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domingo, 23 de septiembre de 2007

La renuncia de Kevin Casas


A Kevin Casas no lo define un memorándum. Cometió un error y tuvo que pagar desproporcionadamente por ello. Pero demeritar la calidad intelectual, la integridad y una trayectoria académica excepcional por ese error solo puede ser producto de la mala intención, el cálculo político o el desconocimiento.

Alrededor de este memorándum hubo una gran hipocresía. Como lo manifestara Rodolfo Cerdas en una entrevista para el periódico Al Día, "...en torno a este memorando hay mucha hipocresía, sobre todo por la reacción. La historia política costarricense muestra que lo que se recomienda en el memorando ha sido una práctica constante en el ejercicio del poder". El espectáculo de algunos políticos rasgándose las vestiduras mostrando una indignación que no es consistente con sus propias trayectorias políticas ha sido verdaderamente lamentable.

En este país cada vez más se impone la irracionalidad. De la mano de políticos oportunistas que no han dudado en explotar los peores prejuicios populares para avanzar su propia causa, Costa Rica es un país condenado si seguimos por esta senda absurda. Hay personas que han caracterizado el memorándum como manifestación de una práctica política inmoral, pero diariamente vemos cosas peores, como anunciar que se va a desconocer la voluntad popular o que se bloquee la Asamblea Legislativa mediante la presentación de cientos de mociones reiterativas o utilizar el proceso del referéndum para iniciar solapadamente la carrera electoral del 2010. Y se atreven a juzgar y condenar.

Por Roberto Gallardo

lunes, 17 de septiembre de 2007

Nada que ver


¿Cómo afecta la posición de quienes apoyamos la aprobación del TLC el memorándum Casas-Sánchez? De ninguna manera. La pregunta parece extraña e innecesaria, pero pareciera que los opositores del tratado creen que el memorándum invalida las razones que esgrimen quienes votaremos "SÍ" el 7 de octubre. Nada más alejado de la realidad.

Tampoco nos deslegitima moral o intelectualmente. Aquí que cada palo aguante su vela. El Ministro y el diputado deberán asumir la responsabilidad de sus actos. Si eso tendrá consecuencias sobre sus carreras políticas o si los descalifica políticamente solo el tiempo lo dirá (eso de pronunciar políticamente liquidados a ciertos actores políticos parece más un deseo secreto que una predicción objetiva, sobre todo si consideramos que un expresidente, acusado de hechos infinitamente más graves que ser autor de un memorádum imprudente, se encuentra al borde de una nueva candidatura presidencial). Pero eso es asunto de ellos. El resto de quienes apoyamos la aprobación del TLC no tenemos nada que ver con esto y no debemos cargar (ni dejar que nos quieran hacer cargar) con responsabilidades ajenas.

Desde el punto de vista de las razones que tenemos para apoyar la ratificación del tratado nada ha cambiado. Por supuesto que quienes se oponen tratarán de descalificar moralmente esta posición, pero eso es simplemente otra estrategia, de las mcuhas que se han utilizado en este proceso. Una que por cierto no habría desentonado en el famoso memorándum.

Por Roberto Gallardo

domingo, 16 de septiembre de 2007

Seguridad nacional digital


Los que violaron la Seguridad Nacional para robar un correo electrónico de Casa Presidencial no son “hackers” aficionados, ni lo hicieron por curiosidad juvenil. La probabilidad es que son delincuentes profesionales, extranjeros, motivados por dogma y/o dinero (ciertamente no “subalternos decentes”). Tan censurable como ha sido el contenido del documento debe serlo la manera en que fue obtenido. Los periódicos publican la información sencillamente porque eso deben hacer los periodistas.

No hay ninguna razón para creer que esto haya sido un hecho aislado. Es muy probable que la violación haya sido sistemática durante meses y alguien tomó la decisión de sacar, uno de los documentos robados, a la luz pública. Enviar un anónimo a cualquier periódico es la manera de hacerlo, sin tener que dar explicaciones.

