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lunes, 22 de septiembre de 2014

Tema Polémico: La realidad no entiende de ideologías


Cualquiera que siga este espacio de opinión sabrá bien que no somos seguidores de Ottón Solís. Sin embargo el mínimo de decencia y honestidad intelectual hacen imposible no reconocer la importante labor que ha emprendido como Presidente de la Comisión de Hacendarios.

El Diputado Solís se ha avocado la titánica tarea de recortar el gasto superfluo del presupuesto de la República para el año 2015. Desafortundadamente, ahora que se está en el poder algunos de sus compañeros no ven como superfluo lo que antes lo era. Además, esta valiente postura ya ha ocasionado que ciertos incautos acusen al señor Solís de “enemigo de los trabajadores” o “neoliberal”.

Evidentemente acá no se trata de ser enemigos de nadie o cosa por el estilo, sino simple y llanamente de realismo puro. Esta discusión no se encuentra en el ámbito valorativo, sino descriptico, es decir, no se trata de preguntarnos si queremos más o menos privilegios y gasto en el sector público, sino si podemos seguir bajo el estado de cosas actual. En este sentido, en ASOJOD creemos dos obviedades muy básicas (desgraciadamente vivimos en tiempos en donde es necesario decir lo obvio), a saber: a) todo gasto ordinario debe encontrarse debidamente financiado por ingresos ordinarios, y b) en tiempos de déficit fiscal se debe recortar el presupuesto y no aumentarlo.

Lamentablemente, en nuestro país tenemos el gran pecado de efectuar los debates de los grandes temas de políticas públicas, a través de meras etiquetas y de lo que los norteamericanos llaman “name calling”. Resulta imperioso, evitar estos malos hábitos discursivos y argumentativos, para que así podamos de una vez por todas entrarle en serio a los graves problemas que nos aquejan, de lo contrario más pronto que tarde sufriremos las consecuencias de tanta ideología de cafetín. 

lunes, 1 de octubre de 2007

Los hechos hablan


ASOJOD en un esfuerzo por abrir el armario de los recuerdos ha obtenido la noticia del Martes 23 de enero del 2001 donde ciertos grupos sindicalistas (anti-trabajadores) como: Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), la Federación de Trabajadores Limonenses (FETRAL), la Confederación Rerum Novarum y la Coordinadora de Sindicatos Bananeros, se jactan de estar demandando a Costa Rica ante los Estados Unidos para que nuestro país pierda las ventajas comerciales que le suministra la ICC.
Es hora que despertemos y nos demos cuenta cuales son los verdaderos intereses que hay detrás de tantas mentiras esgrimidas por los Grupos del NO.

Sin mas preámbulos pasamos a copiar dicha noticia para el gusto de todos nuestros lectores.

¨Cuatro organizaciones sindicales demandarán al Gobierno costarricense ante el Departamento de Comercio de los Estados Unidos y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En la queja --que interpondrán el próximo mes-- aluden que el país carece de las condiciones para efectuar negociaciones colectivas tanto en el sector público como en el privado.

La denuncia la harán la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), la Federación de Trabajadores Limonenses (FETRAL), la Confederación Rerum Novarum y la Coordinadora de Sindicatos Bananeros.

Lo que pretenden es que Estados Unidos imponga sanciones comerciales contra los productos ticos que entran a esa nación con ventajas arancelarias.

Así lo confirmaron ayer Mauricio Castro y Albino Vargas, asesor legal y secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP).

Frente a ello, el ministro de Trabajo, Bernardo Benavides, lamentó la decisión, pero anunció que, de presentarse la demanda, el Gobierno nombrará un grupo de abogados para enfrentarla.

En 1993 se presentó una denuncia similar cuyo trámite fue suspendido por los sindicatos luego de que el Gobierno impulsara la ley que estableció el fuero sindical en el Código de Trabajo.

Vacío legal

En mayo y agosto, la Sala Constitucional limitó, en dos fallos separados, las convenciones colectivas en el sector público.

En el primero, declaró inconstitucionales las convenciones de 50 de las 81 municipalidades, por lo cual cada Concejo debe definir con sus empleados quiénes realizan o no gestión pública.

Esto por cuanto quedan fuera de negociación los empleados que dicten actos administrativos que supriman o modifiquen derechos de los demás funcionarios, según explicó el experto en derecho laboral, Fernando Bolaños.

