jueves, 23 de agosto de 2007

La historia ya cambió


EnForo (6/7/07), la ingeniera Rosario Incer expresaba posiciones extremas respecto al TLC, la Sala Cuarta y el TSE. El 14 de agosto, trata de disipar su participación en el artículo. Aunque no me convence, me tranquiliza pues ahora afirma: “No somos de ninguna forma un grupo que llama a la violencia”. Ojalá cumplan si el resultado del referéndum no favorece sus intereses.

Quiero decirle a doña Rosario que la Costa Rica que pareciera añorar, la de los antepasados, dejó de existir hace rato, y no por culpa del TLC ni de los neoliberales. Basta ver el número actual de pobladores del país para entender que no sería posible vivir en aquel idílico ambiente de pocos ricos y muchos pequeños productores en minifundio, mientras los asalariados consumían lo poco que se producía en el país y la veían “fea” para comprar ropa y enseres importados.

En ese tiempo, se combatía la pobreza con limosnas, “gallitos” y ropa usada en la puerta de las casas, y se atendía al medio millón de costarricenses con unos cuantos hospitales y escuelas, y un puñado de policías. Jamás podríamos atender hoy a casi 5 millones de habitantes, dándoles servicios de salud, educación, seguridad ciudadana e ingreso digno, aunque sea insuficiente, si no fuera porque el país se insertó hace años en la economía mundial para aumentar la producción y ventas al exterior, y no tener que exportar a su gente. Para bien de todos, la fuerza del pilón fue sustituida por la del conocimiento, el empuje empresarial y la fe en un mundo mejor.

Producir más. No es demonizando y ahuyentando a los que invierten y producen como se obtiene una economía próspera y creciente, que dé trabajo y bienestar a los miles que se incorporan cada año a la fuerza laboral, y que aportan los impuestos para pagar los miles de millones que invierte el país en programas de solidaridad social como erradicación de tugurios, becas y pensiones no contributivas, además de lo que se invierte en educación, salud, seguridad ciudadana e infraestructura. La fórmula es producir más, exportar todo lo que se pueda e importar lo que acá sale caro producir, para dar mejor vida a todos, en especial a los más necesitados.

¿Y quién va a invertir, para que todo esto sea posible? Dios guarde sea el Estado, para que se repita la triste historia de Codesa y se fomenten la corrupción y la vagabundería. Debe ser la iniciativa privada, apoyada por los turistas y quienes buscan oportunidades de inversión legítimas, en el marco de la seguridad jurídica y las reglas claras que nos va a dar el TLC.

Por Jorge Baldioceda
Tomado de la Nación

Una larga adolescencia


Desde que, a inicios del 2001, el Partido Acción Ciudadana (PAC) irrumpió en nuestra vida política, he seguido atentamente su evolución.

Años atrás, el deterioro del sistema bipartidista había comenzado a crear condiciones para el surgimiento de otra fuerza política, que catalizara parte del desencanto acumulado por un amplio sector de ciudadanos, e incorporara a quienes no se sentían representados por los partidos Liberación Nacional (PLN) y Unidad Socialcristiana (PUSC).

En la campaña del 2001-2002 quedó claro que esa fuerza era el PAC. Así lo documentó, en diciembre del 2001, una encuesta de Unimer-Research Internacional paraLa Nación . A raíz de ese estudio, publiqué un artículo en estas mismas páginas, que Ottón Solís, su líder y candidato, calificó como el primer análisis periodístico serio sobre su partido.

En él dije, entre otras cosas, que “mientras más expectativas sume, más deberá demostrar el PAC que es un partido organizado y coherente”. Añadí que necesitaba, “además de un sólido liderazgo personal, una gran capacidad de negociación y concertación política”, y que estaba en la obligación de “desarrollar madurez prematura”.

Sin cambios. Han pasado casi seis años y el PAC sigue lejos de la madurez, sin asumir las responsabilidades del crecimiento. Está atado a una compleja personalidad adolescente, con brotes de confrontación, disconformidad y rechazo de las figuras paternas (en el caso de Solís, el PLN y Óscar Arias), y no parece aceptar que a esas posturas debe añadir mayor sentido de realidad, programas coherentes y capacidad de proposición y negociación.

Lo anterior no le conviene ni al país ni al PAC. Por ello, a raíz de dos recientes resoluciones clave de la Sala Constitucional, de nuevo insté al partido a repensar su actitud. El diputado Alberto Salom respondió, el 10 de agosto, de la manera directa y respetuosa que siempre debería tener el debate público, algo que celebro. Pero sus argumentos son parciales, y uno de ellos hasta falaz. Por esto, debo hacer algunas precisiones:

Mi punto de partida fue que si el “corazón” del rechazo del PAC al TLC había sido que el Tratado violaba nuestro ordenamiento jurídico y nuestro Estado de derecho, el que la Sala IV lo declarara constitucional derrumbaba ese andamiaje y, por tanto, implicaba un serio revés. A él se sumaba otro: el aval de la Sala al uso de la llamada “vía rápida” para agilizar la votación de proyectos legislativos, incluidos los tratados internacionales, porque esta decisión restaba legitimidad a su estrategia de obstaculizar la labor del Congreso sobre la llamada “agenda complementaria”.