No creo que ningún costarricense justifique el robo de información a la Presidencia de la República, por el contenido de uno de los documentos. El hecho de que la violación sea digital y no física, no cambia para nada la magnitud del crimen. Para mi es difícil pensar que el dogmatismo haya llevando a algunos a creer que el fin, de veras, justifica los medios.

Si las comunicaciones del presidente de la República estaban comprometidas, debemos asumir que las de todos nosotros también lo están. Claro que la mayoría de nosotros no trasegamos información importante, pero es muy duro pensar que en este país no hay nada privado ni confidencial. Los hechos confirman las capacidades de robo digital que existen actualmente en el país. Las normas de seguridad de la Presidencia eran, obviamente, insuficientes, pero las técnicas de investigación forense digital permitirán identificar pronto a los delincuentes. Los rastros y pistas digitales son más sutiles, y en ocasiones menos obvias, pero existen y son contundentes.

Un artículo del 10 de septiembre en el Guardian de Londres, titulado “China flexiona el músculo de su ejército informatizado”, describe con lujo de detalles la guerra digital que se está llevando a cabo a nivel mundial. Esta guerra busca no slo robar secretos militares estratégicos, sino también secretos comerciales, industriales y políticos, así como la posibilidad de interrumpir (cuando las circunstancias lo requieran) el funcionamiento de los sistemas del “enemigo”. La existencia del brazo “informatizado” del Ejército de Liberación del Pueblo parece estar bien documentada, algunos sugieren que hay hasta 120 países activos en la guerra digital.

Pensar que Costa Rica, por no tener ejército, está inmune a la guerra digital es ser sumamente iluso, al igual que lo es pensar que los enemigos de la Presidencia de la República no reciben apoyo extranjero. Haber violado las normas de seguridad de la Presidencia es, sin duda, más que un acto delictivo.

Como mencioné en un artículo anterior, la seguridad en Internet, es como la del salvaje Oeste. Mal haríamos en dejar a los usuarios a que se valgan por si mismos. El Gobierno, las empresas y las instituciones deben asumir una actitud proactiva en cuanto a la seguridad digital.

El robo de información (bits) debe ser perseguido y penado igual que el robo de objetos (átomos). Debemos educar a la población en la utilización de medidas preventivas (por ejemplo, correo electrónico “encriptado” y monitoreo constante de redes y sistemas). Internet es una gran herramienta que ha cambiado al mundo, es el “lugar” de trabajo, estudio y entretenimiento del futuro, debemos aunar esfuerzos para hacer que sea (y aparente serlo) un lugar seguro. Anunciar a Costa Rica como un país digitalmente inseguro, no solo es erróneo y denigrante, sino que atraerá criminales digitales de todos los rincones del planeta.

Por Roberto Sasso
Tomado de la Nación

Miedo y pecado


¿Dónde radica la autoridad moral para señalar la estrategia del miedo en las argumentaciones en torno al TLC? La respuesta impone hacer una precisión conceptual entre la expresión de un temor fundado en realidades objetivas y el infundir miedo mediante la sistemática fabricación y propalación de falacias. La consideración del primero como uno de los factores de interacción en determinada dinámica no es solo legítimo, sino tantas veces deseable y necesario, como lo atestigua el logro de una eficaz evacuación ante los peligros de un evento natural potencialmente devastador. La utilización de lo segundo es un fraude social, es tratar de hacer prevalecer una visión, apoyándose en falsedades deliberadas con un móvil no aparente.

Cabe preguntarse quiénes y en favor de qué particulares intereses han asustado con la vaina vacía, al afirmar que el TLC tiene jerarquía superior a la Constitución, que entrega la soberanía, que contando con aprobación multilateral se puede renegociar, que suprime las potestades del Estado en seguridad, ambiente, vida o educación pública, que nos dejará sin agua ni territorio insular, que implicará la quiebra de sectores agrícolas, que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) es eterna e inmutable, etc.

