba suficiente del desprecio ciudadano por ese tipo de conductas.

El FA es un caso distinto. Como tampoco había pasado por ser gobierno, eso podría explicarnos por qué la ciudadanía, por lo general, no los consideró como relacionados con actos de corrupción en la gestión pública, aunque sí le pareció que sus pronunciamientos e inclinaciones hacia movimientos socialistas extremos, como los de Venezuela, no ofrecían al país la posibilidad de que los ciudadanos pudieran seguir progresando en paz y en libertad. Por ello, incluso muchos de quienes apoyaron inicialmente al FA, migraron razonadamente hacia otros partidos, principalmente hacia el PAC.

Siendo que, en mi opinión, el factor moral fue importantísimo en la elección anterior, creo que mi primer consejo para el gobierno actual es el siguiente:

1.- Las autoridades gubernamentales no pueden dejar margen para que el ciudadano perciba que actos del nuevo gobierno no están acordes con lo que esperaba en el campo de la moralidad en la gestión pública. Ejemplos: el cuestionado nombramiento del Director de Tránsito; el del director de la DIS (por las razones que sean, pero es lo que el pueblo percibe como indeseable); los nombramientos de ministros y otros altos funcionarios con sueldos de la Universidad de Costa Rica; ministros que devengan cuantiosas pensiones de privilegio, entre otros. Pero, en mucho, lo que se percibe es falta de energía en la lucha en contra de la corrupción que se dio en la administración anterior. Es cierto que esto último podría estar en proceso, pero creo que el gobierno no ha explicado lo suficiente a la ciudadanía, en cuanto a las acciones que está llevando a cabo.

Las elecciones anteriores fueron tomadas por muchos ciudadanos como la posibilidad de tener un gobierno que fuera eficiente para resolver una serie de problemas existentes en el país, en donde sus acciones estarían claramente definidas por experimentados ciudadanos, quienes encabezarían los principales puestos públicos. En cuanto a esto último, me parece que la ciudadanía vio con buenos ojos los nombramientos de funcionarios muy preparados, principalmente provenientes de los claustros universitarios. Pero la crítica que uno observa desde ya, y que puede volverse tenazmente desquiciadora de un buen gobierno, es que la nueva administración no sabe lo que está haciendo. Aquí viene mi segundo consejo:

2.- Si este gobierno no muestra un conocimiento aceptable de la buena y procedimental administración pública, la ciudadanía va a perder su confianza en que el gobierno de don Luis Guillermo tiene una idea clara de cómo hacer bien las cosas. Ejemplos: el zigzagueo gubernamental en el tema energético y particularmente en cuanto a una reducción prometida en los precios de la electricidad y de los combustibles; las contradicciones evidentes entre altos funcionarios del gobierno, como fue el caso de la posibilidad del gobierno de volver a poder negociar con importantes deudores tributarios; la promesa incumplida a la fecha de que, antes de proceder a aumentar nuevos impuestos o tarifas para recaudar fondos estatales dado un significativo déficit, el gobierno acudiría a reducir radicalmente el gasto público innecesario; las denuncias de pagos indebidos en los salarios del magisterio y sobre lo cual desde hace rato no se ha dicho nada más, entre otros. El gobierno parece que no actúa unitariamente, sino en compartimentos, y sin un rumbo unitario definido ante los graves problemas nacionales.

Hay temas que son trascendentales para orientar adecuadamente nuestra economía hacia la generación de un mayor empleo productivo. Aunque considero que en los meses por venir probablemente el ciudadano expresará como su preocupación principal el alto crecimiento de los precios (la inflación), me parece que el que, en realidad, impulsa su inquietud acerca del rumbo de nuestra economía, es su capacidad generadora de empleos productivos. El desempleo es, actualmente y creo que permanecerá siéndolo en un futuro cercano, el principal desasosiego económico de los costarricenses. Creo que el gobierno entrante ha hecho cosas muy apropiadas en este sentido, como ha sido, por ejemplo, la restauración de la confianza hacia el país de parte de la inversión extranjera aquí ubicada y, por ello, considero muy adecuado el viaje que hizo don Luis Guillermo a los Estados Unidos, para exponerle a inversionistas potenciales que el país es un atractivo para ellos, a pesar de la reciente salida de importantes empresas extranjeras que operaban en el país, que se dio a inicios de su administración. De esto último, el nuevo gobierno es poco lo que puede responsabilizársele. Aquí viene mi tercer consejo:
   
