
Ya en ASOJOD habíamos advertido como el deseo humano de vivir a costa de los ingresos de los demás parece no tener límite, prueba de ello fueron nuestros temas polémicos: El estado como máquina de sueños y El Problema de la igualdad de oportunidades.
Hoy una vez más los hechos nos dan la razón. Ahora resulta que gracias a un voto de la Sala IV, los taxpayers tenemos que solventar las disfunciones eréctiles de quienes tienen el infortunio de sufrirlas, regalándoles la Viagra para que puedan satisfacer sus necesidades sexuales. Este voto, sigue la misma tendencia bajo la cual la Sala ha obligado a la CCSS adquirir todo tipo de medicamentos para todo tipo de padecimientos. Así las cosas, no importa que tan costosa o rara sea su enfermedad, ya que siempre podrá acudir a la Sala IV para que esta le pase la factura al resto de los taxpayers. Alguien les debería enseñar a estos Magistrados que sus decisiones no sólo tienen efectos jurídicos, sino que también tienen repercusiones económicas, institucionales y culturales desastrosas.
Hoy una vez más los hechos nos dan la razón. Ahora resulta que gracias a un voto de la Sala IV, los taxpayers tenemos que solventar las disfunciones eréctiles de quienes tienen el infortunio de sufrirlas, regalándoles la Viagra para que puedan satisfacer sus necesidades sexuales. Este voto, sigue la misma tendencia bajo la cual la Sala ha obligado a la CCSS adquirir todo tipo de medicamentos para todo tipo de padecimientos. Así las cosas, no importa que tan costosa o rara sea su enfermedad, ya que siempre podrá acudir a la Sala IV para que esta le pase la factura al resto de los taxpayers. Alguien les debería enseñar a estos Magistrados que sus decisiones no sólo tienen efectos jurídicos, sino que también tienen repercusiones económicas, institucionales y culturales desastrosas.
