martes, 16 de febrero de 2010

Grupos de presión: la historia de nunca acabar


Ya decía Churchill que la democracia era el peor sistema de gobierno exceptuando a todos los demás. Efectivamente la democracia ha proveído un mecanismo para lograr la alternancia pacífica en el poder. Pero el peor mal de la democracia son los grupos de presión o interés. Esto porque los beneficios se concentran en muy pocos, mientras que los perjuicios se diluyen en el resto de la población. Esta situación provoca que los grupos de presión tengan fuertes incentivos para presionar por legislación a su favor, mientras que el resto de los ciudadanos carecen de interés por impedirlo.

Pues bueno ya con el nuevo Gobierno los grupos de presión empiezan a hacer de las suyas. La Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica y de Representantes de Casas Extranjeras (Crecex) le solicitó a la Presidenta Laura Chinchilla volver al sistema de mini-devaluaciones. Así los miembros de Crecex desean que el resto de la población reciba una moneda que todos los días valga menos, mientras ellos se ven beneficiados por la certeza del tipo de cambio. El mal de Costa Rica sigue siendo la necia costumbre de tratar de vivir y tener éxito a costa del bolsillo ajeno.

lunes, 15 de febrero de 2010

Tema polémico: las elecciones presidenciales de 2010


Este 7 de febrero pasado, el pueblo costarricense claramente eligió a Laura Chinchilla como la presidenta de Costa Rica con una diferencia de más de 20 puntos porcentuales con su más cercano contendor. El día de hoy en ASOJOD queremos analizar un poco este resultado. Antes que nada creemos que es necesario resaltar el enorme grado de respeto y tolerancia con que se desarrollaron los hechos ese día. Los ciudadanos fueron a votar en medio de un ambiente de alegría y cuando se empezaron a anunciar los resultados, estos fueron aceptados sin mayor contratiempo. Sin lugar a dudas, un gran triunfo para la democracia costarricense.

Una vez hecho ese reconocimiento, entraremos en materia. Según la encuesta de Unimer durante el día de las elecciones, publicada por la Nación el 11 de febrero, Laura tuvo el principal apoyo de la mayoría de los grupos demográficos, con la excepción de los jóvenes menores de 30 años, quienes decidieron apoyar más a Ottón Solis. Desde que se empezaron a realizar encuestas, se vio un apoyo claro de jóvenes universitarios a Ottón , pero ¿a qué se debe que una gran parte de los jóvenes del país tiendan a identificarse más con ideologías proteccionistas y de distribución de la riqueza? Este sería un buen tópico para otro tema polémico en ASOJOD. Probablemente la falta de madurez y responsabilidades en estos jóvenes sumado al hecho de que los colegios y universidades públicas junto con la Iglesia Católica están inundadas de gente que apoya estas ideologías, podrían ser factores muy importantes para explicar este fenómeno.

Por otro lado, Laura Chinchilla obtuvo un mayor apoyo de adultos mayores. Esto se podría deber al hecho de que estos adultos todavía tienen mucho apego a los partidos tradicionales (aunque no sepan por qué o por quién, algunos de todas formas igual votan por esos partidos) y recordemos que en campaña solo Laura dirigió parte de sus anuncios a este sector de edad. Quizá eso pudo influir considerablemente.

Analizando el resultado desde el punto de vista territorial se concluye que el candidato del Movimiento Libertario, Otto Guevara, obtuvo un mayor apoyo en las provincias costeras y rurales. Parece que la gente que vive alejada de la ciudad se convenció con más facilidad de la campaña de “Cero Tolerancia y Mano Firme” del candidato libertario. Contrario a esto, Ottón Solís, no contó con el favor de estos sectores por segunda campaña consecutiva a pesar de su esfuerzo de acercarlos designando vicepresidentes más vinculados en esas áreas.

Desde el punto de vista de género, existió un clarísimo apoyo por parte de las mujeres a Laura Chinchilla. Ojalá algún día esta sociedad pudiera madurar al punto en que el género no sea un tema de consideración en la intención de voto, como ya en ASOJOD lo hemos señalado con anterioridad. Por otro lado, según la encuesta de Unimer, los hombres que no votaron por Laura por el simple hecho de que es mujer tendieron a favorecer más a Otto Guevara. Es normal que los machistas tienda a identificarse más con un hombre fuerte y serio (alfa macho) y esa es precisamente la imagen que enseñó Otto Guevara durante toda su campaña.

