jueves, 31 de julio de 2008

Horda de salvajes


Una vez superado el divertidísimo escándalo Sokal (donde se demostró qué tan crítico es nuestro panfletario favorito, Iván Villalobos), es hora de pasar la página.

El pasado fin de semana se dio un bochornoso acto en las inmediaciones de la U Latina. Un grupo de jóvenes, aparentemente molestos porque no pudieron entrar a un concierto, destruyeron y robaron todo lo que encontraron a su paso. Esto, a todas luces, es lamentable, pues no sólo ensucia la imagen de los jóvenes sino que causa tremendos daños a la propiedad. Y como ya hemos sido testigos, en Costa Rica la gente casi nunca es penalizada.

Estos actos son dignos de bestias. Lo que más impresiona es que, aún cuando esta horda de salvajes tiene conciencia de lo que está haciendo, reclama cuando la policía llega a controlar el disturbio y a arrestarlos. Las fotos mostradas aquí son una muestra de que esos jóvenes no estaban realizando una manifestación pacífica sino que estaban destruyendo y robando propiedad privada.

No sabemos quiénes fueron los responsables de esto pero lo preocupante es que no es la primera vez que esto sucede en Costa Rica. Durante las manifestaciones contra el TLC (no en todas) y contra el Combo del ICE decenas de jóvenes también estuvieron involucrados en aberrantes actos que provocaron millones de colones en pérdidas, destrucción de espacios públicos y agresiones a otras personas.

Tampoco conocemos las causas que los motivan a estos cometer estos actos de vandalismo: algunas personas dirán que es la música, otros que son los problemas familiares, unos cuantos que es por causa del uso de drogas y licor. Hay quienes afirman que es por causa de la ineficiencia de las autoridades gubernamentales en materia de seguridad y hay otros que hasta alegan que esta es la revolución "pop" contra un sistema opresor.

Lo cierto del caso es que, si lo analizamos desde la perspectiva neoinstitucionalista, las reglas del juego no están siendo claramente definidas de antemano, como tampoco lo está el sistema de incentivos y castigos: cuando se establecen esas reglas, se debe explicitar qué es lo válido y lo inválido y cuáles serán los premios y castigos para quienes respeten y transgredan ese código normativo. Pero cuando alguien viola esa norma y no es castigado, entonces se transmite información: impunidad y a partir de ello, se crea un incentivo informal para comportarse de forma inválida.

Justamente eso es lo que debe cambiar. Como en ASOJOD lo hemos venido sosteniendo, es necesario que se castigue a los responsables de cometer este y otro tipo de actos que atenten contra la seguridad, vida, libertad y propiedad de las personas. Esperemos que esta vez las autoridades hagan valer el derecho y castiguen a los responsables (sean quienes sean). Pero también los ciudadanos debemos colaborar: no corresponde sólo al Gobierno mantener la seguridad, sino que a nosotros nos toca prevenirla, en el proceso de formación del ciudadano, es decir, desde la casa y desde las aulas (a cualquier nivel educativo). Y también nos toca reflexionar acerca de la forma en que pretendemos resolver los problemas: haciendo uso de la razón o de la fuerza bruta.

lunes, 28 de julio de 2008

Iván Villalobos ¿Filósofo o panfletario?


La palabra filosofía etimológicamente hace referecia al amor por la sabiduría. La filosofía, ante todo es una actitud, una forma de vida que implica una constante reflexión y cuestionamiento crítico de las ideas y del mundo. Sin embargo, parece que no todos los "filósofos" poseen dicha actitud.

En ASOJOD, durante este año, hemos podido conocer a un supuesto estudiante y profesor de "filosofía" llamado Iván Villalobos Alpizar, que no tiene ningún respeto por el conocimiento y la reflexión crítica. Nos ha acusado de panfletarios, propagandistas y acríticos repetidores de "lugares comunes". Ahora veremos a quien verdaderamente le calzan dichos adjetivos.

Por eso, en ASOJOD hemos querido hacer un experimento inspirado en lo que se conoce como el Escándolo Sokal para comprobar, parafraseando a Sokal, si Iván "publicaría un artículo plagado de sin sentidos, si 1) sonaba bien, y 2) apoyaba sus prejuicios ideológicos." Para ello ideamos una identidad falsa (Esteban Solano), con un correo falso (estebansolano88@yahoo.com) y escribimos el artículo más falacioso, acientífico, posmoderno y contradictorio que fuera posible, titulado "Petróleo + capitalismo = muerte".

Efectivamente, Iván cayó en la trampa y publicó en su blog nuestro artículo, lo cual demuestra que el tan cacareado "filósofo crítico" no es más que un propagandista dispuesto a reproducir cualquier basura que se adapte a sus lugares comunes. A continuación presentamos las evidencias del correo enviado a Iván, así como el artículo original con su respectiva refutación.

Evidencia Correo:


Artículo Original enviado a Iván:


Petróleo + capitalismo = muerte


Ya el petróleo supera, por mucho, los $100 el barril. ¿Las causas? Acertadamente, el profesor Jerry Espinoza explica que se debe a la especulación y a la explosión demográfico-industrial de India y China, pero hay que sumarle la cobarde invasión yankee a Irak, que luego de más de 5 años sigue dejando a su paso una estela de muerte y pobreza, siendo una de las principales beneficiadas la empresa petrolera Exxon-Mobile, gracias a su vinculación con Bush, cuyas acciones suben cada vez que un inocente iraquí muere.

De hecho, esta última causa es apenas la punta del iceberg sociopolítico de nuestra era, caracterizada por los ataques políticos, económicos y militares de los países ricos contra la autonomía de los pueblos y de las culturas, especialmente aquellas con un proyecto alternativo al neoliberal, que ha provocado las más cruentas crisis en los últimos siglos. Evidentemente, los poderosos no aceptan la libertad de los países pequeños para escoger formas de vida y desarrollo más comprometidas con el desarrollo integral del ser humano y con su dignidad, sino que pretenden obligarlos a seguir en un sistema que sólo hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos.

Esos ataques se gestan principalmente a través de las empresas trasnacionales. Los ejemplos abundan: las grandes empresas de capital estadounidense tienen esclavos por todo el mundo. Nike en Laos es un buen ejemplo. Estas empresas pagan salarios ridículos y obligan a las personas de países pobres a abandonar el campo y los métodos naturales de producción para obligarlos a trabajar en fábricas insalubres donde constantemente violan sus derechos. Pero no todos son tan “afortunados” como la gente de Laos, que con sus centavos por hora pueden soñar con sobrevivir: en África, cada 2.3 segundos muere un niño de hambre mientras la industria gringa de alimentos para mascotas genera aproximadamente $1.200 en ganancias anuales. Un ejemplo más del egoísmo y consumismo desmedido de los yuppies del país de las barras y las estrellas.

Además de financiar las invasiones militares, esas empresas son las que manipulan el conocimiento: se adueñan de la ciencia para decirle a la gente lo que es y lo que no es. Inducen a la gente a no ver que las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes. Llevan a considerar algo como real o verdadero sin distinguir de lo accidental. Impiden darse cuenta que la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder; que la verdad dispone de efectos regulados por el poder y acepta determinados discursos que presenta como verdaderos. Por eso la ciencia se ha vuelto un aliado de la dominación capitalista.

En realidad, la verdad no es verdad racional. La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas. La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes. Por eso, cuando nos dicen que se debe usar la ciencia para conseguir más progreso y desarrollo tenemos que ser cuidadosos. La ciencia de los poderosos no es la que necesitamos. No necesitamos formas más eficientes de extraer petróleo ni de producir máquinas. A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento.

La democracia supone la igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas. Pero esto es naturalmente imposible cuando un grupo de individuos o burocracias empresariales controlan los centros de poder económico e intelectual que deriva en poder político, como sucede con los grandes empresarios estadounidenses. Si logramos redistribuir el poder se puede conseguir el poder y con ello lograr un modelo de producción más sostenible y humano que el capitalismo salvaje. Si se logra un modelo alternativo, donde la autonomía, la libertad, la igualdad, la paz y la conservación de nuestro mundo y dignidad existan, entonces podemos crear métodos de producción justos y solidarios que nos lleven a superar la crisis asesina del petróleo y optar por un desarrollo más comprometido con el ser humano y el planeta.

Esteban Solano


Refutación del artículo:


(...) "siendo una de las principales beneficiadas la empresa petrolera Exxon-Mobile, gracias a su vinculación con Bush, cuyas acciones suben cada vez que un inocente iraquí muere (...)".


Es curioso ver que en el imaginario de muchos existe la idea que los "grandes beneficiados" del aumento de los precios del petróleo son las grandes petroleras privadas. Incluso, llegan a culpar a estas del precio del crudo. Nada más alejado de la realidad: lo cierto es que a pesar de que Exxon-Mobile es la industria privada de energía más grande a nivel mundial, sólo produce alrededor del 3% del petróleo y el 2% de la energía del mundo (1). No hay que ser un premio Nobel de Economía para saber que con tan pequeña participación dentro del mercado mundial, es casi imposible, sino totalmente, que lo que haga Exxon-Mobile modifique los precios internacionales del crudo. Lo que sucede en el mundo de la realidad, y no en el ideológicamente cargado de Iván, es que la mayoría de empresas petroleras son estatales: de hecho de las 12 empresas con mayores reservas de petróleo, 10 de ellas son estatales mientreas que sólo 2 son privadas (las rusas Gazprom, y Rosneft) (2).