Para no enturbiar más el clima político previo al referendo, con posterioridad a mi artículo el Ejecutivo decidió frenar esa agenda, lo cual, ciertamente, implica una victoria coyuntural para el PAC. Pero el costo será mayor lentitud legislativa.

Al responder, el diputado Salom desdeña mi instancia para que, tras las decisiones de la Sala, el partido haga una profunda reflexión.

Al contrario, y como presunta demostración de actitud constructiva y negociadora, menciona que el PAC ha votado favorablemente 70 iniciativas del Ejecutivo, y que ha presentado 12 proyectos de ley. Sin embargo, no dice en qué consisten esas iniciativas gubernamentales. Tampoco repara en que votar es una actitud pasiva, muy alejada de la negociación activa, ni en que presentar proyectos que no avanzan no es el mejor ejemplo político.

Denuncias y sospechas. Cuando, en mi artículo, hablé de su infundada “operación embarre” contra el canciller Bruno Stagno, coincidente con el establecimiento de relaciones con China, sólo quise poner de manifiesto que una cosa es ejercer un control político serio y otra fabricar sospechas. Preferí no ahondar en el caso. Pero como en su respuesta Salom se aleja de la verdad, debo dar más detalles.

Primero: no es cierto que el “casi” desmantelamiento de la Asociación para el Servicio Exterior se deba a las “denuncias” del diputado (como él dice), sino a revelaciones hechas mucho antes porLa Nación . Lo suyo, en el mejor de los casos, fue un refrito con nuevo adobo.

Segundo: cuando, en el diarioExtra (28 de junio), Salom afirmó tener “serios indicios” de que el canciller Stagno “habría traído” $400 millones de China, como presunta compensación por las relaciones, su único sustento eran las declaraciones del Gobierno de Taiwán. Por ende, se convirtió en su instrumento, aunque las intenciones fueran otras.

Tercero: en su respuesta, Salom afirma que el supuesto pago a cambio de relaciones fue “parcialmente aceptado” por el Canciller en una carta que este le remitió. Tengo copia de esa carta, fechada 11 de julio, y Stagno dice totalmente lo contrario: “Le reitero que la afirmación de que este servidor haya podido ingresar sumas millonarias de dinero, en efectivo o en cheque, en el viaje de regreso de la República Popular China es simplemente inadmisible, temeraria y contraria al sentido común” (énfasis añadido). O el diputado no leyó el párrafo, o faltó a la verdad.

Graves entretelones. En el trasfondo de este caso, además, hay una situación muy comprometedora, que revela cómo un descuidado control político puede derivar en mal praxis. Muchos de los papeles en que Salom ha basado sus sospechas en torno al Canciller no son resultado de “investigación” alguna; se los han proporcionado dos exfuncionarios de bajo rango de la Cancillería, a quienes, el 15 de octubre del 2004, la Comisión Calificadora del Servicio Exterior recomendó despedir sin responsabilidad patronal, tras un período de prueba.

Es decir, Salom se hizo eco tanto de las insinuaciones interesadas de Taiwán como de dos exfuncionarios molestos por su destitución. Además, en una carta dirigida el 30 de mayo del 2006 al ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, usó su condición de diputado para pedir que el Gobierno aceptara un “arreglo extrajudicial” y reinstalara a sus dudosos informantes. Prefiero no juzgar las implicaciones de esta acción.

Como dije en mi anterior artículo, con este tipo de tácticas el diputado Salom está desperdiciando sus dotes intelectuales; y el PAC, su posibilidad de ser una real opción de Gobierno.

Si esta actitud no cambia, la promisoria fuerza que emergió en el 2001, lejos de jugar el importante papel que le corresponde en nuestra vida democrática, podría convertirse en otra causa de frustración ciudadana.

Por Eduardo Ulibarri
Tomado de la Nación

miércoles, 22 de agosto de 2007

¿Realmente un perjuicio?


Uno de los principales argumentos que presentan los opositores al TLC son las serias consecuencias que este Tratado traerá a los agricultores del país.

En resumen, aducen que, con la vigencia del TLC, Estados Unidos inundará nuestros mercados con productos subvencionados, de muy bajo costo. Nuestros agricultores no podrán competir contra estos productos, llevándolos a la quiebra, pérdida de sus terrenos y a la miseria.

Si tomamos en cuenta que por la posición geográfica de EE. UU. y su clima es obvio que en ese país no se cosecha palmito, yuca, banano, café, chayotes, etc. De igual forma, aquí no cultivamos trigo, cebada o algodón. Es cierto que hay productos, como el melón y la piña, que se producen en ambos países, pero, debido a la gran demanda de 300 millones de estadounidenses con alto poder adquisitivo, es casi improbable que tengan interés en vendernos estos productos.

En el caso de productos sensibles como arroz, frijoles y lácteos, entre otros, el Tratado dispone como mecanismo de protección para nuestros productores una desgravación arancelaria muy amplia, con plazos de 15 a 20 años, dependiendo del producto.