Algunos casos. Por el contrario, es riguroso y legítimo expresar temor cuando este se sustenta en realidades objetivas, cuando estudios de campo revelan que la no aprobación del TLC implicará la no generación de muchos empleos adicionales en el sector exportador, cuando se pone techo a nuestra capacidad para conquistar mercados, cuando fuentes primarias revelan la inminente pérdida de puestos de trabajo o incluso de las ya iniciadas inversiones para enfrentar el salto productivo derivado del Tratado, cuando ya existe interés de compañías de alto valor tecnológico que, ante un desenlace negativo, se abstendrían de invertir, cuando nuestras ventas hacia Centroamérica ahora tendrían que competir en desventaja contra las de los Estados Unidos y otros vecinos, y cuando cualquier habitante deba supeditar sus necesidades en telecomunicaciones y seguros a lo que las respectivas instituciones nos puedan ofrecer.

Es la preocupación por las consecuencias claramente perjudiciales de una postura. Del mismo modo, es virtuoso el temor que emana del rigor lógico, como la consideración de que el NO entraña efectos previsibles como la afectación negativa del clima de inversión y del posicionamiento de Costa Rica en el mapa productivo mundial, la pérdida de algunos de los beneficios de la ICC o el efecto adverso que tendría la noción de país hostil para el turismo estadounidense justamente cuando la oferta en ese sector se expande a nuestros alrededores. En suma, es la honestidad en su tratamiento la que hace del miedo un ardid o una expresión de responsabilidad.

Por Pablo Mata Ferreto
Tomado de la Nación

lunes, 10 de septiembre de 2007

A fondo


Un lector afín al No al TLC me escribe y pide que opine sobre el memorando de Kevin Casas. Lo voy a hacer públicamente: Para elevar una idea o una práctica al punto de que la demás gente la siga, lo más normal es exponer el valor, pero a la vez, el disvalor.

Veamos: para incentivar la lucha contra el dengue, hay que despertar el miedo a la enfermedad; para incentivar el uso del cinturón de seguridad, hay que crear el miedo a las lesiones que provoca un accidente; para compeler a una sociedad a una conducta correcta, hay que despertar el miedo a la cárcel; para pedir a los conductores que no manejen borrachos, han mostrado escenas para provocar el miedo a la muerte. La estrategia es tan infantil que de niños nuestros padres nos obligan a comer metiéndonos el miedo a que si no, “en la noche nos come el Coco”.

Los opositores al Tratado de Libre Comercio han utilizado esta táctica profusamente: intentan que tengamos miedo a perder el agua, miedo a perder la soberanía, miedo a que nos quiten la Isla del Coco, miedo a que las medicinas se vuelvan más caras, miedo a…, miedo a…

Si el vicepresidente Casas y el diputado Sánchez sugirieron la misma estrategia, su pecado fue haber dejado por escrito lo que todo el mundo practica. Falta de tacto, falta de prudencia o exceso de confianza de que estos documentos no fueran a llegar a otras manos. Ingenuidad, diría yo, pues en Costa Rica todo se cuenta. Es una característica.

Y pusieron una palabra ideal para satanizarla: “miedo”. Jugar con el miedo. Los cigarros y las bebidas alcohólicas, en su publicidad, provocan subliminal o directamente, el miedo a la soledad. Cuando los anuncios de ropa o de vehículos sugieren al público que “se distinga”, le están despertando el miedo a pasar inadvertido por la vida.

Por eso, vuelvo a decirlo: hay política barata en esta campaña del TLC. De un lado y del otro. Cuando se presenta este memorando como algo infernal, se está creando una imagen falsa. Y eso es engañar, lo que, casi a gritos, reclamó Mario Devandas que hacen los del Sí, en el último debate por Canal 13.

El insulto sí es hijo directo del miedo. Y de eso oímos mucho.

José A. Cabezas, tomado del periódico La Prensa Libre

Reflexiones sobre un memorando


Desde hace unos días, la opinión pública ha conocido un texto que lleva nuestros nombres, con comentarios sobre la campaña del referéndum. Como el asunto ha generado algunas reacciones, que van desde la crítica mesurada hasta la histeria interesada, es necesario que los autores aportemos elementos que sitúen este incidente en su justa dimensión.

