lunes, 28 de julio de 2014

Tema polémico: La política del selfie

Durante la campaña política se nos presentó una imagen un tanto distorsionada del “Presi”. Se nos decía que era un gran académico, un tipo serio, que conocía los problemas del país, y que tenía las soluciones adecuadas para resolverlos.

Al día de hoy sabemos que nada de esto era cierto. Con tan sólo tres meses de (des)Gobierno, nos hemos percatado que el “Presi” es sólo imagen, y poca sustancia. Sus acciones más importantes no han pasado de ser un simbolismo absolutamente hueco: a) la corta de árboles de Casa Presidencial, b) izar la bandera de la diversidad, c) salir a saludar a los vecinos de zapote , d) celebrar en el Puente de la Hispanidad los triunfos de la Sele, y e) su último gran gazapo: hacerse pasar por el Profesor Jirafales en el programade 7 Días.

A contrario sensu, lo que verdaderamente importa: las políticas públicas, no aparecen por ningún lado. Su Ministro estrella –Melvin Jiménez- llegó incluso a indicar que desconocían que el Gobierno de la República no eraquien fijaba las tarifas de los servicios públicos. Igualmente, después de perjurar en campaña que tenía las soluciones para atacar nuestros problemas energéticos, ahora resulta que requiere conformar unacomisión que estudie este tema por los próximos 18 meses, ¿no era que el Presi se las sabía todas? Así, los problemas medulares de nuestro país se encuentran totalmente abandonados, ya que pareciera que el verdadero oficio del “Presi” son los selfies, los tweets, y el autobombo de las redes sociales.

La figura de Luis Guillermo Solís presenta muchas analogías con la de Barack Obama. Ambos candidatos accedieron a la presidencia a través de una plataforma de cambio (¿qué cambio?), y sobre todo gracias a un manejo intensivo de las redes sociales. Ya han pasado seis años con la Presidencia de Obama, y lo único cierto es que sus grandes promesas resultaron ser absolutamente falsas (cierre de Guantánamo, respeto a los derechos y libertades civiles, control del déficit, crecimiento de la economía, etc). Sospechamos que algo muy similar ocurrirá con el gobierno del “Presi”.

Ahora bien, toda este circo en el que se encuentra inmerso nuestro país, no se lo podemos achacar únicamente a los payasos que montan el espectáculo, sino que principalmente es culpa de los espectadores que fielmente pagan la entrada de cada función, es decir, del electorado incauto que pareciera que nunca es capaz de darse cuenta cuando el “rey está desnudo”.

Este fenómeno político, nos parece que puede ser explicado culturalmente. El presente año un columnista y comentarista norteamericano llamado Greg Gutffeld, publicó su libro “Not Cool”. En el mismo intenta explicar como hoy en día los juicios de valor de “bueno” o “malo” han sido sustituidos por determinar si algo es “cool” o no, lo que importa es la superficie, la apariencia, no la sustancia. Tropicalizando esta afirmación, podríamos decir que a nuestros electores lo que les interesa es si el candidato de turno es “pura vida” o no,  ¡que importan sus políticas públicas! Nos encontramos como bien dice Vargas Llosa en la civilización del espectáculo, por ello nuestra política cada vez se parece más a un reality show.


Sin duda alguna el panorama en estos primeros tres meses de Gobierno no resulta nada alentador. Es necesario que se haga un viraje de ciento ochenta grados en el rumbo que lleva esta administración. Al día de hoy no se conoce ningún pueblo que alcanzara el desarrollo a través de “posts, selfies y tweets”.

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