En conclusión, esto fue un gran triunfo nuevamente para el Partido Liberación Nacional. Ahora los dirigentes del PAC y el ML deben sentarse a sacar conclusiones y aprender de sus errores para la campaña del 2014. En ASOJOD creemos uno de los principales errores de los partidos perdedores fue concentrar sus campañas únicamente en el ataque. Si bien es cierto funcionó en un principio (en especial para Otto), el pueblo se fue cansando y fue colocando a Laura en una posición privilegiada como una víctima que hay que defender. Esperamos que la próxima campaña esté más basada en ideas y propuestas y no tanto en qué candidato pueda venderse mejor.

viernes, 12 de febrero de 2010

Viernes de Recomendación


Para el día de hoy en ASOJOD queremos recomendarles el libro Políticas Liberales Exitosas. Este publicación de la Fundación Friedrich Naumann, Relial y la Fundación Atlas explica con ejemplos como las políticas liberales aplicadas pueden dar resultados muy positivos en los países latinoamericanos.

jueves, 11 de febrero de 2010

ECONOMÍA: EE.UU.: El amor que Geithner ha sentido toda la vida por los rescates bancarios


El Secretario de la Tesorería Timothy Geithner se enfrentó a unas severas audiencias hace un par de semanas ante el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno. ¿Lo cuestionaron los miembros del Congreso acerca del papel que jugó en crear la crisis financiera del año pasado?

Geithner se niega a responsabilizarse por la “herencia de crisis que ustedes [esto es, los del Partido Republicano] le dejaron a este país”, como le dijo a Kevin Brady (congresista del partido Republicano de Texas) ante el Comité Económico en noviembre. Aparentemente él cree que la larga fila de salvatajes con los que él ha sido asociado —empezando con la crisis del peso mexicano en 1994— no está relacionada con la expectativa de nuestras instituciones financieras de que Washington los rescataría en caso de que fracasen.

De hecho, el consistente respaldo de Geithner a los rescates de grandes bancos condena cualquier verdadero esfuerzo de acabar con aquello de “demasiado grande para fracasar”. Por eso, para que el país de verdad supere esta crisis, Geithner necesita irse.

Aunque Geithner primero llegó a la Tesorería en 1988, no tuvo ninguna posición de liderazgo hasta 1995. Pero fue durante esos primeros años que él desarrolló su aparente desdén del Congreso y del gobierno representativo.

En 1994, México llegó a ser incapaz de pagar préstamos a una serie de bancos de inversión de Wall Street. La administración de Clinton promovió legislación para prestarle efectivo a México —pero el nuevo Congreso la rechazó. Geithner, en ese entonces asistente del secretario para política monetaria y financiera internacional, diseñó una asistencia (por la puerta trasera) a México a través del Fondo para Estabilización de Tipo de Cambio de la Tesorería.

Había un argumento basado en el interés nacional para ayudar a nuestro vecino del sur. Pero sigue siendo cierto que Wall Street fue un gran beneficiado de ese rescate —se salvó de pagar un precio de decenas de miles de millones en préstamos tontos.

Geithner, mientras tanto, pronto se encontró en medio de otra ronda de salvatajes —como el representante del Secretario de la Tesorería, Robert Rubin, ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la crisis asiática. La aseveración era que los “paquetes de rescate” del FMI eran necesarios para estabilizar las economías asiáticas —pero los bancos estadounidenses nuevamente vieron sus pérdidas reducidas como resultado.

Al salir de la Tesorería, Geithner pronto se encontró en el FMI, una organización cuyo principal propósito parece ser el de rescatar a bancos estadounidenses y europeos cuando sufren pérdidas por sus inversiones en el mundo subdesarrollado —una misión que Geithner evidentemente comparte.

Desde 2003 hasta su nombramiento en 2009 como secretario de la Tesorería, Geithner fue el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. El papel de este banco como el principal supervisor de Wall Street no puede ser exagerado —así que si el fracaso regulatorio contribuyó a la reciente crisis financiera, entonces pocos reguladores contribuyeron más que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y su jefe, Tim Geithner.

Además, el jefe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York es un miembro permanente del Comité Federal de Mercado Abierto —el cuerpo de la Fed que determina la política monetaria— particularmente la política monetaria exageradamente expansiva que directamente contribuyó a la burbuja de bienes raíces.

Si, la principal culpa cae sobre el anterior Director de la Fed Alan Greenspan (y en menor grado con el entonces gobernador de la Fed, Ben Bernanke), pero Geithner tuvo muchas oportunidades de expresar preocupaciones acerca de la creciente burbuja de bienes raíces. No lo hizo. Afortunadamente, los esfuerzos del Secretario Geithner de mover sus reformas financieras/regulatorias mediante el Congreso han fracasado hasta ahora. La esencia de su plan involucra darle a la Fed autoridad permanente para hacer un salvataje, lo cual sería un desastre completo: Necesitamos acabar con el ciclo de salvatajes, no intensificarlo.

