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martes, 27 de noviembre de 2018

La columan de Carlos Federico Smith: La República Independiente de la UCR

Una nueva acción de las autoridades de la Universidad de Costa Rica (UCR) refleja su pretensión de administrar una república independiente, que, si bien dentro del territorio nacional, puede hacer lo que le da la gana con sus presupuestos.
Resulta que una de las funciones de la Contraloría General de la República es la aprobación de los presupuestos, incluyendo los de universidades estatales. Fue así como, a mediados de este año, aprobó el segundo presupuesto extraordinario de la UCR, pero la Contraloría hizo un señalamiento que molestó a las autoridades de la UCR: de un monto del segundo presupuesto extraordinario considerado como “superávit libre y específico” por ¢35.208 millones, según la Contraloría debería de reclasificar ¢33.053 millones como “superávit libre.” 
¿Cuál es la importancia de esto? Que, en tanto que un “superávit específico” se puede dedicar a “un fin establecido en una ley especial, convenio interinstitucional o contrato de préstamo,” el llamado “superávit libre” no posee “un compromiso de uso específico,” pero hay lugar para una gran limitante, cual es que los fondos de este superávit libre no se pueden usar en gastos corrientes, los cuales incluyen salarios y pagos de servicios.
Ante ello, la reacción de la UCR no se tardó y calificó de “imposición” a la medida de la Contraloría, pues, en palabras del rector, “No compete a las leyes ni a las directrices regular las funciones, ni el gobierno, ni la organización, ni la contratación, ni el patrimonio, ni la financiación de la Universidades públicas porque todo esto es competencia propia -exclusiva y excluyente- de estas instituciones otorgada directamente por la Constitución Política.” La Contraloría, debidamente, rechazó el alegato y se le dijo al rector que “la resolución estaba en firme y no podía reconsiderarse.” La UCR terminó plegándose, si bien señalando estar en desacuerdo.
Llama la atención que parece que, para lo único que la sociedad sirve, no es para controlar institucionalmente, por medio de la Contraloría, los presupuestos de entes claramente definidos, sino para que se les dé plata de los contribuyentes en exceso, como lo refleja la existencia de esos mismos superávits. En un país hoy con serios problemas fiscales, es necesario que haya un pronto replanteamiento del financiamiento que hoy se les da a las universidades públicas, en donde todo pasa por el tamiz de una autonomía que más bien parece ser una independencia: que se puede hacer todo lo que le plazca, sin acatar las decisiones que, sobre aspectos presupuestarios, clara y constitucionalmente posee la Contraloría.
Todo ello porque ahora en la UCR no podrán gastar el sobrante presupuestario en gastos corrientes, como si estas partidas no abundaran ya en ciertos ambientes de esa universidad (no a los profesores por horas, sino para una burocracia muy extendida). 
Si hay plata pública de por medio, dineros de todos los ciudadanos, se debe controlar. Creo, personalmente, que la UCR, en vez de depender de impuestos que pagan ricos y pobres para mantenerla, debería buscar sus propios ingresos, tal vez cobrando a los ricos que allí llegan por lo que cuesta la educación. Si no les parece que se les controle en el uso de los recursos públicos, pues declárense independientes y busquen los fondos por esfuerzo propio.

Jorge Corrales Quesada

martes, 29 de noviembre de 2016

La columna de Carlos Federico Smith: asuento, eufemismo para regalar vacaciones

En nuestro país las leyes laborales y las regulaciones administrativas de muchas instituciones gubernamentales, determinan claramente la cantidad de vacaciones a que tienen derecho sus empleados.  Esto es, que por tomar vacaciones no se les reduce el salario correspondiente, tal como si hubieran trabajado esos días.  Pero, también, puede ser posible, en algunos casos, que si el trabajador decide no tomar tales vacaciones, se les pagan esos días adicionalmente tal como si los hubieran trabajado.

Pero, ¿es posible que un trabajador pueda tomar la totalidad de sus vacaciones, a la vez que se le otorgan otras adicionales, mediando un pago como si hubiera trabajado efectivamente? Bueno, sí es posible. Sucede cuando se declara un asueto. Esto es, son unas vacaciones que se toman y se recibe el salario como si en esencia hubiera trabajado en esos días.  Eso se ha visto recientemente en el país, en algunas ocasiones, por ejemplo, si no me equivoco, cuando el gobierno decretó asueto para los empleados públicos al regresar al país la Selección Nacional de su gesta victoriosa en Brasil, hace un par de años. Y, también, en días recientes, cuando, ante la amenaza de daño grave por el huracán Otto, el gobierno decretó asueto por un par de días para un número importante de trabajadores del sector público.
 
Ahora resulta que el rector de la Universidad de Costa Rica, señor Henning Jensen, decretó hace poco un asueto de cinco días para los empleados de esa entidad (me imagino que también incluye al propio rector). ¿Cómo es esto? La información -que lamentablemente provocó pocas reacciones ciudadanas, probablemente a la luz de otros acontecimientos que en esos días sacudieron al país- nos la brinda La Nación del 19 de noviembre, en su comentario titulado “Rector regala a empleados de UCR cinco días libres: Tendrán 3 semanas de descanso a fin de año.”
 
Así es, la rectoría decidió que, en este fin de año, los trabajadores de la UCR tengan tres semanas de vacaciones -del 17 de diciembre al 9 de enero- pero, de las vacaciones a las cuales ellos tienen derecho, se les reducirán tan sólo 10 días y los cinco días restantes se les darán porque sí; esto es, no se les reducirán de las vacaciones anuales a las cuales tienen derecho. A eso le llaman “asueto”. Una palabra “bonita” para dar a entender que la ciudadanía estará pagando cinco días de sueldo a los funcionarios de la UCR, sin que ellos trabajen. Pagándoles por hacer nada.
 
La historia es que, inicialmente, se iban a dar las tres semanas de vacaciones (obviamente pagadas), que se descontarían de aquellas a las que los empleados tienen derecho. Pero, ¡pobrecitos!, la secretaria del sindicato de empleados de la UCR, doña Rosemary Gómez, envió una carta al rector, pidiéndole que sólo se les rebajaran dos semanas y que la tercera les fuera dada -¡vean que expresión más linda!- como “receso institucional,” a fin de “no afectar a los empleados nuevos que acumulan pocos días de vacaciones,” según señala el comentario periodístico. Dado, que si los empleados no podían tomar vacaciones cuando las quisieran, “se les provoca un estado de indefensión.”
 
El rector aceptó la “sugerencia” y adujo que él tenía la facultad para declarar tal asueto, pues podía hacerlo “dentro de días laborales para asistir a actividades que interesen a la Universidad o al país.” O sea, al país y a la Universidad les interesa que tengan tres semanas de vacaciones y que se les carguen tan sólo dos a las que tienen derecho en el año. Lo que hay detrás de esto es una farsa: se pretende encubrir el donativo vacacional como si fuera algo que le interesa al país y -se arguye así- a la Universidad. Les interesa que no trabajen y que sean pagados por esa semana adicional.
 
Claro, si eso se diera en una empresa privada, ésta tomaría en cuenta el costo que tal donación tiene sobre sus ganancias y el administrador responsable de la decisión tendría que dar cuentas a los accionistas y, en caso de que ese administrador fuera accionista, pues sería por su propio gusto donar lo que alternativamente podría ser suyo. Pero, la UCR puede incurrir en ese gasto porque no tiene que darle cuentas a nadie más que a sí misma, pero son los ciudadanos, quienes pagan impuestos al estado y con ellos les hace una transferencia multimillonaria a las universidades estatales, entre ellas a la UCR, quienes en verdad están incurriendo en ese costo. Porque, como dice el rector, ¡pobrecitos!, “sólo se les rebajan diez días porque fíjese (me imagino que se lo dice al periodista) que, de lo contario, perjudicamos demasiado al trabajador.”
 
