Mostrando las entradas con la etiqueta relaciones diplomáticas de Costa Rica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta relaciones diplomáticas de Costa Rica. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de junio de 2012

Tema polémico: la refinadora china


Como parte de los negocios que montó el Gobierno anterior al romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China, tuvimos el "regalo" del Estadio Nacional y la compra de bonos por más de $300 millones, con posiblemente algunas comisiones y premios para los "negociadores" criollos. Pero nos faltó una sorpresita más, que avanza silenciosa pero muy peligrosamente: la refinadora china. 

Como bien saben todos, RECOPE no cumple un rol necesario ni destacado en el imaginario costarricense: no refina y se ha dedicado a convertirse en una simple bodega de almacenaje financiado con recursos públicos y como el único importador autorizado por ley de petróleo y sus derivados. Gracias a su monopolio y a la decisión de sus dirigentes, los costarricenses tenemos el combustible más caro de Centroamérica y uno de los más caros de todo el continente.

Frente a este problema de altos precios, la lógica y la evidencia empírica ordenan que, para solventarlo, se requiere abrir el monopolio de la importación de petróleo y permitir un mercado competitivo que le pueda ofrecer mejores condiciones a los consumidores. Pero no. Ya sabemos que la gran mayoría de políticos costarricenses no creen ni en la lógica ni en la evidencia: sus decisiones se orientan por el simple interés de llenar sus billeteras valiéndose de sus puestos. 

Así pues, se inventaron un "negocio" con China para instalar una refinería en Moín -la zona donde los trabajadores son los más responsables del mundo y nunca van a huelgas para no perder ni un minuto de sus apreciadas labores- con cuatro objetivos: 1) utilizar recursos económicos liberados por la sustitución de importación de combustible por importación de crudo (cualquier parecido con el modelo de sustitución de importaciones de la década de los 60 es mera coincidencia); 2) contar con producto terminado de una calidad mayor al que actualmente se importa, 3) garantizar la seguridad en el suministro de producto y 4) generar una disminución en el precio interno de venta de los combustibles.

Como podrán pensar, estimados lectores, estos cuatro objetivos nunca se van a cumplir. Y lejos de poner como razón para suponer este fracaso la experiencia del pasado, en ASOJOD queremos ofrecer algunos datos que pueden ayudar a entender por qué los costarricenses quedaremos peor si se implementa esta ocurrencia. 

Para echar a andar el negocito, se creó una compañía llamada Soresco, con 50% de capital puesto por el Gobierno de China y el otro 50% por el Gobierno de Costa Rica. Soresco será la encargada de construir el megaproyecto de la refinería y cobrará a RECOPE una cuota por concepto de arrendamiento (que según los estudios técnicos deberá ser de un 5% anual sobre el valor del proyecto), que deberá contemplar el costo del financiamiento más los intereses, el costo por depreciación y la utilidad, que según los cálculos pactados en el contrato suscrito por esta última y CNPC (la compañía petrolera china), será del 16%.

Ahora bien. El costo del financiamiento se las trae, porque según el contrato, se requieren alrededor del $1.500 millones. China pondría $500 millones y le correspondería al estado costarricense poner otros $500 millones. Siendo que RECOPE no tiene recursos para ponerlos, es muy probable que el Gobierno de Costa Rica tenga que solicitar un préstamo internacional y eso significa que todos los costarricenses tendremos que pagarlo en el futuro.
Adicionalmente, RECOPE deberá asumir en su presupuesto, los costos del financiamiento, esto es, la amortización e intereses por los préstamos que incurra, así como  los costos adicionales en la operación de la nueva planta, entre los cuales se deben incluir mano de obra adicional, cuya cantidad estima la empresa que será de 200 funcionarios nuevos. Esto con el inconveniente de que proyectos similares realizados en otras latitudes son intensivos en uso de tecnología y no así en mano de obra. De hecho, se dice que plantas del calibre de la que quiere tener RECOPE no requerirían más de 50 empleados, casi todos de nivel superior, por tratarse de manejo y supervisión de equipos que utilizan tecnología de punta.