Si hay algo en común entre casi todo rescate bancario durante los últimos 15 años es que Timothy Geithner siempre estuvo en la habitación donde se aprobaron. Cada uno de estos “rescates” trajo consigo estabilidad en el corto plazo a nuestros mercados financieros —pero solamente a cuestas de una inestabilidad a largo plazo.

Solo una manada de individuos podrían verdaderamente llamarse arquitectos de nuestro sistema financiero-regulatorio. Geithner, sin duda alguna, es uno de ellos. Pretender que recién ahora llegó a la escena no solamente es deshonesto, sino también peligroso. Sin una evaluación honesta de cómo la larga lista de rescates contribuyeron a la actual crisis —una evaluación que incluye admitir el papel que ha jugado Geithner— tenemos pocas esperanzas de evitar las próximas crisis.

Mark Calabria

miércoles, 10 de febrero de 2010

Deficits de moda


Resulta que la genial nueva idea de la fracción del PLN y del gobierno es eliminar las trabas que contiene la Ley de Presupuesto, que impiden al gobierno financiar gastos corrientes vía endeudamiento.

Así los verdiblancos quieren un cheque en blanco para gastar simplemente lo que les de la gana, y después cómodamente pasarle la factura a los ciudadanos costarricenses. Por ello es fundamental que la futura oposición busque mecanismos para incorporar a la Constitución una serie de garantías monetarias que impidan este tipo de situaciones.

martes, 9 de febrero de 2010

¡Lamentable!


La Sala IV podría congelar la investigación que se sigue en torno al caso de la Diputada Maureen Ballestero, acusada de utilizar de forma inapropiada fondos públicos (específicamente una avioneta del Ministerio de Seguridad Pública para hacer diligencias personales como recoger su pasaporte o votar en las asambleas del PLN).

Esta situación no puede más que causarnos pesar, pues en ASOJOD somos firmes defensores del imperio de la ley, según el cual, esta se encuentra por encima de todos los ciudadanos y se aplica por igual. Sin embargo, en nuestro país parece haber un código normativo para los unos ciudadanos, con "privilegios" de los cuales no disfrutan los demás. Para unos, sus actos no acarrean consecuencias, sus fechorías no son castigadas y la impunidad y el descaro son los premios que siguen a sus acciones. Mientras tanto, los simples mortales debemos pagar por sus actos, sin poder escaparse del parcializado y torcido brazo de la ley.

Por demás está decir que esta asombrosa noticia sale hasta después de las elecciones, como si hubiese algún tipo de cálculo para no haber afectado a doña Laura ni haberle alborotado el panal a don Oscar. ¿Coincidencia? Quién sabe. Lo que sí sabemos es que mientras persista la impunidad de los "dioses del olimpo", la corrupción y la inseguridad se mantendrán en nuestro país. Si la gente aprende que los actos no tienen consecuencias, no puede esperarse otra cosa que el circo en el que vivimos.

Esperemos que la firmeza y honestidad que la Presidenta Electa nos prometió en campaña sea una realidad, contrario a lo que su mentor, don Oscar, nos regaló por 4 años.


Nunca falta un borracho en una vela


“Mire, muy raro, yo francamente... pusieron una crayola contra la tradición de Costa Rica de votar con la huella digital, que es mucho más seguro. Es más difícil hacer fraudes con huella digital (...) Todo muy sospechoso, lo veo muy raro”


Una vez más Rolando Socialismo Cuántico Araya intenta crear alboroto y sospechas con sus declaraciones. Si don Rolando en su infinita sabiduría no ha logrado comprender por qué ya no se vota con huella digital, con mucho gusto se lo explicamos: resulta que la huella digital viola el principio de que el voto debe de ser secreto, haciendo que sea identificable por quien voto cada persona.

Cada vez es más usual escuchar en nuestro país a llamados revolcuionarios y cosas por el estilo, por eso debemos de estar vigilantes en todo momento y desmentir a todos aquellos que pretenden justificia sus propios fracasos a la luz de supuestos fraudes electorales.

lunes, 8 de febrero de 2010

Tema polémico: ¿Somos un país políticamente maduro o solamente indolentes?


Muchas veces hemos escuchado a nuestros familiares o personas mayores decir que antes “la fiesta electoral” era literalmente eso, una fiesta, que las personas se tiraban a la calle al paso de los carros y que el horizonte se tornaba lleno de banderas sobre el techo de las casas. En fin, una imagen idílica de lo que Costa Rica era y no será.