Otros cultivos en conflicto, como la papa y la cebolla, simplemente no tienen desgravación alguna, se mantienen en las mismas condiciones actuales. Más aún, el TLC contempla derechos compensatorios a favor de Costa Rica en el caso de que las importaciones estadounidenses llegasen a perjudicar al agro nacional.

Se recuerda que el resto de Centroamérica ya aprobó el TLC y que, al igual que nosotros, producen básicamente los mismos productos agrícolas, pero ellos por el momento tendrán, además de otras ventajas, la posibilidad de colocar sus productos a mejores precios que los nuestros. Pregúntese: ¿Dónde están las desventajas del TLC para el agro nacional?

Por Kurt Schmack
Tomado de la Nación

martes, 21 de agosto de 2007

La manzana de la discordia


Érase una vez, un país pequeñito, bonito y querido por casi todo el mundo. Resulta que en ese país para comerse una manzana o uvas en Navidad, había que viajar hasta la frontera sur, hacer malabares durante el trayecto de vuelta para la casa. Pero el solo hecho de llegar con esos manjares, ropa de ciertas marcas, chocolates que no fueran Gallito, tales como Snickers, M&Ms, entre otros, significaba una verdadera fiesta para los hogares que se podían dar ese lujo. Los zapatos tenis que usábamos eran Bilsa, Bracos, Adoc o alguna otra marca nacional.

El sistema de mercado era sumamente protegido, y a lo máximo que se podía aspirar era a consumir bienes incluidos en el Mercado Común Centroamericano.

Este pequeño país, igualmente, protegía los servicios de telecomunicaciones, electricidad, seguros médicos y de cobertura, bancos y finanzas.

Cambios marcados. Con el paso de los años, las cosas empezaron a cambiar, se fueron firmando tratados comerciales con otros países, se fueron rebajando aranceles a productos de otras regiones, las empresas locales invirtieron en nuevas y modernas máquinas, los bancos ampliaron los horarios y servicios para competir con los de la empresa privada; la población tenía acceso a productos y alimentos de naciones allende Centroamérica. Las inversiones llegaban por doquier y el país ya no podía cerrar la puertas y volver atrás.

Resulta que, cuando la nación de mayor volumen comercial quiso ingresar a esa apertura, una serie de pseudopolíticos intelectuales y sindicalistas, que nunca han tenido éxito, ni han laborado o fundado empresas de beneficio para el pueblo, se han opuesto radicalmente a que ingrese la nación más grande a comercializar con ese pequeño país.

Costarricenses, es tarde ya para cerrar las puertas que se empezaron a abrir en la década de 1980; el mundo está globalizado, no retrocedamos de nuevo, para ir a la frontera sur a buscar uvas y manzanas.

¡No tardemos tanto en firmar lo mismo que en Panamá se firmó en 15 días!

Por Juan Martín Rojas Brenes
Tomado de la Nación

Desarrollo humano y el TLC


El Informe sobre Desarrollo Humano 2005, PNUD, publicado por las Naciones Unidas, señala que Costa Rica está ubicada en el grupo de alto desarrollo humano, nivel 47, en orden descendente de una lista de 177 países (Noruega es el número 1 y Níger es el más bajo en el nivel 177). Este índice señala los avances promedio de un país, tomando en cuenta tres condiciones: esperanza de vida al nacer, acceso a la educación e ingreso económico de los habitantes (PIB per cápita). Costa Rica ha mantenido una posición sociopolítica y económica satisfactoria en relación con otros países latinoamericanos; solamente Argentina, Chile, Uruguay y Barbados, la superaron en el grupo de alto desarrollo humano.

Pese a que indicadores internacionales han ubicado a Costa Rica en esa alta posición, informes y encuestas nacionales señalan un deterioro preocupante: la inversión en programas de asistencia social, educación y seguridad humana ha disminuido seriamente, afectando en mayor proporción a los grupos de menor capacidad económica, incluida la clase media. Si los gobernantes del pasado tuvieron una gran visión al forjar un alto nivel en desarrollo humano para el país, hoy, de igual forma, debemos proyectar la Costa Rica del futuro con mejores expectativas en un mundo globalizado.

El progreso económico de Costa Rica ha estado relacionado con su participación en el comercio internacional. Por ello, a raíz de la crisis de 1980, que produjo elevada inflación y aumento de la pobreza, condiciones que debilitaron el Estado solidario y proteccionista de entonces, se decidió promover el desarrollo de las exportaciones, ampliando la base exportable. La relación comercial establecida en 1984 con los EE. UU. a través de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), el Régimen Preferencial Arancelario con Europa que se inicia en 1992, y posteriormente la ratificación de tratados de libre comercio con otros países, han sido instrumentos comerciales muy positivos para este desarrollo económico. Hoy, la oferta exportable de Costa Rica es de más de 3.600 artículos.