Al trabajador no se le está perjudicando. Se están aplicando las leyes usuales y, si acaso, lo que se está haciendo es una interpretación abusiva de las cosas. Son los costarricenses contribuyentes del erario público, quienes están sufragando el beneficio para los “indefensos”; los “perjudicados.” A veces no quiero pensar mal, pero cosas como éstas a uno lo irritan: No sé si esta actitud “mangancha” e irresponsable del rector, para favorecer indebidamente a los empleados de la Universidad, al pagarles por días que no laboran, no es más que una muestra de cariñito, ante acusaciones que el sindicato de la UCR ha hecho recientemente acerca de ciertas actuaciones del rector.  Ojalá no sea esa la razón, pero no encuentro otra que me explique tal dadivosidad con los fondos de la ciudadanía.

Jorge Corrales Quesada

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Desde la tribuna: entre sueldos y jefaturas

La información de los últimos días puede llegar a ser una gran contribución a la educación general. Quizás –digo con optimismo-, se trate de aquello de que contra los hechos no valen argumentos.

Ha sido puesto en conocimiento general no solo la exagerada escala de sueldos que hay en la UCR, sino también el hecho de que –a pesar del inmenso aumento de transferencias del presupuesto nacional a las universidades públicas- dicha universidad está en riesgo de colapso por razón de estos festines salariales.

No resisto la tentación de cruzar la información con el hecho de que ha sido revelado en España el descubrimiento de que uno de los asesores estrella de la nueva izquierda (Podemos), vive de discutibles contratos y asesorías en una universidad pública a la que ni siquiera va.  ¡Clarito!  Los presupuestos públicos desviados, utilizados en campaña ideológica política y, como siempre, los aprovechados viviendo de gollerías y privilegios.

También acaba de ser puesto en el tapete público la conformación de la planilla del Ministerio de Agricultura, con un lujoso equipo de cómo 117 jefes … pero sin subalterno.  Como decía el chiste, muchos jefes y pocos indios.

Es claro que en el sector público han vuelto el rótulo para adentro.  Es indudable de que aquel chiste que se hacía de la educación pública, señalándose que los fines de la educación pública eran el fin de año, el fin de mes y el fin de semana, ahora se ha proyectado a la función pública.  Ello por cuanto queda claro que el fin del dinero público no es el servicio público sino otro.

También queda claro que las “ideologías” están defendiendo estos intereses, estas situaciones, estos desequilibrios y estas gollerías.

¡Claro!  Saldrán a la palestra a defender la soberanía alimentaria, la autarquía, la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y mil eufemismos, pretextos o engaños más, que no son sino una excusa para ordeñar los presupuestos públicos, para obtener rentas de los demás y para comerse a todos.  ¡Eso sí!, disfrazando la maniobra de “servicio público esencial”, del apostolado de la agricultura y la enseñanza (en los casos reseñados) y otros engaños parecidos.

Federico Malavassi Calvo

lunes, 22 de octubre de 2012

Tema polémico: UCR: fábrica de desigualdad


El día de ayer se publicó una noticia en el periódico La Nación que en nada debe sorprendernos: que los Alumnos de Colegios Privados tienen mayores posibilidades de ingresar a la Universidad de Costa Rica, que aquellos de Centros Públicos o de Educación Abierta. Concretamente los alumnos de Colegios Privados tienen un 47% de éxito en su intento para ingresar a dicho centro de educación superior, mientras que los de Colegios Públicos y de Educación Abierta tienen un porcentaje de éxito que ronda en el 23% y 18% respectivamente.

En ASOJOD estamos en contra de toda redistribución de la riqueza tanto de ricos a pobres, pero especialmente de pobres a ricos. En este sentido, es una pena que la educación superior pública subsidie a muchachos que provienen de los quintiles de ingreso más altos de la población costarricense. Ante este panorama absolutamente desalentador que evidencia perfectamente el desastre de políticas públicas que se implementan en nuestro país, salta obligatoriamente la pregunta de qué podemos hacer al respecto.

Como se imaginarán nuestros lectores, en ASOJOD no vemos ninguna razón particular para que el Estado participe en la educación superior, incluso podría existir un verdadero peligro en caso de que el Estado pretendiera manipular la educación en función de sus intereses. Pero, desde una ingeniería social popperiana entendemos que lo anterior no es una opción, por lo que debemos trabajar con el panorama actual en aras de mejorarlo.

Así las cosas nos parece que dos simples soluciones ayudarían mucho a solventar este problema: a) que como tesis de principio todo estudiante que ingrese a la Universidad debe pagar el precio real de mercado del servicio que recibe, siendo únicamente subsidiados aquellos estudiantes que demuestren no contar con ingresos suficientes para costear su educación; b) producir una verdadera redistribución educativa, nos explicamos. Evidentemente, el punto “a” sólo servirá para acabar con el grotesco subsidio que hoy existe, pero en nada ayudará a mejorar las oportunidades de ingreso a la Universidad por parte de estudiantes que provengan de colegios públicos. Por ello, lo que proponemos es que a partir de los nuevos recursos que la Universidad generaría en virtud de los pagos de matrícula, se impulse un proceso de digitalización de la educación, para que todo estudiante que no lograra ingresar a la Universidad, pueda tener acceso a las lecciones que se imparten con lo cual todos los estudiantes independientemente que ingresaran o no podrían beneficiarse de los servicios de la Universidad.

Lo anterior son un par de soluciones sencillas, que para ser implementadas no requieren otra cosa que voluntad por parte de las autoridades de la Universidad. Tal vez así podamos dar fin a la máxima de las ironías: que la desigualdad social se cocina y produce en el lugar mismo en donde es más denunciada…

lunes, 22 de febrero de 2010

Universidad Socialista de Costa Rica

Nuestra Universidad de Costa Rica, principal casa de educación superior del país, nuevamente nos sorprende (para mal) con el pronunciamiento aprobado en la sesión N.° 5421, extraordinaria, del jueves 18 de febrero de 2010. En dicho documento, el Consejo Universitario se refiere a la concesión de los puertos de Limón.

Contra todo sentido de racionalidad y en nombre del “bien común” (sea lo que sea que esto signifique), el consejo pseudouniversitario dijo que: “El rechazo del Sindicato de JAPDEVA a la propuesta del Gobierno de entregar en concesión al sector privado transnacional los puertos de Moín y Limón, se fundamenta en las consecuencias lesivas que esta tendría no solo para JAPDEVA, sino, también, para el desarrollo de la provincia de Limón y el desarrollo nacional, debido a que la principal fuente de financiamiento de esta entidad es producto de la administración de un 11% del total de los servicios portuarios.”

Sumado a tan “sesuda” consideración, el consejo hace oda del sindicato de JAPDEVA, posicionándolo como víctima del maltrato del gobierno, (pobres sindicalistas mártires de la patria).

¿Es una broma?... ¿que pasa por la mente de estos “académicos”?, acaso no se han enterado que, quién atenta contra el desarrollo de la provincia de Limón es el propio sindicato!!!, seguramente estos “académicos” no salen de la biblioteca universitaria, no ven las noticias ni leen informes, y si lo hacen, el sesgo ideológico no les permite ver la diferencia, pues su costumbre es cubrirse con la bandera, invocar a Juanito Mora, cantar la patriótica, denunciar al neoliberalismo salvaje y luego, redactar sus pronunciamientos.

Dentro de lo dicho en el pronunciamiento, el consejo solo tienen razón en una cosa, es ilegitimo ofrecer 80.000 millones de colones (137 millones de dólares), a los trabajadores de JAPDEVA, la verdad es que los costarricenses no tenemos porque pagar un cinco a tales sanguijuelas.