¿Será esto cierto?... la respuesta es un rotundo no. Lo primero que debemos constatar es que la sublime imagen de aquel país donde todo era una mar de alegrías y euforia cívica nunca existió, basta un par de ejemplos para demostrar que lo que aparentaba un alto nivel de cultura cívica no fue más que un espectro irreal del pasado.

La memoria puede fallar, pero la historia nos recuerda lo sucedido en la elección de 1970, cuando las calles de San José se convirtieron en una verdadera arena de batalla cuando faltaban 10 días para las elecciones, la “fiesta ciudadana” llegó a tal punto que la guardia civil tuvo que hacer uso de gases lacrimógenos para dispersar a grupos de revoltosos de diversos partidos políticos. Los relatos del Diario La República indicaban que, “la primera bomba de gas estalló a las 10 de la noche en la esquina del Banco de Costa Rica y la ultima a las 12 en la esquina de la Soda Palace”.al final, el recuento de las personas lesionadas ese día ascendió a 36, además de numerosos daños a la propiedad. El 23 de enero la policía detuvo a más de 100 personas que se disponían a iniciar disturbios de mayor magnitud en la capital.

En la elección de 1974 nuevamente se produjeron disturbios en el centro de la capital, el periódico La Nación del 11 de enero relata como, “desde aproximadamente las 4 p.m., grupos de jóvenes embanderados, principalmente de Liberación y Unificación, comenzaron a recorrer la principal vía capitalina y algunos de ellos se estacionaron en las aceras cercanas a la intersección con la calle 2. Lo que primero fue el intercambio de consignas e insultos entre los grupos rivales se convirtió cerca de las 7 p.m., en una lucha a banderazos, que envió a emergencias del hospital San Juan de Dios a siete personas”

Este breve recuento de hechos demuestra que, hace unas décadas Costa Rica no era el paraíso cívico. Podemos rememorar decenas de hechos igual de significativos y llegar a la misma conclusión. No podemos confundir una celebración democrática con la vulgaridad y el sinsentido, no fuimos el país culto que nos han vendido.

No obstante, hoy día es cierto que, estos acontecimientos son cosa del pasado, si bien existe uno que otro cabeza caliente que sueña hacer un levantamiento, quemando el TSE y secuestrando a los magistrados (entre otros actos de igual nivel revolucionario), la verdad es que, la gente vive la campaña política diferente. A nadie le pasa por la mente que se prohíba realizar manifestaciones en el centro de San José, o que la Fuerza Pública deba garrotear a grupos de partidarios.

Pero aquí viene la cuestión, ¿vivimos hoy el proceso electoral de manera diferente porque somos un país políticamente más maduro, más racional si se quiere, o porque la gente, en especial la gente joven, es indiferente, es decir, apolítica?, En otras palabras, ¿ya no se dan disturbios por que nos hemos vuelto más juiciosos y reflexivos o simplemente somos un pueblo políticamente indolente? No creo que se pueda ofrecer una respuesta definitiva a esta pregunta, pero lo que si podemos hacer es argumentar.

Para la elección del 2010 los ciudadanos menores de 34 años representan el 41,83% del total de votantes inscritos en el padrón electoral , esta generación de gente joven se caracteriza por ser altamente critica de su entorno, por no ser fiel a determinado producto, marca, servicio o partido político (las viejas fidelidades políticas hace mucho murieron), además, poseen una cantidad casi ilimitada de información en tiempo real que los hace tomar decisiones justo en el momento. Es decir, su forma de decidir y participar es nueva y ciertamente no la comprendemos cabalmente aún, máxime si pensamos que muchos de ellos ejercen su voto por primera vez. Por tanto, no creo que podamos concluir si, efectivamente esta es una generación apolítica o políticamente madura.

Pero, por otra parte, la forma en que se ha desarrollado la campaña 2010 dista mucho de un pueblo moderadamente racional, (si es que existe algo así). La tónica ha sido la chabacanería, el mal gusto, la falta de contenido e ideas. Los grandes temas no se tocaron con la profundidad que se requería y por el contrario, el marketing político barato y la lucha sin ton ni son, fueron la constante. En este sentido, si bien dejamos de lado la violencia en las calles, la falta de inteligencia en nuestra política persiste. Una hipótesis para este fenómeno puede ser que, el tico no es el arquetipo de hombre racional, sino que se asemeja al Homo Videns y que nuestra democracia se acerca peligrosamente a ser una Sociedad Teledirigida.

viernes, 5 de febrero de 2010

Viernes de Recomendación


Para este día les presentamos el artículo: "Peter Bauer, precursor en el camino del desarrollo" escrito por Ian Vásquez. En el se hace una referencia breve a las contribuciones más relevantes de Bauer, y su importancia dentro de la teoría del desarrollo.

jueves, 4 de febrero de 2010

ECONOMÍA: Fukuyama, la pobreza y la distribución del ingreso


Francis Fukuyama, autor de El fin de la historia y El último hombre, dio recientemente una conferencia magistral en la que notó que la pobreza es alta en el país, que la distribución del ingreso es desigual y que el país no va a tener una democracia viable hasta que estos problemas se resuelvan. Como solución, el Dr. Fukuyama recomendó que el país hiciera un pacto que estableciera como objetivos la reversión de la desigualdad y la exclusión social.

