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martes, 11 de agosto de 2009

Candidato del "Ni"


El Sr. Eugenio Trejos debe estar en medio de una aguda crisis existencial. En ese estado, elegir entre la vocación académica, la política y la religiosa debe ser difícil.

El Sr. Trejos no ve “incompatibilidad” entre asumir la rectoría del ITCR y el liderazgo del partido Frente Amplio. Es decir: o bien no entiende la naturaleza de estas dos ocupaciones, o bien las desprecia a ambas por igual. Si la política es el arte de poner los medios útiles al servicio de un fin –la conquista del poder—, el horizonte de la vocación académica es la búsqueda, no de lo útil, sino de lo verdadero. La vocación del académico exige que se acepten “hechos incómodos”, aun cuando están en conflicto con convicciones políticas, o religiosas. Por eso, cuando un político dirige una casa de estudios, la calidad académica peligra, al ser fácilmente secuestrada por la causa de su director. Pero, la indecisión del Sr. Trejos no se basa en la Razón, como lo exigen también la academia y la política, sino en el llamado místico de su Dios. Estamos, pues, ante los peligrosos titubeos de un iluminado...

Un miembro del Partido Alianza Patriótica definía su agrupación como sigue: “No somos el partido de los del NO, también somos el partido del ‘NI’”. El Sr. Trejos no es ni académico, ni político; también debería ser su candidato.

Laurencia Sáenz

lunes, 27 de julio de 2009

¿Son la religión y la mitología distintas?


Hoy quisiéramos analizar el tema sobre la relación entre mito y fe. Generalmente se utiliza la noción de mito para referirse a las creencias particulares de ciertos pueblos, como por ejemplo la mitología griega o la mitología escandinava mientras que la religión se refiere a sistemas practicados en la actualidad como la religión cristiana, la religión hindú, entre otras. Ahora bien, la pregunta que quisiéramos hacer es si la religión y la mitología son distintas, tanto desde un aspecto histórico como desde uno epistemológico.

En primera instancia es interesante observar cómo define la REA (Real Academia Española) tanto al mito como la religión:

“Mito: Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heróico. Con frecuencia, interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.”

“Religión: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.”

Si se observa ambas definiciones, pareciera ser que el mito posee una connotación mucho más fantástica que la religión, ya que el primero es descrito como una narración maravillosa mientras que la segunda es un corpus de creencias que se refieren a la divinidad.

Ahora bien, si se analizan desde un plano histórico, es posible encontrar tantos diferencias como similitudes entre la religión y el mito (en nuestro caso nos basaremos en la mitología griega y el cristianismo, ya que son los casos con los que estamos más familiarizados). Por ejemplo, es posible identificar textos sagrados o fundamentales en ambas creencias. En el caso del cristianismo podría pensarse en la Biblia (escrita por diversos autores) mientras que en la mitología griega en la Teogonía de Hesíodo y en la Odisea y la Ilíada de Homero. Es posible que estos libros mencionados, en todo caso, representen la recopilación hecha por estos autores de tradiciones orales de mucho tiempo en sus respectivos pueblos.

Ahora bien, es cierto que podría decirse que la mitología posee un carácter menos histórico que la Biblia, aunque también no habría que olvidar la antigua ciudad de Troya fue descubierta gracias a investigaciones inspiradas en la Ilíada y que, además, la Biblia tiene un claro comienzo mitológico con el relato del Génesis y las subsecuentes intervenciones divinas en una u otra forma. También desde un punto de vista institucional la mitología tenía sacerdotisas (el oráculo de Delfos siempre fue muy famoso en la antigüedad) como en la actualidad existirán los correspondientes líderes espirituales de cada religión.

Recapitulando, lo más posible es que la distinción entre religión y mitología se comenzó a concretar cuando los primeros profetas del cristianismo, al tener que separar su religión de las “paganas”, tuvieran que clasificarlas como un fenómeno distinto al de ellos. Luego, con el intento del cristianismo de incorporar la filosofía griega a su creencia durante la Edad Media (por ejemplo San Agustín con Platón y Santo Tomás con Aristóteles) posiblemente sus escolares creyeron que el cristianismo tenía que ser distinto a la superstición del mito, puesto que este se había racionalizado (al menos eso pretendía). Así, la religión sembró la idea de que la superstición y lo fantasioso era propio de la mitología, pero no de ella misma. Por eso, hoy en día observamos que las personas ven con incredulidad que, en el pasado, otros creyeran en Zeus pero conciben como algo completamente racional (o al menos evidente) que un hombre pueda resucitar en 3 días.

Claro está que, como el intento de racionalizar la religión nunca fue muy exitoso, el concepto de “fe” contribuyó a fundamentar la religión, ya que se transformó en virtud el tener creencias que, en última instancia, no pudieran ser refutadas al transformarse en dogmas. Se podría considerar que la religión ha cambiado algunas de sus posturas a lo largo del tiempo, por ejemplo, la posición de la iglesia católica con respecto a la evolución. Sin embargo, lo importante, para nuestros efectos, es que toda creencia religiosa debe tener un núcleo duro que, en el momento en que lo cambia, dejaría de ser un fenómeno religioso. Por ejemplo, al parecer, la teoría de la evolución podría ser leída bajo la luz de la teología católica, pero si esta renunciara a la creencia de que Jesús resucitó, entonces sería difícil concebir en que sentido el catolicismo seguiría siendo la misma religión de antes.

Así, hemos observado cómo, en realidad, la diferencia entre la mitología y la religión es muy poca, pues ambas tienen una teoría sobre el origen del mundo, ambas tienen entes sobrenaturales que intervienen en la vida del hombre, ambas sugieren una moral para que el ser humano viva, ambas tienen sus libros “sagrados”, sus instituciones religiosas, entre otras y, en realidad, radica más en una distinción con el fin de desprestigiar a lo mitológico y así considerar a lo religioso como un fenómeno superior, cuando en realidad es igual irracional creer que Atenea ayudó a Ulises a regresar a su hogar con Penélope, que creer que Yahveh guío a los judíos fuera de Egipto.

lunes, 8 de octubre de 2007

El misticismo del NO


Una de las mayores falacias y herejías epistemólogicas que cometió el No durante la campaña fue la creación de un "pueblo". Todos los que seguimos la campaña de cerca tuvimos la suerte de percatarnos que el No en su discurso no dejaba de hacer referencias a un supuesto "pueblo" al cual ellos respresentaban.

Este "pueblo" tenía grandes similitudes con dios, ambos son entes esótericos alejados de toda realidad material o tangible. Al igual que con la figura de dios, existía un grupo de elegidos al cual el "pueblo" les susurraba a sus oídos sus deseos y esperanzas, sus sueños y mandamientos, este grupo era nada más y nada menos que los dirigentes del No.

Curiosamente al igual que suele ocurrir con las religiones aquellos que no nos persinábamos ante el salmo del "pueblo" eramos criaturas demoniales -flibusteros nos llamaban-, aquellos que apoyábamos el Sí nos veíamos condenados a la miseria eterna al haber cometido el pecado de cuestionarnos las parábolas del "pueblo" las cuales predecían la llegada de las siete plagas a nuestro país de aprobarse el tratado.

Tal vez de las enseñanzas más valiosas de este referéndum es que el No no representaba a ningun "pueblo" lo único que eran era un grupo de personas que viven en Costa Rica que por un u otra razón estaban en contra del tratado, no eran un grupo supernatural que representaba al arquitecto de la sociedad: "el pueblo".

Por Manuel Echeverría