¿Por qué votar SÍ? El TLC es una oportunidad de consolidar un bloque comercial con EE. UU., los países centroamericanos y República Dominicana. Si en los últimos 20 años Costa Rica adoptó un modelo de desarrollo económico sustentado en la inserción de su economía en el mercado internacional y en la diversificación de sus actividades productivas con excelentes resultados, no habría que pensar que el TLC con EE. UU. sería de fatales consecuencias para el país, si con ello se abren nuevas oportunidades de inversión, de generación de empleo y mejores salarios.

La experiencia comercial que ha tenido Costa Rica con EE. UU. ha sido muy positiva durante 23 años a través de la ICC. Sin embargo, el sentido común señala claramente que, si cinco países ya ratificaron el TLC, los EE. UU. no tendrían por qué mantener preferencias unilaterales a Costa Rica. Sería mejor ratificar el Tratado y denunciarlo si llegara a afectar al país. Si quedamos fuera, Costa Rica pierde competitividad con una alta posibilidad de que el comercio y las inversiones se desvíen hacia los otros países del área. Igualmente, estaríamos en una posición de clara desventaja a la hora de querer firmar un TLC con la Unión Europea en el futuro.

Para mejorar. ¿Cómo se pueden ofrecer mejores oportunidades de bienestar al costarricense? Uno, mayor inserción de nuestros mercados en la economía internacional a través del TLC, lo cual nos estimula a producir más, exportar más, captar más inversión extranjera directa y a lograr un mayor crecimiento. Dos, modernización de una reforma tributaria que le permita al Estado ofrecer mejoras en infraestructura, más inversión social y mejor educación para avanzar en el uso de la tecnología en todos sus ambientes, igual que han hecho países europeos y asiáticos. Tres, fortalecer la institucionalidad social del país y así propiciar una mejor distribución de la riqueza.

Solamente realizando estos esfuerzos, los indicadores en desarrollo humano publicados por PNUD y el programa Estado de la nación serían sostenibles en un alto nivel, habría mejores oportunidades para nuestra juventud en el futuro y se podría dar impulso importante para reducir la pobreza y la des-igualdad social.


Álvaro de la Cruz M., tomado del periódico La Nación

El seguro social está seguro


Ante la trascendencia del debate nacional en torno a la conveniencia o no de que el país suscriba el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, y la histórica decisión a que nos convoca el referéndum del próximo 7 de octubre, nosotros, expresidentes ejecutivos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), manifestamos:

La Caja Costarricense de Seguro Social es una institución entrañable, pilar fundamental para el mantenimiento de la paz y la democracia costarricense.

kLa seguridad social es un derecho fundamental garantizado en nuestra Constitución Política y el Tratado es claro al establecer que los servicios de la seguridad social quedan fuera de la apertura, tal y como se establece en el anexo12.9.2, sección H, que a la letra dice: “Para mayor certeza los servicios de seguridad social referidos en el primero, segundo y tercer párrafos del artículo 73 de la Constitución Política de la República de Costa Rica y suministrados por la Caja Costarricense de Seguro Social a partir de la firma de este Tratado, no estarán sujetos a ningún compromiso incluido en este Anexo”.

kPara el fortalecimiento financiero de la Institución se requiere la generación creciente y dinámica de empleos que permitan un aumento sostenido en los ingresos producto de la cotización salarial. La Caja se nutre del aporte solidario de patronos, trabajadores y el Estado.

kConocedores de la dinámica interna de la CCSS y en particular de su política de compra de medicamentos, estamos convencidos de que la adquisición de las medicinas que demanda la población, de verse afectada por la firma del TLC, será en forma tan mínima que no implicará ningún riesgo financiero para la institución. La compra de medicamentos genéricos se mantendrá, así como la adquisición de productos innovadores, que respondan al desafío de los cambios en el patrón epidemiológico del país.

kLa defensa de la Caja se libra todos los días mediante el trabajo comprometido de todos los funcionarios de esa institución, con la cotización responsable y solidaria de todos los patronos y trabajadores del país y con el uso racional de los servicios.

k Hacemos nuestras las palabras del doctor Eduardo Doryan Garrón, actual presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, quien, en un inteligente artículo publicado recientemente, expresa lo siguiente: “La tranquilidad en el país en materia de inversiones y empleo es el mejor seguro para la CCSS”.

Por eso, convencidos de que el TLC no vulnera el principio constitucional del derecho a la seguridad social, y reconociendo los costos de un rechazo de este, manifestamos nuestro respaldo al Tratado, sabedores de que con el fortalecimiento de nuestra economía y la creación de nuevos empleos, impulsaremos también a la entidad que, según las encuestas de opinión, le aporta más a la calidad de vida de los ciudadanos.

Al igual que la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, aspiramos a un seguro social solidario, universal, equitativo, eficiente y pujante. Por ello, le decimos SÍ a la CCSS y SÍ al TLC.