El consejo universitario ha perdido el rumbo desde hace mucho tiempo, nuestra educación superior esta en manos de una camarilla socialista cuyo interés no es precisamente el desarrollo de la ciencia, la tecnología y profesionales serios y capaces. En ASOJOD, lo hemos denunciado reiteradamente y no cesaremos en llamar las cosas por su nombre.

sábado, 9 de mayo de 2009

¿Conciencia lúcida del pueblo? ¿Periodismo investigativo?


¿Es Semanario Universidad, el diario de la conciencia lúcida del pueblo? ¿Realiza periodismo investigativo, como una vez lo dijera Alberto Cortés en un "debate" contra el TLC? No, simplemente es un pasquín lleno de prejuicios e ideas trasnochadas que representan un insulto a la inteligencia. La última ocurrencia de este panfletario rotativo fue la publicación de lo siguiente:

"El brote del virus H1N1, después denominado influenza norteamericana, ha despertado suspicacia en algunos sectores, pues según informaciones como la difundida por el boletín en Internet por Radio Mundial (http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?23595), las compañías farmacéuticas que venden medicamentos contra esta gripe estaban hasta hace poco en bancarrota.

La referencia es a las empresas que son las únicas que producen el medicamento Oseltamivir y Zanamivir, utilizados contra este virus. El Oseltamivir es el mismo que se aplica para combatir la gripe aviar. La otra produce el Zanamivir.

La información de Radio Mundial detalla que “los últimos indicadores de la bolsa de Zurich mostraban que uno de estos grupos farmacéuticos perdía un 8.47 % de sus acciones, lo que ratifica que durante los últimos meses sus cotizaciones iban en descenso progresivo. Mientras que el otro durante el primer trimestre de 2009, registró pérdidas del 1.5 %, lo cual -según analistas- es una evidencia de la caída vertiginosa de esta empresa”.

Ahora resulta que nuestros queridos adalides académicos aplican las herramientas conceptuales de la muy científica teoría de la conspiración para analizar "críticamente" la coyuntura médica que vive el mundo, llegando a la conclusión que las farmacéuticas tienen oscuros y macabros intereses con los que explotan a la humanidad. De ahí a sugerir, que es lo que a uno como lector le queda la sensación, que las farmacéuticas son las que desarrollan los virus para crear caos y luego salvar al mundo ganando con ello miles de millones de dólares., hay sólo un pequeño paso. Nunca contemplaron la posibilidad, totalmente lógica, de que ante una enfermedad se ocupen medicamentos, los cuales hay que comprar (porque algunos sí defendemos que se pague por las cosas y no que se espere a que Dios, el Estado o el hada madrina las regalen) y que eso signifique que quien los vende obtenga ganancias.

¿Qué vendrá ahora en las portadas de este pasquín de quinta categoría? ¿El terremoto de Cinchona fue producido por las grandes constructoras? ¿El equipo de primera división de la UCR casi desciende por culpa de una gran confabulación entre Saprissa, la Liga y los árbitros? ¿El calentamiento global es producido por un acuerdo entre el gobierno de los Estados Unidos, el imperio venusino y Oscar Arias? ¿O será que nos deleitarán con un titular así: "Semanario descubre que los eclipses solares son una artimaña de las grandes televisoras?. Cualquier cosa como estas se puede esperar de tan "crítico" diario, lo cual revela la falta de seriedad e inteligencia de la gente que escribe ese tipo de notas y de los que las creen.

En ASOJOD no nos oponemos a que un periódico tenga como línea editorial una serie de ideas diferentes a las de La Nación, La Extra, La República, etc. Nos parece totalmente sano que existan medios de comunicación con diferentes tendencias ideológicas y que sean críticos de la realidad nacional, sea cual sea el instrumental teórico de que hagan uso para ello, siempre y cuando estén bien fundamentados y apoyados por la realidad. Lo que no podemos aceptar es que se pretenda hacer pasar por serio un disparate como este. Pensar que detrás de cada cosa hay intereses y acciones perversas demuestra que la Universidad, si es que alguna vez lo fue, ha dejado de ser un espacio donde confluyen los académicos e intelectuales para discutir puntos de vista sensatos.

jueves, 16 de abril de 2009

Congreso de Filosofía Antigua


En ASOJOD quisiéramos hacerle saber que la próxima semana se realizará un congreso muy interesante sobre filosofía antigua en la escuela de filosofía de la Universidad de Costa Rica. La información del evento puede encontrarse en esta página o cerca de la escuela de filosofía. 

sábado, 28 de marzo de 2009

¿Este es el futuro de Costa Rica?


Una vez más, los llamados a ser los futuros tomadores de decisiones a nivel nacional, los futuros representantes y profesionales de Costa Rica hacen de las suyas, pisoteando las esperanzas de aquellos que deseamos un lugar más próspero donde vivir. Resulta que este viernes, estudiantes de la Universidad Nacional, de la Universidad de Costa Rica y de algunos colegios de secundaria, bloquearon el paso en la salida a Heredia y en la Fuente de la Hispanidad, protestando contra la supuesta reducción del presupuesto educativo, aunque al final terminaron bramando contra el TLC, el calentamiento global y hasta el papel de la prensa mexicana de cara al esperado partido entre aztecas y costarricenses.

Estos jóvenes, que en lugar de estar estudiando, asistiendo a clases, leyendo o trabajando, despilfarran los recursos de los tax payers en manifestaciones callejeras, generando gran caos vial y afectando el derecho al libre tránsito de las demás personas, que perdieron compromisos o tuvieron afectaciones directas en sus vidas. Estas personas no han comprendido que su libertad de expresión es tal en tanto y en cuanto no vaya aparejada de la violación de las libertades de otras personas. Perfectamente pueden bailar, cantar, brincar, gritar, en donde sea, pero no pueden limitar el paso de las personas.

¿Dónde quedó la Policía? Evidentemente faltó su presencia y el cumplimiento de la garantía del respeto a los derechos de los ciudadanos. A nuestros gobernantes le tiembla el pulso cuando de hacer valer los derechos consagrados en la Constitución se trata. Por eso, en ASOJOD no podemos dejar escapar esta oportunidad para criticar con dureza tanto a esos holgazanes que, sin el más mínimo reparo, pretenden conseguir las cosas por la fuerza, por las tácticas de amedrentamiento y por el atropello de nuestros derechos individuales, como a las ineficientes y torpes autoridades que no pueden hacer valer las normas.

miércoles, 8 de octubre de 2008

En vela

La crisis financiera mundial ha aguzado el magín de todos los que poseen una brizna de poder o de intelecto. No podía faltar en esta egregia legión la Federación de Estudiantes Universitarios de la UCR, congregados sus dirigentes, a fines de setiembre pasado, en el XXII Congreso Estudiantil Universitario (CEU).

Atribuyo a humildad el recato publicitario de las conclusiones. Claudio Mora, estudiante de Economía, rompió, el 2 de octubre pasado, los velos del secreto. Lo sigo. No puede ser que este tesoro de soluciones patrias a la crisis actual no se divulgue. Así los ticos sabremos en qué gasta la UCR nuestros impuestos, máxime si el objetivo capital de ese Congreso es promover una gran revolución nacional a lo Chávez. Por ello, estos congresistas trabajaron desde el alba hasta el ocaso…

Primero, los alimentos ( manduco, ergo sum ). 1) “Ni el Gobierno ni la Aresep deben autorizar ninguna alza en el precio de los alimentos y servicios básicos”. Soberanía alimentaria. Una ideal genial. 2) “Promoción de expendios populares de alimentos donde los trabajadores y sectores populares compren la comida a bajos precios”. Feliz idea con una leve le omisión: ¿quién establecerá un expendio popular sin lucro y si, de acuerdo con el primer punto, se derrumbará la producción? 3) “Expropiación de las grandes empresas monopólicas y oligopólicas de alimentos”. ¡Ojo, Dos Pinos! Así se hace. A lo macho. Ojalá sin indemnización. Fuera nacionales y transnacionales. Costa Rica para los ticos. 4) “Si las empresas pretendieran cerrar sus operaciones, los obreros se encargarán de su control, mediante el financiamiento de los bancos estatales”. ¡Ojo, banca estatal! Una especie de soviet a la tica, que deberíamos exportar como aporte universitario a los problemas del mundo.