Además, resulta interesante ver que, a pesar de que en el artículo nunca aportamos alguna prueba que vincule a Exxon-Mobile con Bush y el gobierno norteamericano. Puede ser que, en efecto hayan pruebas, pero del artículo no se desprende ninguna. Obviamente, eso no es ningún problema para el gran "filósofo" de Bremen, acérrimo defensor de la dicotomía buenos-malos en que vive. El artículo tampoco presenta prueba alguna que sustente la relación causal que metafóricamente se intenta atribuir entre la bolsa y la muerte de iraquíes, ¿será que las acciones de la KIA aumentan con los genocidios en África o este es un fenómeno exclusivo de las empresas estadounidenses?

"(...) los ataques políticos, económicos y militares de los países ricos contra la autonomía de los pueblos y de las culturas, especialmente aquellas con un proyecto alternativo al neoliberal, que ha provocado las más cruentas crisis en los últimos siglos".


En esta frase hay varios puntos que abordar: en primer lugar, hay que desenmascarar el error de tiempo que patrocina Iván: Estados Unidos emerge como potencia económica, política y militar a finales del siglo XIX. Los historiadores (y entre ellos Luis Guillermo Solís, alguien a quien difícilmente se le pueda acusar de pro-estadounidense) concuerdan en que la guerra hispano-americana de 1898 fue la primera demostración del poderío de los Estados Unidos en la escena internacional. Por supuesto, los países que han tenido experiencia como potencias coloniales e imperiales (Francia, Alemania, España, Inglaterra, Rusia) no son mencionados por Iván y sus amigos, cargados de un iracundo odio hacia "el país de las barras y las estrellas". Tan es así el odio, que nunca hemos visto un ataque furibundo de Iván contra las masacres organizadas por los nazis (los mismos que goberaron hace varias décadas el país donde él estudia actualmente) o por los soviéticos. Obviamente, en ASOJOD rechazamos cualquier uso de la fuerza, sin importar quién sea su autor: Estados, organizaciones o personas, pero no hacemos como otros, quienes sólo se escandalizan cuando las masacres son realizadas por aquellos contrarios a sus ideas, pero las justifican -o al menos guardan silencio- cuando los responsables son aquellos con quienes concuerdan.

En segundo lugar, está el famoso y cacareado término "neoliberal". ¿Pero qué quiere decir neoliberal? Como es evidente, refiere a un "nuevo liberalismo". La pregunta es ¿en qué difiere con el viejo? El liberalismo de Locke, Tocquevile, Stuart Mill, Bentham, Jefferson, Hamilton, Bastiat y otros no difiere con el de Mises, Hayek, Popper, Friedman, Kizner, Rothbard y tantos otros. Los postulados son los mismos, sólo un poco más pulidos teóricamente en el caso de los segundos: libertad, propiedad privada, vida, rechazo a la intervención estatal, individualismo metodológico, defensa del mercado, etc.

Lakatos presenta una interesante explicación respecto a los programas de investigación. Dice que todo programa de investigación consta de un núcleo duro y de un cinturón de hipótesis que lo protegen. A partir de ello, explica que hay un cambio intrateórico cuando varía el cinturón protector pero el núcleo teórico permanece; por su parte, se da un cambio interteórico cuando también hay modificación del núcleo teórico. En este segundo caso, es cuando desde la epistemología se puede hablar de "neos" en las teorías. Siendo que, como mencionamos respecto al liberalismo, el núcleo teórico (libertad, propiedad privada, vida, mercado, individualismo, etc) ha permanecido y lo que ha variado es el cinturón protector (fundamentalmente gracias a los aportes en teoría económica), no es válido hablar de un "neoliberalismo". El liberalismo sigue defendiendo lo que siempre ha defendido.

Si, por otra parte, Iván pretende hacer pasar por "neoliberalismo" el resultado del coloquio Lippman, también estaría equivocado. Dicho coloquio pretendió reunir a los más afamados pensadores liberales en 1938 para discutir importantes temas concernientes a la defensa de la libertad. No osbtante, dicho coloquio no produjo ningún cambio en términos de la teoría liberal.

Tal vez nuestro "profesor" pretenda asimilar a "neoliberalismo" lo que se conoce como el Consenso Washington (una serie de medidas de carácter ecónomico que recomendaron durante los años 90, ciertos organismos internacionales para sanear las quebrantadas economías latinoamericanas), pero de ser así, estaría demostrando una vez más el desconocimiento total del pensamiento y la teoría política, toda vez que el liberalismo nace como una reacción frente al absolutismo (incluso el clerical). En ese sentido, es claro que los aportes de la tradición liberal en cuanto a los derechos civiles y políticos son ampliamente reconocidos y sería bastante simplista y reduccionista, encerrarlo en un carácter meramente economicista.

Incluso puede darse el caso de que Iván quisiera utilizar el prefijo "neo" en un sentido laxo, haciendo referencia a una repopularización o resurgimiento del pensamiento liberal a partir de la apertura económica y los procesos de globalización. Pero aún en ese supuesto, la implementación conceptual por parte del "niño mimado de Bremen" sería sumamente pobre: cualquiera que analice con un mínimo detenimiento las políticas como la de los tratados de "libre comercio" se daría cuenta que están lejos de ser una manifestación del liberalismo. Los mismos son negociados por los gobiernos, se ponen plazos para liberalizar aranceles, los "técnicos" son quienes deciden que sectores se "liberalizaran" cuándo y cómo; son los gobiernos quienes deciden con cuáles países se negociarán esos tratados y de que forma. Asimismo, son ellos los que deciden quienes serán los productores o consumidores beneficiados y cuáles los "bendecidos" por políticas de compensación (propias de la economía de Bienestar). Es claro que estos tratados, a pesar de ser un buen primer paso, siguen estando permeados de un intervencionismo económico que distorsiona el proceso económico y dinámico del mercado (proceso que ya le explicamos en aquellas recordadas respuestas a Iván Villalobos hace un tiempo atrás).

Uno esperaría un mejor uso de los conceptos por parte de un filósofo, pero Iván falla una vez más.

"(...) pretenden obligarlos a seguir en un sistema que sólo hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos".

Está es una de las afirmaciones favoritas de nuestros "intelectuales", pero lamentablemente para ellos, se cae con pasmosa facilidad cuando se analizan los datos (sí, esa evidencia fuerte y contundente que ellos rechazan porque no se ajusta a sus deseos). Para muestra de ello presentamos a continuación un video realizado por Gapminder (organización que se encarga de realizar una recopilación de la información interactiva y de fácil entendimiento para el público). Los gráficos utilizados analizan el tema de la pobreza y su distribución a partir de la información suministrada por el Human Development Report 2005, elaborado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo.


video


Asimismo, vale la pena darle un vistazo al estudio realizado por Indur M. Goklany: La Globalización del Bienestar Humano, donde se analizan una serie de indicadores de desarrollo humano que terminan demostrando el impacto beneficioso que ha tenido la globalización para la humanidad.

"Nike en Laos es un buen ejemplo. Estas empresas pagan salarios ridículos y obligan a las personas de países pobres a abandonar el campo y los métodos naturales de producción para obligarlos a trabajar en fábricas insalubres y genocidas. "

No Iván, Nike en Laos no es un buen ejemplo, sencillamente porque la empresa Nike no tiene ningún tipo de actividad productiva en ese país (3). Hay que fundamentar las cosas que se apoyan Iván, porque de lo contrario termina uno como un charlatán (la rima es pura coincidencia). Este ya es un hecho contundente para descalificar a nuestro panfletario favorito, pero queremos seguir: le informamos que las personas no son obligados a abandonar el campo ni los métodos naturales de producción. Si lo hacen es porque ven en el empleo que les ofrecen las trasnacionales una mejor oportunidad para conseguir ingresos. Si produciendo frutas o vegetales una persona percibe "X" pero trabajando en una empresa trasnacional recibe "X+100" está obteniendo mayor ingreso, por lo que tiene mayores opciones para salir de la pobreza, aún cuando "X+100" sea una remuneración baja para gente que piensa como Iván.

Para desmitificar un poco este asunto de las transnacionales y sobre todo de Nike, presentamos un video de Johan Norberg que nos muestra las condiciones de empleo en que viven los trabajoderes de Nike en Vietnam.



video

"(...) en África, cada 2.3 segundos muere un niño de hambre mientras la industria gringa de alimentos para mascotas genera aproximadamente $1.200 en ganancias anuales."

Estos datos son totalmente inventados. Muy mal Iván, alguien crítico y serio verificaría la información. Pero incluso, de ser ciertos, los mismos son absolutamente irrelevantes. Para lo único que sirven dichos "argumentos" es para despertar emociones, lo cual es conocido como una falacia por cualquier estudiante medio malo de filosofía, doblemente mal Iván. Como brillantemente señaló Sartori, son "historias lacrimógenas" que pretenden movilizar sentimientos (y no razones) para diseñar e implementar políticas públicas.

