
Ya lo decían Carlos Alberto Montaner, Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa, en el libro El regreso del idiota: existen dos tipos de izquierda, la izquierda vegetariana y la carnívora. La primera representada en la Latinoamérica actual por Bachelet, Alan García, Lula y otros; se trata de una izquierda que dejó de lado el comunismo y que ahora es uno de los más fuertes defensores de la democracia, la empresa privada y el libre mercado. Mientras tanto, la izquierda carnívora está liderada por idiotas de la envergadura de Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Ollanta Humala entre otros tantos especímenes que siguen lanzando diatribas contra todo lo que no sea estatismo, nacionalización, comunismo y cualesquiera otras tonterías que integran su repertorio.
Esta referencia viene a colación por una sencilla razón: hace unos días en ASOJOD nos enteramos, de grata manera, de la existencia de un blog de personas de izquierda a favor del TLC, cuya dirección electrónica es http://www.tlcsi.com/. Y decimos que de manera grata porque esto revela que todavía quedan personas serias, decentes, respetables y racionales dentro de la izquierda. Personas que no van a quemar llantas, ni a lanzar bombas molotov, ni aplauden las consignas revolucionarias montañesas de dinosaurios políticos como Vargas Carbonell en nuestro país.
En ASOJOD celebramos la iniciativa de este grupo de izquierda con el sí, porque no solo demuestran las características anteriormente mencionadas, sino que también madurez y responsabilidad. No se trata de oponerse a todo lo que no sea comunista/socialista, sino que aceptan que es la manera en que el mundo globalizado se desarrolla hoy día. Conservan sus ideales de manera que puedan materializar aquellos que son razonables y podría decirse que hasta loables, dentro de un esquema respetuoso de la libertad y la democracia. Este grupo es un ejemplo de la izquierda vegetariana, de la que habla el libro de marras. Felicitaciones a este grupo y ojalá muchos otros "guerrilleros vallecentristas" aprendan de esta iniciativa y depongan las armas y los cánticos revolucionarios para adaptarse a la globalización y tratar de hacer valer sus ideales de manera democrática