lunes, 16 de noviembre de 2009

Tema polémico: alimentos transgénicos


Para este Tema polémico queremos abordar el tópico de los alimentos transgénicos, controversia bastante extendida en Europa y Estados Unidos y que, últimamente, se ha trasladado a América Latina como parte del discurso de "seguridad alimentaria".

Antes de fijar una posición, es importante resaltar que, en el 2001, la Unión Europea publicó un resumen de 81 estudios científicos en el cual se establecía que todos concluían que los procesos tecnológicos detrás de los transgénicos “probablemente los hacen más seguros que los cultivos tradicionales de plantas”. En el 2005 la Organización Mundial de Salud concluyó que “es improbable que los organismos genéticamente modificados presenten más riesgos para la salud humana que sus contrapartes convencionales”. En 2007, Indur Goklany en su libro The Improving State of The World argumenta que los beneficios de los transgénicos exceden sus potenciales perjuicios y señala que hoy en día la agricultura constituye el 38% del uso de la tierra y 85% del consumo de agua fresca.

Esta información nos lleva a sacar varias conclusiones. En primer lugar, no se ha encontrado evidencia alguna que determine, categóricamente, que los alimentos genéticamente modificados sean nocivos para la salud, por lo que las protestas realizadas por nuestros compatriotas -en la UCR o en la ANEP- o por otras personas en distintas latitudes, son infundadas.

En segundo lugar, es obvio que si uno está genuinamente preocupado por el medio ambiente y el hambre en el planeta, lo ideal sería producir más alimentos en menos tierra. ¿Cómo se hace eso sin la ayuda de los transgénicos? Expandiendo la cantidad de tierras bajo cultivo y utilizando aún más agua. Gabriela Calderón ndica que "si no se utilizan transgénicos, el área bajo cultivo a nivel mundial aumentará por lo menos en 182 millones de hectáreas (Mha). No obstante, si se permite la biotecnología, la cantidad de tierras bajo cultivo podría más bien ser apenas de 193 Mha para 2050". En otras palabras, al reducir la presión sobre la tierra cultivable se arrasarían menos bosques, se eliminarían más latifundios (si es que eso en realidad fuera un problema) y, por la propia naturaleza de los alimentos transgénicos, se necesitarían menos pesticidas y fertilizantes, lo cual redundaría en menor impacto ambiental.

Una tercera conclusión se obtiene a partir de los resultados de los alimentos genéticamente modificados. Un caso interesante es el Algodón Bt en la India: este país es el tercer productor más importante de algodón en el mundo y este es uno de los cultivos que más pesticidas requiere. En 1998, algunos agricultores se enteraron de que el rendimiento podría aumentar entre 14 y 38% sin necesidad de rociar los cultivos y desesperados por una tecnología más confiable y por su supervivencia, plantaron algodón Bt ilegalmente en alrededor de 10.000 hectáreas. El gobierno amenazó con confiscar y quemar la cosecha pero finalmente no lo hizo y para marzo de 2002 legalizó el cultivo de ese transgénico. Una encuesta realizada en 2003 había demostrado que el rendimiento por hectárea había aumentado en un 29%, reducido el uso de pesticidas en un 60% y aumentado las ganancias netas de los agricultores en un 78% en comparación a los agricultores que no utilizaron el algodón transgénico. El algodón Bt resultó ser bueno para el agricultor, el medio ambiente y el consumidor.

En realidad, la evolución genética es una constante de la naturaleza. Ya Darwin, Mendel y gran cantidad de científicos lo han demostrado con sus investigaciones. Reiteramos: no se ha demostrado que sean nocivos para la salud, permiten producir más y en menor espacio y con menos químicos, agua y trabajo y, finalmente, ofrecen mejores resultados. Así, si la evolución genética siempre se ha dado ¿por qué tanto escándalo con los transgénicos? En ASOJOD creemos que ocurre lo mismo que con el calentamiento global y demás tragedias similares: con base en la ignorancia, el miedo, los prejuicios y la aversión al progreso y, en especial, a la tecnología, algunos trasnochados buscan impulsar su carrera política, apelando al romántico regreso a siglos pasados, donde todo era en pequeña escala.