Pero además de irrelevantes son espurios: no existe, hasta donde se sabe, una relación entre la industria de alimentos para mascotas y la pobreza en África. Por más que el enconado odio de Iván hacia los nortemericanos lo desee, la industria norteamericana de alimentos para mascotas no usa restos de africanos para producir. Siendo así, ¿qué tiene de malo que los consumidores estadounidenses usen su dinero para comprarle alimento a sus mascotas? Si ellos se ganan honestamente su dinero, tienen todo el derecho de usarlo como les plazca: sea para quemarlo, alimentar mascotas, donarlo a niños africanos o comprar ropa. Cuando la gente critica esas decisiones personales está tratando de erigirse en dictador moral, pretendiendo saber cómo y cuándo la gente tiene que usar sus recursos. El siguiente paso luego de esto es acaparar esos recursos y luego, es historia harto conocida por la humanidad: totalitarismos.

"(...) las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes (...)"

Lo curioso de esta afirmación es que se expresa como un absoluto, un universal, a pesar de que de ninguna forma se explica como se arriba a dicha conclusión. Lo irónico es que aún de ser cierta la misma, esto aplicaría también al montón de sandeces escritas en este artículo, por tanto dicho artículo también sería descontextualizante e ideológicamente creado. De ser cierta esta afirmación evidentemente las perspectivas teóricas elegidas por Esteban Solano dependían meramente de su ideología.

Estamos de acuerdo con que las perspectivas teóricas se escogen para explicar los fenómenos sociales, pero no todas logran dar explicaciones satisfactorias. A nivel de criterios de validación, sólo aquellas que, en palabras de Popper y de Tarski, logren demostrar adecuación con los hechos, son verdaderas.

"La verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder."


Norlamente un profesor castiga el plagio. Pero nuestro querido Iván ni siquiera hace notar que la frase "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" es una frase de Foucault citada por Von Beyme en "Teoría Política del siglo XX: de la modernidad a la posmodernidad" (Alianza Editorial, página 183).

Pero obviando ese "formalismo" y pretendiendo dar por válida la idea de Foucault, cabe preguntarse ¿dentro de que poder se encontrará la verdad que Esteban Solano escribió en el artículo? Porque si es cierto que "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" entonces habría que suponer que el escritor imaginario pertenece a una de las superestructuras reticulares de poder de las que habla Foucault. ¿Pero a cuál si es imaginario, si no existe? Incluso ¿cómo sabemos que las verdades de Foucault se encuentran fuera del poder, que es lo que lo hace a el inquebrantable frente al poder pero al resto de los mortales no?

"La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas."

Aquí preferimos no especular y preguntar directamente ¿cuáles son esas otras formas y sobre todo y más importante cómo se validan? ¿Será la magia, la religión o la comunión mísitica entre algún ente metafísico y la gente? ¿Se valida por medio de la falacia de autoridad o de la revelación?

"La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes."


Hemos de reconocer que esta frase la escribimos inspirados totalmente en la verborrea posmoderna que nada serio puede aportar. Por eso nótese la gran contradicción: primero se dice que la verdad es producto de un acuerdo entre sujetos (carácter intersubjetivo) y luego se aduce que la verdad es una metanarración autogenerada y autoreferencial. Entonces ¿o es autogenerada o la producen los sujetos? Esta terrible contradicción no la notó todo un Doctor en Filosofía.

Segundo, es evidente que la frase en sí no dice nada. Aquí se pretendió mezclar a autores tan distintos como Habermas (consensos intersubjetivos como parte de la teoría de la acción comunicativa), Von Beyme y sus metanarraciones y Luhmann con sus sistemas autorreferenciales o autopoiéticos. De la mezcla salió una verborrea que probablemente gustó a nuestro crítico y serio filósofo de Bremen. Sokal comprobó su hipótesis.

Pero ante todo, siguiendo con la estructura posmoderna de la caída de las metanarraciones y con la idea de que la ciencia y la verdad no existen como tales sino que son creadas por los sujetos, consideramos pertinente preguntarle a una persona ubicada en la cornisa de un 20º piso, si la ley de la gravedad no existe. o es "relativa" Si nos dice que, en efecto, no existe sino que es una verdad generada por consenso intersubjetivo, lo invitamos a que se tire y demuestre cuán equivocados estamos los objetivistas.

"(...) A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento."

¿Qué querrá decir con esto Esteban Solano? Peor aún, ¿qué entenderá por esto Iván? Podemos responder por Esteban, quien apela a democratizar medios de producción tal y como se hizo en otras latitudes y momentos históricos, entendiendo por democratización el acceso universal a los mismos. Esto implica la socialización de medios de producción y la Revolución Rusa de 1917 ya nos dio el resultado de una idea tan pintoresca: miseria, hambre, pobreza, explotación, contaminación, corrupción, muerte. ¿Querrá Iván hacer eso? ¿Deseará Iván que el pensamiento vaya por el mismo camino? Aún más complejo: ¿cómo se democratiza el pensamiento? ¿Se le quitan neuronas a unos para dárselos a otros? ¿O se trata de planes de educación más inclusivos? Si fuera esto último cabría una interrogante: ¿cómo se le enseña a alguien a pensar cuando el pensamiento es una elección y un proceso individual? ¿Será que Iván tiene las respuestas a esto? Peor aún, ¿será que Iván quisiera hacernos "pensar" como él?


"La democracia supone igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas".


Muy mal Iván, otra pifia en teoría política. Uno no puede quedarse en el concepto griego de democracia, donde en la pequeña polis todos los ciudadanos (metecos, mujeres y esclavos no incluídos) recurrían al Ágora y tomaban decisiones colectivas. Como cualquier persona seria podría pensar, eso es totalmente imposible en la actualidad. No sólo por los costos de toma de decisiones (los resultantes de someter las decisiones a procesos colectivos) y los costos externos (los que cada uno de los participantes en el proceso pueden imprimir sobre el individuo), que serían inmanejables, sino también por la falta de interés, tiempo y recursos (no necesariamente económicos) de las personas para participar en procesos decisionales.

De hecho, de una comparación del fenómeno político con el mercado, como han hecho de forma interesante autores como Black, Downs y Buchanan & Tullock, podría derivarse que la democracia representativa surge como una forma política de división del trabajo a partir del principio económico de especialización e intercambio, de forma tal que unos ofrecen representar mientras otros libremente aceptan para poder dedicarse a otras funciones. A partir de ahí entran en un proceso de intercambio bidireccional (representante-representado y representante-representante, siendo este último conocido como logrolling).

Como podrán observar, luego de toda esta demostración, es claro que nuestro querido Iván Villalobos "Alpi" no es más que un charlatán, un panfletario y un acrítico. que no tiene ningún problema con publicar un artículo cargado de mentiras, plagios e inconsistencias. En las discusiones sobre la Escuela Austriaca lo habíamos demostrado, pero nunca está de más desenmascarar a estos bufones, a estos lobos que pretenden hacerse pasar por ovejas. Por ello, reiteramos la recomedación de siempre: Iván, deje de una vez por todas de desperdiciar los recursos de los "tax-payers".

Alejandro Barrantes y Manuel Echeverría

viernes, 25 de julio de 2008

Viernes de recomendación


Este día queremos ofrecerles un interesante artículo de Alberto Benegas Lynch titulado "¿Por qué el derecho de propiedad?", en donde se explica la correlación entre el trinomio mercado-propiedad-precio (las condiciones necesarias para poder hablar de economía) y la forma en que los individuos, de forma libre y voluntaria, deciden hacer interactuar dichas nociones. Asimismo, el autor explica las razones lógicas por las cuales la planificación centralizada es imposible y sólo puede crear más problemas de los que pretende resolver.

jueves, 24 de julio de 2008

Carta pública a Roberto Gallardo


El día de hoy, hemos visto con pesar y asombro un artículo del Ministro de Planificación, Roberto Gallardo, titulado "Mejor un debate informado", el cual nos parece un aberrante compendio de inconsistencias y cinismo.

Dice don Roberto que "don Jorge y sus compañeros libertarios se han opuesto fervorosamente al aumento de la carga tributaria, no es posible pagar mejores salarios en la administración pública". Primer horror: Gallardo pretende ahora trasladar la responsabilidad de los problemas financieros de la Administración Pública a quienes se oponen a más impuestos y no quiere ver (por ignorancia o mala fe) que la verdadera razón de ser de estos problemas radica en el mal manejo y la peor aún ejecución de fondos del sector público costarricense. De hecho, resulta curioso que don Roberto soslaye la información publicada hace poco tiempo donde se consigna que dicho sector cerró el primer cuatrimestre del 2008 con un superávit de ¢131.000 millones. Le preguntamos don Roberto: ¿para qué aprobar más impuestos si hay tanto dinero sobrando? Conociendo los constantes problemas de ejecución presupuestaria del sector público, ¿para qué quiere dotarlos de más fondos? El recurso de buscar chivos expiatorios para tratar de salvar el pellejo, nos parece, no sólo un recurso de política partidaria tradicional (¿dónde queda el cambio del UPC don Roberto?) sino una de las formas más bajas de evadir la responsabilidad y seriedad en la gestión política, nociones tan difundidas por los profesores de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica. ¿Qué pasó don Roberto? ¿Dónde quedaron aquellos tiempos?

Gallardo también argumenta que "cuando se quiera contar sobre todo con la experiencia y el conocimiento especializado, se deba acudir a consultores. Es lo mismo que hacen las empresas o instituciones que contratan a don Jorge como consultor, sin que haya nada ilegal o inmoral en ello". Segundo error: no confunda lo público con lo privado don Roberto: las empresas de las que ud habla, si son privadas, pueden contratar a cualquier consultor y pagarle lo que las partes acuerden sin que haya, como ud bien dice, nada ilegal ni inmoral. Pero le recordamos que lo mismo no aplica para el sector público: si en la empresa privada el dinero es de los accionistas, en el sector público el dinero pertenece a los pax tayers, en una dimensión temporal inmediata -cuando se trata de dinero proveniente de impuestos- o en una dimensión temporal de largo plazo -cuando se trata de préstamos, empréstitos, etc. que solicita el sector público, pero que deberán pagar los contribuyentes-.

