Para poder cumplir con esta labor, el Estado tiene que financiarse de alguna forma y normalmente se recurre al cobro de impuestos. La naturaleza obligatoria del impuesto lo convierte en una medida inmoral, pues es un arrebato de la propiedad de cada individuo, por lo que resulta irónico pensar que el Estado, cuyo objetivo es velar porque se respeten los derechos de los individuos, se financie por medio de impuestos. A pesar de esta evidente contradicción, en ASOJOD estamos conscientes que es inviable la eliminación por completo de los impuestos como forma de financiamiento del Estado. Lo que si creemos es que es necesario un sistema tributario que logre el mínimo nivel de recaudación, de modo que distorsione lo menos posible el sistema económico.
Según datos del Banco Mundial, mientras que en los países Europeos la carga tributaria ronda entre el 35% y el 45% del PIB, en Latinoamérica se encuentra entre el 10% y el 24% del PIB. Sin embargo, estos datos son engañosos pues no incluyen varios impuestos que son significativos en la región, como las cargas sociales, el impuesto inflacionario y algunos impuestos municipales. Las cargas sociales, cuotas patronales y obreras ascienden al 35% del salario de los costarricenses y son un impuesto de seguridad social y el impuesto inflacionario ha sido en de un 17% anual en promedio durante los últimos 35 años. La realidad es que la carga tributaria en Latinoamérica es demasiado elevada y Costa Rica no es la excepción.
Actualmente contamos con un sistema tributario demasiado complejo, lleno de una gran variedad de impuestos y excepciones. Esto lo único que genera es que la recaudación sea muy ineficiente y aumente la corrupción y la evasión fiscal. Según el último informe sobre evasión fiscal elaborado por el Ministerio de Hacienda:
Una de las características del sistema tributario que impera en Costa Rica es su complejidad; que ha quedado manifiesta por la existencia de leyes específicas que crean distintos impuestos y por el resultado de múltiples reformas experimentadas a través de los años y a la aplicación sucesiva de leyes y decretos que exoneran diversos bienes y servicios, así como la exención a diferentes instituciones públicas y privadas; que complican el control y fiscalización de los tributos. Esta situación provoca una situación de injusticia horizontal, es decir un tratamiento impositivo entre contribuyentes de una misma actividad económica y una obstrucción al control fiscalizador por parte del ente impositivo, lo que ocasiona una estimulación a la evasión.
A esto se le debe sumar el hecho de que el retorno del Estado es muy poco, dando como resultado la ausencia de seguridad ciudadana, un sistema judicial inefectivo, bajos niveles de educación y salud e infraestructura pobre. Según la encuesta Latinómero 2005, en Costa Rica solo un 12% de la población confía en el buen uso de los impuestos, pues el Estado destina sus recursos a muchas actividades que no le competen.
¿Cuál es la reacción de los contribuyentes? Los contribuyentes respondemos con desacuerdo y desconfianza al sistema tributario actual. El resultado es un elevado nivel de elusión y evasión fiscal tanto legal como ilegal y un aumento de los negocios informales. Nos explicamos: la elusión fiscal consiste en evitar el pago de impuestos aprovechando los portillos existentes en la ley. Como se había analizado antes, el sistema tributario de nuestro país es sumamente complejo , característica que permite a las personas, tanto jurídicas como físicas, encontrar formas de evitar el pago. La evasión, en cambio, es la forma ilegal de no pagar impuestos. Nuevamente, el hecho de tener un sistema tan complejo, propicia que los contribuyentes no paguen sus impuestos e incremente la existencia de corrupción.
Por su parte, los negocios informales existen porque no les queda otra opción, dada la elevada carga tributaria. Al ser ilegales, ven opacadas sus oportunidades de crecimiento y el acceso al sistema judicial para resolver conflictos contractuales.
Por eso, en ASOJOD creemos que es necesario buscar otras formas de recaudación de impuestos que sean menos complejas, menos injustas y que mejoren la competitividad del país ante la constante necesidad de una mayor entrada de inversión extranjera directa. Un sistema que consideramos podría ayudar a resolver una gran mayoría de las debilidades de nuestros sistema tributario actual es el adoptado por varios países de Europa Oriental y Rusia conocido como “low flat tax”.
Este sistema tributario aplicado ya en varios países del mundo demuestra que existen otras maneras de financiamiento estatal más justas y eficientes que facilitan el adecuado desarrollo económico y social. Claro está, reiteramos que los impuestos son en esencia una violación al derecho de propiedad de las personas; sin embargo, dado que deshacernos de ellos no es una opción realista, el “low flat tax” demuestra que existen otros caminos más afines a estos principios de libertad.