Las ideas del Dr. Fukuyama han sido recibidas como enormemente originales por mucha gente, la muestra de un cambio en la ideología de la derecha. En realidad no son nada originales, ni en la derecha ni en la izquierda, lo cual por supuesto no quita su mérito. Hay dos problemas fundamentales en las ideas del Dr. Fukuyama, sin embargo, las dos ligadas al énfasis que él le dio a la desigualdad en vez de dársela a la reducción de la pobreza. Primero, él no dijo cómo se puede reducir la desigualdad en la distribución del ingreso. El sólo decir que debería de hacerse lo puede hacer cualquiera. Lo importante es saber cómo hacerlo.

Segundo, un momento de reflexión muestra que el objetivo principal debe ser reducir la pobreza, no reducir la desigualdad, ya que en una alta proporción de las decisiones puede haber un conflicto entre estos dos objetivos. Suponga, por ejemplo, que hay una economía en la que todos tienen el mismo ingreso —bajo pero igual para todos— obtenido, supongamos, recogiendo cocos y exportándolos. Supongamos que entre la población sale alguien que decide poner un negocio para extraer el agua de los cocos y hacer una mezcla para bebidas, que puede vender con el triple de utilidades de las proporcionadas por los cocos, aun si paga a la gente el doble de los salarios que ahora están ganando. Este proyecto aumentaría la producción en el país, disminuiría sustancialmente la pobreza (los trabajadores ganarían el doble de lo que ganan ahora) pero empeorarían la distribución del ingreso, ya que el empresario ganaría el triple mientras que los trabajadores ganarían sólo el doble. Esto sería así en cualquier inversión en la que el inversionista y los gerentes ganen más que los obreros. ¿Deben detenerse las inversiones para que no se empeore la distribución del ingreso?

Un ejemplo claro de la posible contraposición de los dos objetivos lo proporciona el desarrollo de China en los últimos treinta años. A principios de los ochenta, cuando China era todavía una economía comunista, el 54 por ciento de la población vivía en la pobreza. Conforme la economía se fue liberalizando hasta convertir a China en uno de los países más capitalistas del mundo, la pobreza cayó muy rápidamente, hasta el punto que para principios de los 2000 representaba menos del 10 por ciento de la población. Por supuesto, la misma inversión que dio tantos trabajos de gran valor agregado a los obreros chinos también dio grandes utilidades a los inversionistas y dio más ingresos a unos obreros que a los demás. El resultado es que el mismo proceso que redujo la pobreza hizo también la distribución del ingreso menos igualitaria en cuatro dimensiones: el ingreso de las provincias costeras (más abiertas al resto del mundo) es ahora mucho mayor que el de las provincias interiores (la provincia más rica tiene ahora un ingreso que es 10 veces el de la provincia más pobre, peor que en Brasil, en donde el número es 8,1 veces); con el desarrollo de la industria y los servicios, las áreas urbanas se han hecho mucho más ricas que las rurales; los que están en la economía formal se han hecho más ricos que los que se mantienen en la informal; y ha surgido una clase empresarial enormemente rica, que gana mucho más que sus obreros (datos de Jacques, Martin, When China Rules the World, The Penguin Press, New York, 2009).

Es obvio que sólo un envidioso preferiría seguir en la pobreza con tal de que nadie gane más que él o ella. Sólo un envidioso diría que China debería de haber parado las inversiones que han eliminado casi totalmente su pobreza porque como resultado de ellas algunos chinos se han hecho más ricos que otros.

Así, lo primero que tenemos que definir es que lo que queremos es disminuir la pobreza, no reducir la desigualdad. Inmediatamente después debemos encontrar una manera que reduzca la pobreza. Siendo la educación la fuente de toda riqueza, es claro que una de las acciones que debemos reforzar es la de dar a los pobres más acceso a mejor educación y a mejor salud. Este debería de ser el objeto de un pacto como el que Fukuyama, al igual que muchos otros, ha propuesto para el país. El problema es que mientras la población se deje ir por palabras populistas y evite pensar seriamente en las realidades del país, el análisis en serio del problema del crecimiento no será sexy para los políticos. Si esto sigue así, la visita de Fukuyama se añadirá a la larga lista de visitantes que han notado que el país no está desarrollado; que hay pobreza; que la distribución del ingreso no es igualitaria; y que los salvadoreños deberíamos hacer algo en este respecto.