3.- Don Luis Guillermo debe seguir enfatizando -y, sobre todo, actuando consistentemente- que su gobierno no es un enemigo de la empresa privada, tanto nacional como extranjera. Por ello su política ante el problema fiscal es crucial: que no pondrá nuevos impuestos que graven al consumidor y al sector productivo nacional, antes de entrarle con bisturí al excesivo gasto público. Eso sólo genera una incertidumbre innecesaria para quienes desean arriesgar con sus inversiones. Después de todo, aquella fue una clara promesa hecha en su campaña electoral. Asimismo, el nuevo gobierno debe exponer concretamente un plan para reducir las trabas que hay hoy en la administración pública para poder hacer negocios y que en mucho afecta a los empresarios de menores recursos relativos. Es indispensable actuar pronto en ese sentido, tal como lo hizo eliminando las trabas totalmente innecesarias que había en el Ministerio de Salud para la aprobación de nuevos productos. No debe esperarse a que surjan crisis similares a ésta, para efectivamente incentivar el esfuerzo productivo en nuestro país.

Finalmente, quisiera tocar un tema que, me parece, está bullendo debajo de la superficie, y es el de nuestras relaciones internacionales, particularmente con los llamados países del ALBA. Me atrevo a pensar que nuestra ciudadanía desea permanecer lo más lejos posible de una cercanía con países que tienen esquemas comerciales y productivos muy disímiles al nuestro, en especial en cuanto a la apertura comercial en que nos hemos visto involucrados desde mediados de la década de los ochentas. Por ello, es crucial más bien acelerar nuestro acercamiento hacia los llamados países de la Cuenca del Pacífico y no con los llamados del Alba y sus asociados. Especialmente porque, por ejemplo, un acercamiento a Petrocaribe posiblemente lo será a costas de una aproximación política significativa hacia un país, Venezuela, cuyo gobierno se caracteriza por haber generado un empobrecimiento general entre sus ciudadanos, al imponerles esquemas de producción totalmente diferentes al nuestro, así como indeseables. Por ello, mi cuarta recomendación es:

4.- Profundice el acercamiento de nuestro país a los conglomerados de naciones que básicamente tienen una orientación similar en cuanto al comercio internacional. Robustecer un estatismo trasnochado e ineficiente acercándonos a otros agrupamientos, como el Alba, por ejemplo, no sólo hará que nuestra inversión y la generación de empleo decaigan sustancialmente, a la vez que introducirá una gran inquietud entre ciudadanos, como nosotros, amantes de la libertad y de un comercio abierto.

Espero que estos cuatro consejos sean de utilidad para los gobernantes entrantes, porque conforme pasa el tiempo la ciudadanía será más crítica de lo que ya lo es hoy, al irse dando cuenta de que sus expectativas e ilusiones no están siendo satisfechas y porque, en especial, que lo que se le prometió no se le cumple. El capital político se erosiona rápidamente y el problema está en que el tejido social de nuestro país podría verse afectado indebidamente por ello. Está en manos del gobierno actual llevarnos por mejores rumbos y el deber de los ciudadanos, cualesquiera sean sus inclinaciones políticas, es el de opinar libremente en espera de que lo que sugiere sea tomado en cuenta por sus gobernantes, a fin de que podamos efectivamente vivir mejor, todos nosotros.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 7 de julio de 2014

Tema Polémico: Gracias Sele, gracias fútbol

Esta semana vuelve a nuestro país la Selección Nacional de Fútbol luego de una esplendida labor en el Mundial de Brasil 2014. Sin duda es digno de felicidad ver al pueblo costarricense celebrando en las calles los ganes de nuestro equipo e inclusive hasta después de haber quedado descalificada. Ticos orgullosos por un excelente desempeño. 