¿Cómo se hace público un correo privado? El texto fue escrito el pasado 29 de julio y enviado por correo electrónico a las direcciones personales de don Óscar Arias y don Rodrigo Arias. El encabezado de la nota especifica sus destinatarios y no contiene ninguna indicación que sugiera que está dirigida a una circulación más amplia.

Casi un mes después, para sorpresa nuestra, el texto aparece en poder de un periodista. Caemos en cuenta entonces de que la nota ha sidosustraída del correo electrónico, la computadora o el escritorio de alguno de los destinatarios, y que nuestras comunicaciones privadas y las del Presidente están siendo intervenidas, obviamente sin autorización.

Cualquiera que haya sufrido un robo conoce la intensa sensación de vulnerabilidad que deja la experiencia, sobre todo cuando se trata de la sustracción de lo que se envía desde la esfera de la intimidad. Todos tenemos un derecho fundamental, tutelado por el artículo 24 de la Constitución, a que lo que se expresa privadamente permanezca en ese ámbito. Ese derecho es el primero que violan las dictaduras, porque en una democracia el ámbito de la intimidad supone una barrera casi infranqueable para el Estado.

Ese derecho se traduce en una serie de normas que sancionan su vulneración. Existen, así, los artículos 196 bis y 202 del Código Penal, que castigan con prisión la violación de comunicaciones electrónicas y la propalación no autorizada de correspondencia privada. Nada de esto cambia por el hecho de tratarse de funcionarios públicos, como lo ha indicado la Sala Constitucional (Voto de las 15:59 del 1/11/2005).

Decimos lo anterior porque importa dejar claro un punto esencial: en este caso, la publicación de la nota es fruto de la violación de un derecho fundamental y de la comisión de varios delitos. Nada de esto busca minimizar la molestia que el texto haya podido causar, pero sí señalar que, al utilizarlo políticamente, se está sacando provecho de un hechoilícito del que hemos sido objeto. Esto es una alerta sobre lo que puede estar sucediendo con la correspondencia privada de muchos costarricenses y sobre los extremos a que alguna gente está dispuesta a llegar para imponer sus opiniones políticas.

¿Cuál es el contenido? El correo sustraído contiene sugerencias sobre acciones a ejecutar en la campaña a favor del TLC. Incluye ideas –unas buenas, otras malas–, escritas al calor de los hechos suscitados en el debate de uno de los suscritos con el rector Eugenio Trejos, el día 27 de julio, cuando un grupo, instigado por él, estuvo a punto de golpearnos. Como tal, son solo ideas en un borrador, como las muchas que, cada día, recibe el Presidente. Esas ideas fueron enviadas a don Óscar y don Rodrigo para que ellos transmitieran lo que consideraran adecuado a los responsables de la campaña del SÍ. Es obvio que el correo sustraído no constituye una directriz oficial o una descripción de acciones efectivamente tomadas por la campaña. De hecho, como es claro, en muchos sentidos el curso de la campaña y las acciones del Gobierno han marchado en dirección opuesta a algunas ideas contenidas en el correo.

En el ámbito de la intimidad, un intercambio de correos electrónicos no es más que unaconversación virtual en la que, con frecuencia, sobre todo cuando estamos exaltados, hacemos afirmaciones atrevidas y hasta ofensivas, al igual que en una conversación en el hogar. ¿Quién de todos nosotros, en sus conversaciones privadas o sus correos, no ha dicho algo capaz de sonrojar o incomodar a otras personas? Quien no lo haya hecho, que lance la primera piedra.