Manuel Hinds

miércoles, 3 de febrero de 2010

El capital psicológico


El gran tema es el capital psicológico. Los economistas no lo valoran adecuadamente y es una de las claves de la prosperidad o de la pobreza. Una vez al año, el Cato Institute, el gran think-tank libertario de EE.UU., y la Universidad Francisco Marroquín —tal vez la más prestigiosa institución privada de Centroamérica—, reúnen en la bella ciudad de Antigua, Guatemala, a varias docenas de estudiantes de toda América Latina para explicarles la relación que existe entre la libertad y el desarrollo. Lo que sigue es la síntesis de lo que les conté.

Ya se acepta, porque parece evidente, que el desempeño económico de los pueblos es el resultado de cómo se trenzan y armonizan el capital humano (la educación), el capital cívico (el comportamiento social de la mayor parte del grupo) y el capital material (las riquezas naturales, las inversiones, las maquinarias, etc.). Pero en esa ecuación faltaba el capital psicológico. ¿Qué es eso? En esencia, lo constituyen las actitudes con que los individuos se enfrentan a siete factores fundamentales. Esas actitudes, claro, se derivan de percepciones, creencias y aprendizajes previos. Son éstas:

  • Actitud hacia la libertad. Donde abundan los individuos dispuestos a tomar decisiones y a construir con ellas su propia vida y a procurar la felicidad, sin las muletas del Estado, suele arraigar el bienestar personal y colectivo. Donde prevalece la búsqueda de la seguridad y se entrega el diseño de la vida a entidades exteriores, el resultado es mediocre. Algo de esto se imaginó Erich Fromm cuando escribió El miedo a la libertad.
  • Actitud hacia el Estado. Donde, por las razones que fueren, se percibe al Estado como una injusta fuerza coactiva que no responde a nuestros valores e intereses, sino a la conveniencia de quienes lo administran, el comportamiento de los individuos perjudica a la colectividad. Donde el Estado responde a las expectativas de la sociedad sucede lo contrario.
  • Actitud hacia el trabajo propio y ajeno. Donde se aprecian las actividades que se realizan, siempre que sean honradas, cualesquiera que fuesen, incluidos los oficios más humildes, y no sean un obstáculo para el ascenso social sino un tinte de orgullo, las consecuencias colectivas serán benéficas y el esfuerzo tenderá hacia la excelencia.
  • Actitud hacia el éxito. Donde se admira a los triunfadores y se ponderan sus logros, cuando son legítimos, se propaga y generaliza la lucha por destacarse y buscar el aprecio de la sociedad. Donde ocurre lo contrario y el éxito individual provoca rechazo y crítica negativa, desaparece un fuerte incentivo psicológico positivo.
  • Actitud hacia la ciencia y la innovación. Donde impera la curiosidad científica, y donde hay la voluntad de innovar y crear con originalidad, las consecuencias económicas son dramáticas. Es sorprendente, por ejemplo, que en el siglo XX ni uno sólo de los grandes hallazgos, invenciones o desarrollos técnicos que han cambiado la faz de la humanidad haya surgido en América Latina.
  • Actitud hacia los espíritus emprendedores. Donde se aplaude y cultiva la aparición de las personalidades creativas, y donde la sociedad les abre puertas en lugar de cerrárselas, los pueblos prosperan.
  • Actitud hacia el otro. Donde prevalece, a priori, la confianza en el prójimo, en el otro, porque los acuerdos se cumplen, sucede que las transacciones se multiplican y disminuyen los costos de llevarlas a cabo. Sin embargo, donde se desconfía del otro porque se le presume mala fe, las sociedades son más pobres, dado que disminuyen sustancialmente los intercambios entre las personas, única fuente para la creación final de riqueza.

¿Puede aumentar el capital psicológico de una sociedad? Por supuesto. O puede disminuir. Depende del aprendizaje y de las experiencias de los individuos. En los países totalitarios, o en los que marchan en esa dirección, todo lo que las personas aprenden contribuye a disminuir el capital psicológico. En cambio, en los países que aprecian la libertad y aceptan la responsabilidad, el capital psicológico se retroalimenta y multiplica. Tal vez esto es lo que estamos viendo en sociedades como la chilena. Nunca podremos probarlo matemáticamente, nunca podremos medirlo, pero sabemos que hoy el capital psicológico de ese pueblo es muy alto. Vale la pena estudiar esa variante.