Gracias Sele, gracias fútbol… ¿Gracias FIFA? Más o menos. Es posible que hayan visto recientemente un video en redes sociales que pone en evidencia muchos actos de corrupción y abusos de la FIFA. A pesar de que este video es increíblemente amarillista también es bastante cómico y muy posiblemente realista. Sin duda la FIFA es una organización que maneja muchísimo dinero y adonde hay muchísima corrupción. Pero, ¿debería ser controlada la FIFA? ¿Por qué? Claro es corrupta pero ¿acaso se financia con fondos públicos? No tenemos ningún interés de defender una organización tan evidentemente corrupta y coincidimos en que hay muchas cosas que deberían cambiar pero no vemos porque uno o varios Estados deberían regular una organización que no depende de fondos públicos. 

Pero definitivamente si vale la pena agradecer a la Sele y definitivamente al fútbol. Se han preguntado ¿por qué, si la FIFA es tan corrupta, los países se pelean para ser anfitriones de campeonatos mundiales? ¿Amor al fútbol? No, por lo menos no solamente. 

El Producto Interno Bruto (PIB) de un país es uno de los indicadores más importante para medir su riqueza. Está compuesto de varios elementos donde tal vez el más relevante es el Consumo. La economía de un país depende fundamentalmente de las millones de interacciones entre familias y empresas; venta y compra de bienes y servicios. Desde la venta de productos de consumo masivo por medio de grandes empresas transnacionales que se traducen en pago de salarios y dividendos hasta la venta de menudencias en las calles por parte de comerciantes informales. Todas estas millones de interacciones diarias sumadas forman la mayoría del PIB. 

Ahora bien, ¿qué pasaría si por un mes aproximadamente a este país llegaran cientos de miles de extranjeros para ver la práctica de un deporte? Cientos de miles (o millones) de personas que están gastando en tiquetes aéreos, hoteles, restaurantes, suvenires, ropa, abarrotes, etc. A estos cientos de miles sumémosle además un incremento significativo en el consumo de los mismos ciudadanos en actividades festivas, transporte, etc. Miles de empresas vendiendo miles de productos de más. Imagínense el beneficio de esto sobre esas empresas, sus colaboradores y todos sus proveedores. Pero no solamente empresas. Estamos hablando de pequeños restaurantes, ventas ambulantes, pequeños negocios que sostienen a tan solo una familia. Imagínense cuanto venderá de mas y que tan beneficioso será esta actividad para esta pequeña familia durante este mes. Y hasta para el gobierno. Imagínense este aumento en el consumo cuanto significaría para el gobierno en la recaudación de impuestos (sobre las ventas y rentas). Dinero que luego en parte se utiliza para pago de salarios y programas sociales. No estamos de acuerdo con que el gobierno recaude impuestos pero ese es tema para otro día; lo que queremos resaltar es que esta actividad es beneficiosa hasta para el gobierno y su recaudación. ¿Qué pasaría? ¿En cuánto creen que se incrementara el PIB y finalmente la riqueza del país? ¿Cuántas familias pobres podrían tener un respiro por lo menos durante un mes gracias a esto? 

Pero el incremento en el consumo no solo se da en el país anfitrión. Durante un mes, millones de personas de casi todo el mundo gastan mucho más en comidas, abarrotes, camisetas, etc. ¿Cuánto venderán de más durante este mes los bares y restaurantes, los supermercados, los almacenes de electrodomésticos?

Entonces, ¿valdrá la pena tener mundiales de fútbol e invertir en fútbol? Por supuesto que sí. Es tan solo un deporte, una actividad recreativa y como el fútbol hay muchas otras. Hay quienes minimizan esto al decir que se debería gastar en cosas más significativas, sin embargo, ¿son esas “cosas insignificantes”? no, si son  muy importantes. Tal vez detalles como ver un partido de fútbol o salir a cenar a un restaurante o comprarse un chocolate de vez en cuando o comprar una mascota o sacar fotografías no sean esenciales para sobrevivencia del ser humano pero no por eso no son importantes. Estas pequeñas cosas sumadas es lo que dinamiza finalmente a la economía y genera riqueza y empleos. Así funciona el mercado. Gracias Sele, por supuesto y gracias fútbol también.

miércoles, 2 de julio de 2014

Desde la tribuna: ¿matriz energética?

El presidente de la República ha optado por la racionalización de la energía.  Dicen que el PAC ya definió la matriz energética, que el presidente se ha echado un pulso con el ICE, Recope y el aumentador y que lo único que atinan a decir es que hay que bajar impuestos.  El presidente también ha expresado que no autorizará la exploración de petróleo.

