En los últimos días se ha anunciado que un grupo de precaristas marchará hasta la Presidencia de la República para exigir vivienda digna. Este tipo de acciones no pueden más que causarnos tremenda molestia, pues en ASOJOD creemos que el mayor acto de perversión del ser humano es exigir algo que no merece, mucho menos cuando dicho acto implica quitarle a unos para darle a otros. Sea cual sea la razón por la que una persona vive en la miseria, no hay justificación para obligar a otros a hacerse cargo de aquella existencia. El Estado benefactor, que no es otra cosa que la ficción por la cual, parafraseando a Bastiat, unos quieren vivir a expensas de otros, hace uso de las exacciones para desarrollar medidas populistas, donde la consigna es cambiar prebendas por apoyos políticos. De hecho, desde 1953 hasta la fecha, en todas las campañas electorales en Costa Rica el tema de vivienda y tierra ha estado presente, lo cual refleja la forma en que el tema se ha institucionalizado.
Algunos dirán que es necesario dotar de oportunidades a todos; otros consideran que es moral y virtuoso sacrificarse a los demás y unos son del criterio de que ayudar a los pobres evita el crimen. En el primer caso, en ASOJOD hemos enfatizado en los perjuicios que generan las políticas de igualdad de oportunidades; en cuanto al segundo, consideramos que, como bien apuntaba Hayek, “no hay virtud sin voluntad”, lo que quiere decir que el acto de ayudar es un ejercicio pleno de la libertad y tiene que nacer por decisión propia, no por coacción estatal. Y finalmente, el último argumento lo que justificaría es una sociedad de chantaje, donde hay que darle a unos para evitar agresiones, al mejor estilo de la mafia en Chicago durante los años 20 y 30.
Cuando las ayudas surgen por la fuerza, el Estado se convierte en un ladrón. Y además, fomenta las actitudes que provocan la pobreza: ¿para qué trabajar, para qué estudiar, para qué esforzarse si el Estado me va a regalar lo que necesito? Por el contrario, al que sí se esfuerza y se arriesga por sacar adelante actividades productivas, cada vez se le ponen más obstáculos: se le obliga a pedir permisos, tener licencias, sacar patentes, pagar impuestos, etc. Esto demuestra que el Estado no puede repartir riqueza, sino que terminan repartiendo pobreza.
Esta semana en que un grupo de precaristas viene ya no a mendigar sino a exigir vivienda digna, los funcionarios deberían ponerse a meditar. Si ceden esta vez, luego ¿qué vendrán a exigir? ¿Carro digno? ¿Viajes dignos al extranjero? ¿Maestrías dignas? ¿Ropa digna?
Si estas personas desean vivienda digna, que empiecen por procurársela ellos mismos. Las cosas no se exigen, se ganan honradamente. Si trabajando duro no pueden acceder a una vivienda digna, entonces los interesados deberían buscar apoyos privados para obtenerla por medio de acciones de caridad. La caridad, como la que ha originado grandes instituciones (Cruz Roja, cooperación para ayudar luego de catástrofes naturales, etc.) ha sido y es un excelente medio por el que se puede canalizar la colaboración con los que menos tienen, en tanto se basa en el principio de voluntad para actuar. Y si resultara imposible solucionar el problema de vivienda por medio de estas iniciativas privadas, será lamentable, pero ello nunca justificaría que el Estado le robe a unos para darle a otros.
Costa Rica no será el país más lleno de oportunidades del mundo (ni el más libre del mundo), pero en este país, quien quiere trabajar puede hacerlo, quien no quiere pasar hambre no tiene por qué hacerlo, quien quiere sacar adelante una familia decente, tiene los mecanismos y quien quiere vivienda digna la puede llegar a tener con esfuerzo propio.
7 comentarios:
La situación es confusa, porque se mezcla gente que no ha tenido oportunidades con gente que las ha desperdiciado.
No hace mucho fui asaltado en un "ex-precario". Las casas que se ven ahí son bonitas, decentes, pero no todos los vecinos lo son.
En ese lugar son comunes los asaltos, la venta de droga y los robos de automóviles.
Qué fue lo que les regaló el gobierno de turno, herramientas para la superación o herramientas para sus fechorías?
Luis:
De nuevo, nosotros no creemos en la igualdad de oportunidades ni aceptamos que la desigualdad en cuanto a ellas se use como justificante de la situación. Existen repetidos casos de personas de muy escasos recursos que se proponen salir de la pobreza por los medios moral y legalmente válidos y lo consiguen. Quien quiere salir de pobre puede hacerlo.
Y con respecto al otro tema, de las casas y los barrios, concordamos. Es claro que muchísima gente se ha aprovechado de las políticas de vivienda en CR para hacer negocio: venden bonos, venden partes de las casas o simplemente, se dedican a cometer fechorías.
No queremos decir que toda esta gente sea delincuente, pues de seguro habrá una que otra persona inocente en ese aspecto. Pero lamentablemente, son pocos.