En algún momento, Montaner había utilizado el ejemplo de los amish, recordando aquellos pintorescos personajes que "reproducen el mundo dulcemente rural del siglo XVIII. Por las razones que sean (casi todas religiosas) los amish odian el progreso y el consumo". Pareciera que no son los únicos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Viernes de Recomendación


Para este día les queríamos ofrecer el breve escrito: "Cómo ser liberal clásico en América Latina y no morir en el intento", del filósofo argentino Gabriel Zanotti. En dicho documento el profesor Zanotti analiza el entramado institucional (formal e informal) que surgió desde la colonia. El cual ha tendio como resultado provocar un clima en nuestros países que resulta hostil hacia las ideas de la libertad.

jueves, 12 de noviembre de 2009

ECONOMÍA: Creación Gubernamental de Problemas

En este video John Stossel, junto con otros analistas, explican de que manera el gobierno, con la intención de mejorar la economía por medio de la inyección de más dinero y la extensión de más benficios, más bien están agravando aún más el problema.

Invitación Seminario


Tema: Perspectivas Económicas en Costa Rica para el 2010:“Análisis de la política cambiaria, tasas de interés e inflación ante la crisis mundial y alternativas para el 2010.”

Conferencias: 1) “La política monetaria y cambiaria en Costa Rica” (Luis Loría), 2) “Por qué ha caído la tasa de inflación en el 2009 y su pronóstico para el 2010” (José Joaquín Fernández), 3) “Cómo está afectando el BCCR al sector empresarial” (Mónica Araya), 4) “La historia inflacionaria de los Meneitos y cómo acabarla” (Andrés Ignacio Pozuelo).

Lugar: Hotel Radisson

Fecha y Hora: Miércoles 18 de noviembre del 2009 de 7:30am a 12m

Inscripciones: 2280-2818 (cupo limitado)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En Guardia


Don Luis Liberman dice que lo descalifiqué por su oficio de banquero y no es así. Resulta que él tiene dos sombreros: banquero y cabildero. Sobre el primero, nada que objetar; más bien, se le reconoce su éxito personal y patrimonial. Pero en su función de cabildeo está en deuda con el país.

Representa una generación de banqueritos criollos agremiados, influyentes y bien conectados con los partidos políticos, caracterizados por cabildear a favor de los grandes intereses de su gremio. Lograron aprobar leyes, decretos y políticas económicas que los beneficiaron en cantidades muy grandes, tan grandes, que nadie las ha podido cuantificar. Amasaron fortunas.

Fueron tan influyentes que persuadieron a los partidos tradicionales para ubicar a miembros de su clan en puestos claves: Hacienda, Banco Central, Sugef, Conassif y Supen. Puedo mencionar nombres. Esa influencia política fue reconocida por un exempleado de don Luis en Interfin que fue, nada menos, presidente del Central y ministro de Hacienda. Lograron, por ejemplo, una interpretación favorable de los gastos asociados con ingresos gravados a tasas preferenciales para ahorrar millones en impuestos. Afortunadamente, fue revertida por Tributación y hoy está en litigio.

Lograron que les rebajaran los encajes bancarios en ciertos períodos para poder prestar y lucrar más, obligando al Banco Central a absorber esos recursos e incurrir en pérdidas y afectar la inflación, que castiga a los más pobres. Lucraron con los bajos impuestos de renta a los intereses (8%) mientras que los demás mortales, incluyendo asalariados, pagaban tasas mucho más elevadas, del 15%, 25% y hasta un 30%, y pueden deducir los intereses de préstamos obtenidos de bancos del exterior ( offshores ), pero sin pagar impuestos por los intereses del exterior.

Se opusieron furiosamente a la renta mundial pues no les convenía que les gravaran los ingresos de los grandes capitales ocultos en el exterior. Lograron que entes públicos tuvieran durante algún tiempo altas tasas de interés, mayores que las de los bancos, para captar barato y ganar prestándoles al Central y Gobierno. Disfrutaron de los beneficios de las minidevaluaciones, pues traían capitales extranjeros mientras el Banco Central asumía todo el riesgo cambiario. Pero lo más grave es que captaron y prestaron mediante sus offshores sin satisfacer encajes, someterse a la Sugef, ni pagar impuestos. Toda una vida hicieron plata exenta por medio de sus offshores y, al final, tampoco pagaron nada (ni cuita), pues al ponerse viejos vendieron sus acciones a bancos extranjeros sin estar sujetos a impuestos sobre la renta. Por eso no puedo votar por él ni por doña Laura. Me lo impide la conciencia.