Por otro lado, el aumentador acaba de aprobar aumentos en el precio de la electricidad y, además, los aumentos en la gasolina no cesan.

Lo que nuestra sociedad necesita es energía abundante, buena y barata.  Lo deseable es que dejemos de ser importadores de energía y nos pudiésemos convertir en exportadores de energía.

La energía hidroeléctrica apenas alcanza a un 15% de la utilizada y no parece ser la llave inmediata para dar el importante salto.

¿Bajar los impuestos?  No andan tan perdidos los poco imaginativos burócratas que lo recomiendan.  Si quitamos impuestos a los derivados de petróleo y a la electricidad, podrá esta última venderse un poco más barata.  Recordemos que una buena parte de la electricidad es producida por plantas que consumen derivados del petróleo.  Lo que pasa es que si en la actualidad quitáramos los impuestos, sería como halar la cobija para otro lado, dejando descubiertos a otros sectores importantes.

Ello por cuanto, sin que sea el punto central de este artículo, vivimos una de las más serias crisis financieras del Estado costarricense.  Hay un serio déficit fiscal que resulta en un endeudamiento diario de más de tres mil millones de colones. 

En todo, la solución a los elevados precios de la energía eléctrica no pasa necesariamente por el tema de los impuestos  (por supuesto que sin negar su impacto, sin renunciar a la denuncia por el desvío de los fondos a otras cosas, sin dejar de pregonar que el gasto público es desmedido e injustificado). 

La deseable electricidad barata tiene un par de obstáculos más serios que la angurria fiscal:  el monopolio de Recope y el monopolio del ICE.  Dos gigantes públicos, burocráticos, pesados e inútiles que no hacen bien las cosas.  Uno empeñado en la refinería china y el otro nos tiene aún con los malos recuerdos de Alcatel, Erickson y demás corruptelas, ambos llenos de privilegios, gollerías y planilla excesiva.

El ICE se ha empeñado en impedir cualesquiera otras participaciones privadas en la generación eléctrica.  Ello cercena las posibilidades de la sociedad costarricense e impone esquemas anacrónicos y limitantes. 

Es irracional cerrar los caminos del desarrollo y la útil participación de la iniciativa privada en la cogeneración eléctrica.  Quedamos limitados a la proverbial inutilidad del ICE y a sus engañosos números, que conculcan libertades y desarrollo.

Por otra parte, la limitación jurídica y política, ideológica y burocrática a formas de apertura para que la sociedad y la iniciativa privada participen en diversas formas de generación eléctrica, aprovechamiento de las diversas fuentes y formas y las posibilidades de proveer la abundancia e incluso tener oportunidad de exportación constituye, sin duda alguna, una tragedia nacional.  Es la expoliación del futuro a todos los costarricenses, la condena a ser importadores de energía y postración de la industria nacional.

Todos los sectores productivos requieren energía, desde el escritor que utiliza apenas la luz hasta el que se sirve de la computadora, desde quien manufactura productos hasta el exportador de software, desde el trabajador de turismo hasta agricultor.   Limitar la producción de energía a la estulticia burocrática y monopólica significa perder la carrera de la competitividad.  No hay posibilidad de suplir con imaginación y esfuerzo las falencias que impone el monopolio, el costo de la energía y el desposicionamiento económico que todo ello supone.  Es una guerra perdida.
 
¿Ahorrar y racionalizar la energía?  ¡Claro que se puede!  Pero a costa de producir menos, negarse a competir y optar por actividades que no requieran energía.  Tal exportemos unos futbolistas ahora que Pinto y nuestros jugadores han tenido tan buen desempeño en el Mundial pero …. de ahí no pasaremos.   

Hay que permitir la exploración de las fuentes de energía que la sociedad requiere, hay que aprobar nuevos esquemas de explotación y hay que permitir que participe la sociedad y la iniciativa privada en este asunto.  Tenemos que convertirnos en exportadores de energía y exportarla junto con todo el valor agregado que podamos.  

Sin abundante energía, sin buena energía, sin energía barata no somos opción para más empresas, no tenemos oportunidad de competir y tendremos como fomentar el desarrollo.

