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viernes, 13 de marzo de 2015

Viernes de recomendación

Para este día, queremos compartir con ustedes la extraordinaria novela de George Orwell "1984", una distopia que muestra los efectos del totalitarismo cuando los ciudadanos deciden entregar su libertad a cambio de una pseudo seguridad.


lunes, 24 de junio de 2013

Tema polémico: la distopía hecha realidad

A finales de 1948, George Orwell escribió una extraordinaria novela titulada "1984", una distopía futurista que advertía sobre los alcances del totalitarismo en una sociedad. Allí, temerosos por las revueltas y peligros, los ciudadanos permitieron que el Gran Hermano se hiciera con el poder y, prometiéndoles seguridad, acabó con su libertad. El Gran Hermano vigilaba noche y día cada espacio, cada milímetro y cada acción. Era un control absoluto sobre todos los ciudadanos, impidiéndoles resistir, discrepar y hasta pensar. Se transformaba incluso el lenguaje para vaciar de contenido el significado de las palabras y adecuárlas a los caprichos de quien detentaba el poder.

Esa novela, considerada por muchos como ficción en aquel entonces, se convirtió en realidad poco después. Los pueblos regidos por el comunismo soviético la experimentaron, con un saldo de muchísima sangre, miseria y dolor. Pero no han sido los únicos: los estadounidenses lo han vivido en carne propia especialmente después del 11 de septiembre de 2001 cuando el Patriot Act autorizó al Gobierno a pisotear todas las libertades individuales con la excusa de la protección del terrorismo.

Millones de dólares gastados y cientos de individuos cuyos derechos han sido aplastados han sido la consecuencia de una paranoia militarizada para luchar contra una amenaza (¿?) que ni está claramente identificad y muy lejos de ser controlada. Para muestra un botón con la reciente trágica muerte de varias personas en los atentados de Boston, donde un par de jóvenes con bombas hechizas (clavos dentro de ollas) lograron aterrorizar a toda una nación. 

A raíz de toda la guerra contra el terrorismo, el Gobierno de los Estados Unidos ha montado su propio 1984, interviniendo comunicaciones, arrestando sospechosos e, inclusive, espiando a la ciudadanía. Por eso, recientemente cuando un subcontratista de la CIA, Edward Snowden, reveló el programa de espionaje que se ha desarrollado a través de la NSA que va más allá de las competencias constitucionales, accesando comunicaciones y datos privados en redes telefónicas e informáticas. También se supo que el Presidente Obama estaba involucrado en un escándalo por intervención de comunicaciones de los periodistas de la agencia AP y por persecución de grupos conservadores a través del IRS para amedrentarlos y controlarlos. 

Hoy día, nadie está seguro. Ni siquiera nosotros los costarricenses, quienes nos vanagloriamos de una democracia centenaria. Desde hace años, la DIS ha venido funcionando como una policía política, obteniendo información para que luego, la maquinaria del poder, especialmente del PLN, la utilice contra los demás partidos. También Hacienda se ha prestado, investigando a personas físicas y jurídicas para utilizar esa información como mecanismo de amenaza y control. 

Estos ejemplos ponen en evidencia, hoy más que nunca, la frase de Benjamin Franklin: "aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen ni obtienen libertad ni seguridad". Hemos permitido que los Gobiernos, con la excusa de nuestra protección, conviertan el paraíso que prometieron en un infierno, donde estamos sometidos al capricho de quienes tienen el poder.Las esferas público-privado de las que hablaba Norberto Bobbio se han difuminado para dar paso a una manía donde el Estado policía quiere controlar, regular, saber e intervenir sobre todas las acciones humanas. Y lo hemos permitido porque, muchos, en lugar de oponerse a esta intromisión en su privacidad, piden a gritos que el poder estatal irrumpa en sus vidas y los releve de la ardua tarea de pensar, trabajar, crear y manejar sus vidas.

