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jueves, 4 de agosto de 2011

Jumanji empresarial: la capitalización individual está en peligro


¡Alerta! La acción depredadora del Estado pone en peligro el futuro de micro empresarios financieros, al querer gravar con un impuesto de $200 por año a las sociedades anónimas.

En el pasado, las familias y las comunidades se preocupaban de sus familiares y vecinos sin esperar que el Estado los asistiera. Las organizaciones privadas y conformadas por propietarios, cumplían tanto la función de proveer soluciones de consumo como de asistir a aquellos con necesidades y sin recursos para subsistir. Cuando gobiernos estatistas asumieron la tarea de ayudar a los necesitados, muchas de estas organizaciones se convirtieron en simples entidades comerciales y perdieron su naturaleza comunitaria; o sea, se perdió reciprocidad equilibrada en la sociedad y el Estado creció descontroladamente, aumentando la reciprocidad negativa.

Proyectos como las Empresas de Crédito Comunal (ECCs), promovidas por FINCA (Fundación Integral Campesina), van orientados precisamente a devolver este poder de propietarios a la gente en las comunidades. La meta de cualquier individuo, en una sociedad de propietarios, es la de acumular e invertir a lo largo del tiempo, con el fin de obtener en el futuro rentas patrimoniales propias que le permitan una mayor autonomía y seguridad financiera. Dicha autonomía le permitiría a cada individuo satisfacer sus necesidades crecientes sin verse sometido a factores anti-riqueza, como la dependencia de un único sueldo, las trabas burocráticas y la mediocridad de un sistema público de pensiones.

A partir de tal premisa, se forja hoy en día -independientes del sistema de reparto del Estado- toda una red de empresas de crédito comunal, formadas por FINCA, que se está convirtiendo rápidamente en un modelo de desarrollo rural y urbano nunca antes visto en el país. La base del modelo citado son estas ECCs, que tienen carácter local y están constituidas jurídicamente, y cuyo capital se forma mediante la venta de acciones a hombres y mujeres de las comunidades que, por lo general, no cuentan con acceso al crédito en instituciones financieras tradicionales. El fin primordial es el de brindar crédito y obtener ganancias: he aquí el meollo del asunto. Al ser todos propietarios de la empresa, las utilidades son esenciales y de interés común. No hay fin más noble que este.

Si la producción es el proceso por medio del cual se crean los bienes económicos, haciéndolos susceptibles de satisfacer necesidades humanas, o sea incorporándoles utilidad, el capital es la energía potencial necesaria para que todo el proceso se pueda dinamizar. Las Empresas de Crédito Comunal vienen a potenciar la formación de capital en comunidades como Santa Fe de los Chiles, La Florida de Santa Cruz y Amubri de Talamanca. Las Empresas de Crédito Comunal son un medio de capitalización, tanto individual como colectiva, que permite a los socios micro empresarios, administrar sus costos de oportunidad, de una manera efectiva y de esta forma prosperar, sin convertirse en parásitos del Estado. Es esencial que exista una figura por medio de la cual se dé la capitalización individual, exenta de altos costos de transacción. Para este efecto, la figura ideal, es indiscutiblemente la sociedad anónima.

El Gobierno estaría cometiendo un gravísimo error al aumentar los costos arbitrariamente, e impedir que estos microempresarios puedan acceder a una figura como la sociedad anónima para iniciar su proceso de capitalización individual. Esta acción seria, no solo inconveniente, sino que inmoral.

Andrés I. Pozuelo Arce

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Flash legislativo


Este día queremos abordar el proyecto Nº 16.306, Impuesto a las personas jurídicas, que está en la palestra legislativa. Para variar, nuestros ocurrentes gobernantes se sacan de la manga, una vez más, que para sanear las finanzas públicas se requiere crear o aumentar impuestos, pero nunca hacen, ni por asomo, el ejercicio de revisar la calidad del gasto, a fin de encontrar las partidas que podrían eliminarse.

Don Oscar Arias, al final de su gestión, decía que "le dejaba la mesa servida" a doña Laura, o sea, que era cuestión sólo de administrar la magna obra que él había edificado. Pero lo que la realidad nos demuestra, es que lo único heredado fue el vacío en las arcas del Estado. Arias se "comió" el superávit fiscal que, históricamente, había dejado el Gobierno de Abel Pacheco y ahora Chinchilla tiene que ver dónde consigue dinero para enfrentar sus populistas promesas de campaña.

La primera "idea" que se le vino a la mente a esta Administración fue impulsar el referido impuesto a personas jurídicas, que mediante una tasa de $300 anuales o su equivalente en colones, pretende generar recursos para Seguridad Pública. Dicen algunos que es hora de que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres, pero no se dan cuenta que, con esta medida, los pequeños empresarios y los microempresarios estarán en desventaja frente a las grandes empresas, lo que los obligará a quebrar o a mantenerse en la informalidad.

Si por la víspera se saca el día, lo que ha sucedido con la desviación de los fondos tributarios recaudados por los impuestos al ruedo y a los combustibles, debería ponernos en alerta de que el fin específico del impuesto a las sociedades: la seguridad ciudadana, podrá ser variado según el manejo de la caja única del Gobierno y las urgentes necesidades de ingresos frescos. Pero eso no es todo: aún si todo el dinero recaudado se usara para seguridad ciudadana, ni siquiera hay claridad acerca del monto: en campaña nos decían que eran $100 millones; luego bajaron a $80 millones y ahora andan por $30 millones. Al final, nos encontraremos con un impuesto que podría consumir más recursos en su administración que los que generaría.

Definitivamente, en ASOJOD sostenemos que no es mediante más impuestos que se sanearán las finanzas públicas. Si aumentan los ingresos y también los gastos (como ocurre cuando cada nuevo Gobierno echa a andar sus ocurrencias de campaña), el problema seguirá como siempre. Por eso, si se quiere hacer algo inteligente en esa materia, se requiere revisar el gasto, reducirlo y mejorar la recaudación de los tributos existentes. Mientras eso no se haga, seguiremos viendo año con año, las estupideces de los irresponsables populistas.