En ese sentido, si el Gobierno quiere contar con la experiencia y el conocimiento especializado, eso está muy bien. Pero si lo quiere hacer por medio del pago de consultorías, debe hacerlo apegado no sólo a la legalidad formal, sino a los principios de racionalidad y proporcionalidad. Más especificamente, sabemos que cada gasto que haga el sector público debe ser fiscalizado y debe existir una rendición de cuentas. Por eso, le preguntamos don Roberto: ¿cuáles son los informes de rendición de cuentas sobre el uso de esos fondos? ¿Dónde están las justificaciones de cada uno de los gastos, los motivos y fines que dejan claro por qué y para qué eran necesarios esos fondos?

"Segundo, los fondos de cooperación internacional no se utilizan sin control, porque, para que los organismos donantes otorguen estas ayudas, se suscriben convenios en los que se establece claramente el destino que se le dará a esos recursos". Tercer error don Roberto: si bien estamos de acuerdo que existen estrategias de evaluación y seguimiento de ejecución de los proyectos financiados con recursos provenientes de la cooperación internacional, sabemos que no siempre eso es así. Si no, le recordamos el caso de Taiwán, que donó dinero para, aparentemente, la construcción de viviendas y se usó para otra cosa. ¿Y el principio de legalidad, don Roberto? ¿Y la fiscalización taiwanesa? ¿Y la responsabilidad ética y política de los encargados de administrar ese dinero? ¿Se usó ese dinero para lo que decía el convenio? Hasta donde sabemos, estos recursos taiwaneses entran en la categoría que ud denomina como "donación de dineros" a partir del pronunciamiento de la Procuraduría.

Puede o no haber un "uso solapado de fondos públicos al margen de la ley", pero esa no es la cuestión. El problema está en que hay que preguntarse si es necesario usar los fondos provenientes de cooperación internacional, especialmente los que son producto de préstamos, habiendo dinero de sobra en el presupuesto nacional (superávit). Asimismo, cabe preguntarse si muchas de las consultorías pagadas, no ahora, sino a lo largo de muchos años, se justifican. ¿Necesita de verdad el gobierno a tantos profesionales para diseñar políticas públicas que pocas veces abandonan el papel y se materializan? ¿Necesita tantos profesionales para implementar una política pública que, puede variar y en efecto, muchas veces lo hace, por criterios político-partidarios? ¿Necesita el gobierno profesionales en evaluación de políticas públicas cuyos informes son (y lo decimos por conocimiento de casos particulares) archivados y olvidados, sin que haya procesos de responsabilidad civil, penal o admistrativa contra funcionarios que incumplieron sus labores?

Don Roberto, ud sabe que uno de los fundadores de ASOJOD fue su alumno y que siempre ha discrepado con sus posiciones. Pero si en algo siempre coincidió con ud era en la ética dentro de la política y en la búsqueda de las soluciones reales a los problemas. Por favor, no decepcione a aquellos que creemos en la Ciencia Política y en la ética con una defensa a ultranza de algo que sabemos no es correcto.

La inquisición verde


Cuando se trata del calentamiento global, abundan las historias de terror extremas. Por ejemplo, Al Gore, se ha hecho muy conocido por decir que un enorme aumento del nivel del mar (20 pies) inundaría las principales ciudades del mundo.

Jim Hansen, asesor científico de Gore y perteneciente a la NASA, incluso superó a su asesorado. Sugiere que habrá aumentos del nivel del mar de 24 metros (80 pies), y que un aumento de seis metros ocurrirá en este siglo. Poco sorprende que su colega ambientalista Bill McKibben declare que "estamos en una carrera desbocada para ahogar a gran parte del planeta y gran parte del resto de la creación".

Considerando todas las advertencias, hay una verdad ligeramente inconveniente: a lo largo de los últimos dos años, el nivel global del mar no ha aumentado. De hecho, ha disminuido ligeramente. Desde 1992, los satélites que orbitan el planeta han medido el nivel global del mar cada 10 días con un increíble nivel de precisión: 3,4 milímetros (0.2 pulgadas). A lo largo de 2 años, los niveles del mar han bajado, y todos estos datos están disponibles en sealevel.colorado.edu.

Esto no significa que el calentamiento global no sea cierto. A medida que emitimos más CO2, con el tiempo la temperatura aumentará moderadamente, haciendo que el mar se caliente y expanda un poco. Eso es lo que nos dice el panel de las Naciones Unidas sobre el cambio climático; los mejores modelos indican un aumento del nivel del mar en este siglo de 18 a 59 centímetros (7 a 24 pulgadas), y la estimación más común es de 30 centímetros (un pie). No se trata de algo aterrorizante ni particularmente amenazante: 30 centímetros es lo que el mar aumentó en los últimos 150 años.

En pocas palabras, se nos está haciendo creer historias muy exageradas. Proclamar que el mar aumentará seis pies este siglo está en contradicción con miles de científicos de la ONU, y exige que el nivel del mar acelere su aumento en cerca de 40 veces de lo que es hoy en día. Imagínense cómo hablarían los alarmistas del cambio climático si realmente viéramos un aumento en el nivel del mar.

Cada vez más los alarmistas plantean que no se nos debería permitir escuchar esos hechos. En junio, Hansen proclamó que las personas que propagan "desinformación" acerca del calentamiento global -directores ejecutivos de corporaciones, políticos, de hecho cualquiera que no siga la estrecha definición de Hansen sobre lo que es la verdad- deberían literalmente ser juzgados por crímenes contra la humanidad.

Es deprimente ver a un científico -incluso a uno politizado- llamar a que se haga una inquisición moderna. Parece inexcusable un intento así de descarado por tratar de limitar la libertad científica y coartar la libre expresión.

Sin embargo, es tal vez el síntoma de un problema mayor. Es difícil mantener el pánico sobre el cambio climático si la realidad diverge de las predicciones alarmistas más que nunca antes: la temperatura global no ha aumentado en los últimos diez años, ha disminuido notablemente en el último año y medio, y los estudios indican que es posible que no vuelva a aumentar sino hasta a mediados de la próxima década. Con una recesión global en ciernes y los altos precios del petróleo y los alimentos socavando los estándares de vida de la clase media occidental, se está haciendo cada vez más difícil vender la solución de recortes de emisiones de carbono de alto coste que propone el ineficiente estilo del tratado de Kyoto.

Un enfoque mucho más sólido que el de Kyoto y su sucesor sería invertir más en investigación y en el desarrollo de tecnologías que no generen emisiones de carbono, lo cual es una manera más barata y eficaz de verdaderamente solucionar el problema climático.

Hansen no es único que intenta culpar a otros de las dificultades de vender su mensaje. El principal ambientalista de Canadá, David Suzuki, declaró este año que los "políticos que sean cómplices del cambio climático deberían ir a la cárcel". El activista Mark Lynas piensa en "tribunales penales internacionales" al estilo de Nuremberg contra quienes se atrevan a cuestionar el dogma climático. Claramente, este artículo me pone en riesgo de ser víctima de Hansen y compañía.

Sin embargo, el problema real del planeta no es una serie de hechos inconvenientes, sino el hecho de que hemos evitado emprender soluciones de sentido común y, en lugar de ello, hemos adoptado políticas erradas y alarmistas.

Piénsese en uno de los pasos más importantes que se ha emprendido para responder al cambio climático. Adoptados por pánico, los biocombustibles se suponía que iban a reducir las emisiones de CO2. Hansen los describió como parte de "un futuro más brillante para el planeta". Sin embargo, usar los biocombustibles para combatir el cambio climático debe haber sido una de las peores "soluciones" a un reto global de los últimos tiempos.

En esencia, los biocombustibles sacan alimentos de las bocas de las personas y los ponen en los automóviles. Los cereales que se necesitan para llenar de etanol una SUV son suficientes para alimentar a un africano un año entero. El 30 por ciento de la producción de maíz de ese año de E.U. se destinará a los vehículos estadounidenses, lo cual sólo es posible gracias a subsidios que llegarán en el mundo a 15 mil millones de dólares sólo este año.

Puesto que la mayor demanda de biocombustibles hace que disminuyan los bosques ricos en carbono, un estudio realizado en 20008 por Science demostró que el efecto neto de usarlos no es reducir las emisiones de CO2, sino 'duplicarlas'. El apuro por usar biocombustibles también ha contribuido a aumentar los precios de los alimentos, lo que ha hecho que cerca de 30 millones de personas adicionales hayan caído en la hambruna.

Debido al pánico ante el cambio climático, nuestros intentos por mitigarlo han causado un desastre sin paliativos. Derrocharemos cientos de miles de millones de dólares, agravaremos el cambio climático y aumentaremos dramáticamente el hambre en el mundo.

Tenemos que poner punto final a que se nos aterrorice tan fácilmente, debemos dejar de aplicar políticas estúpidas y es hora de que comencemos a invertir en investigación y desarrollo (I y D) inteligentes. Deben terminar las acusaciones de "crímenes contra la humanidad". De hecho, el mayor crimen es el del alarmista que cierra las mentes a las mejores maneras de responder al cambio climático.