Alejandro
"La gente es pobre porque quiere". Eso es lo que parece que quiere decir la ASOJOD, según la lectura que hago de sus planteamientos. ¿Qué hay de los casos de las personas pobres que se esfuerzan, que luchan día tras día, que crean proyectos, pero que finalmente no logran salir de su situación desfavorable? ¿Deben atenerse a que en la sociedad surjan grupos "de caridad" que estén dispuestos a ayudarlos? Esto es humillante, degradante, mientras el Estado cuenta con millones de millones que perfectamente puede invertir para atenuar estos panoramas injustos. No estoy diciendo que se les regalen las cosas, ni que la gente se acostumbre a pedir, pero se les pueden otorgar herramientas para defenderse, como por ejemplo la capacitación, microcréditos, entre otros. Sumado a ello, no se puede olvidar -le guste o no a la ASOJOD- que el Estado costarricense es uno de Derecho (una lectura rápida de la Constitución permite percatarse de esto, aunque algunos quieran convocar a una Asamblea Constituyente para posiblemente desterrar esto) y, por lo tanto, eso lo obliga a definir una serie de programas sociales para garantizar una mayor equidad. Que estos no hayan funcionado por la corrupción y las malas prácticas políticas son otros “cien pesos”. Lo que se requiere es canalizar los recursos debidamente, a quienes realmente lo necesitan; sin que ello implique alcahuetear a la gente. Alejandro: para usted y para mí puede resultar fácil hablar de esto porque quizás no hemos experimentado la pobreza en carne propia, como lo ha hecho otra gente. Resulta muy fácil decir: “la gente es pobre porque no se esfuerza lo suficiente”. Ahora, suponiendo que lo que usted dice es cierto (criterio que no comparto), ¿qué culpa tiene un menor de edad que tiene que someterse a las decisiones de sus padres, que piensan “erradamente”? ¿Tiene que ir a un centro de “caridad” para que lo ayuden? ¿Qué tal si ese niño hubiera sido usted, sin posibilidades de surgir? Me parece que sus ideas se quedan cortas en señalar qué procede en estos casos, porque parte de generalizaciones, que no explican lo que sucede verdaderamente en la sociedad. Saludos, respetuosamente, Joanna.
Joanna:
La gente no es pobre porque quiera pero sí se mantiene pobre porque quiera. Ud nunca verá a una persona inteligente, con capacidad y determinación, ser pobre por mucho tiempo. Hay numerosos casos de personas que nacieron en condiciones difíciles y por esfuerzo propio lograron salir.
Nadie niega que les cueste pero en esta vida no hay almuerzos gratis. Si se hace un intento y no funciona, no queda más que volver a intentarlo hasta que salga. Así es la vida y este principio de empeño, determinación y perseverancia está presente en todas las situaciones humanas.
Si no logran salir de la situación en ASOJOD decimos sí, espere la caridad. No hay ninguna razón -y ud podrá intentarlo sin conseguir convencernos de que la hay- para que se le quite a unos por la fuerza (impuestos, coacción estatal) para darle a otros. Para ud podrá ser degradante y humillante, pero para nosotros resulta asqueroso y deplorable que se castigue a unos, quitándole su propiedad, por algo de lo que ellos no tienen la culpa.
Le recuerdo Joanna, que el Estado costarricense no es un Estado de derecho, es un Estado Social de Derecho. La palabrita en medio cambia muchísimo el concepto. El Estado de Derecho, como ha sido defendido por el liberalismo, se basa simplemente en el imperio de la ley, es decir, que nadie esté por encima de ella. Los diversos movimientos socialistas y socialdemócratas han hecho, al incorporar la palabreja social, que efectivamente la ley esté por encima de unos pero no de otros. Los que no deben preocuparse por respetar la ley son todos estos políticos tradicionales que pretenden escapar a todo escudándose en que persiguen el "noble" fin de la justicia social. El Estado Social de Derecho pone a unos en situación de privilegio ante la ley: crea y promueve las políticas de desigualdad positiva, que son formas de tratar diferente a determinados grupos de personas. Así, patrocina que unos ciudadanos tengan todos los derechos pero no las obligaciones, mientras otros -los maltratados tax payers- tenemos derechos y doble responsabilidad: la nuestra y la de los que no la tienen.
Ud considera que el hecho de que los distintos programas sociales han fracasado no significa que sean malos per se. Con todo respeto, o es ud muy ingenua o tiene mucha esperanza. Einstein decía que el colmo de la locura es realizar cientos de veces el mismo procedimiento esperando obtener resultados diferentes. El problema de estas políticas distributivas es que nunca van a solucionar las cosas: crean incentivos para que la gente evada sus responsabilidades y para que hagan de la pobreza un modus vivendi. ¿Para qué salir de la pobreza por medio del esfuerzo y el trabajo duro y honrado, si el Estado me puede satisfacer mis necesidades con sólo pedirlo? Cuando el defecto es moral y no operativo, este tipo de problemas no tienen solución con parches.