El costo del arrendamiento y los costos adicionales para Recope han sido calculados en aproximadamente $ 586 millones anuales, los cuales deben ser absorbidos, de acuerdo con los objetivos del proyecto, por el ahorro en la sustitución en la importación de productos terminados por crudo y que, en términos de costo por barril, representa la cifra de $ 40.83. Esto significa que, para que el proyecto sea factible desde el punto de vista económico, el ahorro que se debe producir entre el costo del barril de producto terminado y el costo del barril de petróleo debería ser mayor $ 40.83 para que los precios internos de venta de los combustibles fuesen menores. Viendo el comportamiento histórico de mediano y largo plazo de las diferencias entre el precio del producto terminado y el crudo, el promedio en el periodo 2002-2011 es de apenas $9. En otras palabras,  con el porcentaje de utilidad pactado, los costos operativos y las constantes fluctuaciones en el precio del crudo, es muy poco probable que los costarricenses paguemos un precio menor por el combustible.

Como puede verse, es claro que los números no calzan con los fantásticos castillos de arena construidos por RECOPE. Esta ocurrencia, en la cual deben abundar las consultorías, las comisiones, los viajes a China y los negocios indirectos (como el alquiler de oficinas en Forum para Soresco, pagado aparentemente con fondos de RECOPE), será en beneficio de unos pocos que están dentro de la "argolla" que negoció con el gigante asiático. Los demás, los ciudadanos comunes y corrientes, los que trabajamos todos los días para ganarnos nuestro dinero honradamente, asumiremos los costos. Esa es la lógica del modelo mercantilista que domina este país y del cual, el PLN es el mayor exponente: privaticemos ganancias y socialicemos pérdidas. 

Costa Rica no requiere una refinería como esta, que le terminará costando millones de dólares a los tax payers actuales y futuros. Para tener una mejor calidad, precios más baratos y un sector más dinámico, con más empleos y oportunidades, lo único que se requiere es abrir el mercado para que todo el que quiera pueda importar combustible y venderlo, con reglas simples y claras, fáciles de cumplir y que le permitan al consumidor ejercer su derecho a escoger libremente el producto que mejor satisfaga sus necesidades. 

lunes, 24 de noviembre de 2008

Tema polémico: la relación Costa Rica-China


La semana pasada vino a Costa Rica el Presidente de China, Hu Jintao. En relación con esto, en ASOJOD queremos comentar varios asuntos que vemos con mucha preocupación: los temas del dinero proveniente de ese país, la fiscalización de esos fondos, el TLC con esa nación y la política exterior costarricense.

Dinero chino: una tentación.

En primer lugar, es importante señalar que la Administración Arias está intentando cumplir sus promesas de campaña a partir de fondos prestados o regalados. Esto crea un problema de evaluación para el votante, pues no sabe si China o la Administración Arias es la responsable de la satisfacción de algunas de sus "demandas" y, por consiguiente, ignora si debe o no premiar al PLN en las siguientes elecciones.

Además, el boom de fondos chinos a disposición del gobierno de Costa Rica crea otros dos problemas importantes: por un lado, genera lo que podría llamarse una "ficción presupuestaria", pues hace creer a los tomadores y ejecutores de decisiones que hay mucho dinero disponible para gastar, y cuando eso pasa, la mente de muchos populistas empieza a sacar cálculos acerca de la relación entre las políticas públicas y la consecución de votos. Por el otro lado, al haber más dinero disponible, se aumenta el tamaño del Leviatán, en tanto se le dota de más recursos para que intervenga en la economía, distorsione las decisiones individuales y genere incentivos perversos para que algunos evadan sus responsabilidades.

¿Quién fiscaliza?

El segundo tema que abordamos es el de la fiscalización. Si, como sucedió con el caso de las consultorías del BCIE, los fondos son privados (donaciones), significa entonces que la Contraloría no puede ejercer fiscalización sobre ellos. Por supuesto puede decirse que entonces la fiscalización recae sobre el donante, en la forma y términos que este proponga. Sin embargo, queda la duda respecto a si China tendría interés en vigilar el buen uso de ese dinero, o si estableció mecanismos para su control, por lo que entonces la preocupación se enfoca hacia la pregunta de si puede o no el Gobierno costarricense hacer uso discrecional de ese dinero, sea para pagar salarios, cumplir promesas de campaña o lo que mejor crea conveniente.

Sobre este mismo asunto, si no está clara la fiscalización ¿cómo evitar que este dinero sea aprovechado por personas corruptas? Los casos relacionados con el préstamo finlandés así como la experiencia en otras latitudes no dejan un buen sabor de boca a este respecto, pues para nadie es un secreto que muchas veces la cooperación internacional ha servido para engrosar las cuentas de algunos políticos corruptos, como el continente africano muy bien lo ejemplifica.