Somos conscientes de que, como funcionarios públicos, pesan especiales obligaciones sobre nosotros, pero no la de dejar de comportarnos como seres humanos –con errores, defectos y aciertos– en el ámbito de nuestra intimidad. ¿Consideramos hoy un acierto el contenido del correo sustraído? En algunos aspectos sí, en otros, evidentemente no. ¿Lo escribiríamos igual hoy? Obviamente no. ¿Preferiríamos no haberlo escrito? Naturalmente. Pero ninguno de nosotros debe jamás renunciar a su derecho a decir o escribir sus ideas en el ámbito de la privacidad, aunque sea equivocado lo que diga o escriba, y luego lo revise o lo deseche. Quienes pretendan lo contrario intentan volverse jueces de la intimidad de todos los ciudadanos.

Aprendizaje y disculpa. Para todos los costarricenses, el referéndum ha implicado un brusco aprendizaje. Quienes estamos directamente involucrados en la campaña, en ambos lados, hemos visto cómo el proceso puede sacar, en ocasiones, lo mejor y lo peor de cada uno. Para nosotros, este incidente ha sido motivo de profunda reflexión. La gran dificultad de la vida –decía Ernesto Sabato– es que se escribe en borrador. No podemos cambiar los tachones del pasado, pero sí mejorar la caligrafía del futuro.

Nadie lamenta lo sucedido tanto como nosotros y no será la vanidad herida un obstáculo para ofrecer, con este artículo, nuestras más sinceras disculpas a quienes se puedan haber sentido agraviados por el contenido del correo. Es hora de extender la mano al adversario –aun al que nos ha juzgado con más dureza–, con humildad, con respeto y con plena conciencia de que solo entre todos habremos de sacar adelante a Costa Rica.

Kevin Casas y Fernando Sánchez, tomado del periódico La Nación

domingo, 9 de septiembre de 2007

Respecto al controvertido memorándum


Luego de leer el famoso memorándum que el Vicepresidente Kevin Casas y el diputado Fernando Sánchez enviaron al Presidente Arias, en ASOJOD queremos hacer varios comentarios muy puntuales:

1. Aciertan los "autores" al decir que hace falta una coalición social, pues falta compromiso por parte de los ciudadanos. Pero esa falta de compromiso se debe, entre otras cosas, fundamentalmente por el miedo que generan los del No. Es claro que los ciudadanos respetuosos tienen miedo de ser golpeados o insultados pues en ningún lugar se está seguro: ya se vio que la violencia del No impera en universidades, bares, calles, salones comunales, gimnasios y hasta en el Club Unión. Ante esas circunstancias es comprensible el por qué la gente tiene miedo de manifestar su posición.

2. Casas y Sánchez cometen craso error al mencionar el tema de los alcaldes y su "compromiso". En ASOJOD somos honestos y denunciamos lo que no nos parece, aunque provenga del Sí. La máxima del fin justica los medios, propia del realismo político, no debe prevalecer en un Estado de Derecho o en un país que pretende serlo, como el caso de Costa Rica. Está bien que hayan lineamientos de partido por parte del PLN para que sus alcaldes y regidores apoyen el TLC, pero lo que no se vale es atentar contra la autonomía de su criterio ni contra la autonomía presupuestaria de estos entes descentralizados afirmando que "el alcalde que no gane su cantón el 7 de octubre no va a recibir un cinco del gobierno en los próximos 3 años". Una cosa es amenazarlos en su carrera política, diciendo que quien no lo apoye no recibirá apoyo para postularse en futuros comicios. Pero de ahí a amenazar a funcionarios popularmente electos hay mucha distancia y lamentablemente un traspaso de los límites de la decencia, la democracia y la racionalidad. Sin embargo, la amenaza tampoco es para asustarse pues la autonomía presupuestaria está constitucionalmente resguardada por los artículos 169, 170 y 184 de nuestra Carta Magna. No es una decisión del diputado Sánchez ni del Vicepresidente Casas determinar cuánto dinero se le girará a un ente descentralizado como la Municipalidad. Además, recuérdese que hay impuestos con destino específico como el del combustible, el cual produce recursos financieros que deben ser girados a las municipalidades por el Ministerio de Hacienda, como ya la Sala Constitucional ha dejado claro.