Federico Malavassi Calvo   

martes, 1 de julio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: la reforma de nuestros regímenes de pensiones

Tal vez ésta sea una buena ocasión para formular algunas ideas o sugerencias para hacer más equitativos los regímenes de pensiones de nuestro país. El sistema de pensiones suizo podría servir como base para la evolución necesaria del nuestro. Aquel consta, según he podido saber, de tres pilares: El llamado AVS es el primero y es las pensiones básicas estatales de pensión y viudez. El segundo pilar es las pensiones ocupacionales (llamado PP) y el tercero, las pensiones privadas. Una característica esencial del sistema suizo es que siempre ha estado sujeto a un proceso de mejoramiento con base en reformas frecuentes, las cuales se han sometido a un referendo aprobatorio por parte de la ciudadanía de esa nación.

Bajo el primer pilar (AVS), en lo fundamental, las cuotas son obligatorias para todos los mayores de 20 años, que estén trabajando en lo propio o con terceros, o bien que se hayan desempleados. Como los beneficios de este pilar son relativamente modestos, las tasas sobre los ingresos son bajas (8.4% a la fecha) y es pagada a medias entre el trabajador y el patrono. Las pensiones para los hombres se dan a partir de los 65 años y 64 para las mujeres, en cuanto que hayan cotizado por al menos un año. La pensión que se reciba dependerá del promedio de los ingresos y del número de años cotizados. Si no se ha cotizado durante esos 45 años (o 44), la pensión lo será en su parte proporcional. Este pilar se caracteriza por una contribución de más o menos el 10% del salario bruto. A este pilar el gobierno suizo le da un aporte sustancial, de aproximadamente un 20% del fondo total requerido. Quienes no trabajen pagarán, con un tope, de acuerdo con los activos personales que posean. La pensión máxima bajo este pilar es el doble de la pensión mínima que se defina y equivalen a aproximadamente un 20% y un 40%, respectivamente, del promedio de los ingresos. Como podrán observar las pensiones no difieren mucho entre los extremos. Aquellos que con su pensión están por debajo de la línea de pobreza, tienen acceso a ingresos complementarios públicos mediante una comprobación de pruebas de carencia de medios.

En cuanto al segundo pilar (PP), lo más destacable es que opera dentro de las empresas, en donde los empleados que tienen ingresos anuales entre 25.320 y 15.960 francos suizos están obligados a contribuir a dicho plan. La gestión la lleva a cabo un fondo de pensiones de la empresa, un fondo estatal o uno privado y las contribuciones oscilan entre un 9% y un 20% del salario bruto. Las contribuciones aumentan conforme aumente la edad del trabajador. Y las pensiones de los hombres podrán recibirse después de los 65 años y 63 las mujeres. Las pensiones se definen a partir de lo contribuido y de los intereses generados. La pensión plena se recibe si ha habido una contribución constante desde los 25 años hasta la fecha de la jubilación.
Este segundo pilar es sumamente flexible y hay casi total libertad entre las partes para definir los niveles de beneficios y las contribuciones de allí requeridas. Generalmente están orientadas al logro de un capital-objetivo, lo cual se define según ciertas regulaciones gubernamentales, pero en mucho por acuerdo entre las partes (patronos y trabajadores). Con base en ese capital se asume un rendimiento esperado que da lugar a las pensiones esperadas. Lo que genera este pilar, junto con el anterior, ha permitido una tasa de remplazo; esto es, la pensión como porción del ingreso pre-retiro del beneficiario, de entre un 60% a un 70%. Esto es, hay una enorme interrelación entre la operación del segundo pilar y la del primer pilar.

El llamado tercer pilar son las pensiones privadas –totalmente voluntarias- que cada quien puede escoger. Hay beneficios tributarios para los trabajadores bajo esos planes: las contribuciones son deducibles del impuesto sobre la renta y sólo pagan impuestos cuando se cobran, pero los intereses generados no pagan impuestos.