Fernando Naranjo Villalobos, Álvaro Fernández Salas, Elías Jiménez Fonseca, Álvaro Salas Chaves, Rodolfo E. Piza Rocafort y Alberto Sáenz Pacheco, tomado del periódico La Nación

lunes, 20 de agosto de 2007

En un par de horas


Mis primeras tareas entrando a Washington DC eran conseguirme una línea de celular y abrir cuentas bancarias. Tomando como referencia mis experiencias personales y profesionales como abogado en Costa Rica, no era de extrañar que me sintiera frustrado y poco motivado de realizar estos trámites. Me alisté para una/s larga/s tardes y mañanas para concretar mis tareas.

Mi sorpresa fue que pude finalizar ambas tareas en cuestión de un par de horas en una tarde. Así es. No lo podía creer.

Primero, abrí una línea telefónica ligada inicialmente a la de una amiga que vive aquí. Una vez que tenga mi ID de la universidad, puedo desligarla. Incluida a la apertura de la línea, la empresa de telefonía me regaló un teléfono Black Berry (en el mercado me costaría alrededor de $200). 45 minutos después de haber ingresado a la tienda, salí con una línea a mi favor y un celular de $200 regalado.

Segundo, en una hora pude abrir una cuenta de cheques, una cuenta de ahorros y la posibilidad de una cuenta de crédito co-ligada en un banco de reconocida trayectoria en USA. Este banco ofrece a estudiantes la posibilidad de abrir estas cuentas con solo la presentación del pasaporte y un depósito de $50. Bajo este sistema, puede retirar mis fondos de las cuentas ilimitadas veces sin recargo alguno.

El servicio al cliente en ambos lugares fue de excelente calidad.

Salí del banco dando un suspiro de tranquilidad y satisfacción, que para muchos ticos, no ha sido experimentado.

Alejandro Beeche Van der Laat

El mito de la asimetría


Una de las preocupaciones que manifiestan los que se oponen al Tratado de Libre Comercio con EE. UU. (TLC) es que el trato es asimétrico o desigual entre las diferentes partes que se involucran en el tratado. Si bien es cierto que EE. UU. es nuestro principal socio comercial, no somos más que un socio marginal para ellos, y eso es lo que hace la negociación asimétrica por naturaleza y, por lo tanto, que no se espere un resultado diferente de ella.

Sin embargo, cuando hablamos de comercio, por fortuna, el concepto de asimetría se debe utilizar con cuidado, ya que los beneficios no se deben medir en dimensiones absolutas sino en forma relativa. Y eso es precisamen- te lo que hace del comercio un arma tan potente para el desarrollo y bienestar de las naciones.

Aún cuando Estados Unidos haya usado todo su poder de negociación, Costa Rica puede firmar un tratado comercial que le sea favorable e inclusive asimétrico a su favor. La asimetría no se debe ver en términos de que un país se comprometió a ciertas disposiciones y otro no, o que un país exportará más que el otro, sino en cuanto al valor de las oportunidades que creará vs los costos que acarreará para nuestro país.

Acceso preferencial. Los tratados de libre comercio son acerca de acceso preferencial a un mercado, y esa asimetría a favor de los países firmantes (vs los no firmantes) también puede contribuir a crear un tratado a nuestro favor.

Si buscáramos TLC solo con los países con los que podríamos negociar de igual a igual, evitando todo tipo de asimetrías, no negociaríamos ninguno o terminaríamos negociando con países que no nos agregarían mucho valor.

Un ejemplo útil para ilustrar esto es comparar dos empresas, una estadounidense y otra costarricense, que exportan toda su producción al otro país. La empresa extranjera genera utilidades mayores que la costarricense, lo que nos llevaría a pensar (en términos absolutos) que son los estadounidenses los que se benefician más de la relación. Sin embargo, lo realmente importante es cuánto capital aportaron los dueños de las empresas para generar dichos beneficios, y en ese sentido (en términos relativos) la empresa costarricense, aún con beneficios (absolutos) mucho menores, podría estar generando rendimientos mucho mayores.

El éxito de una estrategia comercial que comprende la negociación de TLC como instrumento para fomentar el crecimiento y el bienestar está en la selección de los países con los que se pueda maximizar esa asimetría “relativa”, y no necesariamente en buscar socios que quieran negociar “en términos justos”.

Conclusiones erróneas. Asimismo, valorar un TLC basándonos solo en el monto de exportaciones, importaciones o de la balanza comercial entre los socios comerciales (dimensiones absolutas), puede llevarnos a conclusiones erróneas, ya que solo incluyen algunos de los elementos para un análisis costo-beneficio completo. Por ejemplo, se excluye el impacto que tiene sobre la balanza de pagos el hecho de que se reciba más capital por inversión extranjera directa, la que puede permitirnos sostener un déficit comercial por periodos prolongados. Se excluyen las exportaciones que las empresas que se establecen en el país harían a terceros mercados, o las exportaciones que se hubieran perdido porque EE. UU. firmó acuerdos comerciales con otros socios.

Por desgracia, no existe una forma de valorar beneficios y costos de manera certera para tomar una decisión precisa por tratarse de un tratado extremadamente complejo. Para tomar una decisión acerca del TLC, debemos pensar en la Costa Rica que deseamos para el futuro, las oportunidades que queremos para nuestros hijos, y debemos pensar siempre en términos relativos, no absolutos.