Carlos Alberto Montaner

lunes, 1 de febrero de 2010

Huge Deficits May Alter U.S. Politics and Global Power

In a federal budget filled with mind-boggling statistics, two numbers stand out as particularly stunning, for the way they may change American politics and American power.

According to the 2011 budget, the projected deficit in the coming year is nearly 11 percent of the country's entire economic output.

The first is the projected deficit in the coming year, nearly 11 percent of the country’s entire economic output. That is not unprecedented: During the Civil War, World War I and World War II, the United States ran soaring deficits, but usually with the expectation that they would come back down once peace was restored and war spending abated.

But the second number, buried deeper in the budget’s projections, is the one that really commands attention: By President Obama’s own optimistic projections, American deficits will not return to what are widely considered sustainable levels over the next 10 years. In fact, in 2019 and 2020 — years after Mr. Obama has left the political scene, even if he serves two terms — they start rising again sharply, to more than 5 percent of gross domestic product. His budget draws a picture of a nation that like many American homeowners simply cannot get above water.

For Mr. Obama and his successors, the effect of those projections is clear: Unless miraculous growth, or miraculous political compromises, creates some unforeseen change over the next decade, there is virtually no room for new domestic initiatives for Mr. Obama or his successors. Beyond that lies the possibility that the United States could begin to suffer the same disease that has afflicted Japan over the past decade. As debt grew more rapidly than income, that country’s influence around the world eroded.

Or, as Mr. Obama’s chief economic adviser, Lawrence H. Summers, used to ask before he entered government a year ago, “How long can the world’s biggest borrower remain the world’s biggest power?”

The Chinese leadership, which is lending much of the money to finance the American government’s spending, and which asked pointed questions about Mr. Obama’s budget when members visited Washington last summer, says it thinks the long-term answer to Mr. Summers’s question is self-evident. The Europeans will also tell you that this is a big worry about the next decade.

Mr. Obama himself hinted at his own concern when he announced in early December that he planned to send 30,000 American troops to Afghanistan, but insisted that the United States could not afford to stay for long.

“Our prosperity provides a foundation for our power,” he told cadets at West Point. “It pays for our military. It underwrites our diplomacy. It taps the potential of our people, and allows investment in new industry.”

And then he explained why even a “war of necessity,” as he called Afghanistan last summer, could not last for long.

“That’s why our troop commitment in Afghanistan cannot be open-ended,” he said then, “because the nation that I’m most interested in building is our own.”

Mr. Obama’s budget deserves credit for its candor. It does not sugarcoat, at least excessively, the potential magnitude of the problem. President George W. Bush kept claiming, until near the end of his presidency, that he would leave office with a balanced budget. He never got close; in fact, the deficits soared in his last years.

Mr. Obama has published the 10-year numbers in part, it seems, to make the point that the political gridlock of the past few years, in which most Republicans refuse to talk about tax increases and Democrats refuse to talk about cutting entitlement programs, is unsustainable. His prescription is that the problem has to be made worse, with intense deficit spending to lower the unemployment rate, before the deficits can come down.

Mr. Summers, in an interview on Monday afternoon, said, “The budget recognizes the imperatives of job creation and growth in the short run, and takes significant measures to increase confidence in the medium term.”

He was referring to the freeze on domestic, non-national-security-related spending, the troubled effort to cut health care costs, and the decision to let expire Bush-era tax cuts for corporations and families earning more than $250,000.

But Mr. Summers said that “through the budget and fiscal commission, the president has sought to provide maximum room for making further adjustments as necessary before any kind of crisis arrives.”

Turning that thought into political action, however, has proved harder and harder for the Washington establishment. Republicans stayed largely silent about the debt during the Bush years. Democrats have described it as a necessary evil during the economic crisis that defined Mr. Obama’s first year. Interest in a long-term solution seems limited. Or, as Isabel V. Sawhill of the Brookings Institution put it Monday on MSNBC, “The problem here is not honesty, but political will.”

One source of that absence of will is that the political warnings are contradicted by the market signals. The Treasury has borrowed money to finance the government’s deficits at remarkably low rates, the strongest indicator that the markets believe they will be paid back on time and in full.

The absence of political will is also facilitated by the fact that, as Prof. James K. Galbraith of the University of Texas puts it, “Forecasts 10 years out have no credibility.”