Francamente no sé qué hasta qué grado podría adoptarse un sistema como el suizo para Costa Rica, pero, aparte de parecer mucho mejor que los de otros países, como el nuestro, sí me atrevo a señalar que se podrían dar los siguientes pasos para buscar algún grado de mayor equidad en nuestros actuales diversos sistemas. La reciente exhibición ante los ojos del público de las pensiones tan dispares y evidentemente desproporcionadas bajo los sistemas conocidos como de privilegio; esto es, aquellos dependientes del presupuesto gubernamental y que son diferentes de los de la Caja Costarricense de Seguro Social, se ha constituido en el principal impulsor de la reforma necesaria.

No debe considerarse como una pensión de privilegio aquella que recibe un ciudadano que haya contribuido lo suficiente durante su vida laboral. Ese monto dependerá de lo que la persona haya aportado al sistema más los intereses que con esos recursos logra el administrador del fondo de pensiones. Será considerada como una pensión de privilegio aquella que se le paga a alguna persona que no haya contribuido lo suficiente ni generado los intereses correspondientes, como para cubrir su pensión. Usualmente ese descubrimiento o insuficiencia diferencial es pagado por toda la ciudadanía, por la vía de los presupuestos gubernamentales. Es cierto que algunos de esos regímenes, al momento, no han presentado problemas de insuficiencia, pero actuarialmente bien podrían estarlos sufriendo ya y con certeza en un futuro no muy lejano. Desde hace buen tiempo la Superintendencia de Pensiones ya lo ha señalado y es poco lo que en el país se ha hecho para garantizar la solvencia de los sistemas de pensiones, de manera que eventualmente no se tenga que recurrir a fondos públicos para cubrir el faltante.

Son notorias las pensiones “abusivas” o de “privilegio” en ciertos sistemas, como el del Magisterio, el del Poder Judicial, el de los Diputados, el de los Expresidentes, el de Hacienda –lo que aún queda de él- entre otros menores, las cuales deben ser readecuadas. Una posibilidad es que se cobre un tributo elevado gradual a las pensiones definitivamente altas, de manera que el neto percibido sea más cercano a lo que se puede considerar como deseable, pero su naturaleza casi confiscatoria podría ser cuestionada exitosamente en los tribunales. También es urgente que, desde ya, se congelen todas las nuevas pensiones de privilegio que se presenten ante las administraciones correspondientes, tal como aparentemente ha venido haciéndolo el sistema de pensiones del magisterio. Esa política muy posiblemente también podría requerir de reformas legales pertinentes, pero es indispensable proceder en ese sentido en las instancias legislativas, y no dejarlo a la posible interpretación de las autoridades judiciales, como ha venido sucediendo afortunadamente, pero no se sabe por cuánto tiempo más.

Otro punto importante es la queja que han esbozado algunos en contra de la “herencia” de las pensiones, ya sea al esposo o esposa o a los hijos menores de 18 años, cuando fallece el beneficiario principal de las pensiones. Obviamente que, en el caso de los regímenes de privilegio, también la medida restrictiva debe aplicarse en los términos que se han venido sugiriendo, pero no me parece que se deba aplicar en el caso de aquellos regímenes de pensiones que no poseen privilegios, al contrario de aquellas otras pensiones. Me parece que la fundamentación histórica de ese tratamiento se origina en que el beneficiario de la pensión es el responsable principal de la generación de ingresos en los hogares. Por ello, se busca la prevención de la sanidad económica de la unidad familiar en caso de la desaparición del pensionado.

Estos son algunos comentarios iniciales y tentativos que uno esperaría podrían ser útiles en lo que parece será un tema que los ciudadanos tendremos que encarar en los próximos meses. No creo que ni los gloriosos triunfos del momento de nuestra selección, ni el mantra de que en Costa Rica “no hay escándalo que dure tres días”, constituyen un óbice para que los ciudadanos no tengamos presente el notorio abuso con nuestros recursos públicos, que significan esos regímenes de pensiones de privilegio. Lo que se requiere, de inmediato, es evolucionar hacia sistemas más justos, auto-sostenibles y en donde la pensión esté íntimamente relacionada con los aportes que el ciudadano ha llevado a cabo durante su vida laboral productiva. Es lo indispensable para poder asegurar un sistema justo de pensiones para las generaciones que vienen detrás de nosotros, así como para evitar que funcionarios públicos continúen con esa gollería totalmente inequitativa e injusta, pues son ellos los principales beneficiarios de nuestro actualmente desordenado sistema de pensiones.

Jorge Corrales Quesada