Ahora, siempre en el tema de los fondos públicos, si por el bien de la discusión decimos que el dinero chino no es público y que, como donante, China establece mecanismos de control y que el Gobierno costarricense tienen autorización para gastar como mejor le parezca ese dinero, queda todavía una interrogante: ¿a dónde está el dinero que el Estado costarricense recauda? ¿Está guardado, gastado, generando intereses? Porque si bien los fondos chinos vendrían a servir para satisfacer necesidades de gasto que tiene el Estado costarricense, la recaudación de impuestos no ha cesado. Entonces ¿dónde queda la necesidad de racionalizar el gasto y de tener disciplina fiscal y orden financiero, si el Estado puede pedir subsidios vía donaciones y préstamos? ¿Para qué el engorroso camino de calibrar y recaudar impuestos si está la sempiterna generosidad del gigante asiático?

A lo anterior podemos sumarle una implicación política bastante seria. Si no está claro el control sobre el gasto de ese dinero donado o prestado ¿cuál es el papel que desempeña la oposición (PAC, PUSC y ML)? Si seguimos a Pasquino y Massari, comprenderemos que la oposición tiene como papeles fundamentales en un régimen democrático, la crítica, el control y la alternativa al oficialismo, pero si las herramientas jurídicas la atan de manos ¿cómo podemos esperar su buen funcionamiento? Este tipo de prácticas, evidentemente, flaco favor le hacen a la institucionalidad, al Estado de derecho y a la democracia costarricense.

¿Quién da más?

El tercer punto que deseamosa traer a colación es el de la política exterior costarricense a este respecto. Ya en ASOJOD habíamos hablado sobre el caso de las relaciones diplomáticas con China y habíamos expresado nuestro malestar, en tanto se trata de un país cuyas políticas internas no concuerdan con el lineamiento definido por Costa Rica: democracia, derechos humanos, defensa de la libertad, paz.

Y como si la imagen de contradicción que está dando nuestro país al entablar relaciones diplomáticas con ese país no fuera suficiente, todavía venderse al mejor postor nos deja como la concubina del sistema internacional. Para muestra un botón: Costa Rica había recibido de Taiwán la friolera de $59,5 millones regalados entre 2000 y 2005 y $341 millones prestados en condiciones favorables para el mismo periodo. Pero luego, China empezó los coqueteos y Costa Rica se vendió a un mejor postor: ese país le ha dado al nuestro, en poco más de un año de tener relaciones, la suma de $430 millones y siguen contando, pues hay más promesas pendientes, en especial una línea de crédito que el Banco de Desarrollo de China dará a los bancos costarricenses como forma de "paliar" (¿?) las consecuencias de la actual crisis financiera internacional.

¿Que nos dice eso? Que la Administración Arias está aplicando muy bien la frase que don Oscar citó en uno de sus discursos: "nunca hay viento favorable para quien no sabe hacia donde va". Como es evidente, el Gobierno está adaptando las velas del barco que el capitán prometió dirigir, aunque las modificaciones sean contradictorias y dejen mal parado al país en la escena internacional. ¿Qué pasará ahora? Si los talibanes dan más de $430 millones, nos asociaremos con ellos? ¿Si Hugo Chávez sobrepasa la cantidad "mágica" se implantará una sucursal de la revolución bolivariana en Costa Rica?

TLC: una oportunidad

No todo es negativo respecto a la relación con China, pues al menos existe la posibilidad de negociar un TLC con ese país, aunque seguimos sosteniendo que no es necesario establecer lazos diplomáticos para iniciar relaciones comerciales. Sin embargo, este TLC nos parece que es una gran oportunidad para los costarricenses, pues tendremos la posibilidad de obtener productos a precios más cómodos y así satisfacer nuestras necesidades de consumo, así como la opción de explorar nuevos nichos de mercado y colocar bienes y servicios en un mercado gigante, lo cual se traduciría en más empleos y más beneficios para los costarricenses.