El plan alimentario estudiantil se enmarca en el “Plan Único de Lucha del Movimiento Obrero Popular”, seguido de un “Comando Nacional de Huelga”, un “Encuentro para derrotar al Gobierno de Arias y “una huelga general”, todo financiado con los recursos congelados (¢300 millones) de la FEUCR, esto es, de los contribuyentes. En síntesis, la estrategia alimentaria y política de Kim il Song, de Corea del Norte, aplicada en Costa Rica. Remate: “Rechazo rotundo al TLC con la Unión Europea”, como en estos días del TLC, de parte del PAC, y de toda relación cultural, musical, tecnológica, futbolística y turística con Europa y EE. UU.

Si estas son las soluciones nacionales de un grupo de universitarios, en un congreso, preguntémonos cuál es el nivel de nuestras universidades, en qué ha consistido nuestro sistema educativo y cómo se gasta el dinero público.

Julio Rodríguez

viernes, 11 de abril de 2008

Estupidez posmoderna


Don Juan José Romero (La Nación, 5 de abril) , yo no me refería a gente como usted, que busca la excelencia académica. Yo pensaba en los vulgares y trasnochados pseudointelectuales posmodernos, que pululan como una infección en nuestros contextos universitarios, con ideas que van desde la negación de cualquier noción de verdad, hasta la de cualquier conocimiento. Pero, contradictoriamente, ya esta sentencia es una verdad. Un grupo de “doctos” que olvidan algo que usted apunta muy bien, o sea, la necesidad de dudar, como elemento fundamental de cualquier ciencia (Wissenschaft).

Plaga filosófica. Pseudointelectuales que reproducen como el perico el discurso de “la plaga filosófica” (Luis Camacho) llamada posmodernidad y que asumen tal paradigma como insuperable, atrincherándose tras el concepto de dialogía, creyendo que es posible reducir la realidad a un discurso esquizofrénico y esquizofrenizante. Pseudointelectuales que se amarran a la moda, creyendo que es simplemente una cuestión epistémica (concepto de Foucault) y sumidos en la ignorancia de no saber que, si tal concepto fuese correcto, en un periodo histórico coexisten varias y diferentes épistèmes .

Yo me refería a esas mafias “intelectuales” que colman la academia con un metalenguaje, que presenta como novedad la decadencia de la reflexión filosófica y la persistencia de un neocolonialismo europeo vestido de respeto a la différence , que, por un lado, nos discursea sobre la igualdad y, por el otro, nos viola con sus subsidios.

Terroristas del pensamiento que secuestran la academia para escudar sus flaquezas detrás del discurso de moda, sintiendo que “están en todas”. Terroristas sin consistencia intelectual que ayer fueron estructuralistas, luego postestructuralistas y mañana, tal vez, sean chamanes o algún otro tipo de charlatán. Ignorancia academizada que asume, en su diario quehacer, la moda como un criterio científico. Pseudointelectuales que verborrean sobre su pestilente diarrea dialógica, en seminarios, conferencias y otros mecanismos de colegitimación, citándose y adulándose mutuamente, en un rito que de científico no tiene nada.

Chamanes dogmáticos. Chamanes de una posmodernidad que reniega del pensamiento fuerte (Denken) que busca comprender y analizar la realidad. Chamanes que se cierran en el pensamiento débil (Meinen) de la doxa de una fenomenología ya superada, y que hoy predica el reino del significante. Chamanes que se presentan como científicos tras eufemismos disciplinarios como estudios poscoloniales o estudios culturales.

La estupidez posmoderna ha encontrado en nuestro país un buen suelo donde crecer; las condiciones eran idóneas, ya que, algunos “doctos” no lo son tanto. Solo san Francisco de los Palmares (un nuevo santo) podría sostener tal paradigma posmoderno. Cuídese, Don Juan José Romero, porque el fantasma posmoderno sabe que no existe diferencia entre ciencias sociales y ciencias naturales. Pronto podría ver este fantasma vestido de teoría novedosa.

Yo hablaba de algunos pseudo-intelectuales que amenazan a un estudiante, cuyo único pecado habría sido pensar diferente. No obstante, esta reacción era comprensible. De alguna manera, su fantasía se estaba cayendo. En el fondo, su fantasía siempre fue un puro cuento chino. Finalmente, Don Juan José, su frase “no me gustaría ser su profesor” podría contravenir su cientificidad, debido a que mi crítica es producto del dudar, de no aceptar como real el discurso academicista. Piénselo, su comentario podría tener vicios de represividad. Y recuerde la enseñanza psicoanalítica, lo que se reprime, enferma. Aunque, en lo básico, coincidimos.

Ahora, solo queda rezar así: “Padre nuestro que estás en el cielo, líbranos de la estupidez posmoderna, amén”.

Roy Alfaro

lunes, 18 de febrero de 2008

Adoctrinamiento universitario


El pasado viernes 15 de febrero fue mi graduación como bachiller en Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Asistí al acto no de buena gana, pues ese tipo de actividades no son de mi particular agrado.

En el programa había un espacio para que Monserrat Sagot, representante del Consejo Universitario, y Carlos Villalobos, Vicerrector de Vida Estudiantil, dirigieran unas palabras a los graduandos y graduandas allí presentes, mismas que, imaginé, versarían sobre los temas políticamente correctos que se tocan en una actividad de ese tipo: compromiso para con la comunidad, solidaridad, responsabilidad, contribución a la construcción de una mejor patria y un mejor futuro y demás sandeces. Iba predispuesto a oir ese tipo de cosas, por lo cual no tenía muchas ganas de asistir, pero no tenía opción: mi libertad fue totalmente coartada cuando en Registro nos informaron que si no asistíamos no se nos entregaba el título.

No obstante, todo lo anterior no es lo que me motiva a escribir este artículo. Lo hago a causa de las inoportunas, imprudentes y dogmáticas palabras de estas dos autoridades universitarias. La señora Sagot, además de lo predecible, dijo que "hace dos días se aprobó un proyecto de ley que atenta contra el modelo de desarrollo solidario en telecomunicaciones y contra la soberanía de Costa Rica" refiriéndose a la Ley General de Telecomunicaciones (aprobada en primer debate). Invitó a los graduandos y graduandas no sólo a "informarse sobre la realidad política del país, sino también a luchar activamente contra el mal que representa el modelo neoliberal". Reclamó también que las autoridades gubernamentales no quisieron escuchar las contribuciones "científicas y analíticas" de la UCR en el debate del TLC, entre las que destacó el tristemente célebre documento de Roces de constitucionalidad del TLC.