Jorge Guardia

martes, 10 de noviembre de 2009

Estamos advertidos


Si alguien quiere votar por Ottón Solís es porque 1) ha perdido la razón o 2) es perverso. Resulta que este candidato propone la misma fórmula trasnochada e ineficaz: más impuestos para "resolver" los problemas que afectan al país.

A Solís parece que le molesta la riqueza. Utiliza sus dotes de Planificador (¿Central?) para definir lo que, según él, es suntuario. Este "economista" desconoce el aporte fundamental de Carl Menger a la disciplina-la teoría del valor subjetivo- y pretende erigirse como el ser omnisciente, capacitado para definir qué es suntuario y qué no lo es para gravarlo. ¿Será que, de ganar la Presidencia, Ottón Solís empezará a decirnos qué es valioso, qué es importante, qué es útil, qué es bueno y qué es deseable y, a punta de decretos y leyes, nos hará seguir sus disposiciones?

Hayek nos advirtió de la fatal arrogancia de personajes de esta calaña, pero pareciera que nuestros padres y abuelos no le hicieron caso, pues Ottón no es el único que ha llegado lejos usando ese discurso. La Costa Rica actual, forjada desde hace más de 60 años, se basa en esa "lógica" perversa: unos atribuyéndose la capacidad de decidir por los demás e imponer su criterio mediante el mecanismo de compulsión y coerción conocido como Estado, sea para definir lo que según ellos es válido o no o simplemente para redistribuir la riqueza.

Sin embargo, Ottón Solís parece estar llegando más lejos con su discurso, planteando impuestos de renta global y mundial, para tasar hasta el último centavo que un ciudadano reciba. Le molesta tanto la riqueza que quiere acabarla: desea arrebatársela a sus legítimos dueños y entregársela a personas que no han hecho nada para tenerla. Desea imponerle un castigo a quienes, con base en su esfuerzo, trabajo, buenas ideas comerciales y empeño, han ganado dinero, tratándolos como simples ladrones a los que se les decomisa el botín después de un golpe.

El lema de la campaña de Solís es "La Costa Rica que queremos". ¿Queremos eso? Estamos advertidos para el futuro: si queremos generar riqueza, una Costa Rica con Ottón Solís no sería el lugar adecuado para hacerlo. Ya podemos estar claros acerca de los que nos puede pasar si los costarricenses ponen en Casa Presidencial a un fatal arrogante planificador, con dotes de omnisciencia y muy poco respeto hacia el individuo y la propiedad privada: trabajaremos unos para que otros disfruten de los resultados.

A 20 años del muro



Porque nunca se debe olvidar el mal que produjo el experimento totalitario del siglo XX.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Tema polémico: el ingreso de nueva Inversión Extranjera Directa


Mucho se ha hablado en contra de la Inversión Extranjera Directa (IED), por considerarla una forma de "neocolonialismo", en tanto las "grandes compañías vienen al país a llevarse toda la riqueza y dejan apenas unos centavos en empleo". Para ASOJOD, nada más lejano que esto, toda vez que la IED aporta muchas cosas importantes para el desarrollo de un país, por lo que queremos dedicar este Tema polémico a explicar los aportes de esta cuestión.

Recientemente, la gran noticia desde el punto de vista comercial, ha sido la apertura de la tienda por departamentos Simán, en la V Etapa de Multiplaza. Esta empresa, de origen salvadoreño, inaugura su primera de tienda aportando 350 empleos directos y alrededor de 100 indirectos provenientes de empresas que proveen productos y servicios, compitiendo con importantes empresas en su ramo. A todo esto, cuando se le consultó al dueño de su principal competencia, la tienda hondureña Carrión, su respuesta fue: “Me alegra que vengan otras empresas como la nuestra, esto nos obliga a mejorar nuestro servicio e incorporar más surtidos en nuestra mercadería”.

Este es un buen ejemplo de la forma en que trabaja el libre mercado. Varias compañías compiten para poder colocar sus productos ofreciéndole cada vez más mercadería y mejores precios a sus clientes. El gran beneficiado de todo este proceso es el consumidor que, al tener una mayor gama de opciones, tiene mayor libertad para gastar su dinero en la forma que encuentre más placentera. He ahí uno de los primeros aportes de la IED.