Sin embargo, los antecedentes inmediatos respecto a TLC's no son muy halagueños en nuestro país. Acabamos de salir de cuatro años discutiendo uno y ya, con dos en camino (UE y China), los enemigos del libre comercio no han descansado ni un momento. Por ahí ronda la sombra del proteccionismo y el mantenimiento de subsidios. Algunos empresarios podrían pedir ser excluidos, y con la excusa de no poder competir con los volúmenes de producción y precios baratos de los chinos, seguirán sometiendo al consumidor a aceptar sus malos bienes o servicios. No obstante, si se justifica el miedo a productos baratos de China, también se deberá justificar el miedo a tecnología que reduce precios o aumente calidad o al comercio con otros países, en suma, el miedo al progreso y al cambio. También podrían surgir algunos mercantilistas que pretendan usar al Estado costarricense para finaciar sus exportaciones y llegar al mercado chino. Esperemos que esto no pase y que los proteccionistas locales no acaben con tan buena oportunidad tanto para los consumidores como para los verdaderos empresarios que no tienen miedo a competir.

El TLC con China sería muy provechoso si en realidad es libre comercio, es decir, nada de favoritismos, proteccionismos, tasas, cuotas, permisos, privilegios, etc. Y vemos con buenos ojos que China no esté condicionando la firma del TLC a la ratificación de acuerdos de la OIT, OMC, etc, lo cual es una buena forma de respetar la soberanía costarricense. Pero más que soberanía nacional, lo que en ASOJOD reivindicamos es la soberanía del consumidor: es decir, que se nos permita a cada uno de nosotros tomar las decisiones respecto a precio, calidad, cantidad, etc. Si algunos empresarios (como la Cámara de Industrias) salen diciendo que es necesario impedir la entrada de algunos productos chinos, por diversas razones, entonces ¿qué seguirá después? ¿la Cámara de Industrias protegiéndonos de leer ciertos libros o visitar algunos lugares?

En ASOJOD hemos querido presentar todos estos puntos para la reflexión, esperando que motiven el análisis crítico respecto a las relaciones con China y enfatizando en algunos aspectos legales, políticos, financieros y comerciales que nos parecen importantes a la hora de analizar tal nexo.


lunes, 18 de agosto de 2008

Tema polémico: la política exterior de Costa Rica


Desde hace meses hemos venido observando importantes cambios en la dirección de la política exterior costarricense. La ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán y el inicio de ellas con China; el traslado de la sede diplomática de Jerusalem a Tel Aviv, el establecimiento de relaciones con Palestina y la adhesión a Petrocaribe, entre otros. Todo esto en el seno de una carrera por obtener un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En ASOJOD hemos dado seguimiento a esta nueva política que pareciera fundamentarse en la idea de quedar bien con "dios y con el diablo" y, que al mismo tiempo, parece trastocar los valores de la política exterior costarricense. De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, la política exterior costarricense se ha caracterizado por "el respeto al derecho de asilo, el apego a la democracia, la abolición del ejército, el desarme y la promición de los derechos humanos". En ese sentido, asistimos a algunas serias contradicciones axiológicas que queremos sacar a colación para el debate.

China:

Si se dice que Costa Rica tiene como norte la protección de los derechos humanos y la promoción de la democracia, el establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con China resulta toda una contradicción. Para nadie es un secreto que China es un régimen de partido único, con limitadas libertades de expresión, asociación, credo, etc., caracterizado históricamente por violaciones a los derechos humanos, especialmente por el mantenimiento de la esclavitud. También es cierto que las políticas internas represivas del Gobierno Chino, impulsando un "capitalismo" de Estado, donde persiste la propiedad colectiva de muchos medios de producción, el clientelismo político, el amiguismo entre el aparato gubernamental y algunos empresarios, el control de precios, y en fin, la intervención del mercado. Asimismo, se mantiene un sistema legal que patrocina la esclavitud y eso es lo que ha permitido a China tener una mano de obra tan barata, capaz de lograr una tasa de crecimiento económico promedio de 9.3% entre 1986 y 2006. Evidentemente, en ese país ni hay democracia ni respeto por los derechos humanos, pero eso no fue óbice para que la Administración Arias Sánchez rompiera los lazos diplomáticos con Taiwán y los iniciara con China.

En ASOJOD no pensamos en que es necesario dejar de negociar con China, sino que no es necesario establecer relaciones diplomáticas para tener relaciones comerciales, salvo que se tratare de un Acuerdo de Asociación como el que actualmente se está tratando de establecer con la Unión Europea. Como siempre lo hemos defendido, el Estado no debe intervenir en la economía, lo que implica que no tiene por qué participar en las relaciones comerciales entre unidades económicas de distintos países: el contrato entre privados sólo debe involucrar a esos privados y sólo ellos deben participar y verse obligados por él. La única relación interestatal (no entre las unidades económicas privadas) que debería existir entre China y Costa Rica es meramente administrativa, para efecto de trámites consulares, asistencia a ciudadanos en el otro país y legalización de documentos.