Marco Pacheco, tomado del periódico La Nación

Peligro tributario


Revive en la Asamblea Legislativa un peligroso proyecto de reforma constitucional que otorgaría a las municipalidades la facultad de aprobar impuestos. Bajo la bandera de la “descentralización” y el “fortalecimiento del régimen municipal”, el proyecto surca la corriente legislativa sin encontrar escollos, salvo la valiente oposición del libertario Mario Quirós.

Hasta ahora, nadie más se atreve a objetar una iniciativa con fines tan loables. Además, Gobierno y diputados quieren quedar bien con los concejos. Por eso, el Ejecutivo incluyó el proyecto en la convocatoria a sesiones extraordinarias.

La reforma abandona la sabiduría inspiradora del diseño constitucional vigente, que reserva la materia tributaria a la Asamblea Legislativa. Si llega a aprobarse, la facultad de imponer impuestos quedará repartida entre Cuesta de Moras y las 81 parroquias que sirven de cabecera de cantón.

Compartir la definición de políticas tributarias es compartir, también, la conducción de la política económica y comprometer la capacidad del Gobierno Central para generar ingresos y estimular la producción.

La carga tributaria no es un recurso infinito para el Estado. Tiene un límite, a partir del cual las actividades económicas afectadas dejan de ser rentables y desaparecen. Con ellas se esfuman también las fuentes de ingresos tributarios.

Supongamos que, aprobado el proyecto de ley, las municipalidades se comportan responsablemente en el ejercicio de sus facultades impositivas y ni siquiera se aproximan al límite de la carga tributaria que empresas y ciudadanos pueden soportar. Aun así, habrán cerrado el espacio de que dispone el gobierno para imponer nuevos impuestos que, en determinadas circunstancias, podrían ser indispensables.

Supongamos, ahora, que las circunstancias aconsejan atraer, o promover, determinado tipo de inversiones mediante ajustes en la estructura tributaria. Supongamos, quizá, que al país le interesa impulsar la inversión en general o estimular el consumo para potenciar la producción. Cualquiera de estas estrategias exigirá el consenso de las 81 parroquias y así no se puede gobernar.

Si los recursos hacen falta, los diputados podrían aprobar un impuesto para conseguirlos, pero no deben ceder su potestad exclusiva de legislar en una materia tan delicada.


Armando González, tomado del periódico La Nación

domingo, 19 de agosto de 2007

Bailando por Pesadillas


En las últimas semanas he estado observando el nuevo programa de Teletica, Bailando por un Sueño, algunos piensan que es sólo un programa más pero a mi me parece que es el reflejo fiel del abismo moral en que se encuentra nuestra sociedad. Para que entiendan a lo que me refiero primero es necesario explicar el formato del programa. El concurso está formado por diez parejas, cada una de ellas con un sueño. Cada semana estas parejas hacen dos coreografías las cuales son calificadas por los jueces, al final de la noche las dos parejas con menor puntaje son las que podrán ser eliminadas en la siguiente semana, su eliminación dependerá de los votos que haga el público para cada una de ellas, en otras palabras es el público quien salva o condena a alguna de estas dos parejas. Al final la pareja que gane el concurso es la que se le cumplirá el sueño.

La forma de votación es lo que nos ha mostrado tal cual somos, un pueblo gobernado por la irracionalidad y por una actitud anti-conceptual. El concurso es muy sencillo baile bien y gane. Desgraciadamente se ha convertido en un juego de lástima de ver cual es el sueño que más nos revuelve las entrañas. Así es como la pareja de Martha y Carlos han logrado avanzar, a punta de la lástima, de la tragedia y no del baile. Gracias a esta actitud de los votantes, han quedado por fuera parejas que si han hecho un trabajo lo suficientemente bueno que les permitiera seguir avanzando. La prueba de ello está en la realidad ya que todas las semanas Martha y Carlos obtienen los menores puntajes y siempre son salvados.

Les hablo en estos momentos a los ticos que sienten orgullo por esta situación, a todos esos irracionales que han tomado sus manos y han hecho el inmoral acto de votar por Carlos y Martha. Ustedes son los culpables de la sociedad en la que vivimos donde necesitar es una forma de merecer, una sociedad donde la justicia no es un concepto objetivo que se obtiene a través de relaciones de causa y efecto sino donde la justicia es un mero sentir desligado de la mente. Para que se den cuenta de la maldad de su código moral, basta con que lo apliquen a cada uno de los ámbitos de su vida, el resultado será este: una sociedad de vividores a costa del genio individual, en donde las cosas no se ganan, sino que son arrebatadas de quienes las merecen para dárselas a nuestros más grandes fracasados.