Sumado a esto, el ingreso de Inversión Extranjera Directa (IED) ayuda mejorar la condición económica del país desde el punto de vista laboral y empresarial. El beneficio en el empleo con la llegada de IED es evidente, puesto que se generan más plazas de trabajo pero otra gran ventaja es que puede contribuir con que las condiciones laborales del país mejoren. El aumento en la oferta de puestos de trabajo permite que las condiciones laborales sean cada vez mejores puesto que, al haber una mayor necesidad de trabajo, los buenos trabajadores pueden solicitar mejores tratos por parte de sus patronos. Este aumento de plazas de trabajo no solo se da en forma directa sino que también propicia un incremento en otras empresas nacionales y extranjeras por medio de los encadenamientos productivos que se generan.

Otro factor de potencial beneficio de la IED es el apoyo técnico, tecnológico y curricular que estas empresas trasladan a sus trabajadores, a sus empresas proveedoras y, en algunas ocasiones, a escuelas y universidades. Por ejemplo, y volviendo al caso de Simán, un grupo de 75 salvadoreños han venido a capacitar a sus empleados en técnicas de ventas y políticas comerciales de la empresa. Estas son entradas de conocimiento al país que no tienen ningún costo sobre los ciudadanos. Otras veces, especialistas en tecnología de Intel trasladan conocimiento y equipo a los trabajadores costarricenses y los grandes operadores de apuestas y call centers enseñan nuevos modelos organizacionales a los costarricenses. Y todo eso se traduce en más y mejores conocimientos por los que los tax payers no necesariamente tuvimos que pagar.

En ASOJOD creemos que el país debe tomar medidas para ser cada días más competitivos en el mundo globalizado de modo que la entrada de IED sea cada vez mayor mejorando de esta maneras las condiciones económicas de todos, pues las que aportamos acá, son apenas unas de las ventajas de la IED.

Es importante impulsar la creación e instalación de más empresas, sin importar que sean costarricenses o extranjeras, pero que le permitan a los individuos desarrollar sus capacidades creativas, sus ideas, sus propuestas de negocio y, más importante aún, contribuyan al bienestar económico de las personas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Conferencia de Rand


En este video se presenta una conferencia que ofrecieron Jennifer Burns y Ann Heller, respecto a sus respectivos libros sobre Ayn Rand. En los últimos meses la obra de Rand ha crecido en interés, aumentando las ventas de sus libros en Amazon, con artículos escritos sobre ella en The Economist, y un especial en el mes de noviembre dedicado a ella por Reasontv. Probablemente el Siglo XXI recibirá mejor el pensamiento de Rand que el anterior.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Viernes de recomendación


Para este Viernes de recomendación, en ASOJOD queremos ofrecerles un interesante ensayo de Friedrich Hayek, titulado "Libertad bajo la ley", donde el autor aborda el problema derivado de la perversión del concepto "ley", en tanto ha pasado de ser entendido como una norma general aplicable a muchos casos y de forma imparcial, a ser sinónimo de cualquier disposición emanada del Parlamento, aún cuando contravenga la función clásica que se le ha asignado: salvaguardar la libertad.

jueves, 5 de noviembre de 2009

ECONOMÍA: Limiten el tamaño del FMI a cero


Al "demasiado grande para quebrar" muchos han contrapuesto el "demasiado grande para rescatar". En efecto, hay empresas privadas cuya quiebra trastoca enormemente la economía y, pese a la fe ciega que muchos tienen hacia la omnipotencia estatal, su rescate podría llegar a comprometer la solvencia misma del Estado. El caso de Islandia en octubre de 2008 demuestra que no todo sistema bancario puede ser rescatado, especialmente cuando su tamaño es varias veces superior al del PIB de una economía: simplemente, el Gobierno no puede captar ni vía impuestos ni vía deuda los recursos suficientes para recapitalizar a las empresas concursadas.

Por este motivo, diversos economistas están proponiendo limitar el tamaño de las empresas: que no haya ninguna demasiado grande como para que no pueda ser rescatada. En concreto, el FMI ha sugerido restringir el tamaño de los bancos, pues en la reciente crisis ha sido la bancarrota de Lehman Brothers —la mayor en la historia de EE.UU.— la que disparó un proceso de contracción crediticia que hasta ese momento sólo se había producido de manera atemperada.

En principio, la idea puede parecer lógica: si los bancos son pequeños, no podrán hacer mucho daño. Olvidan, sin embargo, los del FMI que lo importante no es el tamaño de las empresa, sino de la industria. Hay industrias donde es más eficiente que haya muchas compañías muy pequeñas que unas pocas muy grandes —esencialmente allí donde ninguna empresa ofrece ninguna ventaja diferencial en su producto con respecto a las restantes y no existen economías de escala— y viceversa.