Aquí quiero tocar varios puntos: 1) una acto de graduación no es el lugar ni el momento oportuno para exponer lo que Sagot dijo; 2) la representante del Consejo Universitario falta a la verdad cuando alega que los aportes de la UCR fueron científicos y analíticos, pues los estudiantes que estabamos a favor del TLC en dicho centro de estudios tuvimos la oportunidad de presenciar cursos, profesores y conferencias totalmente parcializadas a favor del grupo del NO, con reducidos espacios para que la gente del Sí pudiera expresarse. Incluso, algunos fuimos víctimas de amenazas (como la que publicamos en este blog) y las autoridades correspondientes dejaron pasar la denuncia (vaya paradoja, aquí si aplican la máxima lassez faire, lassez passer); 3) el llamado a luchar contra un modelo específico puede prestarse para malas interpretaciones (presumiendo la inocencia de las palabras de Sagot) que flaco favor le hacen a la paz y estabilidad que Costa Rica necesita en esta coyuntura, pues muchos de esos mensajes han sido tomados por grupos de estudiantes como una justificación institucional del vandalismo; 4) el documento de "Roces de Constitucionalidad" fue brillantemente despedazado por un grupo de juristas, entre los que se encontraban Rubén Hernández, Alan Thompson, Fabián Volio y otros, demostrándo no sólo el desconocimiento en materia constitucional de muchos de los asesores de Rectoría, sino la manipulación de información por parte de la Universidad de Costa Rica para sostener sus hipótesis.

Luego, el señor Villalobos, viendo que las declaraciones de Sagot habían generado extrañeza (probablemente haya visto mi gesto de enojo y desaprobación pues yo estaba en las primeras filas) trató de enfriar el tema, pero no tuvo suerte. Mencionó que "en este momento, en el país hay dos fuerzas: la que ve en el mercado el motor del desarrollo y la que cree en la solidaridad, la justicia y la paz social". Luego, expresó que "en estos momentos, la tesis promercado había ganado la primera batalla de esta gran lucha en que se encuentra el país". Su comentario fue totalmente separado de la realidad, por varias razones: 1) no existen tan sólo dos fuerzas, sino multiplicidad de ellas, aunque en la Universidad pretendar utilizar el enfoque reduccionista del maniqueísmo cada vez que puedan; 2) las declaraciones de este señor presuponen que los promercado no pretenden la justicia, la solidaridad ni la paz social. A este respecto, cabe aclarar que entre los promercado, el señor Villalobos agrupa gran cantidad de individuos y grupos que, en la mayoría de las ocasiones, no tienen nada más en común que estar de acuerdo con el TLC. Por mi parte y de parte de alguna gente que conozco y que es cercana a mi pensamiento, vale aclararle al Vicerrector que muchos promercado sí creemos en la solidaridad pero como una escogencia voluntaria, en la paz social como sinónimo de reducción de conflictos para una adecuada cooperación entre individuos y grupos; y en la justicia, aunque llenemos de contenido, de manera diferente a otras personas, dicho concepto. Por último, cuando el vicerrector menciona las palabras lucha y batalla, resulta paradójico respecto a la pretensión de paz social antes expuesta, pues esos conceptos tienen un contenido que hace referencia a cosas específicas y que no coadyuvan a bajar el tono de los enfrentamientos entre individuos y grupos.

Como se puede observar, parece que algunos académicos, absortos en su torre de babel, no pueden creer que la ciudadanía haya sido capaz de decidir a favor de más y mejores oportunidades de producción, consumo, empleo y empresarialidad y no a favor de las tesis bizantinas de precio y comercio justo y justicia social, dicho sea de paso, inteligibles sólo para sus defensores. Resulta verdaderamente repugnante ver que las universidades públicas (UCR, UNA y TEC) hayan perdido la noción de lo que la palabra Universidad significa: universalidad de pensamientos, posiciones, investigación científica, seria y contrastable con los datos que arroja la realidad, actitud crítica, etc. y haya cambiado esos valores por dogmatismo, arrogancia, pretensión de conocimiento, parcialidazación y panfletarismo.

Durante todo el proceso del referéndum y aún en la actualidad, esos centros siguen patrocinando, de una u otra manera, la intolerancia, el irrespeto a la voluntad de los electores y la estrategia de adoctrinamiento hacia los estudiantes, principalmente cuando ingresan a la Universidad y se topan con esa monstruosidad llamada Estudios Generales, donde muchos nos topamos con profetas más que con profesores. El famoso Jerry Espinoza es un ejemplo de ello. En fin, resulta lamentable que las universidades hayan abandonado el sapere aude para dar paso a la Revolución académica que busca implantar el Estado ideal gestado en la torre de babel.

Alejandro Barrantes

domingo, 4 de noviembre de 2007

La universidad en latinoamericana


En América Latina existen universidades con casi 500 años de antigüedad; sin embargo, no figuran entre las mejores del mundo, con excepción de la Universidad Autónoma de México. Por otro lado, en muy contadas ocasiones en ellas se han hecho descubrimientos trascendentales y ocupamos uno de los últimos lugares en cuanto a patentar innovaciones tecnológicas.

Eso sí, estas universidades han sido plataformas de subversión marxista y continúan con tan extravagante obsesión en este siglo XXI, en violento contraste con lo que sucedió en el mundo desarrollado, donde durante los años 60 y 70 se presentaron rebeliones contra el orden establecido que muy pronto pasaron de moda porque se comprendió que era necesario llevar a cabo reformas pero conservando el espíritu académico que se caracteriza por ser riguroso, creativo y libre por encima de cualquier otra consideración.

En nuestros países, desde entonces, profesores y alumnos quedaron atrapados en la viscosa telaraña de la izquierda primitiva y sustituyeron la búsqueda de la verdad por los dogmas y mitos que magistralmente describió Volpi en “El fin de la locura”; cuando la Unión Soviética colapsó, crearon nuevos fantasmas para espantar a los ingenuos, se acantonaron en sitios estratégicos como los colegios de enseñanza secundaria e instituciones públicas neurálgicas, y se aliaron con el grupúsculo de sacerdotes católicos que se convirtieron a la trasnochada “teología de la liberación” con el propósito de confundir la mente de los jóvenes y boicotear el avance del país.

Como las naciones industrializadas no tomaron en serio estos movimientos y sus locuras se consideraron equivalentes a un sarampión, continuaron formando profesionales competentes para liderar un progreso sostenido de sus poblaciones; en cambio, en las menos desarrolladas, sus universidades se dedicaron, en gran medida, a preparar líderes para oponerse a la prosperidad de los ciudadanos con lo cual solo consiguieron que la brecha entre unos países y otros se hiciera aún más grande.

El camino equivocado. A pesar de tener costosas universidades durante tantos años y cerca de 500 millones de habitantes, América Latina contribuye con menos del 1% a la masa crítica del conocimiento universal. ¿ Por qué?

Porque sus centros de estudios superiores y los sindicatos del sector público, generaron en todos estos años una gran cantidad de ideas, pero ideas equivocadas. Por ejemplo, creyeron que nuestros socios comerciales eran unos filibusteros, que el sector privado productivo era su enemigo y creyendo con fe de carbonero en tales errores, dividieron a las familias y sembraron tempestades en las instituciones que habían asaltado, haciendo muy difícil nuestro progreso y en ciertos casos, imposible. Sus héroes no son aquellos que ganan un Premio Nobel en Física, Medicina o Economía, sino el Che Guevara o Fidel Castro.

No puede entonces extrañarnos que todos los países que compartieron esta visión apocalíptica continúen siendo subdesarrollados y aquellos que se dieron cuenta de que se trataba de un camino equivocado y rectificaron, se transformaron en comunidades prósperas, redujeron drásticamente la pobreza y forjaron las bases de una sociedad de bienestar generalizado como soñaba John Rawls en su “Teoría de la Justicia”. Quienes están creando la era del conocimiento, hace décadas comenzaron a establecer alianzas entre universidades y empresas tecnológicas porque es evidente que ambas se benefician y actualmente el concepto de empresa universitaria ha fusionado la formación, con la producción y la innovación científico-tecnológica. Desafortunadamente, la universidad latinoamericana, con las honrosas excepciones del caso, utiliza bases conceptuales desactualizadas a pesar de que cuenta con internet avanzada, porque las convicciones políticas son las peores enemigas de la verdad, como decía Popper.