Por Manuel Echeverría

Los bueyes delante de la carreta


El 14 de agosto parecía un día como cualquier otro. No lo fue. Ese día 73 alcaldes tuvieron la audacia y el buen tino de dejar perfectamente claro su apoyo al TLC y, al mismo tiempo, expresar patrióticamente su protesta por el olvido y el desamparo de miles de compatriotas que no han podido aprovechar los inmensos beneficios del comercio internacional. Los 73 alcaldes han iniciado lo que se podría convertir en un acto histórico. Ellos saben que cualquier demanda social no tendría sustento sin crecimiento económico y comprenden perfectamente que ese crecimiento depende en mucho de la aprobación del TLC. Por eso pusieron los bueyes delante de la carreta: Primero el apoyo al TLC, luego las demandas para aprovechar sus frutos. ¡Así se hace! Eso es lo que cada sector social debería estar haciendo, apoyar al TLC y exigir políticas públicas para tener acceso a sus beneficios.

Hay dos cosas que solo los tontos pueden discutir. Una es que nuestro progreso económico depende de nuestra inserción al mercado internacional; la otra es que en Costa Rica los segmentos más ricos ganan cada vez más y los segmentos más pobres reciben cada vez menos. La visión de un político sabio es vincular ambas realidades y esto solo se logra propiciando mayor riqueza, con más y mejor comercio y, al mismo tiempo, desarrollando dinámicamente las capacidades territoriales y humanas para una distribución más equitativa de esa riqueza.

No nos enredemos. Los sentimientos hostiles al TLC no nacen de las patrañas absurdas de quienes ya no hallan qué inventar contra el Tratado. Nuestro pueblo no es tan torpe como para creer que con el TLC se desatará la venta de órganos humanos, se acabará el agua de nuestras nacientes y comenzaremos a importar armamento atómico. No nos agotemos discutiendo tonterías. No son esas boberías las que serán determinantes frente a las urnas del referendo.

Ejemplo de los alcaldes. Démosle más crédito a nuestro incrédulo pueblo que siente en carne propia que el crecimiento económico empujado por el comercio se ha visto acompañado de mayor inequidad. Ahí nacen las contradicciones sociales de las que se alimentan los charlatanes. Pero hasta ahora ese resentimiento, con bases justas, es cierto, había tenido sólo un canal negativo de expresión destructiva y nihilista. Esta vez, la carta de los 73 alcaldes abre una nueva vía para expresar el descontento de una forma propositiva concreta y constructiva. Eso es lo nuevo.

Los alcaldes entienden que no ha sido cierto que las gotas del progreso económico se deslicen en rebalse hasta las mesas de los pobres. Esa patraña tampoco nadie la cree. Por eso exigen –digo, en realidad, respetuosamente piden– que se invierta en desarrollo del capital humano en sus territorios, que se les brinde instrumentos para mejorar las capacidades de sus cantones para que, eso sí, se rebalse en competitividad, mejores salarios, más diversificadas exportaciones y mayor riqueza mejor distribuida.

Se necesitaba la fuerza de 73 gobiernos locales para que su voz desempolvara los principios básicos de la equidad en las alacenas indiferentes de la burocracia del Estado. Si su voz fuera escuchada –digo, es un decir, como Cesar Vallejo–, si eso todavía fuera posible, estaríamos en la antesala de un nuevo pacto social, como los grandes, los que han abierto los grandes caminos de nuestra historia, solo que, esta vez, con mucho mayor impacto de corto plazo que ninguno antes.

Las municipalidades. Los alcaldes tienen razón. Es cierto y nos vanagloriamos de que Costa Rica tiene 120 años de cultura, de educación, de paz y de democracia y decimos con orgullo y verdad que somos el país de Centroamérica que invierte más proporción de su presupuesto en salud y educación. Eso es verdad. Lo que no decimos, sin embargo, es que somos el país más centralizado de América Latina, superados solamente por Cuba, porque todavía somos los que aportamos menos proporción del presupuesto nacional al desarrollo de los gobiernos locales. La injusta repartición de la riqueza también contiene la injusta distribución de recursos entre los territorios. Las municipalidades pobres y aisladas quedan rezagadas, sus caminos, deteriorados, su ciudadanía, olvidada.

Los alcaldes apoyan al TLC porque beneficia a Costa Rica, pero recuerdan que mayor sería ese beneficio si se incrementara la capacidad de cada municipalidad de incidir en el desarrollo del capital humano de sus cantones y en la competitividad de sus territorios.

Así va el partido. ¿Dónde quedó la pelota? Las iniciativas del Ejecutivo son, sin duda, de gran trascendencia. Sin embargo, sería un craso error pensar que ahora le toca sólo al Gobierno. Eso no es totalmente cierto. La pelota sigue en nuestra cancha ciudadana. Los grandes documentos que han hecho la historia nacional se han firmado arriba, pero se han comenzado a escribir abajo. Los Gobiernos olvidan con gran facilidad lo que no palpita en las bases de la sociedad.

Por Velia Govaere Vicarioli
Tomado de la Nación

Crónica de una muerte anunciada


Se veía venir, el tono de las discusiones eran la víspera que nos permitiría saber como iba a terminar el día. Los primeros actos de violencia desmedida a causa del TLC ya llegaron. La víctima fue el señor Mario Coto quien se encontraba en el bar Las Palmeras, sitio que también era visitado en ese momento por Albino Vargas, Favio Chaves y otros sindicalistas. El señor Coto alega que el sindicalista Chaves lo agarró a patadas y le pegó en la cara, también relata de que Vargas no participó en la pelea.