El Estado, que prometía un sueño donde todos serían prósperos sin tener que esforzarse, que auguraba que la felicidad estaba al alcance de una petición, ha sacado a relucir su verdadero rostro: el de la distopía tiránica hecha realidad cual maquinaria engrasada para acabar con nuestra libertad... excepto que nosotros lo evitemos 

Necesitamos más héroes como Snowden que se atrevan a denunciar los abusos del Gobierno. Más héroes que se opongan a su intervención, que adviertan sobre los peligros de esta para la libertad, que divulguen las ideas de la libertad como medicina contra el estatismo. ¡Atrévase a ser uno de ellos y no a convertirse en un siervo menguado!

martes, 26 de mayo de 2009

Big brother is watching you


Ayer sucedió algo muy lamentable pero que era esperable en un régimen autocrático como el de Hugo Chávez: el escritor liberal Álvaro Vargas Llosa fue retenido al arribar al aeropuerto de Caracas, Venezuela. Las autoridades de ese país le advirtieron que tiene prohibido hablar de política, basados, según declaraciones de un dirigente del Partido Socialista Unido, en la idea de que tanto Vargas Llosa y otros pensadores "vienen a provocar y les estamos advirtiendo de que no vamos a tolerar que hagan eso en nuestro país" (sic). Ese mismo dirigente añadió que se trata de "intelectuales tarifados que van a venir al país para prestarse a campañas mediáticas" y, de acuerdo con el Partido Socialista, esos intelectuales tienen previsto anunciar la creación en Venezuela de una universidad "con doctrina neoliberal".

Para aquellos que todavía creen que Chávez es un líder respetuoso de la democracia, esta noticia debería hacerles abrir los ojos. Democracia no es sólo ser elegido por el pueblo, sino respetar el pluralismo, la libertad y el ejercicio de la oposición. Cuando este tipo de prácticas se presentan, no cabe más que mostrar un repudio y advertir que el primer paso de todo totalitarismo es la proscripción de la posibilidad de pensar diferente al oficialismo.

Todo parece indicar que el teniente coronel desea implantar el 1984 orwelliano versión tropical, con la complacencia tanto de millones de venezolanos como de ciudadanos de otros países. Quedamos advertidos

miércoles, 4 de junio de 2008

1984 versión tropical


En la República Bolivariana de Venezuela acaba de aprobarse una ley que obliga a los ciudadanos espiar y delatar a los "enemigos del Socialismo del siglo XXI". La nueva ley castiga tanto a la prensa como a los individuos que colaboren con Estados Unidos, siendo el Gobierno chavista quien defina si alguien colabora o no. También permite a los cuerpos de "inteligencia" actuar sin orden judicial previa, intervenir comunicaciones y presentar pruebas secretas en los juicios. Pero la maravilla no acaba ahí: si alguien se niega a colaborar con “los órganos de competencia especial” se le responsabiliza ante la ley por atentar contra la seguridad nacional.

En ASOJOD hemos venido advirtiendo que la megalomaniaca guacamaya bolivariana no es más que un vulgar dictador que repite la historia política latinoamericana. Y ahora lo está demostrando con la versión tropical de la famosa novela de Orwell, 1984. En ella, el "Gran Hermano", líder supremo, diseñó todo un sistema de vigilancia perpetua en cámaras, audio, espías, etc. De hecho, premiaba a quien denunciara a algún enemigo del régimen, quien, por supuesto, era apresado y desaparecido.

Incluso, llega un momento en que se instaura la figura del crimental, el crimen perpetrado por el pensamiento. Es decir, se castigaba a aquel que, incluso, pensara diferente al régimen aún cuando lo mantuviera en secreto. La forma de darse cuenta era por medio de los espías, pues en una situación de desesperación, la persona le comunicaba a alguien de confianza sus ideas.

La nueva ley chavista va en la misma dirección. En ese país se acercan a un despeñadero y mucha gente se hace de la vista gorda afirmando que Venezuela es una democracia. La historia nos permite encontrar patrones y en ella se ha podido observar que todos estos regímenes que ahogan la libertad terminan en el peor de los desastres.

Quedan avisados del resultado de ese experimento.