Por otro lado, el ejemplo que ud plantea es interesante: ¿tiene un niño la culpa de que sus padres tomaran malas decisiones? Yo le devuelvo la pregunta: ¿tengo yo la culpa de que los padres de un niño, que ni siquiera conozco, hayan tomado malas decisiones? ¿Cuál es el fundamento moral y lógico por el cual yo debo pagar la educación, salud, vestido y demás oportunidades de ese niño?
Cuando las personas tienen hijos, están aceptando una responsabilidad. En ese caso los únicos culpables son los padres de ese niño, por lo que son ellos los que deben cargar con las consecuencias de sus actos. Punto. Si no pueden, no es mi problema. Pueden buscar otras formas como la caridad, que sí funciona.
Yo particularmente, como un ser moral, siempre he estado de acuerdo tanto con el aborto como con el suicidio. Y traigo a colación estos temas a propósito de su ejemplo: si esos padres sabían de antemano que no podrían mantener al niño ¿para que tuvieron relaciones sexuales? Ya habiéndolas tenido ¿por qué no abortaron? Y si yo fuera el niño, creame que me suicidaría si soy incapaz de buscar formas honestas y decentes de salir de la pobreza. Porque yo no puedo vivir sabiendo que mi manutención es lograda por medio del robo, por medio de la fuerza y por medio de la atribución de responsabilidades a gente que no tiene ninguna culpa de mi existencia.
Alejandro
Joanna:
Efectivamente puede haber gente q no pueda salir de la pobreza por sí sola. Si a vos te parte el corazón esa gente y querés ayudarla, adelante. Pero qué te da derecho a quitarme recursos para cumplir tu sueño? Éticamente cuál es la diferencia entre q vos me quités recursos míos para ayudar al pobre y q yo te quite recursos tuyos para comprarme una birra?
Jajaja.. algunos comentarios me resultaron graciosos.. sin ofender.
Es verdad que existen 2 realidades: la de las víctimas y la de los victimarios, que ambas terminan confundiéndose de tal manera que a la víctima se la cree victimaria y al victimario se lo considera víctima, quizás ambas sean verdad pero hay que poner algo de orden a la cuestión.
Hay gente pobre digna y gente pobre indigna. Lamentablemente, quienes exigen las cosas no son los pobres dignos sino los otros, porque la gente digna es capaz de ponerse en el lugar de otros y pensar que como no les gusta que les falten cosas tampoco al resto; la gente indigna, en cambio, no puede pasar un solo día sin mendigar o robar pensando que todo es culpa de los demás y nunca se detienen a pensar -ni les importa- que quizás estén equivocados.
Pues sí: así como un niño no tiene la culpa de haber nacido en una familia pobre, tampoco tiene uno la culpa de haber nacido en una familia rica o al menos no-pobre.
Culpen a sus padres o culpen a sus abuelos pero no al resto de los seres vivientes que ninguna culpa tenemos de que hayan nacido... es más, dejen decirles que si de eso se tratase, preferimos que nunca hubieran nacido y les hubiéramos dado el dinero a sus madres para que puedan costearse los medios anticonceptivos o -de última- un aborto para que no sufran ni hagan sufrir al resto de las personas.
Los gobiernos deberían dejar de prostituirse con el populacho y darle una educación digna para evitar estas tonterías plebeyas. Mi familia siempre fue pobre pero luchó y luchó denodadamente para hoy tanto yo como mis hermanos pudiéramos tener una vida digna y un futuro prometedor, así que a mí no me vengan con lástima de pobre.
Tampoco quiero que mis hijos el día de mañana sufran la pobreza así que si no estoy en condiciones de asumir la responsabilidad que implica la paternidad prefiero morir virgen y no traer a otros seres al mundo sólo para que padezcan y perezcan en la miseria, si no puedo mantenerme ni yo mism@ ¿cómo se me puede ocurrir hacerme cargo de otra persona? Ridículo.
Buen tema para debatir, saludos.
Super Terrorista:
Muchas gracias por su participación. Concuerdo en varios puntos con respecto a su comentario: nadie tiene la culpa de la condición socioeconómica de otro. Y eso significa que moralmente no hay ninguna justificación para quitarle a unos para darle a otros, no importa cuán loable sea el fin, el medio no se justifica.
Yo particularmente admiro a la gente que, pese haber nacido en condiciones de pobreza, sale adelante a base de esfuerzo, trabajo y dedicación, porque es gente que puede ir por la vida con la frente en alto, orgullosa de que sus éxitos no se los debe a nadie.
Y justamente por eso es que yo, personalmente, he tomado la decisión de querer ser un ser moral y digno. Por tal razón, si el día de mañana tengo la desgracia de no tener con qué mantenerme no voy a traer niños (as) al mundo. No quiero hacerlos a ellos responsables de mi incapacidad para mantenerme y, mucho menos, quiero que otros carguen a cuestas con su manutención.
Honestamente me encantó leer que hay más personas, como ud, que comparten ese noble sentimiento moral de evitar el traslado de sus responsabilidades a otras personas.
Saludos
Alejandro
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