Recientemente en un fallo histórico, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró inadmisible la demanda con los alegatos de supuesta xenofobia esgrimidos por Nicaragua en contra de Costa Rica.Aún así los problemas entre estas naciones no se acaban. Para nadie es un secreto el odio de ciertos sectores ciudadanos de estos países hacia sus “vecinos”, viéndose de manera mutua como enemigos (visión que ha sido utilizada de manera mutua por políticos de ambas naciones en pos del beneficio electoral).
Siempre es muy cómodo ver el mal en los demás y no enfrentar los problemas propios. Así mientras todos le echan la culpa al supuesto “coco”, miles de nicaragüense siguen emigrando en búsqueda de subsistencia y miles de costarricenses ven perjudicados sus intereses comerciales por la inseguridad del que ira a pasar con el problema pendiente del Río San Juan, los problemas de estabilidad económica siguen pululando en ambas naciones, en fin la lista sigue y sigue.
El problema de estos países no es la xenofobia ni tampoco las ligerezas de sus gobernantes, se llama intolerancia. Mientras el grueso de la ciudadanía de estos países no comprenda que esos supuestos “antagonistas” son seres de carne y hueso como ellos y dejando de prestarse para manipulaciones políticas decidan buscar el bienestar común de ambas naciones nada se va a arreglar.
TOLERANCIA: decirlo es fácil y de todos depende que en la practica se haga posible.