Bjorn Lomborg

Unión civil entre personas del mismo sexo


Mi primera reacción ante el extenso artículo de la Conferencia Episcopal de Costa Rica sobre este tema ( La Nación, Foro, 16/07/08 ) ha sido de sorpresa. Habría deseado, en su lugar, una completa explicación acerca de ciertos asuntos de todos conocidos en que ha sido protagonista recientemente. También acerca de su bandería, eminentemente política, en el reciente referendo.

En su lugar, insiste en sus argumentos tradicionales acerca de la defensa de la familia y el matrimonio, los cuales nunca han estado aquí, ni están ahora, en peligro. Veamos: cuando nuestros liberales de finales del siglo XIX, con gran tino, introdujeron las figuras legales del divorcio y el matrimonio civil, la jerarquía católica clamó al cielo y predijo toda clase de males para la sociedad costarricense del futuro. Ocurrió todo lo contrario; y hasta los mismos católicos de entonces y de ahora se han beneficiado con la posibilidad de reencontrar su libertad luego de una experiencia negativa, así como de poder reorganizar sus vidas formando una nueva familia con alguien más afín.

Es obvio que la existencia de la familia precedió –y con mucho– a toda clase de ritual religioso. Para formar una familia hay hogaño la opción religiosa (contra la cual nadie está atentando) o la civil; o la otra, la que posiblemente es la más antigua y hasta la más popular: la de la cohabitación o unión libre, una realidad social que finalmente ha sido reconocida por la ley, pese a los mismos prejuiciosos argumentos y presiones que hoy se aportan contra el proyecto de marras por parte de una jerarquía eclesiástica parecida a aquellos nobles exiliados de la Revolución Francesa, que nunca aprendieron nada del cambio radical que los había barrido de la escena.

Cambios. Cambios radicales en la concepción de la familia sí han ocurrido: ya lo de la reproducción de la especie dejó de ser la prioridad que fue antes (y que fue suplicio y muerte para tantas mujeres, que nunca tuvieron una vida propia).

Hoy lo que importa es el afecto, el mutuo apoyo, la compañía y el disfrutar plenamente del sexo sin embarazos indeseados.

Por otra parte, puesto que nuestra especie no está ya en peligro de extinción, y dado que su crecimiento desorbitado se ha convertido en la peor amenaza para el planeta y el resto de los seres vivos, lo que la “recta razón” debería aconsejar es no desalentar la formación de familias así (como ya existen), sin deseos reproductivos y sin agregar más cargas a la sociedad y al ambiente.

Es claro que me refiero a parejas del mismo sexo, pero también a las numerosísimas parejas heterosexuales que hoy escogen esta opción. Si algo debería preocupar a la jerarquía católica es que ahora haya más matrimonios civiles que religiosos, así como que el número de divorcios entre católicos sea cada vez mayor.

Finalmente, el hecho de que el catolicismo sea aún religión oficial no otorga a sus jerarcas ninguna autoridad por encima de los poderes constituidos por voluntad soberana del pueblo. Su instancia a los diputados para que voten negativamente este proyecto es una flagrante violación a la libertad de conciencia y al buen juicio del pueblo que los constituyó en el primer poder de la República.

Hugo Mora Poltronieri

miércoles, 23 de julio de 2008

La ley de la oferta y la demanda


Uno de los principios más importantes de la economía es el de la ley de la oferta y la demanda: cuando el precio de un producto sube, las empresas aumentan su producción (porque un precio superior hace provechosos procesos que de otra manera no son rentables) y los consumidores reducen las compras (porque pasan a comprar substitutos más baratos). En una economía de mercado como la nuestra, el equilibrio entre la oferta y la demanda determina el precio final: el precio sube cuando aumenta la demanda o cuando cae la oferta. Así de simple.

A pesar de que todo eso se enseña durante la primera semana en cualquier facultad de economía moderna, la reciente escalada del petróleo ha puesto de manifiesto que son muchos los políticos y analistas económicos que siguen sin entender las leyes fundamentales de la economía. Veamos tres ejemplos reveladores. Primero: cada día está más extendida la idea de que el petróleo está subiendo por culpa de unos supuestos especuladores malignos, especuladores que, dicho sea de paso, han sustituido a los empresarios capitalistas en el papel de causantes de todos los males de la humanidad en el ideario de socialistas, medioambientalistas y demás descendientes intelectuales del marxismo.

Normalmente, los especuladores ganan dinero a base de comprar un producto barato, guardarlo durante un tiempo mientras esperan (especulan) que su precio suba y, cuando lo hace, venderlo y quedarse con la diferencia. Cuando muchos especuladores compran al mismo tiempo, ellos mismos crean una demanda que hace subir los precios. Es por eso que se les acusa de encarecer el petróleo. El problema es que los presuntos especuladores del petróleo no compran barriles de crudo, no los guardan en sus casas y no los vuelven a vender al cabo de unos meses. Para hacer eso necesitarían tener unas casas muy grandes y pagar unos costes de almacenamiento descomunales. Lo que hacen en realidad es comprar contratos de “futuros”. Es decir, adquieren unos papelitos que les da derecho a comprar barriles de petróleo dentro de seis meses a un precio determinado. Si dentro de seis meses el precio de mercado es superior al determinado, comprarán los barriles al precio determinado y los venderán inmediatamente después al precio de mercado apropiándose de la diferencia. De alguna manera, es como si los especuladores “apostaran” a que el precio del petróleo subirá sin tocar nunca ni un solo barril de crudo. Y del mismo modo que los que apuestan a las quinielas de fútbol no tienen ningún impacto sobre el resultado de los partidos, la gente que compra “futuros” de petróleo sin comprar barriles no afecta ni la oferta ni la demanda de crudo y, por lo tanto, no afecta su precio. ¿Por qué sube, pues, el petróleo? Pues por varias razones, la principal de las cuales es el enorme aumento de demanda que proviene de los grandes países en vías de desarrollo como China e India, cuyos ciudadanos cada vez más ricos han decidido ir en coche, utilizar la calefacción y el aire acondicionado. Es la ley de la oferta y la demanda.

Segundo ejemplo: una amplia gama de políticos y huelguistas españoles, europeos y estadounidenses proponen eliminar temporalmente los impuestos sobre carburantes con el objetivo de reducir su precio. Eso es un craso error. Imaginemos que la oferta y la demanda dictan un precio de la gasolina de 100 y que el gobierno pone un impuesto de 30: los consumidores pagan 100, los productores de gasolina cobran 70 y el gobierno recauda 30. Hasta aquí todo normal. Pensemos qué pasará si el gobierno elimina el impuesto de 30. Si la oferta de gasolina es más o menos constante a corto plazo (y lo es, dado que cambiar la producción de crudo es extraordinariamente costoso), la oferta y la demanda seguirán siendo las mismas, por lo que el precio que deberá pagar el consumidor seguirá siendo 100. Pero el gobierno ya no cobrará los 30. ¿Pero si el consumidor sigue pagando 100, a dónde van a parar los 30 que hasta ahora recaudaba el gobierno? Pues directamente al bolsillo de los productores. Es decir, la eliminación del impuesto sobre la gasolina no sólo no contribuirá a reducir precios sino que representará un enorme regalo fiscal a los ya millonarios regentes de Arabia Saudita o Venezuela.

Tercer ejemplo: muchos gobiernos progresistas, después de darnos la lección diaria sobre el cambio climático, van y firman todos los tratados internacionales habidos y por haber, buscan reducir emisiones a través de la coerción estatal y dedican millones de euros a “campañas de concienciación” o a promover las tendenciosas y deliberadamente histéricas películas de Al Gore. A la hora de la verdad, sin embargo, esos gobiernos fracasan e incumplen sistemáticamente los objetivos a los que se han comprometido. Pues bien, esos mismos gobiernos se quejan de la subida de los precios del crudo e intentan tomar medidas para paliar los efectos sobre los ciudadanos, sin darse cuenta que es esa misma subida de precios la que va a lograr lo que ellos no han conseguido hasta ahora: reducir las emisiones de CO2. Porque lo que realmente va afectar el comportamiento de la gente no son las campañas institucionales a favor de una "nueva cultura de la energía” o las películas porno-climáticas sino el bolsillo: los consumidores ahorrarán de verdad cuando les sea demasiado costoso no hacerlo y las empresas ofrecerán alternativas cuando eso les reporte beneficios. Así de simple. Es la lección más antigua de la economía. Es la de la ley de la oferta y la demanda.

Xavier Sala-i-Martin

lunes, 21 de julio de 2008

Tema polémico: las fluctuaciones del Dólar


En ASOJOD queremos abordar un tema que causó posiciones encontradas la semana anterior: las fluctuaciones del dólar. Es claro que la gente del Banco Central de Costa Rica (BCCR) debe de andar de capa caída estos días. Todo parece indicar que el sistema de bandas no funcionó. Hay incluso quienes afirman que lo mejor que podría hacer el Banco Central es volver al sistema de mini-devaluaciones.

¿Qué diablos sucedió? El precio del dólar no voló apaciblemente entre las bandas como pretendían los adivinos del instituto emisor, sino que se pegó obstinadamente al piso de la banda. En el BCCR zarandaron el piso hacia abajo para ver si acaso había despegue pero nada. Como moviendo el piso no hubo reacción, quizá no faltó algún aprendiz de hechicero que ideara una intervención del precio dentro de la banda. Efectivamente, en mayo se despegó el tipo de cambio, pero con tanta violencia y volatilidad que se salió de control. Entonces, el BCCR tuvo que achicar la jaula para evitar que el bestial tipo de cambio siguiera haciendo daño.