Por Edgar Mohs

lunes, 22 de octubre de 2007

En Vela


Ayer publicó el Consejo de la Universidad de Costa Rica su “pronunciamiento sobre los resultados del referéndum y el futuro del país”. Nada menos. No recuerdo, en la historia de la UCR, un acuerdo igual. Se trata de una arenga política e ideológica, cargada de sofismas y de inquina, cuyo propósito es dividir al pueblo de Costa Rica, cuestionar la institucionalidad democrática y azuzar a los grupos que no han reconocido el resultado del referendo. Y todo, por supuesto, con el dinero de los costarricenses.

He aquí al Consejo de la UCR como vocero y defensor de los llamados comités patrióticos, los mismos que han utilizado sus instalaciones para proclamar la desobediencia civil y desconocer el resultado del referendo, aplicación fiel de la estrategia suscrita en el teatro Melico Salazar en abril del 2005. El Consejo de la UCR no ha tenido la entereza moral e intelectual de reivindicarse y volver por los fueros de la institucionalidad, la paz social, el respeto y la razón crítica. ¡Qué lástima!

Comienza el Consejo justificando su acuerdo del 18 de abril del 2007 contra el TLC, cuyos deplorables argumentos fueron rechazados, en su hora, por la Sala Constitucional, lo que tampoco le importó, pues siguió proclamándolos a diestro y siniestro (con nuestros recursos); recoge la posición de los grupos más extremistas del NO contra el referendo, osa denunciar “el rompimiento de las reglas democráticas”, censura “la tregua política decretada por el TSE”, confundiendo –inaudito– propaganda y derecho humano a la información, anuncia “la clara división existente en Costa Rica “en cuanto a visiones de la sociedad”, pues, según este Consejo y otros, de un lado estamos los del SÏ, los mercaderes, y del otro, los buenos, los del Estado solidario. ¿No advierten que a todos, a los del SÍ y a los del NO (los demócratas, no los extremistas), nos angustia la situación social del país y estamos luchando por humanizarla? ¿Se logra este objetivo con la confusión conceptual y la lucha de clases?

“La clara división existente” no es fruto del referendo. Este tampoco la descubrió. Es una realidad diaria, concreta y dolorosa, que no se combate llevando agua sucia a sus molinos ideológicos, exaltando al “movimiento opositor” al TLC. ¿Cuál? ¿El que no reconoce el resultado electoral? ¿El que niega la institucionalidad democrática, que el Consejo legitima, ahora, como “instancias de auditoría ciudadana y de control político”?

En fin, en una hora histórica para Costa Rica se le apagó la “luz” al Consejo (no a la UCR). Se unió al liderazgo de Eugenio Trejos (TEC) y renegó de la razón crítica y de la institucionalidad democrática. Quedamos notificados.

Por Julio Rodríguez

miércoles, 12 de septiembre de 2007

TLC y UCR


Como miembro de la comunidad de la Universidad de Costa Rica (UCR), en mi carácter de docente, lamento profundamente que nuestra alma máter haya perdido una excelente oportunidad de desempeñar el papel que nuestra patria le hubiera agradecido asumir, en todo lo relativo al Tratado de Libre Comercio (TLC) y su consecuencia obligada, el referendo.

El TLC es desconocido hasta la fecha, en muchos de sus alcances, para la gran mayoría de los que votaremos el 7 de octubre próximo, a favor o en contra. Por su extrema complejidad y por lo especializado de los diferentes temas que abarca, requería una cuidadosa disección en todas sus partes, por medio de un análisis imparcial de una serie de expertos, para poder llegar a ser comprendido en detalle por cualquier lego en la materia, sin necesidad de haber recibido una información distorsionada y satanizada, principalmente sobre las cosas más sensibles ahí contenidas, como lastimosamente considero que ha ocurrido.

¿Por qué nos falló? ¿Quién si no la Universidad de Costa Rica reúne en su seno las mentes más preclaras y calificadas para haber podido realizar esta hermosa tarea? En esta universidad me enseñaron y así lo he hecho durante mi carrera, por principio, a mostrar en todos sus detalles lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, la parte saludable y la parte enferma y, como producto del análisis, poder determinar qué es lo que más conviene, para así poder ofrecerlo a quien lo necesite.

¿Por qué nos falló la Universidad a este respecto? ¿Acaso no era esta una parte de la acción social, uno de los tres componentes mayores a los que está obligada esta institución pública para con el país, además de la docencia y la investigación? Imposible pedirle neutralidad a una institución cuyo quehacer diario debería ser el pensamiento que genere opinión, pero en este asunto del TLC sí le reclamo el no haber investigado y analizado a fondo todos y cada uno de los componentes del documento para haber podido enseñarle al pueblo, de una manera objetiva, transparente e imparcial, las ventajas y las desventajas del Tratado para que el elector pudiera formarse una opinión madura en el momento de emitir su voto. ¿No es la UCR una institución que se financia con fondos públicos?

Pero no; con gran decepción vimos cómo, desde el principio, altas autoridades, docentes y estudiantes, las diferentes dependencias universitarias y sus medios de comunicación tomaron partido, haciendo a un lado el esperado análisis reposado e imparcial que tanta falta le hizo al país. Se ha comportado como un ente político, sin serlo. Ni la libertad de expresión, ni la libertad de cátedra, ni la autonomía universitaria que se han blandido como justificantes a esa postura, me dejan convencido de que la actitud que asumió la Universidad era precisamente lo que más convenía a Costa Rica.

Cayó en la trampa Ciertos grupos de presión, acostumbrados a tratar de desestabilizar y especialistas en no reconocer a nuestras instituciones democráticas, a su conveniencia, hicieron desde el principio del proceso lo que es ya un hábito en ellos: parcializarse y radicalizarse hacia el bando que más les conviene, en forma no razonada. De ellos no es de extrañar, ya todos lo sabemos. Empero, la UCR, me parece, cayó en la trampa y, quizás sin advertirlo –¿gente de tan alto nivel intelectual?–, se fue a cerrar filas con esos grupos, sin reparar en el riesgo que estaba corriendo, de llegar a ser partícipes de los extremismos de aquellos agitadores, con todas sus eventuales y peligrosas consecuencias. Que me perdonen los compañeros universitarios que se han mantenido al margen y no forman parte de estas consideraciones.

El prestigio, la credibilidad y el respeto de los seres humanos en particular y de las instituciones en general, se forjan al rojo vivo con actos ejemplares que redunden en beneficio de la sociedad. Por eso digo que la Universidad de Costa Rica dejó escapar esta valiosa oportunidad.

Rodrigo Cedeño Gómez, tomado del periódico La Nación

miércoles, 5 de septiembre de 2007

UCR vuelve a la campaña electoral


Los dirigentes de la UCR saben que solo falta un mes para el referéndum, así que ya han cesado la tregua –o blanqueamiento de la sepultura– en la que se sumergieron, ante los señalamientos fundamentados del papel parcial y proselitista a favor del NO que ha desempeñado la institución con el dinero de todos los contribuyentes. Menos de un mes han durado los “debates plurales”, de los que sacaban pecho la rectora y la presidenta del Consejo Universitario. Ha sido una raya en el agua si lo comparamos con los más de 4 años que llevamos leyendo en contra del TLC –incluso antes de estar negociado– en las páginas del Semanario.