Palestina e Israel:

Si, por otro lado, se pretende patrocinar el desarme y la paz, resulta ilógico establecer vínculos diplomáticos con Palestina, dado que ese Estado tiene una fuerte vinculación con el grupo terrorista Hamás y se le acusa de dar protección a miembros de Al Qaeda. Antes de que alguien pegue el grito al cielo, queremos aclarar que también consideramos como terrorista al gobierno de Israel y a todo aquel pueblo, Estado-nación o grupo que se proclame "elegido" y crea que tiene licencia para matar en nombre de alguna deidad.

Lo más lógico es que si en verdad Costa Rica está comprometida con la paz y el desarme, tendría que romper relaciones con ambos Estados hasta tanto no haya un acuerdo de cese a las hostilidades. Esto implica, por supuesto, dejar de apoyar cualquier iniciativa tanto de Israel como de Palestina en el concierto de las Naciones que no vaya dirigida a alcanzar una paz estable y limitarse, al igual que con China, a mantener relaciones de índole administrativa.

Cuba y Venezuela:

A pesar de que, en la actualidad, Costa Rica no mantiene relaciones con Cuba, lo cierto es que nuestro país nunca debió establecerlas mientras Fidel Castro y su régimen de partido único violador de libertades permaneciera en el poder. A largo del tiempo, Costa Rica ha roto algunos lazos con ese país pero los ha vuelto a reestablecer, al mejor estilo de las relaciones amorosas tormentosas, donde la pareja termina y reinicia una y otra vez.

Parafraseando a Carlos Alberto Montaner, dado que a Fidel Castro se le ha extendido la vida para ver el fracaso de su sistema y la forma en que su propio hermano lo acaba, lo que Costa Rica debería hacer en ese contexto es simplemente esperar el reestablecimiento de la democracia en Cuba. Una vez logrado, sería correcto que nuestro país reiniciara las relaciones diplomáticas.

Respecto a Venezuela, la situación es aún más complicada. Al tener ese país un régimen de partído único (de facto), que se caracteriza por la violación sistemática a las libertades individuales, especialmente a las económicas y políticas, no se justifican las relaciones diplomáticas que Costa Rica tiene con la república bolivariana. Sin embargo, a pesar de que Chávez ha insultado una y otra vez al gobierno costarricene, ahora resulta que la Administración Arias Sánchez defiende a la de Chávez Frías, en el marco de la integración de Costa Rica a Petrocaribe para obtener petróleo "más barato". Nos preguntamos si en términos económicos efectivamente existirá ese ahorro, dado que hasta el momento no hemos visto ningún dato que lo compruebe. Pero nuestra duda es mayor en términos de costo político: literalmente, el ingreso a Petrocaribe es poner la cara para recibir bofetadas. Y como toda relación enfermiza de amor-agresión, la víctima justifica y perdona, lo cual hace pensar que se le entrega un recurso de poder a Venezuela sobre la política exterior de Costa Rica

Finalmente, en todo ese contexto de relación Cuba-Venezuela y Venezuela-Costa Rica, exista una especie de transitividad, de forma tal que indirectamente Cuba y Costa Rica se abrazan unidas. Llama poderosamente la atención que ahora nuestro país se convierta en defensor de Cuba luego de entrar a Petrocaribe, una organización financiada por el teniente-coronel Chávez y sus petrodólares. Esto lo demuestran declaraciones de Oscar Arias, cuando afirma que Estados Unidos debería cerrar Guantánamo y revocar el embargo a Cuba.

En ASOJOD estamos de acuerdo con ambas medidas, pero nos resulta sumamente curioso que don Oscar las traiga a colación ahora y no en el contexto del TLC con Estados Unidos. Para nosotros, el cierre de Guantánamo debe darse por ser este un lugar donde se violan derechos humanos y el cese del embargo, porque es una intervención del Estado en la economía, prohibiéndole a cubanos y a estadounidenses comerciar libremente entre sí. No obstante, las declaraciones de don Oscar nos hacen pensar más en una forma de congraciarse con Chávez que en un interés racional y responsable para que aquella situación finalice.