La conclusión es muy clara para muchos: "el mercado es ineficiente", "el mercado ha fallado". Los sabios economistas han planificado correctamente la apertura de las bandas, las restricciones necesarias a la negociación de dólares y toda una serie de artilugios adicionales pero el mercado es demasiado inestable y la gente demasiado especuladora.

Se dice que hay una ballena en una piscina, en alusión a la influencia del BCCR en el mercado cambiario. Pero ¿fue el mercado -las acciones libres y privadas de individuos- el que sobrealimentó a esta institución estatal o fue más bien el otorgamiento de un monopolio de la emisión de moneda que Alfredo González Flores le dio para cobrar un impuesto inflacionario al sector privado y trasladarle la carga de la crisis posterior a la Primera Guerra Mundial? ¿Y no sería un aporte la aniquilación de la banca privada tras la nacionalización bancaria? Además, independientemente del tamaño del BCCR, ¿no tendrá algo que ver el hecho de que sea prohibido negociar divisas con auténtica libertad?

Esto último resulta evidente: si una persona intentara hacerle competencia a los ¢70 de diferencial cambiario que tiene Global Exchange, poniéndose a vender y comprar dólares afuera del Aeropuerto Juan Santamaría, inmediatamente se lo impedirían debido a una prohibición expresa del BCCR. Si un exportador o importador no financieros pretendiera transar monedas en Monex, el BCCR tampoco se lo permitiría. Los diminutos liliputienses fueron más fuertes que el enorme Gulliver, pero en Costa Rica, los atados son más bien los pequeños.

Se rumora que el más reciente incremento del tipo de cambio se debió a una escasez de dólares del BCCR o alguna subsidiaria para hacer frente a requerimientos de reguladores y/o la Ley de Protección al Trabajador. Pero la pregunta que en realidad hay que hacerse es ¿quién estableció los arbitrarios niveles de encaje mínimo legal, las proporciones por moneda permitidas a las operadoras de pensiones o la cantidad que tienen que guardar los trabajadores para su pensión? ¿Fue acaso el mercado? No; entonces adivine.

Se acusa a los agentes económicos de ser especuladores, pero ¿podría quedarles otro camino si el BCCR no cesa en su charanga de bailar antojadizamente las bandas cambiarias? Si le pone implícitas oportunidades de ganancias e inesperadas amenazas de pérdidas ¿por qué culpárse a los agentes de intentar sacar provecho de las situaciones que artificialmente crea el BCCR?

Ante todo esto, en ASOJOD nos preguntamos: ¿es lo que está ocurriendo culpa del mercado o de las cientos (quizá miles) de intervenciones estatales, las cuales son precisamente las que impiden que las fuerzas del mercado actúen? Evidentemente, ya sabemos la respuesta: es la intervención la culpable de las distorsiones y de los problemas económicos. Por eso, si fuera posible comparar al mercado con una mujer y a los economistas (y más de un panfletario internvencionista de otro gremio) con los varones, entonces la sentencia de Juana Inés de la Cruz quedaría como anillo al dedo:


"Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis"

domingo, 20 de julio de 2008

La noche del gallo


Es bien sabido que Jesús vaticinó que su apóstol Pedro lo negaría tres veces antes de que cante el gallo. En nuestra época hay tres negaciones horrendas al orden natural que constituyen un serio peligro para la subsistencia de la sociedad abierta. Estas tres huidas del sentido común son el socialismo, el ecologismo y el terrorismo. Nos encontramos así insertos también en la noche del gallo.

De tanto machacar en las tres vertientes de una misma concepción totalitaria, el mundo libre, poco a poco, ha ido absorbiendo parte del veneno que amenaza con incrementar la dosis mientras que los anticuerpos no parecen revitalizarse con la energía suficiente para detener el aluvión de reverencias y panegíricos a megalómanos atrincherados en el aparato estatal que se toman como dioses laicos, hasta que el fracaso estrepitoso reemplaza la veneración por nuevos milagreros y así sucesivamente.

El primer caso es el más antiguo: se trata del debilitamiento y finalmente la extinción de la propiedad privada en nombre de los pobres. Todas las vertientes de esta tradición de pensamiento sucumben en la realidad, aunque se siguen alimentando en la fantasía del discurso. Todas revelan una alarmante pobreza conceptual ya que no solo significan una falta de respeto al derecho sino que barren con las únicas señales con que se cuenta para operar y saber donde se está parado. Así, al enervar la institución de la propiedad no hay precios y, por ende, resulta imposible la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico. No se sabe cuando y en qué se consume capital. El conocimiento disperso se transforma en ignorancia concentrada en ampulosas comisiones de planificadores estatales que inexorablemente operan a ciegas, con lo que naturalmente se perjudica a todos pero de modo muy especial a los más necesitados.

En el segundo caso, a través de las trasnochadas figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” se pretende que en nombre de la preservación de las especies y del medio ambiente cualquiera pueda dictaminar acerca del uso que terceros le asignan a sus respectivas propiedades. Paradójicamente, para preservar la propiedad del planeta Tierra se propicia la liquidación de la propiedad vía lo que con acierto se ha denominado “la tragedia de los comunes” puesto que lo que es de todos no es de nadie y los incentivos para cuidar los bienes desaparecen.

Hoy en día las vacas no se extinguen mientras que las ballenas tienden a desaparecer. Esto es así precisamente porque las vacas tiene dueño mientras que las ballenas “son de todos”. Esto no siempre fue así: en la época colonial cuando no existía la revolución tecnológica del alambrado y la marca cualquiera mataba ganado vacuno para cuerear o para comer un trozo de carne con lo que esos animales estaban en riesgo de extinción. Hoy, en cambio, de lo que se trata es de multiplicar el ganado y no de hacerlo desaparecer debido a los incentivos de la propiedad privada. Idéntico fenómeno ocurre cuando una manada de elefantes pertenece a alguien, a diferencia de la masacre que tiene lugar si “es de todos” donde se ametralla para obtener marfil en lugar de estimular la reproducción.

Del mismo modo, nadie reforesta si sabe que los beneficios completos serán para otros. Las talas indiscriminadas se deben a la insistencia en las así llamadas tierras fiscales. A su vez, tal como se ha expuesto reiteradamente en infinidad de trabajos, los problemas que genera el monóxido de carbono, la lluvia ácida o el efecto invernadero también se dirimen en el contexto de la asignación de derechos de propiedad.

Por último, el flagelo del terrorismo debe rechazarse haciendo uso de todos los caminos de que dispone la sociedad abierta pero nunca con procedimientos inherentes a la canallada terrorista como la detención sin juicio previo, las escuchas telefónicas, la intromisión en el secreto bancario, la tortura y, en general, la restricción a las libertades civiles tan caras y esenciales al mundo libre.

La moderna noche del gallo no tendría lugar si no fuera por el paulatino debilitamiento y abandono de las sólidas bases sobre las que se sustenta la sociedad abierta. En este sentido, resulta sumamente decepcionante y descorazonador observar buena parte de las campañas electorales —incluso en los lugares más insospechados— en las que reiteradamente y en forma creciente los candidatos prometen echar mano al fruto del trabajo ajeno para los más diversos propósitos, todos reñidos con elementales principios del respeto recíproco.

Se torna imperioso abrir un debate de ideas al efecto de fortalecer el resguardo a la dignidad de las personas y volver a las fuentes en cuanto a la consiguiente filosofía que preserve las autonomías individuales para que cada uno pueda seguir pacíficamente su camino y reservar el uso de la fuerza exclusivamente allí donde hay lesiones al derecho. Desde luego que el estudio de los fundamentos de la sociedad abierta deben estar siempre a prueba: como enseña Popper, todo está sometido al carácter de la provisionalidad y abierto a posibles refutaciones (del mismo modo que Borges escribe que “el concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio”). Pero con el mismo entusiasmo de los bibliófilos, siempre nómadas al acecho de nuevas aventuras intelectuales, es urgente explorar seriamente los múltiples andariveles de la libertad al efecto de salir del atolladero en que nos encontramos.

En este contexto, es menester la debida comprensión del orden jurídico y dejar de lado las concepciones positivistas que consideran que toda legislación debe ser obedecida independientemente de su contenido, con lo que se acumulan pseudoderechos de la misma naturaleza inaudita del que acaba de proponerse en la Asamblea Constituyente de Ecuador para ser incorporado en una enmienda constitucional: “el derecho de la mujer al orgasmo” (puede facilitar si se le da permanencia al consejo de Woody Allen, aquello de “amaos los unos sobre los otros”...con lo que la noche del gallo adquiriría un matiz de ribetes bien diferentes).


Alberto Benegas Lynch

viernes, 18 de julio de 2008

Viernes de recomendación


En este ensayo: "Nacionalismo: Cultura de la Incultura", el Dr. Alberto Benegas Lynch, ataca al nacionalismo como un movimiento tribal, imaginario e irracional, frente a esta actitud ha de surgir la del hombre cosmopolita que se desarrolla en el marco de una sociedad abierta, misma que se encuentra en un constante cambio e innovación.

jueves, 17 de julio de 2008

India permite el éxito

China e India han seguido caminos muy distintos hacia el éxito económico. En China, una dictadura ha implementado su visión estratégica con un puño de hierro. En India, bajo una democracia, cada partido defiende diferentes políticas, por lo que una visión nacional sería imposible aún cuando la gente quisiera una. No obstante, esta falta de estrategias ha producido un crecimiento del 9% en el PIB en cinco años.