La cuestión es que esta semana la programación de actividades de la UCR, que se publica a página completa todos los domingos en el suplementoÁncora deLa Nación , nos depara el desolador panorama habitual de hace unos meses. De los siete eventos relacionados directa o indirectamente con el tratado, seis son conferencias; es decir, no habrá debate. Las conferencias, salvo una, el resto estarán a cargo de personas del NO. Destacan dos asesores parlamentarios del PAC, Gabriela Arguedas y Renzo Céspedes, y el propio Ottón Solís. Resulta que a Solís, tan amante de los debates, en la UCR le preparan “conferencia” estelar para hablar sobre “Generalidades del TLC”. En otros tiempos a este tipo de actos se los conocía como “plaza pública”, pero en la UCR son especialistas en guardar las apariencias.

Plaza pública. No podía faltar Juan Manuel Villasuso, el líder de la intelectualidad económica del NO, al cual no se han atrevido a ponerle una conferencia sobre el TLC, sino que la han titulado “Estrategias de desarrollo costarricense en la globalización”. No hace falta ser adivino para saber que la “conferencia” –una plaza pública en toda regla– no hablará de otra cosa más que de los argumentos de Villasuso contra el tratado con EE. UU., esta vez sin rival para rebatirlo. Claro que a lo mejor en eso consiste la libertad de cátedra, la cual parece que solo conviene cuando el catedrático es del bando del NO.

En la única mesa redonda que se programa (“Campañas en el referéndum: ¿Entre el temor y el patriotismo?”), resulta que de los tres participantes uno es un “periodista” del SemanarioUniversidad –huelgan comentarios sobre la “imparcialidad” del medio–, otra es una conocida activista del NO, Isabel Ducca, profesora de Literatura, y el tercero, Jorge Sanabria, director del programa de posgrado en Psicología de la UCR. La moderadora es Carmen Caamaño, de la cual pueden leerse, en una de las páginas web oficiales del NO, lindezas como esta: “El TLC implica profundizar el modelo neoliberal que ha venido aumentando la pobreza y la brecha social entre ricos y pobres mediante el otorgamiento de ventajas injustificadas a compañías transnacionales”. O sea que el debate será de lo más equilibrado. Me imagino las conclusiones acerca de quiénes son los “patriotas” y quiénes los que infunden temor. Aunque a lo mejor ese es el tipo de “contrapesos” de los que hablaba recientemente Montserrat Sagot en defensa del intervencionismo político de la UCR.

Sin disimulos. En definitivas cuentas, la UCR se ha lanzado nuevamente a la campaña contra el TLC. Sin disimulos. Con toda la artillería. En la portada de su página web aún luce el vínculo al famoso documento de los “roces” constitucionales, aquella oda del NO derribada por la Sala IV. Evidentemente el fallo del tribunal no es digno de mención para los dirigentes de la Universidad, que aún no han sido capaces de aceptarlo; ¿será eso lo que denominan “autonomía universitaria”?

Ya me estoy imaginando la respuesta a estos cuestionamientos sobre la tendenciosidad y empleo de los recursos a favor del NO: ¡se ataca a la institución, a su autonomía constitucional! En el fondo, es el intento innegable de poner a la UCR como parapeto de los intereses de los que la gobiernan. Porque la evidencia es contundente cuando uno ve cómo se está empleando el programa de actividades de la institución para hacer proselitismo político. Tendríamos que preguntarnos quiénes le están haciendo más daño a la institución, los que la utilizan con fines políticos o los que criticamos que eso se haga.

Francisco Alcántara, tomado del periódico La Nación

miércoles, 29 de agosto de 2007

Universidad y mordaza


En La Nación del 18 de agosto, la señora Monserrat Sagot , directora del Consejo Universitario de la UCR, en lugar de debatir sobre el fondo del artículo que la suscrita publicara contra de los pronunciamientos de esa universidad respecto a la autonomía universitaria y el TLC, me desprestigia en lo personal con una serie de falsedades que me obliga a aclarar, pues tergiversan el contenido de mi opinión.

En ningún momento insulté a la Rectora o al Consejo Universitario y muchísimo menos a los estudiantes, como maliciosamente señala la señora Sagot. Lamento que en su intolerancia percibiera como insulto lo que en realidad fue una crítica con claras pretensiones de sostener un debate valiente, abierto y respetuoso. Las palabras de la representante del Consejo Universitario reivindican la violencia y evidencian que la Universidad ya olvidó debatir con argumentos. Pero el insulto sólo deshonra a quien lo infiere.

Persecución laboral. Para desacreditarme, dice la señora Sagot que yo no soy docente de la UCR y que mi vinculación a esa Universidad se limita a un nombramiento de dos meses. Lamento que en su persecución laboral no investigara mejor, pues habría advertido que mis libros llevan sello editorial de la UCR y que, siendo una de las académicas más jóvenes de la institución, por dos años consecutivos he recibido distinción pública de la Escuela de Administración de Negocios, que me califica como una de las mejores docentes de esa Facultad. En los últimos cinco años ocupé el puesto de Encargada de Cátedra del curso Instrumentos de Comercio Internacional, y de profesora del curso Economía Gerencial y Negociaciones Internacionales, en la misma escuela. Además, imparto cursos en la Maestría en Administración Pública, con énfasis en administración aduanera y comercio internacional, en la Maestría en Auditoría de Tecnologías de la Información y en la Maestría en Negocios Internacionales de la Universidad de Costa Rica, algunos de los cuales los he impartido gratuitamente.

Como muchos docentes de la UCR, no estoy nombrada a tiempo completo ni en propiedad y mis nombramientos han sido temporales pero continuos, por lo que no tengo derecho a elegir a los miembros del Consejo Universitario, pero sí a opinar sobre las acciones de la Universidad de la que me gradué y en donde –muy a su pesar– soy docente regular.

Fuentes falsas. Tampoco me motiva –como afirma– un interés particular con alguna empresa y lamento poner en evidencia su desinformación, pues soy solo una funcionaria pública que sabe de negocios. Puede que sus fuentes sean falsas o desactualizadas, y en todo caso absolutamente antojadizas. No obstante, me queda claro que para usted es reprochable que una docente sea también empresaria, principios que definitivamente yo nunca inculcaré a mis estudiantes.

Aclarado lo anterior, me surge de sus palabras una duda: ¿Acaso solo los funcionarios de la UCR podemos hablar de la Universidad? ¿Qué impide a cualquier costarricense comentar y hasta disentir de los acuerdos del Consejo que usted dirige? Quiero pensar que seguimos viviendo en una democracia donde la libertad de expresión nos cobija a todos. Es cierto que no existe una directriz universitaria expresa que coarte esa libertad, pero, leyendo su artículo y en virtud de su investidura, es evidente que la mordaza existe.

Me queda claro, señora Sagot, que en sus palabras peligra que se me siga nombrando como docente, y me queda claro que está prohibido disentir.

Pero soy universitaria y seguiré luchando por el prestigio de la Universidad en la que tanto creo. Para ello, me basta y alientan las palabras de apoyo de mis estudiantes (esos que usted dice que no existen), que son a quienes me debo y por quienes seguiré defendiendo a la institución.

Es una contradicción que cierre su artículo alegando que las universidades son un espacio de construcción crítica y creativa del conocimiento, después de haberse negado al debate mismo y recurrido a la violencia verbal y personalizada. Yo sí quiero una construcción crítica y quiero una universidad tolerante, donde podamos opinar con clase, sin insultos, sin amenazas, sin miedo a que las autoridades universitarias nos desacrediten por pensar. Bien lo decía Gandhi: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”.


Alejandra Castro B., tomado del periódico La Nación

sábado, 18 de agosto de 2007

La UCR rompe valiosa tradición


Ese trigal de libertades cultivado por la Universidad de Costa Rica se ha visto tronchado en estos tiempos. Desde Rodrigo Facio hasta ahora –así lo recuerdo–, verdad, libertad e imparcialidad convivían juntas, hermanadas por el respeto a las personas y sus creencias. Hoy, una fuerza ideológica en torno al TLC rompe este hermanamiento y la suprema autoridad universitaria parcializa una postura y fomenta un reduccionismo inadmisible, como si toda la institución adversara el Tratado.

