Para iniciar este artículo vale la pena recordar un spot
publicitario de la campaña del famoso Luis-Gui, así nos decía:
“tengo un solo carro, un reloj y cuatro trajes que me quedan y no necesito más (…) soy Luis Guillermo Solís quiero que me conozca y me ayude a rescatar a Costa Rica”
En ese anuncio el candidato se presentaba como un costarricense
más, un costarricense promedio, alejado de la politiquería y del materialismo
suntuoso. Pero todo cambia en esta vida, y en tan solo diez meses el Presi ha
dado un giro de 180 grados, haciendo verdad aquel adagio de que sólo se conoce
verdaderamente a una persona una vez que se le ha dado poder, veamos.
El Presi, al inicio de su gobierno quiso seguir por esta misma
ruta del costarricense “de a pie”, aquel que es distinto a la clase política
tradicional. En ese orden de idea anunciaba a la prensa que prefería utilizar
su carro personal y no el de Casa Presidencial.
Ello rápidamente cambió, y ahora el Presi en sus rutas de la ¿alegría? utiliza
dos flamantes Land Rover 2015,
parece que al final del día el Presi si necesitaba más, a diferencia de lo
dicho en su campaña.
Igualmente anunció que durante su Gobierno existiría total
transparencia y que la Casa Presidencial se convertiría en una “Casa de
Cristal”.
Desafortunadamente, esa promesa tampoco duró mucho, dado que Presidencia
incluso mantenía en secreto el listado de visitas a la “Casa Polarizada”. Este
secretismo se vino abajo una vez que la Sala Constitucional obligó a revelar
dicha información.
Pero aquí no acaba el record de terror, el último desliz y el más
grave refiere al tema impositivo. El
Presi había prometio en campaña que no existirían impuestos durante los dos
primeros años de su gobierno, y que además utilizaría este tiempo para
demostrar a la ciudadanía que realizaría un manejo responsable de la cosa
pública , lo cual lo legitimaría para solicitar dichas medidas.
Lo cierto del caso es que al día de hoy sabemos que el Presi no se aguantó las
ganas, y a menos de un año de su gobierno ya está hablando de aumentar
impuestos. Pero lo peor ha sido el presupuesto absolutamente deficitario que
presentó a la Asamblea Legislativa (y que fue aprobado a través de medidas
autoriatarias y antidemocráticas), lo que evidencia que no hay tal sentido de
la responsabilidad fiscal dentro de esta Administración.
El mayor activo de todo político es su credibilidad, hoy en día en
ASOJOD creemos que el Presi ha derrochado y se ha comido por entero éste
capital. Hoy en día el Presi no es más que un político tradicional, totalmente
alejado de la imagen que “vendió” en campaña. Robándole sus palabras de campaña decimos:
¡Hay que rescatar a Costa Rica de Luis Guillermo Solís!

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