Las reformas económicas de la India en 1991 abolieron las licencias industriales y muchos otros controles y desacreditaron la planificación centralizada cambiándola por una planificación indicativa. La reducción de las regulaciones más la inversión en una nueva infraestructura –la cual proporcionó la conectividad crucial para la globalización– creó un millón de caminos posibles en lugar de uno planificado. Y los emprendedores hicieron el resto.

En menos de dos décadas, India se ha convertido en una fuerza global de software, de externalizar procesos de negocios, de Investigación y Desarrollo, y de alta tecnología en manufactura. Antes de la deregulación, ningún planificador pudo prever que India podía dominar el mundo en estas áreas.

El software, la exportación más famosa de la India, fue entorpecida por las políticas del gobierno por décadas. En la década de los 80, le tomó dos años a Infosys, un exportador importante de software, conseguir una conexión telefónica y una licencia de importación de computadores. Los políticos y los sindicatos se opusieron a la digitalización por considerarla una amenaza al empleo. En una economía no computarizada los ingenieros electrónicos no podían desarrollar sus habilidades, las cuales eran necesarias para competir. Pero luego de ir a Silicon Valley, donde aprendieron el negocio, trajeron las nuevas habilidades a la India y establecieron empresas de categoría mundial. Esto fue un éxito imprevisto sin estrategia alguna.

Ningún planificador imaginó que cientos de compañías extranjeras trasladarían trabajos de oficina y servicio técnicos a la India. La sucursal de General Electric de la India primero intentó esto como un experimento para reducir costos y resultó un éxito tan grande que muchas multinacionales pronto siguieron sus pasos. Durante el proceso, las empresas extranjeras descubrieron que la India tenía no solo salarios bajos sino también habilidades sin explotar en ingeniería, medicina, servicios legales y auditoría. Moody´s y Standard y Poor’s hasta cambiaron algunas de sus operaciones a la India.

La disponibilidad de mano de obra calificada también ha trasformado a India en un centro mundial de Investigación y Desarrollo, atrayendo a compañías como General Electric, Suzuki, Intel, IBM y Microsoft. Renault-Nissan hasta se está asociando con Bajaj, una empresa especializada en motocicletas hindú, para que este haga pequeños autos. Asombrosamente, Renault-Nissan ha confiado la Investigación y Desarrollo a Bajaj.

La mayoría de los expertos pensaron que India seguiría los pasos de países del este y sudeste asiático tales como China y Vietnam, los cuales exportaban mano de obra. Sin embargo, las rígidas leyes laborales de la India hicieron que esta estrategia sea muy riesgosa. Para sorpresa de todos, India se volvió un competidor de categoría mundial en áreas de alta tecnología como autos y productos farmacéuticos.

La mayoría de las empresas farmacéuticas hindúes actualmente son multinacionales, haciendo compras de empresas en países alrededor del mundo.

Históricamente, el gobierno se ha opuesto a leyes muy firmes con respecto a las patentes, pero la Organización Mundial del Comercio forzó a que las aceptara en 1995. Inicialmente, las empresas farmacéuticas hindúes temieron ser eliminadas, pero vieron a la globalización como una oportunidad y no como una amenaza. El fin de la estrategia de farmacéuticos del gobierno era el principio del éxito comercial mundial.

La industria automovilística requiere de una constante innovación y los ingenieros y fabricantes hindúes han demostrado que pueden trabajar rápido y a un costo bajo. Las compañías estadounidenses se toman 3 años en ir de un nuevo concepto al prototipo para la producción comercial; Bharat Forge lo hace en un mes. Y esto lo ayudó a convertirse en el fabricante número uno de piezas de auto tales como ejes y bloques de motor.

Cuando la economía hindú se abrió en 1991, muchos predijeron que las empresas hindúes quebrarían o serían asumidas por multinacionales. Nadie imaginó que algún día Tata Steel adquiriría Britain’s Corus, la cual era seis veces su tamaño, o que Tata Motors adquiriría Jaguar y Land Rover, o que los metales no ferrosos de India, Hindalco, asumirían Novellis.

Los pequeños peces hindúes se comieron a las ballenas extranjeras haciendo préstamos masivamente del exterior. Hasta hace poco obtener préstamos del extranjero en tan grande escala era prohibido por las reglas que intentaban frustrar la irresponsable deuda externa. Ningún planificador se dio cuenta de que la prohibición también estaba previniendo que compañías hindúes gigantes entren a funcionar en el mercado mundial.

En los años ochenta, Sunil Mittal era a un pequeño comerciante que importaba generadores portátiles. Cuando el gobierno prohibió esta importación, Mittal se cambió a teléfonos digitales. Ni los planificadores, ni el mismo Mittal predijeron su llegada a la cima al convertirse en el mayor magnate de teléfonos móviles de la India. Su empresa, Bharti Airtel, ahora vale 40 mil millones de dólares, y se está haciendo global.

En 1983, Subhash Chandra, un comerciante de arroz, estaba buscando plásticos para empacar en una feria internacional. Los vendedores le dijeron que los plásticos laminados estaban reemplazando los tubos de aluminio para pasta dental, y con este descubrimiento accidental pasó de ser un humilde comerciante de arroz al propietario de Essel Propack, el productor líder a nivel mundial de tubos plásticos laminados para pasta dental, medicinas, y cosméticos. Nadie planificó esto.

Muchos analistas, incluyendo Tarun Khanna de la escuela de negocios de Harvard, consideran que el éxito de China se debe en gran parte al manejo del gobierno, mientras que en la India se debe a la empresa privada. Hasta ahora, China ha experimentado mayor crecimiento económico, pero India quizá esté mejor posicionada para el futuro. A la larga, ninguna otra estrategia de crecimiento es mejor que no tener estrategia alguna.


Swaminathan S. Anklesaria Aiyar

martes, 15 de julio de 2008

¿Especuladores ambiciosos?


¿Se ha dado cuenta que sin los especuladores, la mayoría de los alimentos, y otros productos costarían muchísimo más? Muchos miembros del Congreso han estado buscando al malo de la película que está causando el aumento en el precio de la gasolina (parecen no tener espejos). Un gran número, no exclusivamente pero sobretodo demócratas, han decidido que los especuladores, o al menos los “especuladores (ansiosos) ávidos” son los malos de la película.

Muchos miembros del congreso establecen soluciones a cosas que ni ellos entienden y causan problemas donde no hay o empeoran algún problema real, lo cual explica la actual subida de los precios de la gasolina. Hay mercados “de futuro” en productos agrícolas, metalúrgicos y energéticos. En un mercado de futuro, es posible comprar o vender cosas para entregar en una fecha posterior. La razón por la que los mercados de futuro se han desarrollado formalmente hace un par de años y por la que son tan importantes en la economía mundial, es porque han hecho posible que productores y consumidores puedan compensar el riesgo de los cambios de precio con quienes están dispuestos a tomarlos.

Asuma que usted es un agricultor y estima que este año puede producir maíz por $5 por saco, y que al momento el maíz se está vendiendo por $7 el saco. Con una utilidad de $2 por saco, el maíz es el producto más rentable que usted puede producir, así que usted podría planear una ampliación en sus plantaciones de maíz. Usted teme, como es normal, que otros productores como usted también siembren más maíz. Pero este maíz adicional podría causar que el precio baje, especialmente si el Congreso sabiamente reduce el tonto mandato que este pasó sobre el etanol basado en el maíz. Si el precio cae a $3 por saco, usted quebrará.

Afortunadamente existen los mercados de futuro, los cuales hacen posible que los agricultores vendan parte sus terrenos de cultivo para entregar luego (por ejemplo, en septiembre cuando se está cosechando hoy) con los precios actuales, los cuales son altos. Esto los protegerá de una gran caída de precios conocida como “reducción”. Por otro lado, están las compañías de cereal de desayuno quienes temerán que el precio del maíz continúe subiendo, pues de esta manera no serán capaces de comprarlo a ese precio para sus consumidores, así que querrán protegerse a sí mismos estableciendo como precio fijo el precio actual del maíz conocido como un “alargamiento”. Ambos, el agricultor y las compañías de cereales están “asegurando sus apuestas” sobre el futuro precio del maíz. Existen muchos especuladores del mercado, los cuales proveen liquidez al mercado y llenan el vacío si los números de las apuestas “alargadas” o cortas no coinciden.

Los mismos principios se sostienen para el petróleo. Si usted es un pequeño productor de petróleo y sabe que perfora un pozo caro pero que posiblemente producirá poco, el petróleo tendrá que ser vendido a un precio mayor que $60 en los mercados de futuro de petróleo para que este sea rentable. Así, si usted puede vender parte de lo que esperaba producir a un precio mayor de $60 en los mercados de futuro, será más probable que sea rentable, y por ende, usted querrá tomar el riesgo de la costosa inversión que significa extender su producción.