En el caso de los bancos, y en general en todas las industrias de red —aquellas donde todas el servicio que prestan las compañías a sus usuarios depende en buena medida de sus interrelaciones—, suelen aparecer empresas de gran tamaño que actúen como intermediarios o market makers. Cuanto mayor sea el tamaño de estas empresas, mayor capacidad poseen para coordinar a sus clientes y beneficiarles del efecto red: si un madrileño quiere sacar dinero en un cajero de Praga tendrá que acudir a un banco que esté en Madrid y en Budapest o bien a un banco praguense que esté asociado de alguna manera con uno madrileño a través de alguna compañía que proporciona esta infraestructura. Lo mismo sucede si queremos comprar acciones de compañías checas o hacer una emisión de deuda en Shangai.

Para prestar esos servicios es, pues, imprescindible que exista una red, que puede ser tanto interna a la propia empresa (el cable de Telefónica) o externa a la misma (el servicio de pago por tarjeta que ofrecen los comercios gracias a VISA). Dicho de otra manera, si el FMI impide que que sean las propias empresas las que proporcionen a sus clientes sus propias redes y que crezcan merced a ellas, tendrán que recurrir a redes externas provistas por otra empresa. No tendremos, por consiguiente, un sector financiero más pequeño, sino uno más atomizado con redes externas.

Pero poco o nada ganaremos con ello si es fruto de la imposición estatal. En EE.UU., el número de bancos fue históricamente muy elevado debido a las prohibiciones para abrir sucursales en otros estados. Pero ello no evitó la Gran Depresión. En 1929 el número de bancos era de alrededor de 25.000 y en 1934 apenas llegaba a a 15.000. En cambio, en 2006 el número de bancos era de 7.401 y a finales de 2008 todavía se mantenía en 7.086. En 1929 había muchos bancos muy pequeños y, por consiguiente, quebraron muchos de poco tamaño; en 2006, había pocos muy grandes y, por consiguiente, quebraron pocos de gran tamaño.

En una crisis financiera, lo que se tambalea son porciones de la industria —su tamaño relativo dentro del sistema económico—, no empresas concretas —su número absoluto. Si el FMI quiere limitar los ciclos debería preguntarse más bien por qué el conjunto del sector financiero tiende a sobredimensionarse tanto durante los booms económicos y luego se paraliza durante las crisis.

La respuesta ya la sabemos: la fuerte expansión crediticia que llevan a cabo los bancos endeudándose a corto e invirtiendo a largo les permite prestar cantidades de dinero muy por encima del ahorro real de una sociedad. Por ahí tendría más sentido la reforma: impedir que haya crédito no respaldado por ahorro. Sin duda, con esta medida el tamaño de la banca en general sería mucho menor y las crisis se reducirían a su mínima expresión. Pero ay, entonces habría que comenzar por cerrar los bancos centrales estatales y, entre ellos, el banco central de los bancos centrales: el Fondo Monetario Internacional. ¿No se preocupa esta institución por su propio tamaño y por los irresponsables préstamos que ha extendido en los últimos meses a países del todo insolventes?

Juan Ramón Rallo

miércoles, 4 de noviembre de 2009

S.O.S: sálvese quien pueda


Desgraciadamente el día de ayer se dio una lamentable noticia. El oficial del OIJ Randall Mauricio López Garita, se convirtió en una víctima más del hampa. Desafortunadamente se está volviendo costumbre la muerte de nuestros agentes de seguridad, que todos los días salen valientemente a cumplir su trabajo de protegernos.

Esta situación es absolutamente inaceptable, este país no puede seguir en manos del hampa. Nuestras fuerzas policiales requieren de todo el apoyo del gobierno: más y mejores armas -no es posible que los delincuentes anden con AK-47 y nuestros pobres policías con armas que parecen de juguetes-, mejores salarios, profesionalización de los cuerpos policiales, seguros de vida de primera calidad, así como seguros de lesiones, y por último se debe reformar el Código Penal para que agregar como causal de homicidio calificado el homicidio que se realice en contra de un oficial en el cumplimiento de sus labores. Es vital que recobremos la seguridad, no es posible que tengamos miedo hasta dentro de nuestras propias casas.