Aunque está en su derecho de combatirlo, abusa del derecho cuando coacciona la libertad de manifestarse a quienes lo apoyan. Ya se trate de enmendar el error-abuso proclamando después una apertura y una discusión abierta, el daño está hecho y costará mucho restituir el ambiente de libertad y tolerancia, universal y universalizante, propio de toda universidad. Lo suyo fue un típico reduccionismo filosófico: adoptar la parte por el todo, presentar su visión como una cosmovisión vinculante. No se puede decir: este es el criterio válido porque salió de la Universidad, si ella omitió expresamente al otro grupo y no permitió el debate.

Fuente de vida. No debe permitirse el menor roce de las corrientes políticas o ideológicas imperantes, pasadas o futuras, aunque sus miembros –por cierto transitorios– lleven en su fuero interno sus preferencias. La UCR no puede omitir la imparcialidad, hija del respeto a la libertad. Como país universitario joven, todavía falta mucho crecer y madurar, ¿o algunos, asimilándola a un partido político, se prevalecen de ello? La universidad es fuente subterránea de nuestra vida democrática. Mantener esa fuente limpia y fluida es un deber ciudadano esencial.

Hasta los medios de comunicación de la UCR: prensa, radio, televisión… cerraron filas desde un principio y no hubo diálogo, discusión, enfrentamiento de ideas y opiniones. Es un mal precedente para el contingente estudiantil y administrativo, para sus próximos profesionales y para el país. La casa de estudio y de cultura por excelencia cerró sus puertas al pensamiento opuesto. Está muy bien que haya nombrado para el estudio del TLC a profesionales altamente calificados; no podía ser de otra forma; pero debió haber incorporado o constituido el equipo de profesionales de la otra parte. Juzgó inconveniente el Tratado y quiso imponerle al gran público un fallo inapelable y ha roto una tradición.

Quede esto para la historia, y abriguemos la esperanza de que el gran médico del tiempo haga florecer aquel trigal marchito.

Por Enrique Vargas Soto
Tomado de la Nación

viernes, 17 de agosto de 2007

Fracaso Universitario


En menos de dos semanas la UCR ha publicado dos encuestas referentes al TLC: una de la Escuela de Matemáticas y la segunda de la Escuela de Estadística. En ASOJOD nos llama poderosamente la atención el resultado totalmente contradictorio al que han llegado ambas encuestas. La primera da una ventaja importante al NO, mientras que la encuesta realizada por la Escuela de Estadística pone al Sí a la cabeza con un porcentaje similar al que han dado las casas encuestadoras privadas. Evidentemente, a la luz de las reglas de la lógica y de la sana crítica racional, una de ellas es falsa, ya que no podemos tener como verdaderas dos realidades que se excluyen entre si. En palabras más sencillas: o va ganando el NO o va ganado el Si, pero no pueden ir ganando ambos.

En ASOJOD, después de haber revisado ambas encuestas, no nos cabe la menor dudad de que la correcta es la de la Escuela de Estadística, no sólo porque coincide con la línea de resultados, sino también por la calidad de las preguntas efectuadas ya que estas no pecaban por sugestivas, como era el caso de la encuesta de la Escuela de Matemáticas.

En ASOJOD esperamos que los grupitos de siempre (sindicatos, estudiantes, intelectuales, etc) que despotrican ante las encuestas privadas lo hagan de la misma forma y con el mismo peso ante la UCR. Esperamos que la varilla con la que se mide la realidad sea la misma para todos, para no vivir así en la granja de Orwell en donde: "todos los animales son iguales, sólo que algunos son más iguales que otros."

Encuesta de la Escuela de Estadística de la UCR


Mas que los resultados de esta nueva encuesta de la Escuela de Estadística de la UCR dada a conocer el día de hoy (50.2% a favor del Sí y 38% del No), me interesa formular algunas preguntas y hacer algunas reflexiones. ¿Qué dirán en la Escuela de Matemática sobre una encuesta realizada por la misma UCR y que muestra resultados completamente opuestos a los que obtuvieron en su consulta? ¿O qué pensarán en la Escuela de Estadística de la encuesta de la Escuela de Matemática? ¿Será cierto como se rumora en la Universidad que los docentes de Estadística se han mostrado muy incómodos porque la Rectoría de la UCR avala ambas encuestas y los mete en el mismo saco cuando las diferencias de rigurosidad son tan evidentes?

¿Qué pensarán ahora quienes celebraron ruidosamente los resultados de la "encuesta" de Matemática y no se detuvieron a valorar objetivamente sus carencias?. ¿Qué harán los que con ligereza asombrosa descalifican encuestas sin aportar pruebas solo porque los resultados no los favorecen? ¿Cómo explican quienes suscriben la teoría de una conspiración de las casas encuestadoras comerciales para manipular los números, que los resultados obtenidos por esas empresas coinciden de manera casi perfecta con los obtenidos en la consulta de la Escuela de Estadística?

Eventualmente, la implacable realidad, que algunos pretenden negar desde las torres de marfil de una academia desligada de la sociedad (la de aquellos que confunden militancia con excelencia), impondrá su verdad sobre los intentos de una interpretación interesada e irresponsablemente poco rigurosa de la coyuntura. Para los que trabajamos en la Universidad de Costa Rica es una pena que se haya permitido el relajamiento de los estándares en aras de "la causa". Ojalá que pasado todo esto las autoridades universitarias propicien una valoración objetiva y rigurosa del papel que las universidades en general y la UCR en particular han jugado en esta etapa histórica.

Por Roberto Gallardo

jueves, 9 de agosto de 2007

La UCR no se cansa


Hoy, un miembro de ASOJOD asisitió a un acto de graduación de la Universidad de Costa Rica y se topó con algo que ya no soprende: una cantaleta contra el TLC, con la cual dieron la "bendición" a los nuevos graduados. Los discursos fueron la prueba del aprovechamiento oportunista de cada espacio protocolario, radial, periodístico o administrativo para lanzar sus diatribas contra el TLC y contra el TSE. Estas personas no se aburren de mascullar los mismos ataques contra el Tribunal tan sólo porque les recordó que existe una prohibición de hacer lo que la UCR: usar fondos públicos para financiar al NO. A eso nuestras queridas autoridades universitarias le llaman violación de autonomía y cuando un estudiante se acercó a expresar la molestia a una de las representantes universitarias por el discurso, esta le contestó que podían decir todo lo que quisieran porque para eso era la libertad de cátedra.

En ASOJOD nos pregunta mos cuándo entenderán las autoridades universitarias, los profesores, estudiantes y el personal administrativo que está con el NO que autonomía y libertad de cátedra no son un cheque en blanco para hacer lo que se les venga en gana. No son una licencia para eximirse de ser juzgados por la moral o la legalidad. Son mecanismos que tiene la universidad para tomar decisiones en concordancia al ordenamiento jurídico costarricense, donde la Constitución lo encabeza. Sí, amigos lectores de ASOJOD, la misma Constitución Política que la UCR jura defender contra el TLC es puesta por debajo de los estatutos universitarios cuando les conviene.

Por eso, en ASOJOD no descansaremos con nuestra tarea de denunciar la pérdida de rumbo que afecta hoy día a la Universidad de Costa Rica. Tampoco dejaremos de denunciar el oportunismo político de otros rectores, profesores y personal administrativo, que desde ya está haciendo campaña para ver si en el 2010 le toca sentarse en una curul y, de paso, mejorar su pensión con esta ley que permite solicitar una revisión para que se le aplique con el último salario recibido. ¡Bendita sea la academia!