Por otro lado, asuma que usted es el gerente del sistema municipal de los buses de una ciudad. Usted debe proveer al consejo de la ciudad el estimado de los costos de diesel para el próximo año para que este pueda asignar adecuadamente el presupuesto de la ciudad. Si hay un aumento inesperado en el precio del diesel, no tendrá suficiente para todos los buses y tendrá que acortar el servicio de buses. Esto molestará a los ciudadanos, a los miembros del consejo y hasta pondría en riesgo su empleo. Afortunadamente usted puede hacer una apuesta “alargada” en los mercados de futuro del diesel, protegiendo la ciudad en caso de que el precio del diesel suba, protegiendo su empleo y a los ciudadanos usuarios del sistema de buses.

Así como el ejemplo del maíz, los especuladores de petróleo, algunos de los cuales tienen que “alargar” y otros que “acortar”, proveen la liquidez y el desajuste necesario entre varios apostadores.

La consigna política actual es: “los especuladores hacen subir el precio del petróleo”. Pero piense en ello durante un momento. Si el precio del petróleo está siendo manejado por encima del mercado definiendo el precio donde la oferta iguala a la demanda, la demanda caerá y los especuladores se quedarían estancados con abundantes e inesperadas reservas de petróleo. Mantener le petróleo en tanques y en barcos es costoso, y los especuladores no podrán cubrir estos costos por mucho tiempo, así que los precios caerán. Algunos en el Congreso quieren reducir las actividades de los especuladores aumentando las regulaciones. Esto sólo llevará al mercado de energía hacia otros países, afectando negativamente a los EE.UU. y no hará nada para reducir el precio del petróleo.

El precio del petróleo está más alto de lo estuviera en un mercado totalmente libre, privado y global, porque las compañías estatales de petróleo de otros países poseen el 88% de las reservas que se conocen y muchas de ellas son parte del cartel de la OPEP. La producción de petróleo que podría darse en EE.UU. y en otros lugares por empresas privadas ha sido prohibida por el gobierno. Los especuladores no son el problema; ellos son parte de la solución al reducir el riesgo para los productores, las refinerías, y otros participantes en el mercado petrolero. Esta reducción de riesgos resulta en mucho más producción de petróleo u otro combustible, alimentos, y metales donde existen los mercados de futuro.

Richard W. Rahn

lunes, 14 de julio de 2008

Tema polémico: el salario mínimo

Todos los días escuchamos a la gente decir frases como "las grandes trasnacionales pagan salarios de hambre", "las empleadas domésticas no ganan bien", "los trabajadores del campo son explotados", entre otras tantas. Pues bien, el tema polémico de hoy va dedicado a refutar ese tipo de argumentos.

El salario mínimo nace como una pretensión de proteger a los empleados (parte débil) de los empleadores (parte fuerte), de forma tal que se evite que los segundos exploten a los primeros pagándoles una miseria por su trabajo. No obstante, la legislación pro salarios mínimos (ojalá Carlos Gutiérrez, diputado del Movimiento Libertario pudiera leer este post) presenta varios e importantes problemas: en primer lugar, implica que el Estado se meta en un contrato entre privados. En ASOJOD hemos dicho, en reiteradas ocasiones, que esto es injustificable, toda vez que es el Estado, y no las partes, el que impone su criterio sobre lo justo y válido. En realidad, corresponde a las partes, únicas interesadas en el negocio o transacción, definir el punto de acuerdo al que llegarán. Piénsese en una situación hipotética donde no exista legislación pro salario mínimo: el empleador "A" ofrece una cantidad "X" y el trabajador "B" acepta vender sus servicios -cualesquiera que estos sean- a ese precio. Ambas partes salen beneficiadas, pues voluntariamente deciden entrar en la transacción y voluntariamente aceptan los términos del contrato.

El segundo problema que comporta el salario mínimo está muy relacionado con el anterior: el Estado, al meterse en algo que no le corresponde, interfiere y perjudica a una o a todas las partes de la transacción. Siguiendo con el ejemplo antes mencionado, se introduce un salario mínimo de "X+25". A ese precio, el empleador "A" no está dispuesto a contratar los servicios del trabajador "B", por lo cual este queda desempleado. En una situación de pobreza, es totalmente posible que"B" acepte trabajar por el salario "X" (pues prefiere "X" a nada) pero no puede hacerlo porque la ley fija que su remuneración debe ser, como mínimo, de "X+25", cantidad que no muchas empresas estén en capacidad o disposición de pagar. Siendo así, no sólo se limita la libertad de "B" para decidir sobre lo que le conviene o no, sino que también se establece, con el salario mínimo, una barrera de entrada que le impide al trabajador obtener empleo, con lo cual se perpetúa la situación de pobreza.

Ahora, resulta curioso que las más atacadas por pagar "salarios de hambre" son las empresas trasnacionales. No obstante, algo que llama la atención es que son estas las que más empleos generan alrededor del mundo. En Costa Rica, el incremento de inversión extranjera directa (IED) de $658,4 millones en 2002 a $1884,6 millones en 2007 (en términos porcentuales, un incremento de 286%) es lo que ha permitido mantener una de las tasas de desempleo más bajas de América Latina (fluctuando entre el 4,5% y el 5,5% del total de la población económicamente activa). Pero esto no es lo único sorprendente: estas empresas pagan salarios más competitivos que la gran mayoría de empresas costarricenses y, por supuesto, que el sector público. Basta con preguntarle a los trabajadores de 3M, H&P, Intel, Conair, Amanco, Mabe, Barceló, Baxter, Hospira, BATCA, Firestone, Coca Cola, y otras tantas empresas, para confirmar que ellos reciben un sueldo que, muy posiblemente, no recibirían fuera de esas empresas y desempeñando las mismas labores.

Ahora bien, alguna gente podría decir que esas empresas pagan ese tipo de remuneraciones porque la ley las obliga. Esto puede ser cierto, pero parcialmente. La razón de lo anterior radica en que, aún sin salario mínimo, los trabajadores pueden salir beneficiados con la llegada de empresas con grandes cantidades de capital. Ello porque, piénsese que un trabajador reciba un "salario de hambre" en su país, pagado sea por el Estado o por una empresa privada nacional pero otra empresa nacional o extranjera le ofrece un salario mayor, aunque relativamente bajo para alguna gente. El trabajador incremetó su ingreso y por lo tanto se benefició, aún cuando eventualmente podría recibir menos de lo establecido por la ley.

Hay que recordar un punto importanet: el salario se paga por las capacidades, habilidades y requerimientos de un trabajo, no por criterios como dignidad, justicia, etc. Además, es el reflejo de la situación económica de una empresa o de un país. En el primer caso, no puede pretenderse que por un trabajo que cualquiera puede hacer, que no necesita preparación académica ni grandes habilidades o conocimientos, se le deba pagar a una persona 1.000.000 de colones. Y tampoco puede pretenderse que en una situación de crisis económica se remunere a los trabajadores con una cantidad de tal magnitud.

En Vela


Hace unos meses, un “analista” tico denunció la formación en América Latina de un ominoso eje: Uribe, en Colombia; Arias, en Costa Rica, y Saca, en El Salvador. Todo lo demás sería un continente de bienandanza socialista liderado por Hugo Chávez (con sus acólitos Evo Morales, Correa y el bufón del norte) y los otros, como si los otros, entre ellos Lula y la señora Bachelet, hubiesen renegado del capitalismo, de la democracia representativa o del sentido común.

Pues bien, bastó un bombazo en tierra ecuatoriana, de parte del Ejército de Colombia, en marzo pasado, para que salieran a flote las computadoras de Raúl Reyes , que le cerraron la boca a Chávez y dejaron en cueros a los defensores de las FARC y a los revolucionarios y patriotas de cafetín. No hay enfermedad política peor que la esquizofrenia, la pérdida del sentido de la realidad. Tarde o temprano, los hechos que no quisimos ver, por vanidad o por falta de deliberación y de consejo, que interpretamos mal, o que, de mala fe o por oxidación ideológica, no pudimos ver, se nos plantan de frente, tozudos e irónicos, y nos obligan, en buena hora, a rectificar, que es de sabios, o a proseguir en la insensatez…

La historia está llena de lecciones. Hay que abrevar en ellas. Ayer, por ejemplo, La Nación nos dio una noticia morrocotuda: Raúl Castro anunció un apretón económico. Podría ser más duro, pero va poco a poco, pues su hermano, intoxicado por su pasado, sigue vivo, enfundado en su buzo. Sin embargo, está viendo los hechos, para ira y desazón de ciertos compatriotas ticos que, desde años, padecen otra enfermedad terrible: la viejera intelectual, que no perdona edad, fuente de tonteras sin fin.

Pues bien, Raúl nos habló de “apretarse el cinturón” por “la inevitable” crisis internacional (no por el hiperexplotado embargo gringo) y, ¡cáigase el cielo!, dijo: “No es ético crear falsas expectativas. Decir lo contrario sería engañarlos… Es necesario actuar con realismo”, no el opuesto al idealismo, agrego, sino a la estupidez, a la utopía o al angelismo. El realismo de ver las cosas de frente y como son para adaptarse inteligente y eficazmente a ellas. El realismo, sin conspiraciones, virus devastador de la vanidad y de la tontera humana.

Y dijo: “La asignación de recursos debe ajustarse estrictamente a los ingresos disponibles”. Y dijo: “Socialismo significa justicia social e igualdad, mas igualdad de derechos (sic), de oportunidades, no de ingresos”. Y dijo: “Igualdad no es igualitarismo. Este es una forma de explotación”. Y unos profesores, profesionales y consejos universitarios ticos gritaron: “¡Maldito traidor, neoliberal!”.

Julio Rodríguez