Absurdo


Una verdadera metida de pata es la última salida del TSE. Resulta que el TSE en razón del artículo 142 del Código Electoral le ha pedido a los bancos estatales abstenerse de hacer publicidad. Evidentemente es deseable que en campaña electoral las instituciones públicas -cualquiera de ellas- se abstengan de favorecer a un partido o candidato en particular ya sea explícita o implícitamente. Lo que parece verdaderamente ridículo es que se les prohiba informar al público de actividades necesarias de su propio giro comercial, como lo es informar al público de sus promociones y ofertas. Esto parece como que sacado del Código de Ética del PAC.

martes, 3 de noviembre de 2009

Aplicaciones de la curva de Laffer


Arthur Laffer, conocido como economista de la oferta, se hizo famoso con su recomendación de bajar los impuestos para aumentar la cantidad recaudada por el fisco.

La curva de Laffer, que supuestamente dibujó originalmente en una servilleta de papel, mientras explicaba el concepto a colegas en un bar, tiene forma de campana y demuestra el punto máximo que la gente está dispuesta a aguantar imposiciones de terceros, tales como impuestos. Ese tope no es igual para todo el mundo, pero todo el mundo tiene su propio tope.

La curva de Laffer tiene que ver principalmente con impuestos, la forma de extorsión utilizada por los gobiernos para financiar sus operaciones. Eso recuerda la forma de operar de las mafias porque el gobierno amenaza con altas multas y cárcel a quienes quiere sacarle dinero. Pero como, al contrario de las mafias, generalmente nos podemos quitar de encima al gobierno en las próximas elecciones, la severidad de la extorsión gubernamental es frenada por la posibilidad de una resistencia electoral. No es un cálculo fácil y a menudo se equivocan, pero –al igual que las mafias- los gobiernos ofrecen algunos beneficios compensatorios a sus víctimas.

La curva de Laffer tiene otras aplicaciones además de los impuestos. Cualquier tipo de intromisión gubernamental está sujeta a su agudo discernimiento. Por ejemplo, regulaciones no exageradas serán siempre más fáciles de cumplir que de oponerse a ellas. Es más, el estatismo que sufre la mayoría de las sociedades es a menudo aguantado y no combatido, entre otras razones porque muchos le encuentran la vuelta, utilizando su inteligencia, contratando expertos en las leyes o comprando funcionarios.

Entonces vemos que la curva de Laffer es útil para entender por qué no hay suficiente resistencia al estatismo o por qué sólo una pequeña proporción de la población se molesta en orquestar una resistencia que es costosa en relación a su posibilidad de éxito. En las naciones subdesarrolladas, la situación es diferente, lo cual explica la frecuencia de revueltas y revoluciones contra los mandatarios. En esos países, a lo contrario del caso de los países ricos, el grueso de la población tiene poco o nada que perder.

El pequeño porcentaje de ciudadanos que insisten en rechazar alguna imposición gubernamental en los países desarrollados no logra, generalmente, cambiar el régimen, pero mantiene viva la protesta.

La mayoría de la gente está dispuesta a aguantar cierta cantidad de intrusión y molestias de parte de burócratas y vecinos. Robos menores no suelen ser reportados a las autoridades. Pero no es normal acostumbrarse a los atropellos.

Se hace evidente que el estatismo, aun en pequeñas dosis, tiene malas consecuencias y que la vida es mejor y más agradable cuando se goza de gran libertad individual. Parece que el tope de la curva Laffer lo alcanza la gente cada día más fácilmente y por eso hay esperanzas de que disminuya el estatismo en nuestro mundo.

Tibor R. Machan

lunes, 2 de noviembre de 2009

Tema polémico: el alza en el desempleo


La nueva Encuesta de Hogares nos trae malas –pero esperadas– noticias:el desempleo ha aumentado en el último año. Mientras que en el 2008, el desempleo afectaba al 4.9% del total de la fuerza de trabajo, este año la cifra se disparó a un 7.8%. Por supuesto que la crisis internacional ha sido un factor relevante para dicho aumento, pero no el único. Aunque el Gobierno procure lavarse las manos, atribuyendo dicho crecimiento en el desempleo a causas exógenas, lo cierto es que en ASOJOD creemos que el statu quo en Costa Rica también es responsable de la situación, en particular, al obstaculizar el clima para hacer negocios y el emprendedurismo. Por ello, queremos aprovechar este Tema polémico para presentar presentar algunas propuestas que servirían a impulsar dichos rubros y, por tanto, generar mejores condiciones de vida en nuestro país.