He is right. In the early years of the Clinton administration, government projections indicated huge deficits — over the “sustainable” level of 3 percent — by 2000. But by then, Mr. Clinton was running a modest surplus of about $200 billion, a point Mr. Obama made Monday as he tried anew to remind the country that the moment was squandered when “the previous administration and previous Congresses created an expensive new drug program, passed massive tax cuts for the wealthy, and funded two wars without paying for any of it.”

But with this budget, Mr. Obama now owns this deficit. And as Mr. Galbraith pointed out, it is possible that the gloomy projections for 2020 are equally flawed.

Simply projecting that health care costs will rise unabated is dangerous business.

“Much may depend on whether we put in place the financial reforms that can rebuild a functional financial system,” Mr. Galbraith said, to finance growth in the private sector — the kind of growth that ultimately saved Mr. Clinton from his own deficit projections.

His greatest hope, Mr. Galbraith said, was Stein’s law, named for Herbert Stein, chairman of the Council of Economic Advisers under Presidents Richard M. NixonGerald R. Ford. and Stein’s law has been recited in many different versions. But all have a common theme: If a trend cannot continue, it will stop.

New Yor Times por DAVID E. SANGER

Publicado en Febrero 1, 2010

Tema polémico: Caldera: diagnóstico del país


¡Al fin ha llegado Caldera! Después de treinta años se logra terminar una tarea que, en momentos, parecía imposible. A pesar de la alegría, cabe preguntarse ¿existirá otro país en el mundo donde el letargo sea de esta magnitud y se necesite tanto tiempo para construir una obra que no está entre las 7 maravillas del mundo moderno? No lo sabemos, lo que sabemos, y lo que importa, es que esta mala broma de Caldera le ha costado al país productividad, riqueza y competitividad. Pero Caldera no es un simple hecho aislado, no es una casualidad del destino, no. Caldera nos desnuda a dos niveles: institucional y cultural, y precisamente de esto trata el tema polémico del día de hoy.

A nivel institucional, la espera de 30 años para inaugurar una simple carretera deja al descubierto la inoperancia del aparato estatal, su letargo para realizar cualquier gestión. Un aparato estatal sobredimensionado que acaba asfixiando cualquier iniciativa ya sea privada o pública, que a la postre acaba por restarle competitividad al país. Es claro que esta situación demuestra la imperiosa necesidad de hacer las reformas necesarias para que el Estado deje de entorpecer el desarrollo de las personas y estas reformas no se pueden postergar más.

A nivel cultural, mostró cuan arraigada se encuentra la cultura del hombre-masa ortegeano, aquel que sólo desea derechos pero nunca obligaciones, aquel que piensa que la civilización nos cae desde el cielo y que su mantenimiento nos viene gratis. Es increíble ver que existen individuos berreando por el pago del peaje y más que no se dan cuenta -en su estrechez mental- que tanto el tiempo como la gasolina que se ahorrarán superan por mucho al costo del mismo. Por eso sabemos bien que lo que les duele es pagar simplemente, ello gracias a la cultura que dejó el Estado “Benefactor” en el país: creen que existe el derecho fundamental de vivir gratis o mejor dicho vivir a costa de los demás.

Caldera nos arroja unas cuantas lecciones importantes, pero apenas son la punta del iceberg. Ojalá que este y otros más casos que día a día desnudan la inutilidad de nuestro Estado y la vulgar mentalidad de muchos costarrincenses, acostumbrados a pedir pero jamás a asumir responsabilidades, faciliten la toma de conciencia individual, respecto a la necesidad de cambiar las cosas y abandonar las prácticas viciosas que han caracterizado a este país por mucho tiempo, en especial, durante el tiempo del "Estado Benefactor".

sábado, 30 de enero de 2010

Mercantilismo vrs capitalismo



En este programa el periodista John Stossel demuestra las grandes diferencias que existen entre el capitalismo y mercantilismo.

viernes, 29 de enero de 2010

Viernes de Recomendación


Para este Viernes de Recomendación queremos presentarles una recopilación de videos del aclamado economista y defensor de la libertad Milton Friedman. Milton Friedman (31 de julio de 1912 – 16 de noviembre del 2006) fue un economista estadounidense (el más conocido líder de la Escuela de Chicago) y uno de los principales defensores del libre mercado y el monetarismo neoclásico de su época. En 1976 ganó el Premio Nobel de la Economía por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización.

Más Libertad, Menos Gobierno

Inmigración Ilegal Parte 1

Inmigración Ilegal Parte 2

Malas Leyes

Milagro de Estados Unidos

Salud en un Mercado Libre

El creciente costo de la Salud Social

Vouchers Educativos

Cierren la Reserva Federal


Regulación Gubernamental

El Poder del Libre Mercado

Legalización de Drogas