Definitivamente este es un triste episodio más para nuestro país, afortunadamente la denuncia ya está impuesta y sólo queda esperar que se den las medidas que correspondan penalmente.

sábado, 18 de agosto de 2007

Inician debates del TLC


Este jueves 23 iniciarán una serie de debates respecto al TLC, organizados por el TSE. Los mismos serán cada jueves de toda semana hasta el jueves 4 de octubre, dichos debates están programados para las siete de la noche y serán transmitidos por el canal 13. Cada debate tendrá un tema en particular: empleo, seguros, telecomunicaciones, propiedad intelectual, etc. Afortunadamente estas actividades se realizarán sin público así que no se correrá el riesgo de que el auditorio se convierta en una gradería de sol, como fue el caso de los debates presidenciales organizado por la ¨conciencia crítica de la sociedad¨: la UCR.

La UCR rompe valiosa tradición


Ese trigal de libertades cultivado por la Universidad de Costa Rica se ha visto tronchado en estos tiempos. Desde Rodrigo Facio hasta ahora –así lo recuerdo–, verdad, libertad e imparcialidad convivían juntas, hermanadas por el respeto a las personas y sus creencias. Hoy, una fuerza ideológica en torno al TLC rompe este hermanamiento y la suprema autoridad universitaria parcializa una postura y fomenta un reduccionismo inadmisible, como si toda la institución adversara el Tratado.

Aunque está en su derecho de combatirlo, abusa del derecho cuando coacciona la libertad de manifestarse a quienes lo apoyan. Ya se trate de enmendar el error-abuso proclamando después una apertura y una discusión abierta, el daño está hecho y costará mucho restituir el ambiente de libertad y tolerancia, universal y universalizante, propio de toda universidad. Lo suyo fue un típico reduccionismo filosófico: adoptar la parte por el todo, presentar su visión como una cosmovisión vinculante. No se puede decir: este es el criterio válido porque salió de la Universidad, si ella omitió expresamente al otro grupo y no permitió el debate.

Fuente de vida. No debe permitirse el menor roce de las corrientes políticas o ideológicas imperantes, pasadas o futuras, aunque sus miembros –por cierto transitorios– lleven en su fuero interno sus preferencias. La UCR no puede omitir la imparcialidad, hija del respeto a la libertad. Como país universitario joven, todavía falta mucho crecer y madurar, ¿o algunos, asimilándola a un partido político, se prevalecen de ello? La universidad es fuente subterránea de nuestra vida democrática. Mantener esa fuente limpia y fluida es un deber ciudadano esencial.

Hasta los medios de comunicación de la UCR: prensa, radio, televisión… cerraron filas desde un principio y no hubo diálogo, discusión, enfrentamiento de ideas y opiniones. Es un mal precedente para el contingente estudiantil y administrativo, para sus próximos profesionales y para el país. La casa de estudio y de cultura por excelencia cerró sus puertas al pensamiento opuesto. Está muy bien que haya nombrado para el estudio del TLC a profesionales altamente calificados; no podía ser de otra forma; pero debió haber incorporado o constituido el equipo de profesionales de la otra parte. Juzgó inconveniente el Tratado y quiso imponerle al gran público un fallo inapelable y ha roto una tradición.

Quede esto para la historia, y abriguemos la esperanza de que el gran médico del tiempo haga florecer aquel trigal marchito.

Por Enrique Vargas Soto
Tomado de la Nación

viernes, 17 de agosto de 2007

Fracaso Universitario


En menos de dos semanas la UCR ha publicado dos encuestas referentes al TLC: una de la Escuela de Matemáticas y la segunda de la Escuela de Estadística. En ASOJOD nos llama poderosamente la atención el resultado totalmente contradictorio al que han llegado ambas encuestas. La primera da una ventaja importante al NO, mientras que la encuesta realizada por la Escuela de Estadística pone al Sí a la cabeza con un porcentaje similar al que han dado las casas encuestadoras privadas. Evidentemente, a la luz de las reglas de la lógica y de la sana crítica racional, una de ellas es falsa, ya que no podemos tener como verdaderas dos realidades que se excluyen entre si. En palabras más sencillas: o va ganando el NO o va ganado el Si, pero no pueden ir ganando ambos.

En ASOJOD, después de haber revisado ambas encuestas, no nos cabe la menor dudad de que la correcta es la de la Escuela de Estadística, no sólo porque coincide con la línea de resultados, sino también por la calidad de las preguntas efectuadas ya que estas no pecaban por sugestivas, como era el caso de la encuesta de la Escuela de Matemáticas.

En ASOJOD esperamos que los grupitos de siempre (sindicatos, estudiantes, intelectuales, etc) que despotrican ante las encuestas privadas lo hagan de la misma forma y con el mismo peso ante la UCR. Esperamos que la varilla con la que se mide la realidad sea la misma para todos, para no vivir así en la granja de Orwell en donde: "todos los animales son iguales, sólo que algunos son más iguales que otros."