3. En el caso de la "lucha de pobres contra ricos" es destacable que Casas y Sánchez mencionen la intención de darle publicidad a sectores económicamente menos poderosos. Pero hay que aclarar que el TLC nunca ha sido una lucha de ricos contra pobres pues en ambos bandos existe una amplia gama de representantes de ambas clases. El Sí no está lleno exclusivamente de empresarios y políticos adinerados, como inocente o malintencionadamente han querido hacer ver los del No. También hay estudiantes, intelectuales, académicos, profesionales microempresarios, amas de casa, pensionados, educadores, trabajadores y personas de todas las clases sociales comprometidas con y concientes de que el TLC pued ayudar mucho al futuro de Costa Rica.

4. La táctica del miedo no es tan escandalosa como quisieran los del No. Esta no es la primera ni será la última vez que un gobierno, de cualquier signo ideológico o rumbo programático-operativo, la utilizará. En ASOJOD no comprendemos la razón del escándalo, pues basta con dar un breve repaso a la historia del pensamiento político para ver que es un recurso harto utilizado. Y que no vengan a rasgarse las vestiduras los del No argumentando que ellos jamás la han utilizado. ¿O es que los catastróficos vaticinios sobre la Caja, el ICE, las pequeñas empresas, el ambiente, las garantías laborales y hasta el futuro de nuestra biodiversidad no son parte de la táctica del miedo? No hay que tener dos dedos de frente ni ser muy perspicaz como para saber que el uso de esta táctica era una verdad de perogrullo en ambos bandos, aunque con una diferencia: lo que el Sí ha dicho que podría pasar no es ninguna mentira: empresas cerrarán operaciones, la inversión extranjera disminuirá, la Iniciativa de la Cuenca del Caribe vencerá, los costarricenses no exportaremos e importaremos más y mejores bienes y servicios y el país lanzará un claro mensaje al mundo, diciéndole que, insensatamente, se opone al régimen de comercio internacional.

5. Así como el en Sí habrá gente cuestionada (muchos de ellos sin razón lógica, sino tan sólo por ser familiares de algún negociador, que en el No eso parece un determinismo biológico tendiente a la perversidad), el No tampoco está lleno de angelitos. En sus filas hay individuos que pertenecen a las más reconocidas bandas de fascinerosos, revoltosos, holgazanes e irracionales que hay en este país.

6. Se equivocan claramente Casas y Sánchez cuando afirman que "nadie está dispuesto a morir por el libre comercio". Hay que aclararle a estos señores que sí existe un grupo que, aunque sea pequeño, está fielmente comprometido con la libertad en todo el sentido de la palabra. ASOJOD es un claro ejemplo de un conjunto de personas que moriría por el libre comercio y por la libertad en general pues la vida no tiene sentido si no somos libres para pensar, para actuar, para decidir, para comprar, para vender, para querer, para transitar, para luchar, para leer, para vivir, para morir, etc. El ser humano, amigos, es un fin en sí mismo y el camino formado por la libertad y la racionalidad es el único en que podemos realizarnos plenamente.

En ASOJOD, señores y señoras, no sólo desestimamos la argumentación de algunos escandalosos que se razgan las vestiduras cuando obtienen información que es violatoria constitucional y legalmente. Sino que también rechazamos cualquier intento de desestabilizar los principios básicos del Estado de Derecho, pues aunque Costa Rica está lejos de serlo, nosotros estamos firmemente comprometidos a lograr que lo sea. Si el diputado Sánchez y el Vicepresidente Casas deberían renunciar es algo que no nos corresponde sugerir. Pero sí hay que decir que no hay que ser iluso pidiendo que destituyan a ambos: primero, este no es un régimen parlamentario donde puede pedirse la cabeza de un miembro del Ejecutivo (en este caso Casas) y además, porque ambos fueron electos por voto popular, por lo cual no cabe la destitución ordenada por un jerarca, sino que debe existir un proceso que está reglado en el ordenamiento jurídico.