Un segundo fallo dejó sin efecto tres artículos de la convención de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) que establecían el pago de incentivos para disfrutar de vacaciones, bonificaciones por no faltar al trabajo y financiación de actividades sociales.

Gerardo Aguilar, presidente de la Rérum Novárum, comentó que el fallo de la Sala IV podría llevar a la Defensoría de los Habitantes, la Contraloría o la Procuraduría a solicitar la declaratoria de inconstitucionalidad de otros beneficios incluidos en diferentes convenciones del sector público.

Según Albino Vargas, "el camino nacional (de negociación) quedó cerrado, lo que procede es el escenario internacional".

Mauricio Castro explicó que la demanda intenta acogerse a las cláusulas sociales del Sistema General de Preferencias y de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), de las que Costa Rica forma parte, que obligan al país a mantener condiciones laborales como la negociación colectiva.

Desprestigio

Para el ministro Benavides, la queja internacional es improcedente pues "no se puede denunciar al Gobierno por acatar las resoluciones de los tribunales".

Considera que la demanda "desprestigiaría al país y podría afectar las relaciones comerciales con Estados Unidos".

Sandra Piszk, defensora de los habitantes, quien impulsó uno de los recursos que falló la Sala IV, no ve razón a la demanda pues "nadie está cuestionando las convenciones pues son un derecho, lo que combatimos son las cláusulas abusivas".

Para Fernando Bolaños, el éxito de la queja depende de la presión de los sindicatos estadounidenses: "Creo que en un Gobierno republicano no tendría tanta fuerza como si fuera en uno demócrata".


Tomado de la Nación
http://www.nacion.com/ln_ee/2001/enero/23/pais1.html

miércoles, 25 de julio de 2007

En Vela


La denuncia contra la cúpula sindical de ANEP, publicada la semana pasada, sobre las desviaciones legales, morales y administrativas internas, no es novedad ni escándalo. Es la confirmación de lo previsible y lógico: la ausencia de democracia, de controles, de discusión crítica, de transparencia y, como férrea lápida marmórea, la paranoia ideológica, que atonta y desnaturaliza todo, producen estos males.

Desde Stalin a Pinochet, de la dinastía de los Somoza a Fidel Castro, de Pol Pot a Hugo Chávez, de Trujillo a Kim Il Song, para hablar de las grandes ligas, hasta las divisiones menores de aprendices y novicios, la metodología es la misma. ¿Qué diferencia hay entre Albino Vargas, en ANEP, y Jorge Nery Carvajal, en el Comité Olímpico (CON)? La diferencia está en las siglas. El resto es idéntico, hasta el lenguaje. Entre los dos acumularán, dentro de poco, unos 40 años de reelecciones, una marca, gracias a los mismos métodos. ¡Oxidación y moho por dentro y por fuera! Las consecuencias son parecidas: ineficiencia, ridículo, grandilocuencia y, sobre todo, miedo de perder el poder.

En cuanto a ANEP, todo ha sido positivo, hasta la comedia montada, el viernes pasado, en El Tobogán. Tobogán o resbaladero, ¡qué metonimia tan precisa! Cuando un sindicato exhala el tufillo denunciado por una fiscal valiente y cuando esta debe pedir protección oficial ante las amenazas recibidas, ¿estamos ante un sindicato, esto es, una asociación en defensa de los agremiados trabajadores, o ante qué?

Pues bien, este “qué”, que hace la gran diferencia, verifica lo denunciado por tirios y troyanos por muchos años: la necesidad de distinguir entre el sindicalismo genuino, organización social consagrada en nuestras leyes, y el falso sindicalismo, que ha vivido en medio de la impunidad, del miedo y del chantaje, que declara huelgas cuando le viene en gana, que bloquea calles, escuelas, muelles y hospitales, y que tiene el tupé de decirse defensor de los trabajadores y arroparse en la bandera de Costa Rica.

Esta mixtificación forma parte de la confusión de conceptos –intelectuales y morales– reinante en Costa Rica, que tanto hemos denunciado, y de la estrategia de la manipulación y del miedo, prevaleciente en diversos sectores académicos, administrativos, políticos y en no pocos espacios de algunos medios de comunicación, privados o públicos. Esto es, en el fondo, lo que se debate en nuestro país en estos meses: la democracia albina, de bazucazos o callejera, o la institucio- nalidad democrática. Las más variadas causas nos han conducido a esta encrucijada. La polarización no es propiamente de personas, sino de principios y de valores.

Por Julio Rodríguez
Tomado de la Nación