Los liberales se nos suele acusar de proteger a las clases
económicamente poderosas, y de desatender e ignorar las necesidades de las
clases menos favorecidas. Nada podría ser más alejado de la verdad, ya que
primeramente los liberales nunca pensamos en términos de clases sino de
individuos, individous todos iguales que merecen ser tratados con respeto y
dignidad, pero sobre todo individuos que requieren de un Estado que garantice
la protección a sus derechos fundamentales. El comentario del día de hoy pretende
a la luz de un acontecimiento práctico mostrar las claras diferencias teóricas
que existen entre el liberalismo y otros sistema de pensamiento.
La semana pasada como se puede leer de los periódicos
se anunció que el ICE y el Gobierno pretenden bajarle la factura eléctrica a
grandes empresas y pasarle la factura al resto de usuarios, todo bajo la
justificación de que sino estas podrían migrar a otras latitudes. En ASOJOD nos
oponemos a este tipo de políticas intervencionistas, no dudamos de la necesidad
de mantener todas las empresas que al día de hoy existen y así mismo de crear
muchas otras más, pero con lo que nunca podemos estar de acuerdo es con la
redistribución de la riqueza ya sea de ricos a pobres o de pobres a ricos.
En ASOJOD creemos que cada individuo es un fin en si mismo y que
jamás puede ser instrumentalizado para el beneficio de otro, el fin no
justifica los medios. En una sociedad libre, los individuos deben obtener su
riqueza a través de la competencia, innovación y satisfacción del consumidor,
pero de ninguna forma es aceptable que exista un negocio rentable a la luz de
que el resto de la ciudadanía subsidie sus costos.
Si alguien todavía no entendía que es ser liberal pensamos que
este caso práctico resulta sumamente útil para entender la diferencia, los
liberales no queremos que el Estado decrete ganadores y perdedores, queremos
que el destino y éxito de las personas este únicamente en sus manos.
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