En primer lugar, como lo hemos venido diciendo en anteriores ocasiones, la inseguridad ciudadana desincentiva la inversión en el país, tanto de empresas nacionales como extranjeras. Nadie va a querer arriesgar su capital si no hay garantías en el cumplimiento de la ley y en la protección de la propiedad privada.

En segundo lugar, hay que tener una política económica sensata. Las empresas tampoco van a invertir si existe una irresponsable emisión de moneda que cree inflación y aumente periódicamente sus costos y disminuya sus ganancias. Asimismo, se debe iniciar el camino a la dolarización, no sólo como mecanismo para impedir al Banco Central manejar la oferta monetaria, sino también, para compatibilizar las transacciones, pues gran parte de ellas ya se hacen en dólares (alquileres, precios de casas, carros, servicios, etc.) pero las personas ganan en colones.

Como bien se sabe, la inflación es el más cruel de los impuestos, ya que afecta más fuertemente a los trabajadores, que ven con cada día que pasa, reducido el poder adquisitivo de sus salarios. Además la inflación afecta la posibilidad de adquirir créditos a tasas bajas y por periodos de tiempo extendidos, dificultando la ampliación o creación de negocios existentes.

A la par de esto, es necesario consolidar la apertura en servicios como telecomunicaciones, electricidad, suministro de agua y seguros, pues los precios y calidad actuales no permiten la competitividad de las empresas instaladas en suelo costarricense. Al mismo tiempo, con la ruptura de monopolios y la eliminación de barreras a la libre competencia, tanto los usuarios empresariales como residenciales, se beneficiarán obteniendo mejor calidad y a un menor costo, con diferentes opciones a donde escoger, de acuerdo con sus necesidades y preferencias.

En el mismo orden de ideas, hay que convertir a Costa Rica en una gran zona franca, dando un trato igualitario a todas las empresas como una forma de respeto al principio de igualdad ante la ley y Estado de Derecho básico, con el fin de abolir privilegios mercantilistas y aumentar la competitividad del país, para poder atraer más empresas y potenciar a las fundadas acá. Junto con esto, se requiere una apertura más agresiva al mercado internacional, tanto mediante la eliminación unilateral de aranceles para facilitar la importación, como por medio de la negociación con otras naciones para conseguir una entrada más beneficiosa de las exportaciones. Pero, sin dejar de lado, que la apertura comercial no debe limitarse únicamente a bienes y servicios, sino que también debe incluir libertad de movilización de capitales y fuerza de trabajo.

De igual forma, el tema fiscal se erige como fundamental para facilitar la creación e instalación de empresas. No es lo mismo tener que pagar un alto porcentaje en impuestos que una tasa más competitiva, como lo han demostrado Irlanda, República Checa, Singapur, entre otros. De ahí que se torne necesario avanzar hacia una simplificación y reducción de las tasas impositivas mediante el establecimiento de un flat tax bajo, generando con ello un clima favorable para el empresario y evitando la evasión fiscal, pero en especial, salvaguardando la propiedad privada de los individuos que, día a día, producen riqueza.

En cuanto al tema de trámites, es fundamental eliminar gran cantidad de trámites, permisos, licencias, etc. que sólo desincentivan la inversión y el emprendedurismo y, al mismo tiempo, son terreno fértil para la corrupción. No puede tolerarse que, en nuestro país, se tarde más de 150 días para montar un negocio y que, con este tipo de prácticas, se limite la oportunidad a cientos de personas que quieren empezar su emprendimiento o desean invertir sus recursos en actividades productivas.

Respecto a la parte laboral, hay que reconocer que la rigidez anticuada del Código de Trabajo debe de ser reformada, toda vez que vivimos en un mundo dinámico y cambiante que requiere que, tanto patrones como trabajadores, tengan la posibilidad de establecer las condiciones laborales que mejor se adapten a sus situaciones particulares, especialmente garantizando la libre contratación y despido, así como la libre movilidad laboral, acuerdos en que sólo deben intervenir las partes y no el Estado.

Como puede observarse, es mucho lo que hay que hacer y todavía faltaría detallar más propuestas. Pero son quizá estas las más importantes y las que mayor impacto tendrían si se quiere atacar el problema del desempleo. No es contratando gente para que caven huecos y luego los tapen (típica política keynesiana) que se resuelve este asunto; es eliminando la intervención del Estado y las grandes trabas que hoy afectan a los empresarios y consumidores, que la situación puede mejorar.